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I N T R O D U C C I Ó NDelimitación del problemaLa biotecnología es producto de la actividad del hombre, y hallándose éste sumergido en una profunda crisis generalizada que abarca todos los órdenes, social, político, económico, cultural, educativo, científico, religioso, ético, moral, etc., dentro de una globalización evolutiva generada por el desenvolvimiento de la especie humana, no puede dejar de estar también en crisis. El estado crítico que se va acentuando de manera vertiginosa, se refleja en la producción de creaciones biotecnológicas de dudoso valor para el hombre y de aplicación riesgosa para el mantenimiento del equilibrio vital y la vida misma en el planeta. No se conocen los límites de la biotecnología, que se presentan difusos. La sociedad no ha impuesto fronteras éticas claras en aquellos casos en que se pretende innovar reemplazando lo natural por lo artificial con el solo objeto de obtener patentes y establecer monopolios sobre el producto biotecnológico obtenido y los productos conexos necesarios para su aplicación. Se están comercializando productos de este tipo, que están causando estragos en la naturaleza, con grandes perjuicios para el ecosistema y repercusiones sobre la salud, el hábitat, la biodiversidad, los recursos naturales, etc. Todo ello parte de una visión parcializada de la realidad enfocada desde el punto de vista mercantilista, que ignora el resto. En este marco: a) La producción biotecnológica tiene sentido si va seguida de aplicación. b) La inversión para la producción tiene sentido si va seguida de rentabilidad. c) La rentabilidad es sustentable si va seguida de beneficios para el hombre. En este punto es donde se establece el conflicto, por la confluencia de la crisis evolutiva interna de la ciencia (especializada en un porciúnculo del universo pero ignorante de las relaciones de ese porciúnculo con el resto del sistema al que pertenece), y la crisis de valores de la sociedad actual (que ve el producto desde una visión parcializada y mercantilista de la realidad). Esas dos crisis generan que la aplicación del producto biotecnológico entre en pugna con los intereses de la naturaleza misma, que se resiste por medio de sus leyes naturales, y con los intereses humanos que resultan afectados, que se suman a la resistencia contra las innovaciones cuestionadas. Traslado del problema al ámbito del derechoHabiéndose generado el conflicto por las causas expuestas, la problemática biotecnológica pasa necesariamente al ámbito del derecho, al que le compete el régimen jurídico de tales actividades. Un régimen jurídico eficiente para una problemática compleja como la expuesta, pasa necesariamente por satisfacer dos requerimientos básicos: una especialización en la problemática específica que no descuide la visión global de la realidad, y una compilación codificada de la legislación procedente. D E S A R R O L L O1. La crisis de la ciencia1.1. De la unidad del saber a la fragmentación del conocimientoPuede decirse que el saber acumulado por la humanidad desde el comienzo de las civilizaciones hasta aproximadamente el Renacimiento, podía estar al alcance de una persona dotada excepcionalmente, que perteneciese a una clase social que le facilitase el acceso al mundo intelectual, y que se aplicase al estudio de los conocimientos alcanzados hasta su época. Como ejemplo de ello, suele mencionarse al filósofo italiano Giovanni Pico de la Mirándola (1463‑1494), humanista que vivió apenas treinta y un años, y que a pesar de su corta vida gozó fama de una erudición excepcional, que abarcaba todas las ramas del saber. Pero este saber se fue incrementando vertiginosamente en el transcurso de los siglos siguientes, sobre todo porque junto con el extraordinario avance de las ciencias naturales durante los siglos XVII y XVIII, surgieron y adquirieron entidad científica nuevas disciplinas, que se desarrollaron con rapidez. El hombre se sintió desbordado ante esta proliferación de conocimientos, imposibilitado de abarcarlos en su totalidad, y consideró que la posición cognitiva más adecuada y prudente para abordar la realidad, era fragmentarla en campos de saber, que se definieran como objetos de estudio de las diferentes ciencias, para que las investigaciones se especializaran. La división de la realidad en compartimientos estancos y la creciente especialización de los estudios, produjo durante los siglos XIX y XX un nuevo incremento de los conocimientos acumulados por la humanidad, llevando al hombre a un nivel de imposibilidad mayor para abarcarlos. Al mismo tiempo, le hizo comprender que iba llegando a un callejón sin salida, pues como consecuencia de la fragmentación y especialización, cada vez sabía más de muy poco, y ese muy poco quedaba cada vez más desconectado del resto de la realidad en la que estaba inmerso, empobreciendo los resultados. El filósofo y ensayista español José Ortega y Gasset fue uno de los primeros en advertir la contradictoria situación en los siguientes términos: “... antes los hombres podían dividirse, sencillamente, en sabios e ignorantes, en más o menos sabios y más o menos ignorantes. Pero el especialista no puede ser subsumido bajo ninguna de esas dos categorías. No es un sabio, porque ignora formalmente lo que no entra en su especialidad; pero tampoco es un ignorante, porque es un “hombre de ciencia” y conoce muy bien su porciúnculo de universo. Habremos de decir que es un sabio‑ignorante, cosa sobremanera grave, pues significa que es un señor el cual se comportará en todas las cuestiones que ignora, no como un ignorante, sino con toda la petulancia de quien en su cuestión especial es un sabio...Al especializarlo, la civilización le ha hecho hermético y satisfecho dentro de su limitación”. ( 1 ) En "La rebelión de las masas", Ortega y Gasset anunciaba de esta manera, hace más de medio siglo, lo que él llamo "la barbarie de la especialización". Cincuenta y tres años después Edgar Morin retoma el mismo problema, afinando la definición como "la barbarie al interior de la ciencia". Esta barbarie, afirma, ha llevado a que los científicos sólo tengan: “...una visión de los problemas de sus respectivas disciplinas, que han sido arbitrariamente recortadas en el tejido complejo de los fenómenos. Esos científicos tienen una pobreza increíble para comprender los problemas globales. Y hoy, todos los problemas importantes son problemas globales”. ( 2 ) La carrera desenfrenada de las ciencias hacia la fragmentación de los conocimientos y la especialización, ha creado fronteras artificiales entre porciones de la realidad global, provocando una nueva forma de oscurantismo, en la que el investigador va camino a ignorar cada vez más el saber existente, destinado al extremo humorístico, avizorado por Chertertone, de saber todo de nada. La única manera de revertir esta paradójica situación cognitiva, como lo ha expresado con propiedad el físico David Bohm en "La totalidad y el orden implicado" (3 ), es pasando del "fetichismo del fragmento" al estudio de la "totalidad no dividida en movimiento fluyente", es decir, al estudio de la realidad global en su dinámica propia, en constante cambio. Ha dicho acertadamente Fritjof Capra: “La nueva visión de la realidad se basa en la comprensión de las relaciones y dependencias recíprocas y esenciales de todos los fenómenos: físicos, biológicos, psicológicos, sociales y culturales. Esta visión va más allá de los actuales límites disciplinarios y conceptuales ". ( 4 ) 1.2. De la conciencia de la complejidad a la interdisciplinariedadLa superación de la visión fragmentaria y reduccionista de la realidad, sólo puede lograrse mediante un abordaje globalizador e interdisciplinario, que permita comprender las relaciones y dependencias recíprocas y esenciales de todos los fenómenos que la integran. La tendencia interdisciplinaria empezó a esbozarse en la década del ‘60, para manifestarse más ampliamente, a través de un verdadero despliegue de estudios interdisciplinarios, en los años ‘80. Las valoraciones críticas de los trabajos publicados, que demostraron que las buenas intenciones no bastaban para obtener logros efectivos, hicieron que se tomara conciencia en la década del ‘90 de las dificultades que entrañaba la realización de una investigación interdisciplinaria. Sobre todo, porque requiere que el investigador tenga competencia no sólo en el campo de estudios de su respectiva especialidad, sino también en el de otras disciplinas afines o conexas, y la universidad de nuestro tiempo no garantiza habitualmente una formación de este tipo. Además, requiere una actitud existencial y una aptitud mental especial frente a la realidad, que difiere de la de aquél que considera su propia subcultura profesional como la forma más idónea para comprender la complejidad de la realidad que estudia, sin abrirse a otras posibilidades. Como lo han señalado Asa Brigg y Guy Michaud: "La interdisciplinariedad es sobre todo un estado mental que requiere de cada persona una actitud a la vez de humildad, de apertura, de curiosidad, una voluntad de diálogo y finalmente una actitud para la asimilación y la síntesis”.(5 ) La interdisciplinariedad es una actitud científica que tiende a la unidad de los conocimientos: "El saber es una narración del mundo cuyos fragmentos deben reunirse” ( 6 ), ha dicho Mohamed Allal Sinoceur, refiriéndose al nuevo enfoque globalizador que apunta a la integración de las ciencias. La cuestión fundamental es cómo lograrla. En el “1er Encuentro sobre Interdisciplinariedad en lo Pedagógico", que se llevó a cabo en José C. Paz (provincia de Buenos Aires) en junio de 1993, el Prof. Pablo Kreimer se refirió al "mito de la interdisciplinariedad", basándose en una investigación que había realizado en Francia poco tiempo antes ( 7 ). Según el expositor, de 95 proyectos interdisciplinarios que recibieron un subsidio para ser puestos en práctica, hubo sólo 45 informes finales, entre los cuales apenas 20 revestían el carácter de "aceptables". Estos datos revelan las dificultades que presentan los emprendimientos de tipo interdisciplinario, que se proponen el estudio de la realidad en forma globalizada. Al mismo tiempo ponen en evidencia cómo de una ciencia en crisis motivada por una parcialización artificial, se pasa a un sistema educativo en crisis mal asesorado por la ciencia en crisis (y de esta educación mal encarada a un ser humano en crisis, que a su vez traslada esta crisis a las instituciones que crea), sin que el hombre pueda fácilmente liberarse de esas crisis por las limitaciones propias de su condición humana, que no puede parangonarse con la sabiduría increada de Dios. Por el contrario, cada científico requiere para poder avanzar en el conocimiento de la realidad, de la investigación de muchos científicos, pertenecientes a muchas generaciones, a la largo de mucho tiempo, como lo pone de manifiesto la historia universal. Y como se evidencia en los tiempos actuales, tampoco eso basta, porque cada investigador en cada especialidad desconoce las interrelaciones e interdependencias existentes entre los distintos ámbitos de estudio, y en consecuencia, para un conocimiento más acabado de la realidad dinámica y fluyente, es necesario estudiarla en forma global, mediante la cooperación interdisciplinaria de muchos investigadores que se aporten recíprocamente los conocimientos que a cada uno le falta para poder arribar a una síntesis productiva. La observación, análisis y síntesis, realizados científicamente, de muchos sistemas, han permitido detectar tres formas asociadas a la complejidad de la realidad, que permiten simplificar su estudio: a) Un fenómeno permanente de organización espontánea, de tipo recursivo, en el que cada acción, efecto o momento, es a la vez causa y consecuencia de algo, un final y un inicio, que se reiteran con una dinámica propia. b) Un fenómeno de movimiento pendular o dialógico entre elementos o principios heterogéneos, que se oponen y no obstante colaboran. c) Un fenómeno clave, en el que cada punto posee la información de todo, como ocurre con la célula, que contiene toda la información genética del organismo (la parte contiene al todo, del mismo modo que el todo está en la parte). En tanto, los estudios interdisciplinarios que se han publicado hasta la fecha, han abordado la realidad según cuatro tipos de propuestas, que pueden sintetizarse de la siguiente manera: a) Partir de la racionalidad y transdisciplinariedad de las ciencias matemáticas, utilizadas como lenguaje común. b) Utilizar como base la noción de estructura suministrada por Jean Piaget, que propone una "epistemología de las relaciones interdisciplinarias", con distinción de niveles de relaciones, basada en la comparación de distintos tipos de estructuras. c) Emplear para el estudio de diferentes sistemas, el formalismo básico aportado por la teoría general de sistemas, dándole a ésta el carácter de eje unificador de las ciencias. El sistema, concebido como un todo dinámico, se opone a la yuxtaposición sumativa; en él se observan formas complejas de interrelaciones y dependencias recíprocas, como los fenómenos de autorregulación , retroalimentación (feedback), automatización, etc., conceptos aportados a la teoría sistémica por diferentes investigadores en campos científicos distintos (biología, neurofisiología, teoría de la información y de las comunicaciones, cibernética –que estudia los sistemas de control y de comunicación de los animales y las máquinas‑, etc.). d) Partir de la noción de complejidad, según la tesis de Morin, para el cual “toda tentativa de hacer de la complejidad una fórmula simple, una palabra clave un recurso ingenuo, se convierte en lo contrario de la complejidad". La ciencia actual que pretenda modificar artificialmente una parte del todo para bien del hombre, como pretende la biotecnología, debería estudiar la realidad global como un sistema complejo, partiendo fundamentalmente del enfoque sistémico y de la lógica de la complejidad. Ello significa asumir el estudio de un objeto dinámico, ambivalente e inestable, que forma parte de un todo universal y complejo, que reconoce policausalidad e infinidad de variables que actúan simultáneamente, generadoras de múltiples facetas, relaciones y dependencias recíprocas, que intervienen en fenómenos de autorregulación, retroalimentación, etc. Sólo el abordaje interdisciplinario permite abarcar la complejidad del todo, simplificar su comprensión y describirla en términos sencillos, para hacer uso de la realidad sin dañarla ni destruirla, como acontece con la biotecnología cuando modifica la parte por su especializado conocimiento de la parte, pero dañando el todo por su desconocimiento de las relaciones globales de la parte con el todo y de las partes entre sí. 2. De la crisis de la ciencia a la crisis de la biotecnología2.1. Resultados de la tendencia interdisciplinariaEl inicio de la tendencia interdisciplinaria tuvo lugar en la década del ‘60. El balance de cuatro décadas transcurridas desde su lanzamiento, permite concluir que no produjo los frutos esperados. Desde el punto de vista de la historia de la evolución cognitiva de la especie humana, la etapa de parcialización de las ciencias corresponde a una etapa de análisis, que lógica y gradualmente debe ser seguida por una etapa de síntesis comprensiva, ineludible en los tiempos actuales, porque las ciencias han llegado al conocimiento profundo de porciúnculos aislados pero sin relacionarlos debidamente entre sí para comprender el funcionamiento del sistema en su totalidad. La síntesis mencionada entraña necesariamente una concepción global de la realidad, para la cual están dadas las condiciones históricas. La globalización que hoy tanta resistencia despierta, no viene a ser otra cosa que el devenir necesario en la evolución de la especie humana hacia la concreción de los tiempos. Ante la imposibilidad de que un solo hombre abarque todo el conocimiento disponible acumulado por la humanidad, se necesitan equipos interdisciplinarios de investigadores altamente calificados e integrados entre sí, para poder dar curso favorable a emprendimientos interdisciplinarios con resultados positivos. En tanto, el mayor mérito de recurrir a la interdisciplinariedad para abordar la complejidad de la realidad, ha sido la toma de conciencia de la complejidad de la misma, el reconocimiento de las limitaciones del científico frente al conocimiento global, y la voz de alerta surgida a nivel mundial al desplazar la atención del investigador, anteriormente centrada en la creación como producto de la especialización y/o como medio de lucro, a la relación dialógica entre la creación y sus receptores, entre la creación y la naturaleza, el ecosistema y el medio ambiente, y entre éstos entre sí, reconociendo la función esencial de la ciencia en todas sus manifestaciones como reguladora de la vida en el planeta y como generadora de normas sociales para la convivencia armoniosa entre sus habitantes. 2.2. La biotecnología como fruto de la especializaciónLa especialización de las ciencias en base a la parcialización de la realidad condujo a los frutos de la biotecnología, que manifiesta su mayor avance desde la segunda mitad del siglo pasado y lo continúa de manera vertiginosa en el presente. La ciencia en crisis por el conocimiento parcializado de la realidad se continúa así con la crisis de la biotecnología, más preocupada por sus avances científico-tecnológicos en sí y por los beneficios inmediatos de los mismos para un individuo o grupo de individuos, que por sus proyecciones sobre el resto de los seres vivientes en un contexto global, por la falta de conocimiento de las interrelaciones y dependencias recíprocas entre las partes y el todo. “Biotecnología: Enciclopédicamente es el conjunto de procesos industriales que implican el uso de los sistemas biológicos, aplicación de los principios de la ciencia y la ingeniería al tratamiento de materias por medio de agentes biológicos en la producción de bienes y servicios. Desde el punto de vista científico, es cualquier técnica que utilice organismos vivos o sustancias de estos organismos para hacer o modificar un producto, mejorar plantas o animales, o desarrollar microorganismos para usos específicos” ( 8 ). Como claramente lo expresa la Dra. Teodora Zamudio: “La biotecnología no es, en sí misma, una ciencia; es un enfoque multidisciplinario que involucra varias disciplinas y ciencias (biología, bioquímica, genética, virología, agronomía, ingeniería, química, medicina y veterinaria entre otras)” ( 9 ). La creación biotecnológica acontece en el ámbito de la especialidad específica a la cual pertenece, por lo general desvinculada en mayor o menor medida del ámbito de las otras especialidades científicas, por lo cual sus efectos a mediano o largo plazo sobre el contexto global de la realidad se desconocen. Los resultados de la investigación biotecnológica suelen ser producto de una visión parcializada de la realidad global, basada en la especialización sobre un porciúnculo del universo, cuyo conocimiento es profundo pero la mayoría de las veces desconectado de las múltiples relaciones y dependencias recíprocas existentes entre el todo y sus partes y entre éstas entre sí, o dicho de otra manera entre el sistema y los subsistemas y entre éstos entre sí, por lo que la modificación de la parte puede acarrear el desequilibrio del conjunto con consecuencias de diferente gravedad. Esta gravedad se acrecienta a partir de la manipulación artificial del ADN que es el núcleo de la información genética que maneja la naturaleza con un equilibrio dinámico entre los organismos vivos, la tierra, el agua y el aire. Como ejemplo ilustrativo de manipulación genética de consecuencias relativamente importantes, podemos mencionar el caso de la soja transgénica. Fue el resultado de investigaciones biotecnológicas basadas exclusivamente en el estudio exhaustivo de un porciúnculo de la realidad: la estructura del ADN de la planta de soja y sus posibles modificaciones. Este conocimiento llevó a la forma de hacerla resistente al glifosato (Glyphosato), un herbicida que, al ser aplicado al cultivo, destruía la planta de soja conjuntamente con la maleza. El estudio de los costos demostró que era más barato modificar el ADN de la soja que modificar los herbicidas. La soja que resiste al herbicida glifosato conocida comercialmente con el nombre de “Roundup Reandy” y elaborada por la empresa estadounidense Monsanto “contiene un gen bacteriano que codifica el enzima 5-enolpiruvil-shikimato-3-fosfato sintetasa. Esta enzima participa en la síntesis de los aminoácidos aromáticos, y el propio del vegetal es inhibido por el glifosato” ( 10 ). Esta alteración permite la aplicación del herbicida glifosato al cultivo de soja después de la germinación de la misma, eliminando las malezas sin afectar la planta de soja transgénica. La elección del glifosato se debió a estudios de bajo costo y período breve, que demostraban que era biodegradable. En el conocimiento del porciúnculo implicado, no estaba previsto el efecto desertificador de la soja, ni tampoco estaban previstos, o por lo menos no fueron tenidos en cuenta ni advertidos a los usuarios y a la población en general al momento de la comercialización del producto, los efectos negativos del glifosato sobre la biodiversidad y el medio ambiente, que ahora alarman al mundo. En efecto, la soja en sí, transgénica o no, toma nitrógeno del suelo y no lo devuelve al mismo, a pesar de ser una leguminosa. “Una característica común a toda la familia (de las leguminosas) es la presencia en las raíces de unos nódulos que encierran bacterias del género Rhizobium, capaces de transformar el nitrógeno atmosférico, que las plantas no pueden utilizar, en nitrato (NO3-), que sí pueden utilizar. A menudo se plantan legumbres con el fin de reponer el nitrógeno del suelo” ( 11 ). La soja produce muchas sustancias proteicas y utiliza para ello más nitrógeno del que bacterias del género Rhizobium entregan al suelo; esto podría compensarse si los agricultores adoptaran la práctica de la rotación de cultivos, pero en el monocultivo el suelo resulta expoliado de nitrógeno año tras año. A esto se agrega la destrucción de la vegetación para aumentar el área cultivable. “Existen otros microorganismos capaces de fijar nitrógeno en el suelo, aunque en cantidades mucho más pequeñas y, que son bacterias de vida libre (no simbióticas). Unas son aerobias y necesitan la presencia de oxígeno para desarrollarse. Otras son anaerobias, como los géneros Klebsiella y Bacillus, y no lo necesitan. Algunas formas de algas verde azuladas, como el alga Anabaena, que vive en asociación con un helecho acuático (Azolla pinnata), también fijan nitrógeno. Esta simbiosis produce un notable aumento en la producción de arroz, como ocurre en los arrozales de la región Thai Binh del norte de Vietnam. La cantidad de nitrógeno orgánico necesaria en la agricultura es mucho mayor que la que aporta la fijación biológica” ( 12 ). El herbicida glifosato mata esas otras bacterias nitrogenantes. La instauración del monocultivo de soja en sucesivos períodos por su rentabilidad, lleva a la desertificación de la tierra por absorción de los nutrientes nitrogenados que cualquier planta necesita para germinar y crecer. En la calidad de la tierra reviste fundamental importancia “la rotación empleada y el manejo de la fertilidad...en función de la cantidad y calidad de rastrojo aportado al suelo” ( 13 ). “Es imprescindible completar una buena rotación con maíz y/o sorgo, a fin de incorporar rastrojos, mejorar la estructura de los suelos y lograr una excelente cobertura, evitando así los problemas que acarrea el monocultivo” (14 ). Luego de un tiempo de monocultivo, los rendimientos de soja comienzan a disminuir, y consecuentemente también la rentabilidad, llegando el momento en que se vuelve indispensable la recuperación del suelo desertificado, lo cual es bastante costoso, como puede advertirse en la siguiente cita: “La cantidad de nitrógeno orgánico necesaria en la agricultura es mucho mayor que la que aporta la fijación biológica. Por ello, la producción industrial de compuestos nitrogenados a partir de nitrógeno atmosférico es una de las actividades más importantes de la industria química.”... “El principal proceso industrial de fijación de nitrógeno es el de producción de amoníaco. Se realiza haciendo pasar una mezcla de nitrógeno atmosférico e hidrógeno por un catalizador metálico a 500-600 °C. Después el amoníaco se oxida a ácido nítrico, que al combinarse de nuevo con amoníaco rinde nitrato amónico, que se utiliza como explosivo y como fertilizante. La producción de cianamida es otro proceso industrial de fijación de nitrógeno y se realiza haciendo pasar nitrógeno atmosférico sobre carburo de calcio caliente en presencia de un catalizador. La cianamida se emplea como fertilizante y para elaborar cianuro” ( 15 ). Esta situación hace que se paguen arrendamientos de tierra muy caros. El Ingeniero Agrónomo Jorge Omar Pinto, Asesor Técnico de la Empresa Garlisi Cereales, se refiere a esta problemática del siguiente modo: “...se está dando la situación en que empresarios agrícolas están pagando arrendamientos muy caros por las tierras que cultivan, todo a expensas de los números de la soja. Los alquileres que se están pagando en este momento no permiten hacer rotaciones de sorgo, de maíz o buscar otras alternativas. Se debe hacer algo racional, pensando el dueño del campo o el arrendatario en el daño que está produciendo en la estructura del suelo, poniendo en riesgo su perdurabilidad, ya que le saca mucho a la tierra, y no le aporta nada, remarcó” (16). Otro factor coadyuvante a la desertificación es la compactación del suelo por el uso de maquinarias pesadas para la siembra directa de la soja; al compactarse el suelo, se vuelve menos permeable al agua, las lombrices encuentran más resistencia y mueren por aplastamiento, no permitiendo la aireación de la tierra (por ello es recomendable mantener la maquinaria anterior en desuso, de tres metros de ancho, y no la actual de once metros de ancho de siembra, porque esta última es más pesada y necesita medios de tracción más potentes y pesados, perjudicando el suelo). El monocultivo produce, además, la propagación de plagas propias del mismo. “El cultivo por el que la mayoría opta registra enfermedades que se acentúan año a año. ‘Desde hace un par de años –aclara el Ingeniero Agrónomo antes mencionado- estamos padeciendo algunas enfermedades que se denominan de fin de ciclo y que afectan los rendimientos y la calidad de la semilla que se produce, especialmente la destinada a la siembra, disminuyendo sus condiciones’. El problema mayor que se avecina tiene que ver con la roya que desde hace dos campañas está instalada en Brasil y Paraguay, y la soja es muy sensible a esta enfermedad. Es de recordar que la roya tiene como órganos de multiplicación esporas que se expanden con el viento y en esta zona del país el viento norte es el que trae el peligro para la soja. ‘Si la enfermedad se instala serán mayores los costos de producción y la atención de los cultivos debe ser constante para detectar en la oportunidad justa la enfermedad de manera que pueda ser tratada y no produzca lesiones y caída de rendimientos en el cultivo’, añadió el asesor técnico de Garlisi Cereales” (17). Paralelamente, el glifosato incrementa la desertificación, porque no se biodegrada totalmente, sino que persiste en el suelo hasta tres años en cantidad dosable, siendo esto acumulativo, impidiendo cualquier otro cultivo que no sea resistente al mismo. Es tóxico para las bacterias, lombrices, microorganismos necesarios para la fertilidad del suelo. Como no se inmoviliza en la tierra, por un lado contamina a ecosistemas naturales cercanos, dañando plantas silvestres y provocando efectos indirectos sobre los organismos que dependen de ellas, como insectos, pájaros y mamíferos; por otro lado, contamina las aguas subterráneas, ya sea como glifosato o como AMPA, un producto de la degradación del glifosato. Se ha probado que 10 partes por millón de glifosato pueden ser mortales para los peces en ciertas condiciones como la edad del pez y la temperatura del agua. Koichiro Matsura, Director General de la UNESCO, ha dicho con justeza: “De todas las crisis sociales y naturales que debemos afrontar los seres humanos, la de los recursos hídricos es la que más afecta a nuestra propia supervivencia y a la del planeta” ( 18 ). La experiencia en los lugares de mayor cultivo de soja transgénica, demuestra que es capaz de repercutir en el medio ambiente en forma desfavorable con la aparición de lo que se ha llamado la supermaleza, que en nuestro país se denomina popularmente “soja guacha”, que para ser combatida necesita de nuevos herbicidas ya liberados al mercado, no biodegradables y de mayor toxicidad que el glifosato. La promoción del cultivo de soja transgénica se apoyó en la difusión de su valor nutritivo integral, pero no resultó verdadero -según investigaciones científicas independientes- que pueda sustituir otras fuentes de proteína sin complementarla con otros alimentos o medicaciones que provean aquello de lo cual carece. Se ha descubierto que como alimento proteico la soja no provee ciertos aminoácidos esenciales para la salud, y como “leche” de soja no contiene calcio ni hierro como las leches obtenidas de mamíferos, por lo que promocionada como alimento integral sustitutivo de otros resulta dañina para la salud humana, que empieza a resentirse por la falta de estos nutrientes esenciales, provocando anemia, hipocalcemia, descalcificación ósea, retardo de crecimiento, aparición de calambres y otras manifestaciones clínicas relacionadas con la hipocalcemia. La “leche” de soja tiene un efecto alimentario beneficioso restringido a la alimentación de recién nacidos con fenilcetonuria y personas afectadas por esta enfermedad que para evitar la destrucción del cerebro y la oligofrenia o demencia, requieren no ser alimentados con leche de mamíferos. No obstante, en esta condición medicamentosa, la “leche” de soja debe ser aditivada con hierro, calcio y aminoácidos esenciales, con excepción del aminoácido que lleva a la fenilcetonuria. Corresponde aclarar que el grano de soja en sí tiene una cantidad suficiente de hierro, pero su absorción es dificultada por su gran contenido de fibra. Por otra parte, de la soja la industria farmacéutica extrae fitoestrógenos, por lo que la alimentación con soja es riesgosa porque aporta estrógenos, que tienen su acción en una menarca precoz, mayor riesgo de cáncer en mujeres con antecedentes familiares de cáncer de mama, mayor desarrollo de la glándula mamaria en los hombres y potencial cáncer de mama en los mismos si poseen antecedentes de carcinomas familiares de colon, próstata y mama. En las mujeres menopáusicas el aporte de fitoestrógenos puede tener acciones beneficiosas a los efectos de disminuir la sintomatología de la menopausia, pero sólo durante tres a cinco años, porque luego su administración aumenta la incidencia de cáncer de mama. Los fitoestrógenos están contraindicados en mujeres menopáusicas en caso de antecedentes de carcinomas familiares. Si bien el gen transgénico no pasa a los productos derivados, los fitoestrógenos sí pasan, persistiendo en los mismos (“leche” de soja, aceite de soja, milanesas de soja, etc.). Otro ejemplo ilustrativo de consecuencias no previstas lo constituye el maíz transgénico, que se encuentra entre los cultivos resistentes a insectos y enfermedades a través de técnicas de ingeniería genética. Los cultivos de este tipo han sido modificados para que produzcan una toxina venenosa para las plagas. Por ejemplo, se han utilizado genes de toxinas de escorpión o de veneno de arañas en cultivos de alimentos, así como toxina de una bacteria llamada Bacilllus Thuringiensis (Bt). Los códigos genéticos de estas toxinas se han transferido al tomate, maíz, algodón y tabaco. En el caso del maíz, el gen incorporado no se transmite a los productos derivados (almidón, aceite, melaza, glucosa, etc.), pero sí se transmite a otros organismos al ingerir éstos los granos crudos. Si bien el hombre habitualmente no los consume, lo cual no puede controlarse, sí los consumen los animales de granja, que pueden incorporar el gen, transmitiéndoselo después al hombre al ingerir éste la carne de los mismos. Pueden así, tanto los animales (aves, insectos, etc.) como el hombre, verse afectados por la toxina producida por el Bacillus Thuringiensis (Bt). Por otra parte, el polen del maíz transgénico puede polinizar a distancia a otras especies autóctonas de maíz, haciéndolas desaparecer como aconteció en México, que se vio obligada a erradicar el uso de maíz transgénico en los nichos ecológicos de otras especies de maíz. La miel puede resultar tóxica cuando las abejas utilizan el polen del maíz transgénico para elaborarla. Del cultivo del maíz transgénico también surge una supermaleza, el Sorgum Bicolor, una maleza silvestre emparentada con el sorgo, que requiere para ser eliminada herbicidas más potentes. Para evitar que aparezcan insectos resistentes al maíz Bt, la industria recomienda como la mejor estrategia para retardar la evolución de esta resistencia, cultivar junto con el maíz transgénico, áreas de maíz no transgénico, en las cuales no se utilice herbicida ni insecticida alguno, a fin de ser un refugio para los insectos, ya que éstos al igual que plagas y vegetación competitiva, se adaptan evolucionando hacia la generación de resistencia a la toxina Bt cuando hay millones de hectáreas de cultivo emitiendo la misma toxina. Estas áreas “refugio” recomendadas han ido creciendo desde el consejo de un 5% del total , para luego pasar a un 10%, un 20% y un actual 40%, lo que significa que el 40% del área cultivable no debe dedicarse al cultivo comercial sino al “refugio”. La productividad del área cultivada debe compensar y además dejar márgenes de ganancia que justifiquen esa merma en el área cultivada comercialmente. No obstante esta técnica, ya han aparecido ocho especies de polillas de espalda de diamante que han evolucionado generando resistencia al Bt, y se descubrió que esa resistencia es diez veces más alta que el cálculo más elevado realizado anteriormente. Además se comprobó que existen insectos ECB (“European Cornborer”) que comen cultivos Bt y esta propiedad de resistir el tóxico es dominante, es decir que se transmite indefectiblemente a sus descendientes ( 19 ). Esto significa que sacrificar el 40% del área cultivable para producir paralelamente maíz Bt es inútil, por cuanto la resistencia al tóxico resulta igualmente inevitable. Se sabe que el único control real de insectos es el provisto por la naturaleza por competición, predación y parasitismo; la intervención humana artificial puede lograr efectos no intencionales; por ejemplo, el maíz Bt combate mariposas y polillas, que son ingeridas por los murciélagos, los cuales mueren; los murciélagos controlan la cantidad de mosquitos en el ambiente; como resultado del maíz Bt, hay menos murciélagos, polillas y mariposas, y en cambio más mosquitos. Un caso parecido es la muerte de las mariquitas que comen los pulgones que atacan las papas transgénicas. Los casos expuestos, que pueden ser ampliados con muchos otros que la experiencia y las investigaciones posteriores están revelando, ilustran de manera viva y a la vez dramáticamente alertadora cómo la crisis de la ciencia por el conocimiento parcializado de la realidad se traslada a la crisis de la biotecnología por el desconocimiento de las interrelaciones e interdependencias de la realidad global. Esto transforma a la biotecnología en un peligroso medio de destrucción masiva de la naturaleza, de la biodiversidad y de las condiciones necesarias para la vida de las distintas especies, incluyendo al hombre. Esta peligrosidad se acrecienta en la medida en que la biotecnología pasa a ser un instrumento de lucro, despojado de criterios éticos rectores relacionados con el conocimiento global del universo. 2.3. La biotecnología en crisis como medio de lucroLos científicos necesitan recursos económicos para poder costear su investigaciones, que normalmente demandan, además de talento y estudio, muchos años de dedicación y esfuerzo. Por ello necesitan ser subvencionados o emplearse, y lo logran normalmente en empresas o corporaciones interesadas en lucrar con sus resultados, que terminan siendo dueñas de las patentes. Las empresas, interesadas en obtener lucro por el capital invertido, largan al mercado productos no estudiados suficientemente en todos sus aspectos y repercusiones, asociando la biotecnología a una práctica fraudulenta que afecta al público consumidor y a la población en general (por el engaño respecto de una inexistente inocuidad del producto comercializado). Hacen propaganda de los mismos y tratan de imponerlos haciendo uso del poder coactivo del país donde se generaron, y conjuntamente de la venalidad de los funcionarios de la administración de los países donde pretenden introducirse, facilitada por la crisis moral. A esta acción, cuando se revelan los resultados negativos de la experiencia y de las investigaciones posteriores, se opone una reacción de igual intensidad pero de sentido contrario de la población organizada, que quiere cuidar sus intereses y su hábitat. Ello se manifiesta claramente en la Unión Europea, y con resultados menos visibles en los países subdesarrollados y endeudados, sobre los cuales la presión económica de los acreedores es mayor y logra debilitar la resistencia. De este modo, a la crisis intrínseca de la ciencia y la biotecnología motivada por las razones expuestas, el afán de lucro desmedido derivado de la crisis moral suma un ingrediente coadyuvante y potenciador de los efectos riesgosos de las biotecnologías en los niveles actualmente alcanzados. A ello se agrega la confusión del hombre contemporáneo por la pérdida de los valores, la soberbia humana, el alejamiento de Dios, etc., propios de la crisis ética de nuestro tiempo, consecuencia de un sistema educativo en crisis, que condicionan en conjunto un ambiente propicio para acentuar la peligrosidad de las acciones humanas en todos los órdenes, especialmente en el uso de los resultados de la experimentación biotecnológica. Para poder defenderse de los peligros expuestos el hombre necesita: a) estar informado debidamente, lo cual puede lograrse a través de los medios masivos de comunicación social y del sistema educativo (por ejemplo, con la creación de cátedras relativas a esta temática en las carreras implicadas y con la inclusión de temas alusivos a la misma en los distintos niveles de la enseñanza), y b) contar con la necesaria protección de leyes y normativas específicas, generadas dinámicamente en un ámbito de conocimiento suficiente, continuo y actualizado, basado en los puntos de vista de todos los implicados en la problemática. Con respecto a las necesidades mencionadas, la Resolución N° 5502/93 del Consejo Directivo de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), al incorporar a la carrera de Derecho la asignatura “Biotecnología, Biodiversidad y Derecho” a partir de 1993, señala claramente los aspectos fundamentales de esta temática que requieren atención especializada en el nivel educativo universitario, para formar adecuadamente a los profesionales del derecho que deberán afrontarla: “Tanto los límites hasta dónde la ciencia pueda avanzar, que hoy aparecen borrosos y cuestionados, como la equidad en la distribución de los beneficios que el desarrollo biotecnológico reporte... Si tales innovaciones concretan una auténtica y real mejora en la calidad de vida; como la asignación de derechos y la designación de tales titulares de esos derechos, son cuestiones que conmueven la base misma del ser humano individual y social, y no pueden enfrentarse sin un debate profundo de los aspectos éticos involucrados” ( 20 ). Vale la pena destacar que la UBA, respondiendo a tales requerimientos, posee en siete de sus Facultades con carreras de grado vinculadas a esta temática, una Maestría en Biotecnología como estudio de postgrado de dependencia interdisciplinaria compartida mediante una Comisión integrada por representantes de las Facultades de Agronomía, Ciencias Exactas y Naturales, Ciencias Veterinarias, Derecho, Farmacia y Bioquímica, Ingeniería y Medicina ( 21 ). Retomando el eje de esta temática, un ejemplo claro de biotecnología asociada al lucro es el contrato que aplica la empresa estadounidense Monsanto a los usuarios de semillas destinadas al cultivo de soja transgénica. El mismo ha sido analizado por el Grupo de Acción de los Granjeros de Estados Unidos el 5 de febrero de 1997. La autorización contractual por la compra de las semillas y el tóxico glifosato es de uso limitado a una cosecha. El contrato prohibe al granjero plantar y realizar otra cosecha utilizando las semillas recogidas en la primer cosecha, aun en su propia granja. Tampoco puede ceder o transferir a otro las semillas compradas, así como cualquier material derivado de la soja cultivada. Cualquier investigación que se realice con la misma está prohibida, así como la ingeniería inversa o análisis genético. Lo único permitido es plantar, cosechar y vender los granos de la primera y única cosecha autorizada. La venta de los granos obliga al granjero y al comprador a realizar un contrato donde se comprometen ambos a que se respeten las condiciones iniciales. De no ser así, el granjero es responsable de lo que el comprador haga con los granos, y responde por los daños y perjuicios. Lo que el granjero debe pagar en tal caso, equivale a cien veces el precio de las semillas transgénicas compradas, monto que en un juicio se convierte invariablemente en una suma mucho mayor por los daños y perjuicios, además de las costas de éste. Monsanto se reserva el acceso a las tierras del granjero para inspeccionar y obtener pruebas de la soja durante tres años, en cualquier momento y sin avisar, para verificar el cumplimiento del contrato respecto de las semillas y del glifosato que es el único herbicida autorizado para utilizar conjuntamente. El granjero debe guardar las facturas de compra durante tres años, y en ellas debe constar la cuota por tecnología. Al ir a comprar nuevamente semillas, el granjero debe realizar un contrato nuevo o una tarjeta de acuerdo de cultivo. La realización del juicio debe realizarse invariablemente en Missouri, cualquiera sea el lugar geográfico donde se compraron las semillas y el glifosato. Además el contrato es extensivo a los herederos y a los representantes personales. En contrapartida, los granjeros no pueden asignar o transferir sus derechos sin el consentimiento de Monsanto. Por otra parte, éste no garantiza nada, ni responde por los daños y perjuicios ocasionados con el cultivo de la soja transgénica. No obstante, el Grupo de Acción de los Granjeros de Estados Unidos aconseja que se guarden los materiales promocionales de Monsanto por cualquier conflicto que surja sobre la falsedad de sus afirmaciones, y que se periten las diferencias observadas con respecto a las mismas. Este análisis del contrato de Monsanto pretende ilustrar la unilateralidad del mismo y las consecuencias económicas que puede tener para el consumidor agropecuario el uso del producto biotecnológico, a las que deben sumarse los perjuicios y daños ocasionados con el cultivo de la soja transgénica que se describieron en el punto 2.2. Es un ejemplo de cómo la crisis de la ciencia y la biotecnología y el afán de lucro desmedido sin contención ética debido a la crisis moral confluyen para poner en el mercado un producto del cual no se hacen responsables ni el inventor ni el fabricante ni el distribuidor, a pesar de que los daños ocasionados al individuo y al entorno natural y social son realmente graves. En nuestro país el exceso en el afán de lucro es advertido actualmente no sólo por los productores agropecuarios sino también por las asociaciones que los agrupan, como acontece por ejemplo con la Federación Agraria Argentina, en cuya reunión celebrada recientemente en su sede central de Buenos Aires con representantes de las provincias, se planteó el problema suscitado en los siguientes términos: “Los obtentores ya no pretenden imponer regalías sobre la variedad que venden, sino extenderlas al infinito, de acuerdo con este proyecto presentado por la SAGPyA que viene a reemplazar a la ley de semillas y que parece hecho a la medida de los obtentores” ( 22 ). (SAGPyA significa Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos). El Coordinador de la FAA en Buenos Aires, Dr. Jorge Solmi, señaló en la mencionada reunión que la ofensiva por las regalías extendidas comenzó hace algunos años, cuando Nidera lanzó al mercado la variedad de trigo Baguette 10. En 1994 Argentina adhirió al Acta que la Unión para la Protección de las Obtenciones Vegetales estableció en 1078 (UPOV 78), con el acuerdo de distintos países, consagrando el derecho del productor agropecuario al uso propio de la semilla y limitando el derecho de los obtentores a cobrar regalías, con excepción del caso de variedades patentadas, en que el productor debe pagar las semillas al comprarlas, pero no cuando después de la cosecha reserva una parte para la próxima siembra. Esto está estipulado expresamente en el Artículo 27° de la ley de semillas y creaciones fitogenéticas N° 20.247. El tema es de tan honda preocupación para los agricultores, que está motivando la multiplicación de reuniones en todo el país, con la finalidad de resistir organizadamente el avance de la visión mercantilista despojada de criterios éticos, que pretende imponerse sin miramientos de ninguna naturaleza a las sociedades de todos los países, pero principalmente con más fuerza en las de los países subdesarrollados y agobiados por deudas externas impagables, que los vuelven políticamente débiles frente a las presiones internacionales. 2.4. La biotecnología en crisis como objeto de resistencia social, económica, política, científica, etc.Los riesgos de la biotecnología no se limitan a los ya enunciados, sino que se proyectan a otros ámbitos más amplios de suma trascendencia, como ser la seguridad y soberanía alimentaria, la salud pública, el mantenimiento del medio ambiente y del tejido socioeconómico del mundo rural, la destrucción de la capacidad productiva de alimentos no modificados genéticamente, la concentración de los productos excedentes en diferentes regiones, el proceso de privatización de los recursos naturales (agua, semillas y tierra), incluyendo temas de soberanía nacional y geopolítica, como advirtió en 1999 el representante de la Coordinadora Campesina Europea, Paul Nicholson, ante el Comité de Relaciones Económicas Exteriores del Parlamento Europeo. El surgimiento de nuevas disciplinas de estudio, como la Biodiversidad, la Bioseguridad y la Bioética, obedece al impacto social producido por los rumbos de la biotecnología actual, que sorprende por su audacia desmedida frente a un marco regulatorio ético y legal no suficientemente desarrollado ni preparado para contenerla en los límites de un justo equilibrio. A estas disciplinas corresponde agregar el Bioderecho, que cobra entidad suficiente a partir de la necesidad de un marco legal coherente suficientemente apto para regular a nivel nacional e internacional la eclosión biotecnológica actual, resultado de la evolución de la mente, que corresponde en la extensión de la historia humana a la adultez de la especie. Un ejemplo claro de resistencia social y económica a la biotecnología en crisis lo dan en nuestro país los Productores del Movimiento Argentino para la Producción Orgánica (MAPO), que reúne a 1700 productores que trabajan un total de 3.000.000 de hectáreas certificadas, los cuales iniciaron una demanda legal contra la Secretaría de Agricultura. El Presidente del MAPO, en representación de los productores que conforman la entidad, presentó ante un Juzgado Federal Contencioso Administrativo de la Capital Federal una Acción Declarativa Sumarísima en la que exigen al Gobierno que cese en el otorgamiento de autorizaciones para explotar maíz genéticamente modificado (transgénico) y asimismo y hasta tanto se resuelva la acción, suspenda todas las autorizaciones que han sido conferidas y ordene también la prohibición de la utilización y comercialización de todas las semillas de este tipo existentes a la fecha. El escrito judicial está basado en diferentes casos y estudios que demuestran los daños concretos que produce el cultivo de maíz transgénico sobre los cultivos orgánicos. Dado que el polen de maíz transgénico alcanza a contaminar los campos sembrados con maíz orgánico, los productores de este último sufren pérdidas de diversa índole tales como: Pérdida de la certificación, Pérdida de la mayor inversión realizada, Pérdida de prestigio, Pérdida de mercados, Disminución del valor del producto, Pérdida del flete, Nuevas y costosas inversiones. En el escrito alegan que: “varios de nuestros miembros se han visto en problemas serios por causa de la contaminación causada por los transgénicos en sus cultivos. La producción orgánica se encuentra en franco crecimiento en la Argentina, nuestra forma de producir garantiza evitar el uso de agroquímicos sintéticos y transgénicos, tal como lo exige la Ley 25.127 sobre productos orgánicos, la cual estamos obligados a cumplir. Exportamos a Canadá, producimos sin contaminar y conseguimos excelentes precios en los mercados mundiales. Sin embargo, nuestro esfuerzo y posibilidades de crecer para satisfacer la explosiva demanda mundial de productos orgánicos, se ve claramente amenazada por la presencia en el campo de maíz transgénico”. Las Normas Oficiales de Producción Orgánica de la Argentina y el cultivo de maíz orgánico en nuestro país datan del año 1992, anterior a la llegada de las variedades de maíz transgénico que impusieron las grandes compañías desde 1998, año en que entró al mercado el primer maíz transgénico de la Argentina. El Ingeniero Agrónomo Mauricio Plota, encargado de Las Dos Hermanas, uno de los establecimientos orgánicos más importantes y antiguos del país, manifestó al respecto: “Somos nosotros, los productores orgánicos, los perjudicados, nosotros que nos desvivimos con mucho esfuerzo por cultivar sin provocar erosión, agotamiento o contaminación de nuestros recursos naturales, y quienes nos afectan consciente o inconscientemente, utilizan semillas transgénicas sin que haya aún definiciones de fondo sobre los riesgos sobre la salud y el medio ambiente que ello implica. La contaminación llega hasta lagunas, napas de aguas y provoca problemas irreversibles a nuestra flora y fauna y también a nuestros hijos, utilizando una imagen comparativa yo digo: nuestro vecino fuma y nosotros nos enfermamos de cáncer cuando nunca tocamos un cigarrillo”. De acuerdo con lo que el MAPO sostiene, la Argentina debe apuntar a la producción de alimentos orgánicos para conquistar los mercados mundiales, porque en los momentos actuales la sociedad del mundo entero demanda alimentos sanos, oponiéndose a los alimentos transgénicos. Otro ejemplo de resistencia socioeconómica a la biotecnología en crisis lo constituye la posición de la Federación Agraria Argentina (FAA) opuesta a la pretensión de los obtentores de semillas transgénicas de cobrar regalías extendidas a la reserva de granos que los productores hacen para su siembra. La Ley de semillas y creaciones fitogenéticas N° 20.247 legisla sobre el derecho del productor a usar variedades vegetales con el fin de obtener semillas para su propia resiembra sin necesidad de realizar trámite alguno. Si debe procesarla, acondicionarla o depositarla fuera de su explotación, tendrá que cumplir con los requisitos de la Resolución N° 35/96 del ex INASE: a) solicitar autorización al dueño de la variedad, y b) individualizar e identificar la semilla de uso propio antes de la entrega al procesador informándole a éste los volúmenes y variedades, debiendo además el procesador mientras dure el procesamiento mantenerla identificada e individualizada del resto de las semillas de otros productores. “ ‘El lobby de los obtentores hace que el gobierno hoy proponga una ley que vulneraría la soberanía del chacarero sobre su trabajo. La ofensiva debe apuntar al comercio ilegal, pero no al legítimo derecho del productor sobre el uso propio de su semilla’ se estableció en un comunicado. La presión ejercida a nivel mundial por el ‘lobby de obtentores de semillas’ para copar toda la cadena agrocomercial es indisimulable, a juzgar por las numerosas e intimidatorias inspecciones que sus representantes están realizando en los campos de los productores agropecuarios y por el proyecto de ley presentado en el ámbito de la Comisión Nacional de Semillas (CONASE) para promover la adhesión de Argentina al acta UPOV 91, que -de prosperar- eliminaría definitivamente el ya complicado ejercicio del derecho del productor a reservar semilla para uso propio” (23). Por esta causa se realizó el 27 de octubre del 2003 en la sede central de la Federación Agraria Argentina una prolongada reunión que contó con la asistencia de varios dirigentes y profesionales federados representantes de filiales y cooperativas de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa y Santa Fe, preocupados por lo que consideran un nuevo atropello que se cierne sobre la soberanía del productor en lo que respecta a su trabajo y su rentabilidad. En la ocasión el Dr. Aldo Casella, jurista, docente y camarista perteneciente al “Ateneo de Estudios Agrosociales” de la Universidad Tecnológica Nacional, Unidad Académica Reconquista (Santa Fe), realizó una pormenorizada exposición que puso de relieve el exceso de los obtentores al reclamar derechos que los asistan en sus pretensiones. El Dr. Casella definió la situación como “una embestida contra el ‘privilegio del agricultor’ de reservar o sembrar semillas para uso propio o de usar o vender las mismas como materia prima o como alimento el producto obtenido del cultivo de tal creación” ( 24 ). La resistencia social y económica contra la biotecnología en crisis se está trasladando a otros ámbitos, como el político, educativo, cultural, institucional, etc. Lo prueba: a) el interés creciente por la temática que se observa en instituciones pertenecientes a dichos ámbitos; b) la multiplicación de encuentros o reuniones para debatir cuestiones biotecnológicas con repercusión social, ecológica, legal, política, económica, etc.; c) la difusión de publicaciones alusivas a las mismos por los medios masivos de comunicación; d) la creación de la carrera de Licenciatura en Biotecnología en varias universidades del país ( 25 ); e) la implementación a nivel oficial de sistemas para detectar precozmente grados de vulnerabilidad o de potencial productivo, como el Sistema de Alerta Temprano desarrollado en el ámbito del Ministerio de la Producción de la Provincia del Chaco, que constituye un ejemplo de resistencia operativa gubernamental o política, en respuesta a las inquietudes y preocupaciones sociales derivadas fundamentalmente de las aplicaciones biotecnológicas. El Sistema de Alerta Temprano es un medio de detección precoz de todo tipo de riesgos ambientales a través de una evaluación técnica a escala de reconocimiento mediante el empleo de nuevas tecnologías (Imágenes Satelitales Landssat TM), luego relevadas in situ. “Respecto al nuevo sistema, el titular de la cartera productiva provincial, Oscar Dudik, explicó que ‘el Sistema de Alerta Temprano proporcionará los elementos básicos e imprescindibles que minimicen el riesgo a la hora de tomar decisiones vinculadas al manejo sustentable para grandes regiones’; destacando que esa particularidad ‘contribuye al diseño de Políticas agrarias, ganaderas, forestales, mineras, e industriales; así como el ordenamiento territorial o productivo’ ” ( 26 ). Esta explicación fue ampliada en otra publicación del siguiente modo: “ ‘Además, estudiará las complejas interacciones del ecosistema, que exponen las bases principales en la que sustenta su equilibrio ecológico el área en estudio. Estas interacciones sobrepasan el ámbito biofísico, hoy nadie discute el estrecho vínculo entre el sistema económico y los recursos naturales, por lo que ignorar una de estas dimensiones significa poner en riesgo la otra’ remarcó el ministro” ( 27 ). En la siguiente cita se describe el medio implementado oficialmente desde el Ministerio de Producción de la Provincia del Chaco, para ilustrar cómo la resistencia social genera la necesidad de la atención gubernamental, y ésta lleva a la implementación política de recursos tendientes a atenuar, por un lado, los efectos descontrolados actuales, y por otro, prevenir los riesgos futuros: “La nueva herramienta: 1. Contará con un mapa general de las zonas que poseen distintos grados de vulnerabilidad o potencial productivo. Por ejemplo, áreas expuestas a procesos de desertificación, degradación de las tierras, disminución de la biodiversidad o aquellas con potencial productivo y que no están siendo explotadas. 2. Ofrecerá un panorama de la realidad de campo con identificación de las variables más significativas a tener en cuenta en cada zona, de acuerdo con su contribución en el equilibrio del ecosistema, y se le asigna un grado de riesgo de acuerdo al estado de vulnerabilidad actual. 3. Permitirá advertir con antelación el impacto (externalidades positivas o negativas) que produciría un proyecto en el entorno biofísico y socioeconómico en su área de afluencia. 4. Identificará cuáles son los proyectos con mejor relación costo / beneficio que generan un gran impacto socioeconómico, con menor costo ambiental y financiero” ( 28 ). Puede advertirse la preocupación gubernamental por prevenir efectos indeseables contra los cuales se establece una resistencia operativa, basada en el reconocimiento de aspectos nuevos de carácter interdisciplinario, que antes no se tenían en cuenta al enfocar la realidad, como “procesos de desertificación, degradación de las tierras, disminución de la biodiversidad”, “equilibrio del ecosistema”, “estado de vulnerabilidad”, “entorno biofísico y socioeconómico”, “menor costo ambiental”, etc., que hoy tienen gran difusión con motivo de la importancia generada por los efectos descontrolados de la aplicación de los productos biotecnológicos. Asimismo se observa que por los medios masivos de comunicación se están difundiendo publicaciones cada vez más alarmantes, provenientes de instituciones nacionales, provinciales y privadas, que intentan hacer que la sociedad en general tome conciencia y se involucre en las problemáticas asociadas a la biotecnología y en sus proyecciones de creciente gravedad. Por ejemplo, constituye un ejemplo de resistencia institucional de este tipo el Informe del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) titulado “El INTA ante la preocupación por la sustentabilidad a lago plazo de la producción agropecuaria argentina”, publicitado recientemente. Por el mismo se advierte que: “El crecimiento desordenado del cultivo de la soja en el país, que se siembre sin alternancia con otros granos, consume los nutrientes de la tierra y representa una amenaza para el futuro de la agricultura argentina...esta metodología ‘provoca erosión, pérdida de materia orgánica, balance negativo de nutrientes, desertificación y reducción de la biodiversidad’. A los daños ambientales agrega ‘los efectos sociales tales como el despoblamiento del medio rural por falta de oportunidades de empleo y la sustitución de actividades intensivas en mano de obra por otras extensivas’ con menos requerimiento de trabajadores. Los altos precios obtenidos por la soja en los últimos años a nivel internacional hacen que su cultivo garantice una ‘alta rentabilidad’ que influye en la decisión del productor. No obstante, las ‘señales del marcado’ no guardan relación con ‘las dimensiones social y medioambiental’ igualmente importantes en el diseño de una agricultura sustentable...el abandono del monocultivo representa una merma en los ingresos globales de 250 millones de pesos anuales para el caso de que la rotación se realice con otros granos y de 1.350 millones de pesos si se optara por la ganadería” ( 29 ). La gravedad del caso es que el monocultivo reiterado de la soja con glifosato no deja opción para la rotación con otros cultivos ni para la ganadería, por la desertificación y por la contaminación del agua con el herbicida. A continuación se transcribe como ejemplo de resistencia social en América Latina, la “Declaración sobre ayuda alimentaria y alimentos transgénicos” emitida en el II Encuentro de la “Red por una América Latina Libre de Transgénicos”. Este caso tiene la particularidad de ser una resistencia a toda ayuda alimentaria que involucre la pérdida de la soberanía alimentaria y la imposición de alimentos transgénicos, por considerarlos un arma económica para la sujeción de los pueblos y además un riesgo para la población actual y futura de América latina; asimismo exige que se aplique el principio de precaución ante los alimentos y productos transgénicos elaborados a partir de los organismos genéticamente modificados: “Declaración sobre Ayuda Alimentaria y Alimentos TRANSGÉNICOS: Las organizaciones presentes en el II Encuentro de la Red por una América Latina Libre de Transgénicos, hacemos la siguiente DECLARACIÓN con el fin de establecer nuestros principios de lucha y exigencia en lo que respecta a la Ayuda Alimentaria. CONSIDERANDO: 1. Que el Principio de Precaución, reconocido en varios instrumentos jurídicos internacionales, establece que la falta de evidencia científica no puede impedir que se tomen las medidas preventivas para evitar los riesgos de una acción u omisión que pueda ocasionar impactos negativos tanto ambientales como a la salud humana. 2. Que la ayuda alimentaria ha servido como herramienta para que los donantes -sean estos países, organismos internacionales, industrias o personas- intervengan lesionando la soberanía alimentaria del país receptor, produciendo la destrucción de sus sistemas productivos y la creación de dependencia. Estos programas han demostrado ser una vía eficaz para introducir alimentos transgénicos, al igual que otros alimentos rechazados en los mismos países de donde provienen. 3. Que la ayuda alimentaria descontextualizada de realidades y necesidades de las poblaciones genera impactos sociales, económicos, culturales y políticos negativos sobre la agricultura local y el ambiente, tales como: la erosión y la pérdida de la biodiversidad, del conocimiento tradicional y de la soberanía alimentaria; socava la capacidad de autogestión individual y colectiva, genera el éxodo y el desempleo y promueve cambios drásticos en los modelos de producción y hábitos de consumo. 4. Que la ayuda alimentaria debe concebirse como la cooperación solidaria por parte de un país, organismo internacional, industria o persona hacia otro u otros que tienen necesidad de suplir deficiencias de alimentos en un momento y espacio determinados; por lo tanto, ésta no puede socavar la soberanía alimentaria de quienes la reciben. 5. Que el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas no cuenta con una política clara frente al tema de los organismos genéticamente modificados o transgénicos; por lo que este organismo se ha convertido en una herramienta para la introducción ilegítima de alimentos transgénicos a través de la ayuda alimentaria. 6. Que la Soberanía Alimentaria es uno de los pilares fundamentales de la Soberanía de los Pueblos y las Naciones, que como objetivo de Política implica la determinación y el abastecimiento de los requerimientos de los alimentos de la población con la producción local y nacional. La defensa de la Soberanía Alimentaria se traduce en la capacidad de autoabastecimiento con garantía de acceso físico y económico a alimentos inocuos y nutritivos que tiene la unidad familiar, la localidad y el país mediante el control del proceso productivo, de manera autónoma, con la promoción y/o recuperación de las prácticas y tecnologías tradicionales, que aseguren la conservación de la biodiversidad, la protección de la producción local y nacional, garantizando el acceso al agua, la tierra, los recursos genéticos y los mercados justos y equitativos con el apoyo gubernamental y de la sociedad. 7. Que los Medios de Comunicación deberían jugar un papel importante en fortalecer la Soberanía Alimentaria, comunicar e informar situaciones de pobreza, emergencias y desastres; y que no obstante, pueden ser utilizados para debilitar la Soberanía Alimentaria, distorsionando la realidad y así ser instrumentos de imposición de ayuda alimentaria. 8. Que los foros internacionales deben promover el respeto y reconocimiento de los derechos humanos fundamentales, las capacidades y habilidades que tienen los pueblos y comunidades de dar respuestas a las necesidades y demandas alimentarias en correspondencia con su cultura y la protección de la biodiversidad. DECLARAMOS: 1. El rechazo contundente a la Ayuda Alimentaria que se otorga y recibe de manera sistemática y permanente por parte de países, organismos internacionales, industrias o personas, por estar socavando la base de la Soberanía Alimentaria y estar descontextualizada de las realidades y necesidades de las poblaciones a las que están dirigidas. 2. En aplicación al principio de precaución, rechazamos los Programas de Ayuda Alimentaria que distribuyen, por acción u omisión, alimentos y productos transgénicos, elaborados a partir de organismos genéticamente modificados o que contengan ingredientes transgénicos; los que no cumplen con una total seguridad e inocuidad y los restringidos o rechazados en cualquier país, por aspectos sociales, culturales, legales o de salud publica. Toda ayuda alimentaria debe ser etiquetada con información completa y veraz de acuerdo con la normativa internacional. 3. Que, como una expresión de Soberanía, los gobiernos y autoridades que intervengan en programas nacionales de ayuda alimentaria deben basarse preferentemente en la producción y los excedentes nacionales para resolver la escasez en situaciones de emergencia. Para esto, deben destinar recursos para estabilizar el sector agrícola con el enfoque de la agricultura social, económica y ambientalmente sustentable, no supeditada a imposiciones y condicionamientos políticos, técnicos o económicos. 4. Que la ayuda alimentaria solamente debe aceptarse de manera solidaria en situaciones de emergencia real, y no debe utilizarse como arma de guerra, de control de los países receptores, de instrumento político electoral y tampoco debe establecerse indefinidamente ni crear situaciones de paternalismo y conformismo. 5. La ayuda alimentaria debe estar dirigida a establecer la reconstrucción de los sistemas de vida y producción local existentes antes de la emergencia, sin desvirtuar su verdadero propósito humanitario. 6. Que la ayuda alimentaria solidaria debe ser cultural y socialmente adecuada, de tal forma que no genere cambios en las costumbres ni en los sistemas productivos tradicionales, y no cree dependencia, deuda, empobrecimiento, erosión y pérdida de la Soberanía Alimentaria en las poblaciones a las que está dirigida. 7. Los animales, semillas y otros materiales reproductivos entregados en los programas de ayuda alimentaria no deben proceder de algún tipo de tecnología que altere los sistemas de producción local, la biodiversidad, los sistemas de vida y la soberanía alimentaria. 8. Promover entre los medios de comunicación la difusión veraz y oportuna sobre la pobreza, situaciones de emergencia y desastres, estimulando la autogestión y que en ningún momento se convierta en instrumento para la intervención alimentaria externa. 9. Nuestro rechazo a la inmunidad explícita del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, el cual debe ser examinado, por lo que solicitamos sea objeto de una auditoría internacional independiente que examine la viabilidad económica, social, tecnológica, cultural y ecológica de la ayuda alimentaria. 10. Demandamos transparencia en el acceso y manejo de información sobre los programas de ayuda alimentaria, así como también que se garantice la participación de la sociedad civil en el monitoreo y vigilancia de su implementación.” Se está incrementando simultánea y paralelamente un movimiento de resistencia científica, que intenta contrarrestar la producción, difusión y aplicación de productos biotecnológicos peligrosos para la vida en general. Este movimiento de surgimiento espontáneo o motivado por los afectos adversos de los productos de la biotecnología lanzados a la cadena de lucro, se pone en evidencia en la gran cantidad de investigaciones y publicaciones relacionadas con los mismos, que causan un temor indiscriminado en los mismos investigadores y en la población mundial, incrementado por las conclusiones a las cuales se va arribando, que evidencian la amenaza de exterminio creciente que se cierne sobre la humanidad. Para ejemplificar esta ola de resistencia científica que reviste interés legal para los profesionales del derecho, se transcribe a continuación el documento emitido en la Convención sobre Diversidad Biológica celebrada en Montreal (Canadá) el 13 del octubre de 1997, en ocasión de la Tercera Reunión de Apertura y Cierre Ad hoc del Grupo de Trabajo sobre Bioseguridad de la ONU, suscripto por los científicos Dr. Brian Goodwin (Inglaterra), Dr. Mae Wan Ho (Inglaterra), Dr. Hartmut Meyer (Alemania), Dr. Peter Saunders (Inglaterra), Dr. Vandana Shiva (India), Dr. Ricarda Steinbrecher (Inglaterra), Dr. Beatrix Tappeser (Alemania) y Christine von Weizsacker (Alemania), con la finalidad de retirar de la cadena alimenticia humana la soja genéticamente modificada Roundup Ready (RR) de Monsanto por “injurias a la salud pública”: “CONVOCATORIA URGENTE A TODOS LOS GOBIERNOS PARA REVOCAR LA APROBACIÓN DE COMERCIALIZACIÓN DE LA SOJA RR DE MONSANTO Nosotros, los científicos abajo firmantes, solicitamos a todos los gobiernos que utilicen cualquier método a su alcance para retirar de circulación en sus mercados los porotos de soja genéticamente modificada Roundup Ready (RR) de Monsanto, en razón de considerarlos factor causal de injurias a la salud pública. En el caso de la Unión Europea, urgimos a los gobiernos individuales a invocar el Artícluo 26 (Directiva 90/220). Realizamos este llamamiento en base a los siguientes motivos: Existen claras evidencias científicas de que la aplicación de glifosato puede incrementar la concentración de fitoestrógenos en la planta. Esto fue demostrado en habas (Vicia faba) por investigadores alemanes (Sandermann y Wellmann, 1988, en Biosafety, p. 285-292, ed: German Ministry of Research and Technology). La soja pertenece a la misma familia vegetal (legumbres) que integran las habas. Se sabe que los fitoestrógenos ejercen efectos sobre mamíferos, incluyendo humanos. Se condujeron experimentos nutricionales con vacas alimentadas con sojas transgénica y convencional de Monsanto. Se constató una diferencia estadísticamente significativa de la producción diaria de grasa láctea entre los grupos estudiados. Los animales alimentados con soja transgénica RR produjeron más grasa por día que los alimentados con soja convencional. Ambos grupos recibieron la misma ingesta diaria de soja (Hammond et al., Journal of Nutrition, 1996). Concluimos que esto es indicativo de una diferencia sustancial entre la soja transgénica y no transgénica. La solicitud de Monsanto para aprobar la comercialización no proveyó ninguna información sobre la concentración de fitoestrógenos de porotos de soja RR rociados con glifosato. Todos los datos provistos sobre el nivel de concentración de diferentes componentes en la soja RR provienen de porotos no rociados. Pese a la falta de información sobre porotos rociados, la soja RR fue aprobada. Y desde entonces, la soja RR rociada con glifosato ha ingresado a la cadena alimenticia. Estamos preocupados porque el incremento en la producción de grasa láctea en vacas alimentadas con soja RR pudiera ser la consecuencia directa de mayores concentraciones de fitoestrógenos en esta soja. La cantidad de niños que dependen de la leche de soja debido a reacciones alérgicas a la leche de vaca es cada vez mayor. Los niños pequeños son especialmente susceptibles a niveles de estrógenos elevados. Por ende, nos hallamos frente a un claro y serio problema sanitario. Existe una urgente necesidad de investigación científica independiente. En adherencia al principio precautorio, hasta que estas investigaciones sean completadas, el ingreso de la soja RR a la cadena alimenticia humana debería prohibirse. Dr. Brian Goodwin (Inglaterra), Dr. Mae Wan Ho (Inglaterra), Dr. Hartmut Meyer (Alemania), Dr. Peter Saunders (Inglaterra), Dr. Vandana Shiva (India), Dr. Ricarda Steinbrecher (Inglaterra), Dr. Beatrix Tappeser (Alemania), Christine von Weizsacker (Alemania). Montreal, 13 de octubre de 1997. Third Meeting of the Open-ended Ad hoc Working Group on Biosafety of the UN-Convention on Biological Diversity (Montreal, 13 del octubre de 1997. Tercera Reunión de Apertura - Cierre Ad hoc del Grupo de Trabajo sobre Bioseguridad de la ONU - Convención sobre Diversidad Biológica
La siguiente lista de estudios publicados, que no es exhaustiva, constituye otro ejemplo de la resistencia científica mencionada: Þ Un estudio de la Universidad de Cornell, publicado en el Journal of the American College of Nutrition, 1986, detectó un doble riesgo de padecer diabetes en niños alimentados con soja. Þ Mediante una advertencia publicada en noviembre de 1994 en Pediatrics, el Comité de Nutrición de la Academia Norteamericana de Pediatría desaconsejó el uso de fórmulas lácteas en base a soja por considerarlas riesgosamente diabetogénicas. Þ Un artículo publicado en 1994 por Lonnerdal en Acta Paediatr resume la reducida biodisponibilidad de minerales en trazas debido al alto contenido de ácido fítico de la fórmula infantil en base a soja; y altos niveles de manganeso en la fórmula de soja en comparación a fórmula de leche de vaca y leche materna. La excesiva ingesta de manganeso se relaciona con problemas del sistema nervioso central. Þ Un informe publicado en 1996 en la revista alemana Klin Padiatr describe el desarrollo de tetania hipocalcémica en un infante alimentado con fórmula de soja. Þ De dos estudios publicados en 1997 en Nutrition and Cancer, uno encontró que los fitoestrógenos en concentraciones cercanas a los niveles probables en humanos estimulan cambios que conducen al cáncer de pecho; el otro halló que la soja dietaria neutralizaba enzimas protectoras frente al cáncer de pecho en ratones. Þ Un estudio publicado en 1998 en el American Journal of Clinical Nutrition confirmó que la suplementación con proteínas de soja estimula la proliferación celular en tejido de mama humana. Þ Un estudio publicado en Cancer Research constató que la genisteína dietaria promueve el crecimiento de tumores de glándula mamaria en ratones. Þ Un estudio de 1998 publicado en Toxicology and Industrial Health indica que los fitoestrógenos son potentes disruptores endócrinos en machos. Þ Un estudio realizado en 1999 en Clinical Research Center en el Masachussets Institute of Tecnology, publicado en los Proceedings of the Annual Meeting of the Pacific Coast Reproductive Society descubrió que los fitoestrógenos de la soja no tenían ningún efecto sobre los síntomas menopáusicos tales como calores y sudoración nocturna. Þ Estudios publicados en Brain Research en mayo de 1999 y junio de 2000 indican que los fitoestrógenos ejercen efectos adversos sobre la química cerebral. Þ Un estudio publicado en abril de 2000 en Proceedings of the National Academy of Science halló que las isoflavonas, especialmente la genisteína, pueden cruzar la placenta e inducir cambios celulares que conducen a la leucemia infantil. Þ Un artículo publicado en Nutrition and Cancer en el año 2000 constató menores niveles de testosterona y más altos niveles de estrógenos en hombres japoneses que consumieron mayores cantidades de alimentos derivados de la soja. Þ En enero de 2000 un artículo publicado en el British Journal of Urology constató en madres que mantuvieron una dieta vegetariana durante el embarazo un riesgo cinco veces mayor de parir un varón con hipospadia, un defecto de nacimiento del pene. Los investigadores atribuyeron este riesgo incrementado a los fitoestrógenos presentes en productos de soja. Þ Un estudio de abril de 2000 publicado en Carcinogenesis descubrió que la alimentación con soja estimuló el crecimiento de la tiroides de ratas con deficiencia de yodo, en gran parte a través de una vía metabólica dependiente de la pituitaria. Þ Un artículo del American Journal of Cardiology de junio de 2000 encontró que la soja no tenía ningún impacto sobre los niveles sanguíneos de lípidos en mujeres postmenopáusicas sanas. Þ Existen evidencias sobre la omisión de resultados controvertidos en un estudio presentado en 1994 a la FDA durante el proceso de aprobación de la soja RR de Monsanto. Los investigadores detectaron que, en comparación a controles no transgénicos, la ración cruda de soja RR contenía 27% más inhibidor de tripsina y la ración de soja RR tostada presentaba un contenido 18% mayor del mismo alergeno. Ha de advertirse que los ejemplos transcriptos están referidos a la soja desde el punto de vista nutricional, que representa una porciúncula en el marco de productos de la biotecnología actual. Pero si bien es una porciúncula desde el punto de vista de la biotecnología, esta porciúncula adquiere mayor relevancia que otros en razón de la gran superficie cultivada en los países productores, con una incidencia muy amplia en la alimentación mundial y en los efectos negativos que podrían generarse en la salud pública y en otros órdenes implicados. Confrontando los estudios que las empresas publicitan con las investigaciones independientes que los contradicen, se advierte claramente la oposición creciente que existe entre la industria de la soja que subvenciona las investigaciones universitarias, y las investigaciones científicas independientes preocupadas por revelar al mundo los diferentes resultados obtenidos. Es alarmante que haya universidades y organismos gubernamentales y privados de control que ingresan en la cadena de lucro, en beneficio pecuniario propio contrario a sus otros intereses vitales, desvirtuando la finalidad de las investigaciones, de los controles y de las normas que se crean para regular tan delicados derechos e intereses en juego. Tales hechos alarmantes reflejan la crisis global de la sociedad actual que se traduce en este tipo de contradicciones. Con estos ejemplos de resistencia científica se ha pretendido ilustrar la contracorriente defensiva frente a la crisis biotecnológica y humana, que trata de frenar desesperadamente el pseudocrecimiento desencadenado hacia la autodestrucción, que se presenta claramente como un fenómeno permanente de organización espontánea de tipo recursivo con dinámica propia, integrado a las leyes de la naturaleza en constante dinamismo. 3. De la ciencia y biotecnología en crisis al marco del derecho3.1. El derecho como resultado de una visión globalizadoraDe igual manera que la Biotecnología es una disciplina multidisciplinaria, el contenido de la normativa legal existente participa de tal particularidad, vinculado temáticamente a la multidisciplinariedad, y dentro de ésta, a las múltiples facetas de cada ámbito abordado. Lo manifiesta con claridad la Dra. Teodora Zamudio en los siguientes términos: “No es una materia que tenga, tampoco que carezca, de legislación...las normas se hallan dispersas por la variedad de la temática influida e impactada por valores e intereses imbricados, incluso puede estar desarrollada con ánimo diferencial: económico, contractual, filosófico, sociológico...entre otras vertientes”. Y agrega: “Lo que se pretende en este curso es poner de manifiesto el universo involucrado y la necesidad de advertirlo y aprehenderlo de manera global, de otro modo la normativa (y su aplicación) no serán ni reales, ni eficientes” ( 30 ). La necesidad de aprehender de manera global el universo involucrado, mencionada en la cita, responde a la necesidad de comprender la complejidad de la realidad, que hoy se acrecienta y se torna más complicada por las crisis descriptas, para que las normas que se dicten resulten adecuadas y eficientes. Por un paradigma científico agotado generador de pseudocrecimientos, el hombre equivocó el sentido de la realidad al concebirla como un conjunto de compartimientos estancos estudiables desde enfoques aislados, y no como un sistema único, global, constituido por subsistemas interrelacionados e interdependientes, que deben ser estudiados en la dinámica de sus autorregulaciones recíprocas. Es la visión globalizadora que actualmente debe sustentar al derecho, al que le compete actuar dentro de ese marco como disciplina de control intersubjetivo y objetivo de la adecuación de tales autorregulaciones esenciales, en virtud de lo que la justicia es: “la virtud al servicio de la verdad sustancial” ( 31 ). El derecho como ciencia y como actividad profesional no puede estar hoy desconectado de la interdisciplinariedad intrínseca al ámbito en el que le corresponde actuar, interdisciplinariedad que debe interpretarse sobre todo como un estado mental que requiere cuatro actitudes básicas: de humildad, de diálogo, de asimilación y de síntesis. Ello, para comprender adecuadamente la realidad global y para adecuar la normativa a esa realidad. 3.2. El derecho como medio de superación de la crisisEn un sistema global la crisis de la parte afecta a la totalidad. Por eso la crisis de la ciencia tuvo efecto multiplicador, y trajo aparejada una crisis generalizada de la humanidad que abarcó todos los órdenes. La crisis del sistema educativo, mal asesorado por la ciencia en crisis, se proyectó en la crisis biopsicoespiritual del ser humano individual y social (32), y en la de todas las instituciones creadas por él, afectando todas sus manifestaciones. El todo no se divide en compartimientos estancos. Se da en él el fenómeno clave descubierto por la ciencia: “El todo está en la parte, de la mismo modo que la parte está en el todo”; dentro del todo, se da también el fenómeno pendular y dialógico entre el sistema y los subsistemas y entre éstos entre sí, por el cual los distintos elementos o principios heterogéneos constituyentes se oponen y no obstante colaboran; para terminar generando finalmente un movimiento espontáneo de tipo recursivo con dinámica propia, en el que cada acción es a la vez causa y consecuencia de algo, un final y un inicio, que se reiteran con dinámica propia, del que resulta excluida la voluntad del ser individual, imposibilitado de oponerse al movimiento fluyente del conjunto que lo incorpora o elimina según las leyes de la naturaleza, sin que pueda modificar aisladamente la secuencia independiente que provocó o en la cual cooperó para que surja. Esta circunstancia deja al hombre indefenso frente a las limitaciones que generó en sí mismo y en la sociedad que integra, siendo víctima de sus propios actos en el contexto de una problemática autogenerada. Dentro de este cuadro de situación cobra trascendencia el derecho como medio para superar la crisis, para lograr lo cual se vuelven necesarias ciertas condiciones intrínsecas indispensables para satisfacer los requerimientos exteriores. La dispersión y el carácter incompleto de la legislación existente redunda negativamente de manera trascendente, pues no se trata solamente de una afectación de derechos e intereses sino en el peor de los casos de una indefensión extrema frente a la tragedia que se cierne sobre la humanidad, por la hipotética destrucción irreversible del hábitat planetario y de los seres vivos por los efectos descontrolados de probables manipulaciones biotecnológicas contrarias a la vida. De la importancia de la problemática biotecnológica y de lo anteriormente expuesto, surgen en el ámbito del derecho cuatro necesidades básicas relacionadas con tales requerimientos, relativos al rol esencial que le corresponde desempeñar como mediador de la vida en esta instancia inédita de la historia humana: a) completar la legislación en los aspectos que se hallan vacíos de normas regulatorias, respetando siempre la visión global y la perspectiva integradora de la realidad que hoy se tornan urgentemente imperativas, para subsanar los problemas ya creados e impedir que sigan proliferando los efectos biotecnológicos descontrolados por la ausencia de límites científicos eficientes y legales preventivos; b) reunir la normativa legal que se halla dispersa y la que se cree para llenar los vacíos legales actuales y futuros, en un código unificado o en un conjunto normativo integrado que forme parte de un código ya existente, a la luz de una política nacional que resguarde los derechos de sus habitantes actuales y futuros, dados los valores en juego relacionados con la vida misma de la naturaleza y del hombre, como individuo y como especie; c) compilar la doctrina y jurisprudencia existentes y sobrevinientes que se hallen dispersas y desconectadas en función de la multidisciplinariedad que involucra la temática biotecnológica y los múltiples campos donde se proyecta, contribuyendo a su operatividad y funcionalidad potencial, a los fines de facilitar su consulta, estudio y utilización procedentes, incluso por aquellos a quienes les compete legislar; d) incorporar la especialidad de Bioderecho a las especialidades de grado tradicionalmente existentes en las facultades de derecho de las universidades, para aumentar el número de profesionales formados para intervenir en tan delicadas cuestiones de creciente complejidad que hoy interesan e involucran a toda la humanidad. La primera necesidad se vuelve más urgente cuanto más riesgosa empieza a tornarse la aplicación de los resultados de las investigaciones biotecnológicas, que arrastran limitaciones de base, por la parcelación artificial de la realidad y por la introducción del factor lucrativo desmedido, y se proyectan en un ámbito en el que se pone en juego la vida misma, y por lo tanto carece de retorno. La segunda y tercera cobran trascendencia porque así como es ilimitado el conocimiento interdisciplinario creciente para comprender la realidad global, la normativa, doctrina y jurisprudencia que tratan sobre estas cuestiones tienden a dispersarse, desconectarse y desactualizarse, tanto por los avances de la biotecnología como por la aparición de efectos nuevos no previstos que crean la necesidad de una actividad legislativa creativa y dinámica, siendo conveniente al propósito que las anima que la legislación sea unificada en un cuerpo legal de bioderecho que facilite su aplicación a los efectos de la adecuada defensa de los delicados derechos e intereses tutelados, y que de igual manera se unifiquen la doctrina y jurisprudencia existentes. Finalmente, la tercera de las necesidades mencionadas permitirá, en caso de ser atendida, que profesionales especializados en Bioderecho apliquen adecuadamente la legislación unificada, la doctrina y la jurisprudencia actualizadas. C O N C L U S I O N E SLa crisis generalizada que afronta el presente milenio, dentro de la cual se encuentra comprendida la que afecta a la biotecnología, constituye una realidad que no puede ser ignorada. La cuestión es cómo superarla si el hombre que la ha generado no cambia, y este cambio no es cuestión que dependa de la ciencia, de la industria, de la empresa o de las instituciones, sino del espíritu del hombre. La otra cuestión es si el profesional que debe instrumentar el marco regulatorio del derecho y ejercitar la justicia frente al problema biotecnológico, va a ser capaz de ejercer correctamente esta responsabilidad a pesar de las limitaciones y condicionamientos propios de su naturaleza en crisis, pues él también está inmerso en ella. Frente a la amenaza inminente que se cierne sobre la humanidad, que en forma directa o indirecta puede llegar a cercenar las condiciones de habitabilidad y la posibilidad de vida en el planeta, desencadenando la mayor de las crisis: la crisis de la vida, se vuelve urgentemente necesario que los actuales límites borrosos de la biotecnología sean determinados con claridad, así como la jerarquía de valores que deben primar y las normas jurídicas que deben respetarse, que corresponden a ámbitos complementarios, para evitar el descontrol absoluto de los efectos y la autodestrucción humana. En la realidad compleja y dinámica, dichos ámbitos complementarios -la bioética y el bioderecho-, constituyen dos subsistemas interrelacionados e interdependientes, retroalimentados recíprocamente, con distintos roles a cumplir dentro del sistema global: la bioética como criterio orientador de las acciones humanas que caen dentro de su ámbito, y el bioderecho como aplicación práctica de los contenidos de la bioética en el ámbito de la vida real. Esta es la razón por la cual al referirse al bioderecho no se puede dejar de vislumbrar la bioética en su campo de aplicación, en la normativa a desarrollar y aplicar, en los intereses en juego que tiene que equilibrar, y en todo lo que abarca su materia de estudio. Depende de la ética que respalde al derecho el sentido que va a tener la normativa, el espíritu con el cual se la va a aplicar, y el destino final al cual conduzca. Por ello se ha advertido con propiedad: “Vivimos en una época caracterizada por un sentimiento de falta de sentido. En esta nuestra época la educación ha de poner el máximo empeño no sólo en proporcionar ciencia, sino también en afinar la conciencia” ( 33 ). Por todo lo expuesto en el presente trabajo, puede concluirse que en esta instancia evolutiva de la humanidad en la que todos los problemas son globales, no basta con el derecho como creación objetiva del hombre para solucionar esta problemática, por más perfecta que resulte como creación, ya que lo verdaderamente importante es el compromiso que asuma con esta causa el hombre que la generó. Es necesario que asuma su responsabilidad, esté incorporado e involucrado en la búsqueda de soluciones concretas, y una vez alcanzadas ejercite la voluntad de aplicarlas al ámbito de la realidad. El ser humano, despojado de todo lo accesorio, sólo cuenta con tres medios para revertir y superar la biocrisis autogenerada: su espíritu, su conciencia y su voluntad. Asistimos a una encrucijada histórica sin precedentes en la que tienen plena aplicación dos conceptos tomados de la religión como sistema de control social ( 34 ): “conversión” y “libre albedrío”, ya que en base a ambos el hombre puede optar libremente por su autosalvación o autodestrucción, siendo plenamente responsable de cualquiera de las dos opciones. Como lo ha expresado acertadamente Víctor Frankl: “No es el saber el que decide esta opción, sino la fe; pero la fe no es un pensamiento del que se ha quitado la realidad de lo pensado, sino un pensamiento al que se ha añadido la existencialidad del pensante” ( 35 ).
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N° 5502/93 del Consejo Directivo de la Facultad de Derecho de la UBA por Teodora Zamudio. Sitio WEB citado. ( 21 ) UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES. Guía del estudiante 2003. Buenos Aires, Secretaría de Asuntos Académicos-Dirección de Orientación al Estudiante-EUDEBA, 2002. Pág. 173 a 177 y 179. ( 22 ) DIARIO PRIMERA LÍNEA. WWW.diarioprimeralínea.com.ar. Presión sobre la SAGPyA. En: Semillas: Regalías sobre el uso propio. F.A.A.: El derecho de los demás termina donde empieza el de los otros. Suplemento Agropecuario Campo & Futuro. Resistencia (Chaco), 11 de noviembre de 2003, N° 10, pág.2. ( 23 ) DIARIO PRIMERA LÍNEA.WWW.diarioprimeralínea.com.ar Semillas: Regalías sobre el uso propio. Se inició el conflicto entre Federación Agraria Argentina y los obtentores. En: Suplemento Agropecuario Campo & Futuro. Resistencia (Chaco), 11 de noviembre de 2003, N° 10, pág. 1 y 2. ( 24 ) DIARIO PRIMERA LÍNEA. WWW.diarioprimeralínea.com.ar. Presión sobre la SAGPyA. En: Semillas: Regalías sobre el uso propio. F.A.A.: El derecho de los demás termina donde empieza el de los otros. Suplemento Agropecuario Campo & Futuro. Resistencia (Chaco), 11 de noviembre de 2003, N° 10, pág.2. ( 25 ) UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES. Guía del estudiante 2003. Buenos Aires, Secretaría de Asuntos Académicos-Dirección de Orientación al Estudiante-EUDEBA, 2002. Según esta publicación, incorporaron la Licenciatura en Biotecnología entre sus carreras de grado cinco universidades nacionales: del Litoral, Tucumán, Rosario, Quilmes y General San Martín. ( 26 ) DIARIO PRIMERA LÍNEA. WWW.diarioprimeralínea.com.ar Por el manejo sustentable. En: Suplemento Diario Primera Línea en Sáenz Peña. El jueves presentan el Sistema de Alerta Temprano. Control Vía Satélite. Resistencia (Chaco), 2 de diciembre de 2003. Pág. VII. ( 27 ) DIARIO NORTE. WWW.diarionorte.com.ar y WWW.diarionorte.com Presentarán al sector primario el sistema de Alerta Temprano. En: Suplemento Norte Rural. Resistencia (Chaco), 3 de diciembre de 2003. Pág. 5. ( 28 ) DIARIO PRIMERA LÍNEA. WWW.diarioprimeralínea.com.ar La nueva herramienta. En: Suplemento Diario Primera Línea en Sáenz Peña. El jueves presentan el Sistema de Alerta Temprano. Control Vía Satélite. Resistencia (Chaco), 2 de diciembre de 2003. Pág. VII. ( 29 ) Sitio Web del INTA: WWW.inta.gov.ar. DIARIO NORTE. WWW.diarionorte.com.ar El INTA advirtió que el monocultivo de soja amenaza el futuro de la agricultura. Resistencia (Chaco), 9 de diciembre de 2003. Nacionales, pág. 11. ( 30 ) ZAMUDIO, Teodora. Sitio WEB de la Cátedra de Biotecnología, Biodiversidad & Derecho. Carrera de Abogacía de la UBA (www.biotech.bioetica.org). Notas y apuntes. ( 31 ) MORELLO, Augusto Mario. Prueba, incongruencia, defensa en juicio. (El respeto por los hechos). Buenos Aires, Ed. Abeledo-Perrot, 1977. Cap. I, pág. 20. ( 32 ) El término “biopsicoespiritual” refiere la naturaleza específica del ser indivisible integrado por un cuerpo psicofísico y un alma con espíritu, evitando la parcialización artificial provocada por el paradigma científico en crisis. El concepto está vinculado a la concepción del hombre aportada a la ciencia psicológica y a la psiquiatría por Víctor E. Frankl, fundador de la tercera escuela vienesa de psicoterapia conocida como logoterapia, teoría esbozada a partir de la experiencia adquirida en un campo de concentración y exterminio del régimen nazi, del que sobrevivió para realizar un aporte invalorable a la humanidad. Dejando atrás los modelos antropológicos inspirados en el psicoanálisis, en la teoría del aprendizaje o en el behaviorismo, se ocupa fundamentalmente de la dimensión específicamente humana, es decir como ser orientado hacia la trascendencia. Según él, el hombre no sólo se halla dominado por una impulsividad inconsciente proveniente del cuerpo, como afirma Freud, sino también por una impulsividad inconsciente proveniente del espíritu, que denomina inconsciente espiritual. La logoterapia descubre, en esa espiritualidad inconsciente, una religiosidad inconsciente y una voluntad de sentido, que lleva a la búsqueda del sentido de la vida. El hombre nace, según esta concepción, con una “autocomprensión ontológica prerreflexiva”, que no sólo lo impulsa a buscar un sentido, sino también a encontrarlo. Su obra, a pesar de ser reconocida internacionalmente al otorgársele el grado de Doctor Honoris Causa de veinte universidades del mundo y figurar traducida a veintiún idiomas, no ha tenido la suficiente difusión en occidente ni ha sido debidamente acogida por el sistema educativo en crisis, a pesar de ofrecer un camino viable para la superación de la crisis humana contemporánea. ( 33 ) FRANKL, Víctor E. La presencia ignorada de Dios. Psicoterapia y religión. Trad. J. M. López de Castro S. J. 9ª ed. Barcelona, Ed. Herder, 1995. ( 34 ) ZAMUDIO, Teodora. Sitio WEB de la Cátedra de Biotecnología, Biodiversidad & Derecho. Carrera de Abogacía de la UBA (www.biotech.bioetica.org). 3. Cuestiones ético-científicas, 2 Religión, Ciencia: Sistemas de control social. (Los conceptos mencionados referidos a la religión como sistema de control social corresponden a la religión judeo-cristiana). ( 35 ) FRANKL, Víctor E. El hombre doliente. Fundamentos antropológicos de la psicoterapia. Trad. Diorki. 3ª edición. Barcelona, Ed. Herder, 1994. Pág. 153.
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