Catálogo de la Colección "Derecho, Economía y Sociedad" Sitio Oficial de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires

Regulación jurídica de las biotecnologías

Curso dictado por la Dra. Teodora Zamudio

Equipo de docencia e investigación UBA~Derecho

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 Glosario

Alimentos transgénicos


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Por respeto intelectual los trabajos presentados por los alumnos se reproducen antes de las correcciones y/o discusión con los docentes.

 

Por Correa Garda, Ana Julia  

INTRODUCCION

BIOTECNOLOGÍA, INGENIERÍA GENÉTICA Y TRANSGENESIS

Biotecnología- ¿Qué es la biotecnología?

Ingeniería genética. Aspectos generales

Principios biológicos

ALIMENTOS TRANSGÉNICOS

Antecedentes y  actualidad

Riesgos Medioambientales

Riesgos para la Salud

Impacto Social, Económico y Comercial

Otros riesgos posibles

LOS OGMs EN LA ARGENTINA

Procedimiento de aprobación

Producción, comercio y mercado

NORMATIVA INTERNACIONAL

LEGISLACION NACIONAL

Bibliografía

 

INTRODUCCION

La ingeniería genética ha ido aportando sus avances tecnológicos y científicos a distintas áreas, como la farmacéutica, el sector agropecuario y el sector alimentario entre otros.

Con el desarrollo de los alimentos manipulados genéticamente se ha logrado incorporar características hasta  entonces inexistentes como la resistencia a plagas, herbicidas, temperaturas adversas, etc. Estos alimentos conocidos como transgénicos  se obtienen a partir del entrecruzamiento de genes de distintas especies, lo que ha desarrollado controversias a nivel mundial.

En el presentre trabajo se explican conceptos básicos, entre ellos, qué es la biotecnología e ingeniería genética, los organismos genéticamente modificados; cuáles son las posibles consecuencias o riesgos sobre la salud humana o animal, ecológica y económica.

El etiquetado es otro de los temas en discusión, donde el dilema se enfoca en el derecho de las personas de conocer el origen de los alimentos y si se respeta el derecho constitucional de los consumidores a la información. También figuran algunas normativas internacionales y legislación nacional sobre alimentos transgénicos.

Planteado el problema, surge la siguiente hipótesis: “Los consumidores carecen de la información necesaria para saber si los alimentos que consumen diariamente son transgénicos, ignorando si está en juego su salud”.

 BIOTECNOLOGÍA, INGENIERÍA GENÉTICA Y TRANSGENESIS

Biotecnología- ¿Qué es la biotecnología?

En la actualidad, el conocimiento avanza a pasos agigantados, y la mayor velocidad en la obtención de este, ha surgido fundamentalmente en la segunda mitad del siglo pasado y comienzos de este.

Las primeras impactantes aplicaciones de los nuevos conocimientos biológicos, se  han visto en el campo médico y farmacéutico. Pero ahora también se están evidenciando tanto en la producción de alimentos, como en la industria elaboradora de ellas. Todo ello está cambiando a gran velocidad.

Sin lugar a dudas, todas estas nuevas aplicaciones acarrearán profundos cambios en las estructuras sociales y económicas  del mundo actual, al dejar obsoletos muchos de  los métodos productivos y de comercialización actuales. En el futuro probablemente cambiarán las estructuras de poder a favor de aquellos que sean capaces de generar y utilizar eficientemente estos nuevos conocimientos, en desmedro de otros que irán quedando rezagados.

En primer lugar, y de acuerdo al art. 2 del Convenio sobre Diversidad Biológica, se trata de “...toda aplicación tecnológica que utilice sistemas biológicos y organismos vivos o sus derivados para la creación o modificación de productos o procesos para usos específicos”.  

Por otro lado, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), define a la biotecnología como la aplicación de los principios científicos y de la ingeniería al procesamiento de material por agentes biológicos para proveer bienes y servicios.

De acuerdo a la Real Academia Española, por bitecnología se entiende al “empleo de células vivas para la obtención y mejora de productos útiles, como los alimentos y los medicamentos” y al “estudio científico de estos métodos y sus aplicaciones”.

Ingeniería genética. Aspectos generales

En el núcleo de cada célula[1], cualquiera que ella sea (animal o vegetal), como un verdadero ultracomputador con su respectivo código (genético), está contenida toda la información necesaria para el normal funcionamiento de ella, para que  se desarrolle y se diferencie, para que madure, para que envejezca y por último también para que muera. Toda esa información está contenida en una larga molécula, llamado ácido desoxirribonucleico (ADN). Es esta misma molécula es la que transmite la información cuando una célula se divide  y se multiplica.

El ADN guarda la información mediante un código.  La información que contiene el ADN  se implementa a través de traducirse  en la síntesis de una proteína.

Principios biológicos

El primer principio biológico, es que el origen de la vida de todos los seres vivos de la tierra, es común. Esto significa que el ADN está en todas las células vivas de la tierra, sean estas bacterias, vegetales, insectos, animales, incluso el hombre.

Es decir, que si se extrae un gen de una planta y se logra introducirlo al núcleo de una célula  de otra planta, este se va a expresar como una proteína de la planta de origen. Pero no sólo se puede transferir un gen de una planta a otra, sino que también se puede extraer un gen de una bacteria y se puede transferir a una planta y también se expresará. También se puede sacar un gen de un animal o del hombre y transferirlo a una planta.

El segundo principio biológico es que cada célula de una planta o de un animal, en su ADN  contiene la información total  para volver a producir  la planta o el animal completo (clonación).

Concepto de Ingeniería Genética

Se trata de una aplicación de la biotecnología, consiste en el aprovechamiento  de los principios recién mencionados para conseguir plantas  o animales modificados genéticamente, de modo que expresen genes que no les pertenecen, o que sobreexpresen un gen que le pertenece o por último lograr que se inhiba la expresión de un gen que se quiere eliminar.  Es un sistema, un camino para mejorar la biotecnología.

Se dice también que es el proceso en el que los genes son transferidos de una especie a otra, algo imposible en el proceso natural de reproducción sexual. Se habla de transferir genes de peces a plantas, de animales a bacterias o de humanos a cualquier especie no humana.

Por otra parte, la Real Academia Española, se refiere a ella como “la tecnología de la manipulación y transferencia del ADN de unos organismos a otros, que posibilita la creación de nuevas especies, la corrección de defectos génicos y la fabricación de numerosos compuestos útiles.”

La transgénesis consiste en pasar un "gen" de un animal, vegetal o ser humano a otro animal o vegetal con el fin de incorporarle  la característica determinada que proporciona ese "gen", que se puede ir heredando a sus descendientes. Por ejemplo, compartirle a otro ser vivo un "gen" que le de un color o tamaño determinado; o para acelerar el crecimiento o aumentar el peso. Lo que se obtiene es un producto transgénico, por ello al producto se lo llama "Organismo Genéticamente Modificado" (OGM), o simplemente transgénico.

ALIMENTOS TRANSGÉNICOS

Se llaman alimentos transgénicos u organismos genéticamente modificados a todos aquellos que proceden de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) directa o indirectamente, por incluirlos en su proceso productivo. La palabra "transgénico" proviene de "trans" (cruzar de un lugar a otro) y "génico" (referido a los genes), o sea,  es todo aquel organismo que tiene incorporado un gen extraño.

Es decir, son organismos cuyo material genético ha sido modificado de una manera que no acaece en el apareamiento o recombinación natural, por la introducción de genes de otras especies. La ventaja de la ingeniería genética es que permite alterar los genes sin depender de los procesos naturales de reproducción.

Están elaborados con materias primas vegetales o animales genéticamente modificadas. Puede hacerse de dos maneras: introduciendo un gen de otra especie por medio de la ingeniería genética o cambiando la expresión de genes propios sin introducir ADN de otra especie. 

Sin embargo, no siempre son de hecho  “transgénicos” ya que muchas veces el gen que se introduce proviene del mismo género.

Entre los vegetales transgénicos más importantes para la industria alimenticia encontramos: la soja RoundupReady resistente al herbicida glifosato, y el maíz resistente al taladro, un insecto. Aunque se utilice en varios casos la harina, la utilización principal del maíz en relación con la alimentación humana es la obtención del almidón, y a partir de éste la glucosa y la fructosa. La soja está destinada a la producción de aceite, lecitina y proteína.

Antecedentes y  actualidad

A nivel mundial

Durante siglos, se utilizó la similitud  familiar para mejorar la productividad de plantas y animales. Cuando se cultivaban  plantas se seleccionanan, por su mayor tamaño, fortaleza, y por ser menos proclives a padecer enfermedades, de esta forma se creaban híbridos[2] mejores. No se pensaba que en ese momento se estaba practicando una forma rudimentaria de ingeniería genética.

El objetivo perseguido era buscar nuevas maneras de incrementar la productividad al tiempo que se reducían los costos.  Los primeros agricultores seleccionaban los cultivos más fuertes, más resistentes a enfermedades, o más rendidores, conservando la mejor semilla de la mejor planta para el año siguiente. Se estaban aplicando los principios de la fitotecnia, desarrollada más tarde, cuando las leyes de la herencia son descubiertas por Gregor Mendel. Hacia los años ´30 la fitotecnia dió lugar al desarrollo de los primeros cultivos híbridos, lo que produjo un gran aumento en la producción.

Se tuvo que esperar al desarrollo de la genética y al  conocimiento de los mecanismos de la evolución biológica por selección natural para que se practicara una mejora y una selección sistematizada. Fue la Revolución Verde, en la que los procedimientos eran sistemáticos y se recurría a la tipificación  de la variabilidad natural, el uso de la mutación, la recombinación sexual por cruzamiento, la hibridación con especies próximas, y por último la selección de la progenie. Esta etapa que culmina en los años setenta del siglo pasado, condujo a la obtención de  plantas, muchas veces híbridos, con características como frutos más grandes, mayor contenido en sustancias  nutritivas, crecimiento más rápido, etc.

Como consecuencia de esto, se obtuvieron plantas de alta productividad, muy homogéneas, a veces estériles, con claras ventajas desde el punto de vista de la producción y de una agricultura basada en tecnologías modernas y economicistas. La contracara de esta metodología no tardó en aparecer: en primer lugar, por tratarse de cultivos  que suelen requerir fertilizantes  y plaguicidas, y en segundo lugar, por encontrarse la tecnología  en manos de los países desarrollados. Así los países del tercer mundo veían aumentar sus cosechas, a veces de forma muy importante, pero al costo de  hacerse económicamente  y tecnológicamente dependientes  de países ricos. Además surgió un nuevo efecto negativo: la erosión genética, es decir, la pérdida de variabilidad genética que se produce en las especies cultivadas de muchos países  agrícolamente dependientes  al verse desplazadas las variedades autóctonas por las foráneas  de alta productividad.

La era de los denominados "alimentos transgénicos" para el consumo humano directo se abrió el 18 de mayo de 1994, cuando la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos autorizó la comercialización del primer alimento con un gen "extraño", el tomate "Flavr-Savr", obtenido por la empresa Calgene, con maduración retardada.

Las semillas para el cultivo de alimentos transgénicos son desarrolladas, producidas y comercializadas por empresas multinacionles, entre ellas se destacan Dupont, Monsanto, Novartis, Aventis y Limagrain.

Los vegetales transgénicos más importantes para la industria alimentaria son por el momento, la soja resitente al herbicida Glifosato y el maiz Bt.

En  Argentina

La manera de hacer agricultura en la Argentina se ha modificado significativamente en las últimas décadas.

Se puede decir que de la "era mecánica", allá en los 50, se pasó a la "era  tecnológica" en los 70 y 80, marcada por la amplia difusión de semillas mejoradas y el uso eficiente de un paquete de agroquímicos que permitieron una producción económica y más eficiente, aunque muy dependiente de la macroeconomía local, que en general influyó negativamente en la rentabilidad y desarrollo del sector.

A fines de los 80 y en  los 90, se hace presente  la era "agronómica tecnológica" en la que se destacan hechos significativos como el mejor uso de los recursos técnicos, la extensión de los conocimientos  sobre como producir mayores cosechas preservando el suelo y su entorno, la reducción de las labranzas, la incorporación de la siembra directa[3], el mejor aprovechamiento de los potenciales de los nuevos híbridos y variedades, la modificación de la estructura de los cultivos, el uso de los herbicidas, fungicidas e insecticidas más eficientes, el control integrado, la agricultura satelital en pleno desarrollo, la irrupción de la fertilización y del riego, y todo en un marco de una economía estable y que dejaba actuar al sector permitiéndole mayor competitividad.

Sin embargo, parece que los grandes cambios en la manera de producir se  inició recientemente  con la denominada "era biotecnológica".

El primer cultivo transgénico liberado comercialmente en la Argentina, en 1996, fue la soja tolerante al herbicida glifosato. Con posterioridad a esa fecha se han aprobado variedades transgénicas de maíz y de algodón con tolerancia a herbicidas y resistencia a insectos.

El gobierno argentino ha promovido la ingeniería genética en forma tal que se ha convertido en el segundo productor mundial de organismos vegetales genéticamente manipulados, después de Estados Unidos. Gran cantidad de alimentos contienen ingredientes modificados genéticamente. Se calcula que el 60% de los alimentos procesados contienen soja y durante la última cosecha este cultivo cubrió el 90% de la producción total con transgénicos con lo que es altísima la probabilidad de estar consumiendo, sin saberlo, soja transgénica.

Los beneficios de la Ingeniería Genética, han sido contrastados con las preocupaciones surgidas de los consumidores sobre la seguridad de los productos transgénicos. Las discusiones se han centrado en los posibles riesgos impredecibles de estos alimentos, tanto para la salud humana o animal como para el medioambiente.

Dada la enorme complejidad del código genético, incluso en organismos muy simples tales como bacterias, nadie puede predecir los efectos de introducir nuevos genes en cualquier organismo o planta, ni el alcance de los nocivos efectos para la salud sobre cualquier persona que lo ingiera. Esto sucede debido a:

Que el gen transpuesto podría reaccionar de manera diferente cuando funcione dentro del huesped.

Que la estructura genética original del huésped se puede desorganizar

Que los genes del huésped y el gen transpuesto combinados tienen efectos imprevisibles.

Sin embargo, a medida que crece el debate sobre la seguridad de los OGM, no se han evidenciado todavia problemas específicos, y es por ello que actualmente se habla de riesgos "potenciales". Aunque otros autores  opinan que sí se puede hablar de riesgos demostrados debido al consumo de alimentos transgénicos. En todo caso habría que  evaluar cuan compensados están los riesgos potenciales por los beneficios obtenidos en los cultivos, también potenciales en muchos casos (como la reducción del uso de pesticidas químicos, disminución de costos y mejoramiento del valor nutricional).

Riesgos Medioambientales

A corto, medio y largo plazo, incremento de la contaminación química (ej. con las plantas tolerantes a un herbicida, el agricultor puede usar grandes cantidades de ese herbicida).

Contaminación del suelo por acumulación de la toxina Bt.

Posibilidad de cruzamientos exteriores que podrían dar lugar, por ejemplo, al desarrollo de malas hierbas más agresivas o de parientes silvestres con mayor resistencia a las enfermedades o provocar tensiones ambientales, trastornando el equilibrio del ecosistema.

Pueden crearse nuevos virus y aumentar la resistencia de los virus naturales

Modificar los efectos de los pesticidas que pueden atacar a organismos contra los que no estaban diseñados

Contaminación genética por polinización cruzada: si los cultivos convencionales y los transgénicos no están separados por grandes distancias, la modificación genética acaba encontrándose en las plantas del campo convencional que se polinizan mediante el viento, los insectos, las aves, etc.

Desaparición de biodiversidad:

-          por el aumento del uso de productos químicos (efectos sobre flora y fauna);

-          por las toxinas fabricadas por las plantas (matan a insectos beneficiosos o pájaros);

-          por la contaminación genética: Se puede transmitir la modificación genética a especies silvestres emparentadas con la planta transgénica. La contaminación genética tiene la capacidad de reproducirse y expandirse (son seres vivos). Una vez en el medio ambiente, la contaminación no se puede "limpiar" nunca. Los efectos de los transgenes en las plantas silvestres son absolutamente imprevisibles.

Riesgos para la Salud

A) Humana

Dado la falta de estudios extensivos y regulares sobre los posibles efectos negativos para la salud humana, se podría caer en una subestimación de las consecuencias que los OGM podrían causar sobre el hombre y otros animales, especialmente cuando los mismos (como la soja, el maíz, etc) entran en la cadena alimenticia. Hasta el momento sería el único riesgo cierto y probado es el de posibles efectos alergénicos.

Algunos de los potenciales riesgos podrían ser:

-          Incremento de la contaminación en los alimentos por un mayor uso de productos químicos.

-          Aparición de nuevos tóxicos en los alimentos (por ej. debidos a los cultivos Bt).

-          Aparición de nuevas alergias por la introducción de nuevas proteínas en los alimentos. Inactivación de sustancias nutritivas valiosas en los alimentos.

-          Resistencia de las bacterias patógenas para el hombre a los antibióticos y reducción de la eficacia de estos medicamentos para combatir las enfermedades humanas. Herbicidas como el Bromoxynil  puede llegar a causar cáncer en humanos. Debido a que este producto es absorbido por vía dermatológica, es probable que presente riesgos a los agricultores.

B) Animal

-          Cambios en la proporción metabólica. La introducción de hormonas de crecimiento rápido en peces puede favorecer al pez transgénico en la competencia por el alimento, los sitios de reproducción, etc.

-          Cambios en la tolerancia a los factores físicos. El aumento por ejemplo, de la resistencia a los cambios de temperatura, puede extender el hábitat e incrementar la competencia con las especies nativas

-          Cambios en el comportamiento. En la migración, la unión y el dominio del territorio.

-          Cambios en el uso de los recursos alimenticios, que implicarían nuevas preferencias y presas.

-          Cambios en la resistencia a parásitos y patógenos

La invasión de los ecosistemas por peces transgénicos dotados de ventajas competitivas podría alterar de forma drástica cadenas tróficas y equilibrios fundamentales para la riqueza biológica y estabilidad ecológica de todo el planeta.

Impacto Social, Económico y Comercial

Debe tenerse en cuenta, además de los riesgos para la salud, y de los impactos medioambientales,   el impacto  que los transgénicos implican  a nivel social, económico y comercial; que si bien desde algunos puntos de vista pueden generar beneficios, es inevitable analizar las desventajas.

Las grandes empresas que desarrollan y comercializan los OMG están patentando el material genético de los seresvivos, que más bien debería considerarse como patrimonio de la humanidad.

Están creando un monopolio sobre la agricultura y la alimentación mundial, en un modelo de sociedad donde unos pocos realizan beneficios a costa del interés de la mayoría y donde se exacerban las diferencias entre pobres y ricos.

Tener en cuenta que si bien el uso de la ingeniería genética en la agricultura puede aumentar la producción, también puede a la vez reducir el desempleo, por ejemplo el hecho del encarecimiento de las semillas y la necesidad de comprar insumos importados  serían  un factor más para la desaparición  de los agricultores familiares.

La introducción  de los OGM en la agricultura crea el monopolio de unas pocas multinacionales básicamente de EE.UU. sobre la producción de alimentos, lo que pone en peligro la soberanía de los pueblos  y de los países.

Otros riesgos posibles

El promotor (secuencia de nucleótidos), utilizado para poner en funcionamiento la expresión del gen transferido, puede activar uno de los genes silentes que forman parte del ADN normalmente y los cuales tienen acciones desconocidas.

Se encontró que ADN extraño ingerido por ratas puede alcanzar leucocitos periféricos, el bazo o hígado, a través de la mucosa intestinal, incorporándose en algún lugar impredecible del genoma celular.

El intestino del hombre posee enzimas capaces de digerir el ADN. De todos modos, los genes transportados por los vectores son especialmente resistentes a la acción enzimática con la posibilidad de pasar a sangre y causar alguna infección. También se sabe que los virus utilizados como vectores pueden permanecer de manera latente en el cuerpo y en el ambiente, pudiendo acumular mutaciones y eventualmente activarse.

Un riesgo potencial mayor es la posibilidad de que aparezcan nuevos virus patógenos surgidos por recombinación.

LOS OGMs EN LA ARGENTINA

En el marco del Convenio de Diversidad Biológica y el Protocolo de Cartagena, y en  Argentina, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (SAGPyA) asesorada por la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA) es quien se encarga de la regulación de los OGM.

La CONABIA nace en 1991 como instancia de consulta y apoyo técnico para asesorar al secretario de SAGPyA, en la formulación e implementación de la regulación para la introducción y liberación al ambiente de materiales animales y vegetales obtenidos mediante Biotecnología.

La normativa Argentina está basada en las características y riesgos identificados del producto biotecnológico, y no en el proceso en el cual dicho producto fue originado. Es decir, se aplica a los productos transgénicos en función del uso propuesto y sólo contempla aquellos aspectos en los procedimientos empleados para su obtención que pudieran significar un riesgo para el ambiente, la producción agropecuaria o la salud pública. Estas normas establecen los requisitos necesarios que permiten la liberación al medio y su comercialización

La evaluación de las solicitudes y el posterior monitoreo de las pruebas son responsabilidad de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación.

Los permisos contemplan los siguientes casos:

-          realización de prueba de laboratorio-invernadero

-          realización de prueba a campo y

-          multiplicación precomercial del material.

Las autorizaciones se dan bajo reserva de la aplicación de un cierto número de medidas de precaución. La bioseguridad de las liberaciones está determinada por las características del organismo y las características agroecológicas del sitio de la liberación, así como del empleo de condiciones experimentales adecuadas, incluyendo la idoneidad del responsable de la liberación al medio.

El monitoreo posterior de los ensayos, a cargo del ex -Instituto Nacional de Semillas (INASE) y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) tiene por objeto evaluar en el sitio el real cumplimiento de lo presentado en las solicitudes y también estar preparado para aplicar medidas que eviten efectos adversos sobre el ambiente (tales como, diseminación de malezas). Además se efectúan controles de los lotes, posteriores al momento de cosecha; ello tiene la finalidad de limitar la posible transferencia de la información genética contenida en los materiales genéticamente modificados a otros organismos.

Una vez concedida una autorización para liberación al medio puede solicitarse un permiso de "flexibilización" reglamentado por la Resolución nº 131/98 de la SAGPyA. En esta etapa y dado que de la evaluación de la información presentada no se prevén problemas de bioseguridad, la concesión de una autorización de flexibilización significa que en futuras liberaciones al medio sólo se deberá presentar información referida a la superficie sembrada, fecha de siembra, localización de la liberación y fecha de cosecha, y la CONABIA únicamente recomendará la realización de inspecciones de la cosecha y la disposición final del material.

Procedimiento de aprobación

Se deben cumplir con los siguientes requisitos:

-          Permiso para le realización de pruebas en invernadero.

-          Autorización para pruebas a campo bajo estrictos requisitos de bioseguridad.

-          Permiso de flexibilización para la liberación al medio, que implica más facilidades durante la etapa de experimentación. Esta autorización permite que en futuras liberaciones al medio sólo se deba presentar información referida a: superficie sembrada, fecha de siembra, localización de la liberación y fecha de cosecha; y la CONABIA únicamente recomendará la realización de inspecciones de la cosecha y la disposición final del material.

-          Análisis de las evaluaciones de impacto sobre el ambiente, la salud humana y animal con la participación del SENASA.

-          Evaluación respecto a la conveniencia de su comercialización, para evitar impactos negativos sobre las exportaciones -llevada a cabo por la Dirección Nacional de Mercados Agropecuarios-.

-          Permiso de comercialización.

Luego se deben cumplir con aquellas exigencias normados por el Instituto Nacional de Semillas para la inscripción en el Registro Nacional de Cultivares y en el Régimen de Fiscalización.

Para obtener el permiso de comercialización correspondiente, los materiales deben cumplir con los requisitos que son competencia del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) en cuanto a su evaluación para uso alimentario, humano y animal y, contar con el dictamen técnico de la Dirección Nacional de Mercados Agroalimentarios en relación a la conveniencia de la comercialización del OGM, de manera tal de evitar potenciales impactos negativos en las exportaciones Argentinas.

La SAGPyA en la resolución 511 del 10 de agosto de 1998, habiendo evaluado los documentos FAO/OMS sobre el tema y habiendo analizado las normas establecidas por otros países, determinó que era necesario establecer requisitos y criterios que deberían cumplir las solicitudes de autorización de alimentos transgénicos para uso alimentario.

La empresa solicitante deberá cumplir con los siguientes requisitos:

Cumplimiento de los criterios de evaluación de OGM. Si la empresa solicitante considera que no es necesario el cumplimiento de alguno de los criterios, podrá ser eximida.

Antecedentes de aprobación en terceros países que cumplan los criterios establecidos.

De ser necesario se consultarán organismos científicos reconocidos del país, sobre riesgos toxicológicos y/o inocuidad del producto.

La empresa se hará responsable de que sus OGM cumplan con lo expresado.

Los OGM autorizados podrán ser reevaluados periódicamente.

Opinión de los productores y consumidores argentinos

Con el fin de tener una primera aproximación sobre la percepción del público sobre la biotecnología en la Argentina se llevaron a cabo una serie de consultas sobre dicho tema. Las mismas fueron realizadas por la SAGPyA, en el marco del proyecto SAGPyA UNEP - GEF sobre la Evaluación  del Marco Nacional de Bioseguridad, de acuerdo con los principales requisitos del Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad.

Estas encuesta se hicieron en las Exposiciones de EXPOCHACRA y FERIAGRO 2003 (800 consultas, de los cuales 210 son productores que utilizan semillas OGM y 590 que no -sean o no productores-) y durante el fin de semana del 12 al 14 de abril del 2003 en supermercados (540 consultas) que abarcaron los diferentes estratos sociales de las principales zonas urbanas de Capital y el Gran Bs. As.: Jumbo UNICENTER, Jumbo Lugano, Plaza Vea Chacarita, y Plaza Vea Lanús. Los autores de esta investigación aclararon en su trabajo que se enfrentaron con la negativa de la mayoría de los supermercados de Capital y el Conurbano bonaerense para la realización de las consultas.

La elección de EXPOCHACRA y FERIAGRO 2003, respondió a la posibilidad de aprovechar la confluencia de un público vinculado a la actividad agropecuaria, y así , tener una aproximación sobre la percepción de los productores agropecuarios que utilizan las semillas genéticamente modificadas así como del resto de la sociedad vinculado con el sector. En el caso de los supermercados el objetivo fue tener una primera percepción del universo conformado por el consumidor en general, destinatario final del desarrollo de la Biotecnología.

A continuación se transcriben conclusiones principales y conclusión final  de la investigación. 

Conclusiones principales de la Consulta en Feriagro y Expochacra

El 90% de los encuestados aseguró, pese a dudas y confusiones, conocer, trabajar o haber oído hablar sobre OGM.

El 75% asegura que el consumo de los productos derivados de los OGM no presentan riesgos para la salud humana.

Del 18% que opinaron que existen riesgos. Un poco más de la mitad identificó el riesgo, siendo las alergias la principal causa.

Este 18% reconoció a las carnes, cereales, frutas como OGM y por lo tanto causantes de estas patologías.

Solo la mitad de los Agricultores que usan semillas GM aseguraron ser los principales beneficiarios del uso de las mismas.

El 57%  afirmó que si se decide segregar lo GM de lo convencional seguiría utilizando esta semilla.

El 82% cree que la biotecnología es una herramienta  que permite resolver problemas que no han podido resolver otras tecnologías.

Casi la totalidad (92%) de los consultados sostuvo que los Organismos Gubernamentales deberían informar al conjunto de la sociedad sobre los beneficios y riesgos del uso de estos productos.

Conclusiones principales de la Consulta en Supermercados:

El 64%  aseguró conocer o haber oído hablar sobre los OGM.

El 77% aseguró estar de acuerdo con el uso de la biotecnología con fines medicinales, el 43% con fines agrícolas y solo un 23% para el mejoramiento animal.

El 40% asegura que el consumo de los productos derivados de OGM presentan riesgos para la salud humana. Un 20% presentó sus dudas.

De este 40%, el 84% identificó los riesgos, y en algunos casos se identificaron dos o más.

Este mismo 40% reconoció a las carnes, cereales, frutas, papas fritas como GM y por lo tanto, como causantes de estas patologías. Los Científicos (76%), Greenpeace (69%) y el INTA (60%) son las instituciones que gozan de mayor confianza, la SAGPyA reúne igual proporciones de confianza, dudas y desconfianza

 Casi la totalidad (94%) de los consultados sostuvo que los Organismos Gubernamentales deberían informar al conjunto de la sociedad sobre los beneficios y riesgos del uso de estos productos.

Uno de los puntos más conflictivos que han generado los alimentos derivados de la Biotecnología es el tema del etiquetado. Por un lado están los países que se rehúsan a la utilización, comercialización y consumo de los OGM, por lo que exigen el etiquetado de todos los productos que los contengan.

En el otro extremo de la discusión están los productores y exportadores de alimentos transgénicos que se niegan a poner un rótulo que los distingan de otros alimentos, aduciendo que no hay diferencias con los que no contienen OGM, ni representan un riesgo para la salud o el medio ambiente. Estados Unidos junto con Canadá están insistiendo para que el etiquetado sólo sea obligatorio en los alimentos con ingredientes GM detectables, y agregan que el etiquetado es engañoso porque de algún modo podría interpretarse que los productos genéticamente modificados son peligrosos o de menor calidad; cuando la evidencia científica, testeándolos y aprobándolos, muestra que no hay riesgos para la salud humana.

Otros, también con opiniones contrarias al etiquetado se cuestionan por qué no se reclama también, información  acerca de los herbicidas y pesticidas empleados para producir un determinado cultivo “convencional”;  señalan además que hay otras vías de información para el consumidor, entre ellas: campañas publicitarias, centros de educación, líneas de consultas gratuitas, etc, que podrían complementar el etiquetado. También dicen que el etiquetado afectaría la percepción del consumidor respecto a los transgénicos y generaría desconfianza impactando negativamente en la comercialización de los mismos. Además el etiquetado importaría costos adicionales significativos que el sector involucrado no está dispuesto a afrontar.

El etiquetado tiene que ver tanto con el proceso utilizado como con el producto final, hay dos elementos que se toman en cuenta cuando se discute sobre el etiquetado obligatorio de los alimentos que contienen semillas OGM o que fueron hechos a partir de ellas.

Impactos ambientales positivos o negativos durante el proceso productivo.

Modificaciones de los atributos nutritivos del producto final y sus riesgos para la salud de los consumidores.

Actualmente existe una tendencia en la Legislación Europea a regular la comercialización de los OGM, con una creciente intención de exigir su etiquetado para diferenciarlos de los cultivos orgánicos y de los cultivos convencionales, suministrando información detallada a los consumidores. Esto significaría un costo extra que hasta el momento no queda bien definido como habría de ser soportado entre los sujetos que participan desde la etapa su producción, distribución y la de exportación e importación.

El tema del etiquetado trae aparejado dos puntos importantes:

Detección de OGM:  Para detectar la presencia de material genéticamente modificado y de las proteínas derivadas de éste, se necesitan pruebas simples, rápidas y de bajo costo. El problema es que si bien a lo largo se estos años se han ido desarrollando test para tal fin, hasta el momento ninguna ha mostrao ser eficinte.

De acuerdo con las regulaciones, es deseable contar con una tecnología para detectar OGM en alimentos. Además, un requerimiento de etiquetar los alimentos genéticamente modificados va a necesitar un sistema de monitoreo. Una solución sería colocar en los organismos genéticamente modificados aprobados, algún marcador biológico o genético, que permita controlar en los alimentos la presencia de productos aprobados de la ingeniería genética.

Separación de las cosechas: Si se separan las cosechas transgéncias de las tradicionales, no se necesitarían puebas de deteción de derivados de OGM en los productos alimenticios y con un rótulo que identifique a los productos que contienen OGM sería suficiente. Para llevar esto a cabo se requerirá mantener separadas las cosechas durante el almacenaje, transporte, procesamiento y comercialización, lo que demandaría una inversión que notodos los países productores están en condiciones de afrontar, y aquellos que sí pudiesen, aumentarían el precio de los productos para compensar los gastos realizados, siendo nuevamente perjudicado el consumidor.

Existen empresas operando en la Argentina, que ofrecen el etiquetado en países de Europa. En el viejo continente, las principales compañías alimenticias han asegurado que en sus productos no se utilizan vegetales transgénicos. Pero en la Argentina, Nestlé, Danone o Knorr, por ejemplo, todavía no se animan a decir que los productos que venden en el país no poseen la soja de Monsanto, Carrefour y Auchan dijeron en el viejo continente que no poseen transgénicos. Pero aquí no.

Debe destacarse, que una norma protectora de los derechos del consumidor,  ya está vigente en el municipio de San Carlos de Bariloche, donde es obligatoria la identificación de los productos transgénicos en los comercios.

Algunos consumidores y grupos de consumidores consideran que tienen derecho a saber si se empleó la ingeniería genética en la producción de un alimento. Incluso hay quienes desean poder elegir un alimento con base en la forma en que fue producido, y otros que creen que es necesario colocar etiquetas que informen a los consumidores sobre los alergenos potenciales. Otros más consideran que no es necesario el etiquetado si los alimentos son básicamente equivalentes en su composición.

Sin embargo, el etiquetado necesita de un público informado a priori sobre las condiciones nutricionales tanto de los alimentos obtenidos a través de organismos genéticamente manipulados (en algún punto de la cadena) tanto como de los restantes productos destinados al consumo.

En Argentina existen varios proyectos de leyes, sobre el etiquetado de OGM, pero hasta el momento el tema no ha sido resuelto.

Producción, comercio y mercado

Han proliferado en los últimos años, medidas que frenan o prohiben las importaciones, basándose en aspectos sanitarios, fitosanitarios y ambientales de los productos y de los procesos productivos. Los cambios y las diferencias en las regulaciones de los distintos países referida a los OGM, sumados a la resitencia de los consumidores han generados problemas en el comercio internacional.

El principal problema es que en los países exportadores de alimentos contiene OGM, las regulaciones no obligan a etiquetar todos los productos, y que los importadores exigen la identificación de los mismos.

El etiquetado obligatorio produce una serie de problemas para el comercio:

las diferencias que se suscitan en determinar cuál es el mejor método de detección y cuándo deben efectuarse las pruebas.

La posibilidad de que el país importador rechace los procedimientos realizados en el país de origen y de que exija una nueva verificación en el mercado de destino, lo que aumentaría los costos. Si no se establecen precisamente cuáles son los test válidos, cuándo se deben realizar y cuál es el umbral mínimo para exigir el etiquetado se deja lugar a la libre interpretación y por lo tanto se transforman en una barrera para el comercio.

El etiquetado de los productos, especialmente de aquellos que luego se transformarán en alimentos para consumo humano, permitiría una información y clasificación útil para el consumidor, ya sea para identificar potenciales efectos o beneficios sobre su salud, hábitos de consumo u origen.

La industria de la biotecnología y los supermercados argentinos, en el ánimo de bajar costos, se han encargado de infiltrar en nuestros alimentos ingredientes que provienen de seres vivos genéticamente modificados en las góndolas de los supermercados para que la gente, sin saberlo ni quererlo, los consuma.

 NORMATIVA INTERNACIONAL

Esta tecnología ha generado controversias en cuanto a como controlar y regular la introducción de los OGM en los diferentes mercados del mundo.  Seguidamente se enumeran tres de los instrumentos internacionales relacionados con el tema objeto de este trabajo.

Declaración de Río de Janeiro

En 1992 la Declaración de Río de Janeiro, a la cual la Argentina adhirió, se establece en el principio Nº 15 lo que se conoce como Principio Precautorio, el cual se formuló para asegurar el resarcimiento al menoscabo de la vida humana originado por efectos nocivos de productos químicos respecto de los cuales los daños no son visuales sino después de transcurrido un período de 20 o 30 años.

Este principio dice lo siguiente: “Con el fin de proteger el medio ambiente, los Estados deberán aplicar ampliamente el criterio de precaución conforme a sus capacidades. Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente.”

El principio se articula en base a dos presupuestos: por una parte, la posibilidad de que conductas humanas  causen daños colectivos vinculados a situaciones catastróficas que puedan afectar un conjunto de seres vivos, y por la otra, la falta de evidencia científica (incertidumbre) respecto a la existencia misma del daño temido.

La noción de Precaución responde al concepto de detección precoz de todos los peligros para la salud y el medio ambiente mediante una investigación multidisciplinar y sincronizada basada en la relación causa – efecto.

Sin embargo, este marco conceptual de la prevención fue eliminado en el Protocolo de Bioseguridad (del año 2000), al plantearse que basta que un Estado señale que posee sospechas, no probadas científicamente, que un producto puede causar un daño a la población, para que se lo autorice a prohibir la importación de un OGM.

Convenio sobre Diversidad Biológica

También en 1992, en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, se firmó el Convenio sobre Diversidad Biológica, del cual Argentina es parte, estableció sus objetivos en el artículo 1: “... la conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos, mediante, entre otras cosas, un acceso adecuado a esos recursos y una transferencia apropiada de las tecnologías pertinentes, teniendo en cuenta todos los derechos sobre esos recursos y a esas tecnologías, así como mediante una financiación apropiada.”

Mediante los artículos 15, 16 y 19 se  pretende la integración del libre comercio de los recursos genéticos, reglando el acceso adecuado a los mismos, con la transferencia de tecnologías, (reconociendo que la tecnología incluye la biotecnología, y que el acceso a la tecnología como su transferencia entre Partes Contratantes son elementos esenciales para el logro de los objetivos del Convenio, comprometiéndose, a asegurar y/o facilitar a otras Partes Contratantes el acceso a tecnologías pertinentes para la conservación y utilización sostenible de la diversidad biológica o que utilicen recursos genéticos y no causen daños significativos al medio ambiente), y la compensación justa por el acceso a los recursos biológicos de otros.

Protocolo de Cartagena

La elaboración y firma de este protocolo estaba prevista desde el origen de la firma del Convenio sobre Diversidad Biológica. Pero los países productores de transgénicos, con Estados Unidos y Canadá a la cabeza, se dedicaron desde sus orígenes a sabotear la firma del mismo y a vaciar sus contenidos en forma sistemática, colocando los intereses de lucro de las empresas por arriba del interés incluso de sus propias poblaciones.

Finalmente el protocolo se firmó, tiene algunos puntos interesantes, como la inclusión del principio de precaución y la posibilidad de que los países importadores puedan rechazar cargamentos de transgénicos basados en este principio, que básicamente dice que frente a la duda sobre los riesgos, mejor abstenerse.

Es el primer Tratado Internacional que reconoce los organismos modificados genéticamente como una categoría separada de organismos que requieren un marco regulador específico.

El artículo 1, establece cuál es su objetivo de conformidad con el Principio 15 de la Declaración de Río: “... contribuir a garantizar un nivel adecuado de protección en la esfera de la transferencia, manipulación y utilización seguras de los organismos vivos modificados resultantes de la biotecnología moderna que puedan tener efectos adversos para la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica, teniendo también en cuenta los riesgos para la salud humana, y centrándose concretamente en los movimientos transfronterizos.”

Establece las bases de una legislación internacional sobre el movimiento transfronterizo de OGM, hace referencia principalmente a los mecanismos de notificación por adelantado por parte del exportador y al consentimiento que concede un país importador de semillas u otras muestras vivas derivadas de manipulación biotecnológica, antes de permitir su tránsito transfronterizo, detalla los requerimientos para la evaluación y gestión de los riesgos, las medidas de emergencia, el manejo, transporte, etiquetado e identificación del material. Sin embrago, resulta insuficiente ya que sólo abarca a los organismos “vivos” modificados, quedando excluidos los productos derivados de organismos transgénicos, productos transgénicos farmacológicos e insumos agrícolas transgénicos.

Algo similar ocurre con el etiquetado, ya que solamente exige mencionar en una carga “que puede contener organismos vivos modificados” y no ordena al instante de la importación, individualizarlos, cuantificarlos ni describir los procesos. Esta omisión afecta sobre todo a los consumidores, que no tienen acceso a las notificaciones previas que intercambian los estados y abre una brecha amplia para introducir sin controles los mencionados organismos.

El protocolo y la Argentina

No son pocos los países (entre ellos algunos de los miembros del Grupo Miami como Chile y Canadá) que se resisten a aprobar el Protocolo, pues las dudas superan a las certezas y mientras no haya claridad sobre el lugar que el Protocolo ocupará en este gran puzzle jurídico-comercial internacional, lo más prudente es avanzar lentamente.

Una línea de pensamiento sostiene que es necesario tener en cuenta como aspecto importante con relación a este Protocolo que nuestro país debe evaluar antes de su ratificación, el hecho que a partir de su entrada en vigencia, la Argentina deberá proceder a identificar sus embarques bajo la expresión “pueden contener OGM” y como consecuencia las habas de soja quedarán sometidas a los efectos imprevisibles en materia de precios de una segregación de mercados entre soja convencional y soja transgénica, por ejemplo.  Aunque, los análisis preliminares del protocolo  hacen pensar que el mismo quedaría circunscripto a los organismos vivos, y por lo tanto sólo afectaría a los cultivos exportados sin procesamiento alguno que altere las cadenas de ADN, quedando excluidos subproductos destinados a ser utilizados como aceites, la amplitud del principio de precaución podría abrir la puertas a otro panorama.

Por que el criterio de precaución incorporado al Protocolo podría avalar una progresiva tendencia a identificar no sólo los OGM como tales, sino a todos los productos destinados a alimentación animal y humana elaborados a partir de los mismos. Un claro ejemplo de esto es que tanto Japón como la Unión Europea se han amparado en el principio de precaución para introducir normativa nacional dirigida a exigir identificación de todos los productos alimenticios comercializados en sus mercados que contengan OGM.

Equivalencia sustancial

Para la evaluación de los productos alimenticios se ha introducido el concepto de "Equivalencia Sustancial", según el cual, si un alimento procedente de la nueva biotecnología se puede caracterizar como equivalente a su predecesor convencional, se puede suponer que no plantea nuevos riesgos, y por lo tanto, es aceptable para consumo.

Técnicamente hablando, si un OGM y su equivalente no genéticamente modificado poseen similaridad  sustancial en un limitado espectro de variables (por ejemplo composición de proteínas, minerales, vitaminas, etc.) pueden así mismo presumirse sustancialmente equivalentes en todos sus otros aspectos. Esto implica suponer que el análisis químico es capaz de detectar adecuadamente efectos colaterales negativos no deseados y que no es necesaria la confirmación de equivalencia mediante rigurosa experimentación con pruebas de alimentación a largo plazo.

Este concepto fue introducido por la OCDE[4] en 1993 (antes de la comercialización de ninguna planta genéticamente manipulada), tras varios años de trabajos de gran cantidad de expertos de muchos países. En 1996 la OMS[5] y la FAO[6] recomendaron su adopción como base para los estudios de seguridad alimenticia de los OGM. La propia OCDE sigue profundizando en este enfoque, en un intento de mejorarlo, de modo que en la actualidad se siguen desarrollando nuevas metodologías de evaluación que incluyen la identificación de niveles de nutrientes, antinutrientes y posibles toxinas y alérgenos en todo tipo de plantas de cultivo.

La equivalencia sustancial no sustituye a las evaluaciones de seguridad más rigurosas, sino que exige que la variedad genéticamente manipulada sea tan segura como la antigua predecesora. De hecho, en el caso de identificarse alguna diferencia, se realizan ensayos nutricionales, inmunológicos y toxicológicos adicionales.

Algunos críticos han señalado que el enfoque de equivalencia sustancial es inadecuado para encarar los posibles riesgos de las plantas transgénicas, y quisieran que dichas plantas fueran sistemáticamente analizadas en busca de cualquier diferencia cualitativa o cuantitativa respecto de las plantas tradicionales, y sometidas a sistemáticos análisis de toxinas. Otros, sin embargo, esgrimen que habría que realizar carísimos y complejos ensayos con todas las nuevas variedades de plantas que se producen, independientemente del método de obtención y las pruebas se multiplicarían al infinito si se quisiera conocer cómo afectan diversos factores ambientales a su composición a lo largo del tiempo.

Esta corriente de pensamiento basa su postura en virtud de que cada inserción de material genético mediante tecnología recombinante del ADN constituye un evento singular  generador de un correspondiente espectro  de efectos colaterales negativos potenciales, aún si se confirmara la inocuidad de un tipo de alimento transgénico, esto no implicaría que cualquier otro transgénico sea similarmente inocuo.

Ocurre que un vector genético puede generar diferentes efectos al insertarse en puntos diferentes de la cadena de ADN.

Cuando la ingeniería genética introduce un nuevo rasgo en una planta de cultivo, la planta manipulada puede que no sea sustancialmente equivalente a la convencional. En estos casos la evaluación de su seguridad requiere responder a una serie de cuestiones relativas a cambios buscados por la manipulación, posibles cambios no pretendidos, estabilidad de la construcción genética, y posible transferencia génica horizontal[7] a otras plantas.

Por lo tanto, el principio de equivalencia sustancial considera seguro un producto transgénico si éste es igual al natural en todas las características excepto en aquellas introducidas por la manipulación genética y cuya consecución constituía el objeto de tal manipulación.

Una vez cumplido el principio de equivalencia sustancial, debe probarse la inocuidad del producto génico.

LEGISLACION NACIONAL

La legislación que protege al consumidor respecto de los transgénicos es mínima en nuestro país, no existe por ejemplo la obligación de informar el listado completo de distintas categorías de alimentos o ingredientes alimentarios elaborados a partir de organismos genéticamente modificados también, ni se informa qué características genéticas se ha alterado en cada organismo ni cuáles son los procedimientos de evaluación que se aplican antes de ser elaborados y destinados a la comercialización.

Constitución Nacional

En el Preámbulo se establecen dos principios que no pueden dejarse de lado a fin de interpretar por un lado, los derechos de los consumidores, y el rol del Estado, por el otro, en relación con los alimentos transgénicos, ellos son: “promover el bienestar general” y “asegurar los beneficios de la libertad”.

Durante la última mitad del siglo XX comienzan a surgir y a consolidarse los derechos de tercera generación, como por ejemplo el derecho al Medio Ambiente, el derecho al Desarrollo, el derecho al Consumidor. Esta clase de derechos, comenzaron a plasmarse en el ámbito del derecho internacional, como Convenciones, Declaraciones, Cartas, etc. La reforma constitucional de 1994, introdujo en nuestro derecho, con jerarquía superior a las leyes, leste tipo de derechos. Entre ellos se encuentran:

Artículo 41. Derecho a un ambiente sano

Este artículo establece que "Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tiene el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la ley. Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y educación ambientales. Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de protección...".

Este artículo mantiene una fuerte inclinacion hacia el Principio Protectorio, enfatizando la protección de la persona humana considerando su calidad de vida y desarrollo. Con ese objetivo, señala, el derecho a un ambiente sano, el deber de no contaminarlo, la obligación de recomponer y no comprometerlo mediante el desarrollo de las actividades productivas (entre ellas se podría ubicar a la Biotecnología), a fin de que las que generaciones futuras puedan vivir en condiciones apropiadas. Es decir, lo que se busca no es prohibir determinadas actividades, sino que estas se desarrollen de forma tal que no pongan en riesgo ni  a las generaciones presentes ni a las futuras, respetando el medio ambiente y utilizando los recursos naturales de manera racional.

Entonces, aquellos se dediquen a la producción de transgénicos, deben respetar esta norma de constitucional.

Artículo 42.  Derechos de los consumidores

Este artículo también fue incorporado en  la reforma de 1994, el mismo establece: “los consumidores  ... tienen derecho, en relación de consumo, a la protección de su salud, seguridad e intereses económicos, a una información adecuada y veraz; a la libertad de elección ...  Las autoridades proveerán a la protección de esos derechos, a la educación para el consumo, ... a la constitución de asociaciones de consumidores ... La legislación establecerá procedimientos eficaces para la prevención y solución de conflictos ... previendo la necesaria participación de asociaciones de consumidores ... y de las provincias interesadas en los organismos de control.”

Dentro de este artículo, el cual se complementa con la Ley del consumidor, que se verá más adelante, establece los siguientes derechos con respecto a los consumidores:

-          a la salud: este derecho también está previsto en diversos instrumentos internacionales de derechos humanos con jerarquía constitucional, conforme al artículo 75 inciso 22. Entre ellos encontramos:

-          el artículo 25, inciso 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: dispone el derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado que le asegure salud y bienestar.

-          el artículo 11 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre: establece el derecho de toda persona a que su salud sea preservada por medidas sanitarias y sociales acordes al nivel que permitan los recursos públicos del Estado obligado y los de la comunidad.

-          El artículo 12 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales: establece que en los estados parte deberán tomarse las medidas necesarias para la creación de condiciones que aseguren a todos asistencia médica y servicios médicos en caso de enfermedad para asegurar a toda persona el disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental.

o        a la información: establece el artículo que ésta debe ser adecuada y veraz respecto de aquello que se va a consumir. Este derecho también está consagrado en la ley de defensa del consumidor

o        a la libertad de elección: se debe tener la posibilidad de elegir, seleccionar u optar por lo que cada uno quisiese. Habría que asegurar a los ciudadanos que  puedan elegir lo que consumen, para lo cual necesitan saber que es lo que compran.

o        b) y c) Se encuentran íntimamente relacionados, ya que un sujeto no puede tener libertad de elección sin previa información sobre aquello sobre lo que va a elegir.

Ley  24240 - Defensa del Consumidor

Esta ley es reglamentaria del artículo 42 de la Constitución Nacional, se trata de una ley cuya aplicación es a nivel nacional. Su función primordial es proteger a los consumidores frente a las empresas, teniendo en cuanta que éstos se encuentran en una posición desventajosa en la relación de consumo. Tiende a evitar que los consumidores se vean perjudicados ante prácticas dolosas por parte de las empresas a fin de persuadirlos a un consumo que les puede resultar perjudicial. En lo que respecta al presente trabajo, hay que destacar dos aspectos de la ley: a) la protección de la salud de los consumidores, y b) el derecho a una adecuada información sobre los productos que consume. Uno de los Debe tenerse presente que Por tales razones entendemos que es totalmente aplicable al caso de estudio.

En al artículo 1, establece su objeto y a quienes se los considera consumidores: “La presente ley tiene por objeto la defensa de los consumidores o usuarios. Se consideran consumidores o usuarios, las personas físicas o jurídicas que contratan a título oneroso para su consumo final o beneficio propio o de su grupo familiar o social: a) la adquisición o locación de cosas muebles; b) la prestación de servicios; c) la adquisición de inmuebles nuevos destinados a vivienda, incluso los lotes de terreno adquiridos con el mismo fin, cuando la oferta sea pública y dirigida a persona indeterminada”

Conforme al artículo 4, “Quienes produzcan, importen, distribuyan o comercialicen cosas o presten servicios, deben suministrar a los consumidores o usuarios, en forma cierta y objetiva, información veraz, detallada, eficaz y suficiente sobre las características esenciales de los mismos.”

En este artículo se impone la obligación de informar en forma cierta y objetiva a los productores, importadores y comerciantes, sobre los productos (transgénicos) que quisiere consumir cualquier persona. Asimismo describe cómo debe ser la información:

-          Veraz: es decir, si se tratara de productos transgénicos, se debería explicitar su condición y no ocultarla.

-          Detallada: se deberían desarrollar los compuestos constituyentes del producto ofrecido y sus posibles efectos perjudiciales en la salud de los potenciales consumidores. A su vez, debería decirse cuál esel origen los genes incorporados al producto y como es el proceso genético por el cual se logra la modificación del organismo a consumir.

-          Eficaz: al consumidor le debe resultar eficiente, a fin de poder contar con todo el conocimiento sobre las características del producto ofrecido.

-          Suficiente: no deben quedarle dudas al consumidor respecto del producto ofrecido, la información brindada debe ser completa.

Si no se cumpliera con a), b), c) y d), se estaría vulnerando el derecho a la información que tienen los consumidores.

Si bien la información no garantiza seguridad, sí facilita la comprensión y la decisión de qué se va a comprar y que no. Una información completa sobre el proceso de producción permite a los consumidores más precavidos elegir sus alimentos con mayor cuidado, y también permite detectar posibles riesgos para la salud.

En el artículo 5, se establece que “Las cosas y servicios deben ser suministrados o prestados en forma tal que, utilizados en condiciones previsibles o normales de uso, no presenten peligro alguno para la salud o integridad física de los consumidores o usuarios.”

Esto significa que aquellos alimentos que contengan organismos genéticamente modificados,  en condiciones normales de consumo, no pueden ser peligrosos para la salud o integridad física de los consumidores. Para el caso en que se produjese algún daño a la salud o la integridad física de alguna persona, habrá que analizar a quien le corresponde reparar el daño, teniendo en cuenta que esta ley establece la responsabilidad solidaria entre los productores, distribuidores, comerciantes; habrá que tener en cuenta si el producto por el cual se generó el daño contenía la información necesaria para evitarlo por parte del consumidor, y si no la tenía ¿quién es el responsable por no haberla puesto, el Estado por la falta de sobre el control y etiquetado de estos productos, o son  las mismas empresas?

Mercosur: Resolución del Grupo Mercado Común Nº 036/93.

Esta resolución, establece que: “Los alimentos envasados no deberán describirse ni presentarse con rótulo que: utilicen vocablos, signos, denominaciones, símbolos, emblemas, ilustraciones u otras representaciones gráficas que pueden hacer que dicha información sea falsa, incorrecta, insuficiente, o que pueden inducir a equívoco, error confusión o engaño al consumidor  en relación con la verdadera naturaleza, composición, procedencia, tipo, calidad, cantidad, duración, rendimiento o forma de uso del alimento.”

Si bien se establece el deber de información de los productores de productos modificados, todavía no se ha regulado en el ámbito del Mercosur la cuestión de los alimentos transgénicos en general y ni tampoco de los derechos de los consumidores respecto a estos.

Por otra parte, en el ámbito de alimentos transgénicos, dentro del Mercosur existen dos criterios bien distintos: Brasil que ha avanzado hacia la limitación o la prohibición de los cultivos transgénicos, y Argentina en la que rige un criterio totalmente opuesto. Paraguay se mantienen en una posición expectante y Uruguay tiene una posición alineada con Argentina.

Código Alimentario Argentino – Ley 18.284

Las normas básicas reguladoras de los productos alimentarios aptos para el consumo contienen, esencialmente la definición, parámetros físico-químicos y microbióticos, una lista de prácticas productos, aditivos admitidos (ingredientes) en la elaboración, y características en los envases en contacto con los alimentos (enlatado, cartón, etc.), etiquetado y pesos (neto) que permitan brindar garantía sanitaria y seguridad ante posibles fraudes y engaño al consumidor (Ley de Lealtad Comercial y de Defensa del Consumidor).

Las siguientes son las normas básicas de este Código sobre la identificación (etiquetado y rotulación) de alimentos:

-          el código Alimentario tiene vigencia en todo el país;

-          es de cumplimiento obligatorio por las autoridades;

-          todo alimento, condimento, bebida, sus materias primas y aditivos, deben ser expresamente autorizados;

-          las autoridades deben organizar un registro de Establecimientos y otro de Productos Alimenticios.

El Código Alimentario está en permanente modificación, según los adelantos tecnológicos, por lo que las Autoridades deben obligadamente conocer cada nueva actualización. Las autoridades tienen el poder de policía sobre todos los alimentos que circulan y venden en su jurisdicción, aunque se produzcan en otra.

Todo producto elaborado y envasado debe llevar ROTULO, con los requisitos de la Resolución del Mercosur GMC N° 036/93, mencionado anteriormente.

Existen como disposiciones reglamentarias del Código Alimentario Argentino:

-          el Reglamento de Inspección de Productos, Subproductos y Derivados de Origen Animal (decreto N 4238/68) y

-          la Reglamentación de Frutas y Hortalizas (Decreto N 9244/63),

Las autoridades de aplicación son el S.E.N.A.S.A. (Servicio Nacional de Sanidad Animal) y el I.A.S.C.A.V. (Instituto Argentino de Sanidad y Calidad Vegetal), respectivamente; y actualmente el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Agroalimentaria.

Conforme a este Código, y  a menos que se indique otra cosa en la presente norma o en una norma específica, la rotulación de alimentos envasados deberá presentar obligatoriamente la siguiente información:

-          Denominación de venta del alimento

-          Lista de ingredientes

-          Contenidos netos

-          Identificación del origen

-          Identificación del lote

-          Fecha de duración mínima

-          Preparación e instrucciones de uso del alimento, cuando corresponda.

El rótulo deberá contener la denominación de venta del alimento, y además:

-          deberá figurar la denominación o la denominación y la marca del alimento, conforme a las siguientes pautas: Podrán aparecer las palabras o frases adicionales requeridas para evitar que se induzca a error o engaño al consumidor con respecto a la naturaleza y condiciones físicas auténticas del alimento, las cuales irán junto a la denominación del mismo o muy cerca de ella por ejemplo: tipo de cobertura, forma de presentación, condición o tipo de tratamiento a que ha sido sometido.

-          deberá figurar en el rótulo una lista de ingredientes, a menos que se trate de alimentos de un único ingrediente. Cuando un ingrediente sea a su vez un alimento elaborado con dos o más ingredientes, dicho ingrediente compuesto podrá declararse como tal en la lista de ingredientes siempre que vaya acompañado inmediatamente de una lista, entre paréntesis, de sus ingredientes en orden decreciente de proporciones. Cuando un ingrediente compuesto para el que se ha establecido un nombre en una norma del CODEX ALIMENTARIUS FAO/OMS o del presente Código, constituya menos del 25% del alimento, no será necesario declarar sus ingredientes, salvo los aditivos alimentarios que desempeñen una función tecnológica en el producto acabado.

En la rotulación facultativa podrá presentarse cualquier información o representación gráfica así como materia escrita, impresa o gráfica, siempre que no esté en contradicción con los requisitos obligatorios de la presente norma, incluidos los referentes a la declaración de propiedades y engaño.

En Argentina no hay una reglamentación sobre transgénicos. El Código alimentario argentino no regula sobre este tipo de alimentos en forma directa, pero consta de cierta regulación referida a rotulación y publicidad que podría llegar a servir para el tema bajo examen.

El artículo 19 establece  que: “Los rótulos, envases y envolturas de productos autorizados de acuerdo con el Código Alimentario Argentino y a las normas de esta ley deberán expresar con precisión y claridad sus condiciones higiénico-sanitarias, bromatológicas y de identificación comercial...”. Esto es de gran  importancia ya que los productos transgénicos deberían expresar con “precisión y claridad” sus condiciones higiénico-sanitarias y bromatológicas.

Por otra parte, según el Decreto reglamentario del código Alimentario Nacional (según versión de la Resolución 2343 del SENASA de 1980): “Queda prohibida la rotulación y publicidad de los productos contemplados en el presente Código cuando desde el punto de vista sanitario-bromatológico las mismas sean capaces de suscribir error, engaño o confusión en el consumidor”. Como consecuencia, la no aclaración de las características de los alimentos tansgénicos puede inducir a error, engaño y confusión de los consumidores.

Decreto 815/99.  Sistema Nacional de Control de Alimentos

El objetivo principal del sistema de control de alimentos, es la protección de la salud de los consumidores, debiendo asegurar:

-          Que la oferta de alimentos sea sana, nutritiva y de calidad.

-          Que llegue en esas condiciones al consumidor, y

-          Que ésta disponga de información adecuada sobre la cantidad, calidad, sanidad, valor nutricional, métodos de manipulación, procedimiento y preparación de dichos alimentos como para que puedan tomar las decisiones apropiadas para proteger su propia salud.

Este objetivo central debe ser logrado mediante un sistema de normas, estándares, procedimientos, y metodologías de aplicación de los mismos que respeten la necesidad de informalidad y armonización de las normas y su aplicación, y que tenga los menores costos de control por parte de los organismos competentes.

Proyecto de ley

En la actualidad se encuentran presentados en el Congreso varios proyectos de ley relacionados con los transgénicos. Entre ellos, se encuentra el de la diputada Alicia Castro, relativo al etiquetado de los alimentos que contengan transgénicos.

El objetivo de este proyecto es que sea obligatoria la identificación de los alimentos que estén destinados al consumo humano o animal y contengan o sean producidos a partir de organismos genéticamente modificados. Esta obligación se esipulan para los alimentos producidos en el país y para los alimentos importados.

La ausencia de una legislación de etiquetado hace que no se pueda distinguir una especie transgénica de una especie orgánica, restringiendo el acceso de estos últimos a los mercados que exigen solamente productos no transgénicos o impidiendo el acceso a mercados que, sin ser tan estrictos, apenas exigen el etiquetado correspondiente, siendo la Argentina el segundo país productor de soja del mundo.

Esta dirigido a brindar información adecuada y veraz a la ciudadanía que día tras día compra y consume alimentos que contienen organismos genéticamente modificados. El derecho a una información amplia, detallada y veraz es una condición ineludible para ejercer la libertad de expresión que garantiza nuestra constitución.

Conforme a lo expuesto, se corrobora la hipótesis planteada, ya que, en nuestro país, los consumidores no saben a la hora de alimentarse qué es lo que verdaderamente están comiendo. Esto se debe a que no se respetan los derechos a la información, a la salud y a la libertad de elección, establecidos en la Constitución Nacional.

De acuerdo a esto, el Estado debería comprometerse, por ejemplo, dictando  legislación específica sobre los alimentos transgénicos estableciendo obligaciones para que al momento en que el consumidor se encuentre con el producto tenga la posibilidad de saber si se trata de un alimento producto transgénico, a fin de poder tener la posibilidad de elegir si consumirlo o no.

Esta obligación debería ser solidaria, es decir, que desde las empresas productoras, de la industria y todos aquellos que forman parte del proceso productivo alimentario, hagan que las personas reciban la información  a través  de los envases, envoltorios o etiquetas de los productos puestos a la venta, de esta forma le resultaría fácil a los consumidores conocer el contenido de lo que están comprando.

También sería muy importante hacer campañas en los medios de comunicación para que la gente conozca acerca de los alimentos transgénicos ya  que por desconocimiento acerca del tema, los consideren  perjudiciales para la salud.

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SAGPyA UNEP-GEF. Consultas sobre la Biotecnología en la Argentina" Expochacra y Feriagro

Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. Convenio sobre Diversidad Biológica, Propuesta de estrategia Nacional de Biodiversidad.

Tema Especial: Transgénicos. http://www.ecoportal.net/temas/transgenicos.htm

Transgénicos. http://www.proconsumer.org.ar/Alimentacion_TRANSGENICOS.htm

Valente, M. El desierto verde. www.prodiversitas.bioetica.org/des53.htm

www.biodiv.org/doc/legal/cartagena-protocol-es.doc


NOTAS:

[1] Unidad fundamental de los organismos vivos, generalmente de tamaño microscópico, capaz de reproducción independiente y formada por un citoplasma y un núcleo rodeados por una membrana

[2] Híbrido:  Organismo que procede del cruce de dos especies distintas, según lo alejadas o emparentadas que estén el     híbrido resultante puede ser más o menos fecundo o estéril.

[3] Siembra directa: proceso mediante el cual se siembra, sobre el rastrojo del cultivo anterior sin remover el suelo. Control de malezas con el aporte de herbicidas.

[4] Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo

[5] Organización Mundial de la Salud de las Naciones Unidas

[6] Food & Agriculture Organization de las Naciones Unidas

[7] transferencia genética horizontal: transferencia de genes  a través de la infección, entre especies que usualmente no se reproducen entre sí

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Colección: Derecho, Economía y Sociedad

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Última modificación: 09 de Marzo de 2007

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