Por Stella
Díaz
“Los consumidores tienen derecho a una mayor
protección e información...En primer lugar exigimos a las autoridades que se
encargan de ejercer los mecanismos de control que realicen su trabajo sin
ceder ante los imperativos comerciales y políticos... que los productores
adopten una política de transparencia de cara a los consumidores y que
faciliten el acceso a la información que manejan sobre sus experimentos,
aplicaciones, contrólense, etc.”
(El Ojo del Consumidor, Adelco, Buenos Aires.)
INTRODUCCIÓN:
BIOTECNOLOGÍA, BIODIVERSIDAD Y TRANSGÉNICOS: conceptos y
antecedentes.
Biotecnología:
Biodiversidad:
Transgénicos o derivados de Organismos Genéticamente
Modificados:
BREVES CONSIDERACIONES REFERIDAS A LOS IMPACTOS DE LOS
ALIMENTOS TRANSGÉNICOS EN EL MEDIO AMBIENTE y EN LA SOCIEDAD
Impactos en el medio ambiente:
Impactos sociales:
ASPECTOS LEGALES A NIVEL INTERNACIONAL
a) Convenio sobre Biodiversidad:
b) Del Convenio sobre Biodiversidad al Protocolo de Cartagena
de Bioseguridad sobre Transgénicos acordado en Montreal:
c) Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y
la Alimentación
d) Programa Nacional de las Naciones Unidas para el
Desarrollo
e) Acuerdos multilaterales en el marco de la OMC
(Organización Mundial del _Comercio)
f) Organización Mundial de Sanidad Animal
TRANSGÉNICOS EN NUESTRO PAÍS:
NORMATIVA NACIONAL RELACIONADA CON LA CUESTIÓN DE LOS
TRANSGÉNICOS.
¿CÓMO SE PUEDEN IDENTIFICAR LOS ALIMENTOS GENÉTICAMENTE
MANIPULADOS?
El etiquetado:
CONCLUSIONES:
BIBLIOGRAFÍA:
He decidido analizar el fenómeno de los productos genéticamente
modificados, en base a la siguiente hipótesis: “En la mayoría de los casos
existe una violación al derecho de información de los consumidores con respecto
al rotulado de los productos transgénicos”.
Mi intención en este trabajo será comprobar o refutar dicha
afirmación, para ello es necesario realizar un análisis sobre los conceptos a
utilizar relacionados al tema, las normas nacionales e internacionales
relacionadas con el tema, los factores de presión en juego.
Por ser consumidora, como el resto de la población, el tema me
resulta importantísimo y a la vez preocupante, por lo que intentaré dar
respuestas a mis interrogantes, de los cuáles muchos de ellos serán comunes al
resto de la población.
Es preciso aclarar los conceptos de los términos a utilizar a lo
largo del trabajo.
El Diccionario de la Real Academia define a la biotecnología
como “el conjunto de técnicas que utilizan las propiedades bioquímicas de
entidades biológicas para mejorar la producción agrícola o la fabricación
industrial de compuestos químicos diversos”.
Es necesario aclarar que la biotecnología no es una ciencia sino
un enfoque multidisciplinario que involucra varias disciplinas y ciencias como
la biología, la bioquímica, la genética, la virología, la agronomía, la
medicina, entre otras.
En términos generales biotecnología es el uso de organismos
vivos o de compuestos obtenidos de organismos vivos para obtener productos de
valor para el hombre.[1]
Históricamente la biotecnología fue utilizada por el hombre en
actividades tales como la preparación de pan y de bebidas alcohólicas o el
mejoramiento de los cultivos y de los animales domésticos.
Históricamente la biotecnología puede dividirse en cuatro
períodos:
El primero corresponde a la era anterior a Pasteur y sus
comienzos se confunden con los de la humanidad. En dicha época, la biotecnología
se refiere a las prácticas empíricas de selección de plantas y animales y sus
cruzas, y a la fermentación como un proceso para preservar y enriquecer el
contenido proteico de los alimentos. Dicho período se extiende hasta la segunda
mitad del siglo XIX, caracterizándose como la aplicación artesanal de una
experiencia resultante de la práctica diaria.
La segunda era biotecnológica comienza con la identificación,
por Pasteur, de los microorganismos como causa de la fermentación y el siguiente
descubrimiento por parte Buchner de la capacidad de las enzimas, extraídas de
las levaduras, de convertir azúcares en alcohol. Estos desarrollos dieron
impulso a la aplicación de técnicas de fermentación en la industria alimenticia
y al desarrollo industrial de productos como las levaduras, los ácidos cítricos
y lácticos y al desarrollo de una industria química para la producción de
acetona, “butanol” y glicerol, mediante el uso de bacterias.
La tercera época en la historia de la biotecnología se
caracteriza por desarrollos totalmente distintos, ya que se da una expansión
vertiginosa de la industria petroquímica, la que tiende a desplazar los procesos
biotecnológicos de la fermentación, y además se da el descubrimiento de la
penicilina por Fleming en 1928, la que da los cimientos para la producción en
gran escala de antibióticos, a partir de la década de los años cuarenta.
En la misma época se da otro desarrollo importantísimo: comienzo
de la aplicación de variedades híbridas en la zona maicera de los estados Unidos
(“corn belt”), así se inicia el camino a la “revolución verde”.
La cuarta era de la biotecnología es la actual, la que se inicia
con el descubrimiento de la doble estructura axial del ácido
“desoí-ribonucleico” (ADN) por Crick y Watson en 1953, los procesos que permiten
la inmovilización de las enzimas, los primeros experimentos de ingeniería
genética realizados por Cohen y Boyer en 1973 y aplicación en 1975 de la técnica
del “hibridoma” para producir anticuerpos “monoclonales” (Milstein y Kohler).
La biodiversidad, según la Real Academia, es la “diversidad de
las especies vivientes y de sus caracteres genéticos”.
Encontramos un concepto más completo en el Convenio sobre la
diversidad biológica (art. 2º), el que lo define como “La variabilidad de
organismos vivos de cualquier fuente, incluidos, entre otras cosas, los
ecosistemas terrestres y marinos, y otros ecosistemas acuáticos y los complejos
ecológicos de los que forman parte; comprende la diversidad dentro de cada
especie, entre las especies y de los ecosistemas”.
Incluye tres niveles[2],
los cuales no son excluyentes sino que los mismos se complementan. Los mismos
son los siguientes:
los ecosistemas: formados por una comunidad de organismos, los
que interactúan entre sí y con el medio circundante. Pueden ser naturales o
creadas por los seres humanos (ejemplos: campos de cultivo o las ciudades).
las especies: se entiende por especie a un conjunto de
organismos que comporten muchas características. Así, la diversidad de especies
se refiere a la variabilidad de animales, plantas, hongos, virus y otros
microorganismos que habitan en un lugar determinado.
Se clasifican en grandes grupos como mamíferos, aves, reptiles,
anfibios, peces, insectos o plantas.
los genes: son un aparte de las células donde está almacenado el
material hereditario que pasa de una generación a otra. Cada gen posee
información sobre una o varías características físicas (como puede ser el color
de la piel), controla funciones reguladoras de la vida (como la elaboración de
proteínas), o puede albergar información relacionada con el comportamiento.
Los alimentos genéticamente modificados son fruto de la
aplicación de la biotecnología, a través de la utilización de seres vivos o
parte de ellos para modificar o mejorar animales o plantas, o para desarrollar
microorganismos.
Son todos aquellos que proceden de Organismos Genéticamente
Modificados (OGM) directa o indirectamente, por incluirse en su proceso
productivo. En términos claros se puede decir que la manipulación genética
consiste en introducir genes específicos de otras especies o de la misma, en el
genotipo de un Organismo, para que se manifiesten en su fenotipo esas
características identificadas.
O sea que, no siempre son de hecho “transgénicos” ya que muchas
veces el gen que se introduce proviene del mismo género.
Con esta técnica se han roto las barreras naturales para la
reproducción y creación de seres vivos, pues en condiciones naturales sólo es
posible el cruzamiento de plantas o animales de la misma especie.
Se conoce como método convencional, el que consiste en realizar
un primer cruzamiento con un individuo que lleve el gen deseado y luego mediante
un proceso continuado de cruzamientos con individuos del genotipo original (retrocruzamiento)
y selección para el carácter (gen) que se quiere introducir, se puede llegar a
obtener tras un proceso más o menos largo individuos con el genotipo original al
que se ha añadido el gen deseado.
La transgénesis o transferencia génica horizontal en plantas se
puede realizar utilizando el ADN-T (transferible) del plásmido Ti (inductor de
transformación) de la bacteria Agrobacterium tumefaciens que produce los tumores
o “agallas” en las heridas que se originan en las plantas. En el proceso de
infección, el ADN-T tiene la propiedad de poder pasar de la célula bacteriana a
las células de las plantas, incorporándose al ADN de los cromosomas de éstas.
También hay mencionar otras técnicas de transferencia de genes,
que consisten en la introducción del ADN en protoplastos (células desprovistas
de la pared celulósica por medios enzimáticos o químicos) utilizando el
polietilenglicol o la electroporación. Además se puede introducir el ADN en las
células por bombardeo con microproyectiles (biobalística) formados por
partículas de oro o tungsteno recubiertas con ADN del gen deseado.
En 1972 se realizó la primera transferencia genética artificial
entre especies diferentes (una bacteria y un virus). Años después se incorpora
un gen de una bacteria en una petunia logrando así la primer planta genética.
En 1973 los científicos Stanley Cohen y Herbert Boyer producen
el primer organismo recombinando partes de su ADN en lo que se considera el
comienzo de la ingeniería genética.
En 1983 se realiza por primera vez la transferencia exitosa de
un gen a una planta lográndose una planta de tabaco resistente a un antibiótico.
En 1985 se admite por primera vez la posibilidad de patentar
variedades de plantas modificadas genéticamente.
En 1986 se extiende el uso de las técnicas recombinantes del ADN
transfiriendo partes del ADN de organismos a plantas para hacerlas resistentes a
insectos, virus y bacterias.
Desde 1986 se han realizado 25.000 ensayos en plantas
transgénicas en todo el mundo y de ellos más de 10.000 en los últimos años.
En 1990 La Comunidad Económica Europea publica las primeras
normas sobre el uso y diseminación voluntaria en el medio ambiente de organismos
genéticamente modificados.
En 1992, China planteó una variedad transgénicas de tabaco
diseñada para resistir a ciertos virus y se convirtió en el primer país con
cultivos de este tipo para fines comerciales. Los agricultores de Estados Unidos
sembraron el primer cultivo transgénico dos años después. En 1998 nueve países
tenían cultivos transgénicos y se espera que pronto lleguen a 25 países.
En 1993 es liberada a la venta al publico por primera vez una
variedad transgénica vegetal de consumo, el pionero es el tomate conocido como 'Flavr
savr'.
En 1996 se cultivaron 2 millones de hectáreas con plantas
transgénicas y sólo 2 años después llegó a 27.8 millones de hectáreas.
La era de los “alimentos transgénicos” para el consumo humano
directo se abrió el 18 de mayo de 1994, cuando la Food and Dug Administration de
Estados Unidos autorizó la comercialización del primer alimento con un gen
“extraño”, el tomate “Flavr-Savr”
Algunos ejemplos concretos de estos organismos genéticamente
modificados:[3]
la soja RoundupReady o soja transgénica: es una semilla de soja
a la que se le ha introducido un gen que la hace resistente al glifosfato
(herbicida que se comercializa con el nombre de Roundup). Ello garantiza el
aumento de las ventas de herbicidas.
Maíz resistente al glifosato, un herbicida.
Gen “Terminator”: se aplica un mecanismo diseñado para que las
plantas no den semillas fértiles, cortando de este modo el permanente ciclo de
los vegetales. Tal tecnología se usa para controlar el mercado, ya que las
compañías semilleras se garantizan el control y la venta de semillas cosecha
tras cosecha.
¿Qué empresas los producen?
La soja Roundup-ready se produce en varios lugares del mundo.
Argentina aprobó en marzo de 1996 la comercialización de la misma y actualmente
los cultivos transgénicos son la mitad del cultivo del cultivo de soja
(aproximadamente 2.000.000 de hectáeas). La multinacional Monsato es la
propietaria de esta tecnología, como así también del herbicida Roundup, del maíz
tolerante al glifosato y del maíz Bt. Los maíces Bt son producidos por Novartis,
que además de la resistencia a los insectos que le da la proteína Bt es inmune
al herbicida Basta que distribuye la misma empresa.
El gen “Terminator” es propiedad de Delta and Pine, lo
comercializa Monsato. Se ha aplicado ya en semillas de tabaco y algodón,
próximamente se aplicará a arroz, trigo y plantas de jardín.
En el terreno de las innovaciones biotecnológicas, la Argentina
comenzó a incursionar firmemente a partir de 1996. Como sucede con todas las
transformaciones profundas, la aparición de los OGMs generaron una gran
controversia en todo el mundo en torno a sus costos y beneficios para los
agricultores, los consumidores y las empresas multinacionales que detentan la
propiedad de estos avances científicos. Estas discusiones se han extendido a los
planos regulatorios y del comercio internacional y se manifiestan en temas
cruciales, como son el proceso de aprobación de los OGMs y el etiquetado a nivel
nacional e internacional, entre otras cuestiones. La difusión de los OGMs ha
sido tan rápida que en la actualidad la Argentina es el segundo país, después de
los Estados Unidos, en cuanto a la extensión que destina a los cultivos
agrícolas sembrados con transgénicos.
Impactos considerados negativos:
reducen y amenazan la biodiversidad incrementando el monocultivo
el uso del pesticida Roundup produce impactos negativos, ya que:
es altamente tóxico para los peces.
Produce defoliación de bosques.
Es tóxico y mortal para las lombrices de tierra, las bacterias y
los hongos beneficiosos del suelo.
La presencia del Roundup convierte en estériles en pocos años
los suelos fértiles
Se podrían crear nuevas bacterias patogénicas y también
supermalezas por la potencial transferencia de genes de cultivo resistentes a
herbicidas, a variedades silvestres o parientes semidomesticados.
Aumento de resistencia de las plagas de insectos a la toxina bt.
Algunos cultivos transgénicos como la colza perjudican a las
abejas destruyendo su habilidad natural para reconocer el olor de las flores.
Ello hay que considerar pues, las abejas son y han sido el polinizador más
efectivo para el agricultor, al afectarlas a ellas se perjudica el
agroecosistema.
La tecnología “Terminator” requiere la aplicación de
tetraciclina como estímulo externo que desencadena el proceso de muerte de
muerte de la semilla. La tetraciclina es un antibiótico de amplio espectro que
mata las bacterias del suelo y reduce la biodiversidad circundante.
El uso de plantas resistentes a herbicidas aumentará el uso de
estos químicos que contaminan suelos, alimentos y agua. Así, el uso de plantas
que producen insecticidas, en donde se ha insertado el gen de una bacteria, por
ejemplo el Bacillus thuringiensis (Bt), que produce toxinas para plagas de la
familia de los lepidópteros, aumenta el riesgo de que aparezca resistencia a
estas toxinas, generando así una reducción de insectos, afectando a los animales
insectívoros (ejemplos: aves y murciélagos) al privarles de sus presas.
Impactos positivos:
Desde la observancia de los impactos positivos, hay que
considerar que el glifosato es un herbicida relativamente poco tóxico y
biodegradable, pero no es selectivo por lo que no puede utilizarse con cultivos
de soja “normal”. Además, evita la utilización de herbicidas más agresivos para
el medio ambiente.
Los pocrlamados defensores de los alimentos transgénicos
entienden que nada es seguro para el medio ambiente, pues cada cosa que realiza
la humanidad lo cambia. La cuestión que se plantean es si la ingeniería
genética es más segura para el medio que otras formas de cultivar alimentos; así
sostienen que hay que tener en cuenta que la mejora genética de las plantas ha
salvado al medio de millones de kilogramos de pesticidas y de millones de litros
de combustible. Los mismos sostienen que ello es debido a que los científicos
tienen el mismo objetivo que los agricultores ecológicos: producir más volumen
de mayor calidad y a mejores precios. Así, en los países desarrollados, la
biotecnología proporciona una herramienta muy valiosa para ayudar a producir más
comida y fibra sin deforestar grandes zonas para dejar espacio para granjas,
pues permite la reducción del uso de agentes químicos.
Desde el punto de vista del impacto ambiental derivado del
enorme incremento de la producción agropecuaria que experimentó el país durante
la última década, un aspecto digno de considerar es que este fenómeno se ha
producido de manera paralela a la difusión de la práctica de la siembra directa
en los cultivos pampeanos. Esta práctica ha pasado de 300.000 hectáreas en 1990
a más de 9 millones en la campaña 2000/2001. La SD constituye uno de los
factores primordiales en la expansión de la producción al permitir, entre otras
cosas, el incremento del área cultivada con soja de segunda, sembrada a
continuación de la cosecha de trigo, lo que en la práctica representó un aumento
de 3 millones de hectáreas de tierra cultivable.
La coordinación entre siembra directa y soja resistente a
herbicidas, está basada en dos conceptos tecnológicos:
Por una parte, nuevas tecnologías mecánicas que modifican la
interacción del cultivo con el recurso suelo.
Por otro lado, abarca la posibilidad de utilización de un
herbicida total, como es el glifosato, el cual sería ambientalmente neutros y
con una alta efectividad para controlar todo tipo de malezas (y además no poseen
poder residual).
Ambos aspectos desembocan en una mayor intensidad en el uso de
insumos. Antes de producirse esta gran expansión de los transgénicos, la
Argentina poseía condiciones favorables para la rápida adopción de los OGMs. En
el país existía una industria de semillas, en tanto que algunas instituciones
públicas ya contaban con una larga tradición en la renovación de germoplasma. Al
mismo tiempo, el país ha tomado decisiones significativas en lo institucional,
especialmente en lo referido a regulaciones de bioseguridad. Con estas
condiciones favorables, la Argentina se convirtió en una excelente "plataforma
de aterrizaje" para la rápida adopción de estos nuevos insumos tecnológicos.
En la salud de las personas, desde el punto de vista de los
impactos negativos:
El roundup, herbicida indispensable en el cultivo de la soja
transgénica, provocaintoxicaiones graves por ingetión del mismo. También provoca
irritación de la piel y los ojos, náuseas, dolor de cabeza y diarrea apersonas
que lo manipulan. La exposición al Roundup (principalmente, las personas que
viven en las cercanías de campos fumigados) produce: daños pulmonares,
palpitaciones, náuseas, problemas de fertilidad, anomalías cromosómicas.
Es posible que el uso abusivo de antibióticos en la cría
intensiva de animales y en la medicina sean los principales factores que en los
últimos años han contribuido a la rápida propagación de la resistencia múltiple
a los antibióticos entre agentes patógenos nuevos y antiguos.
La ingeniería genética en general es´ta realizando
manipulaciones sin considerar su efecto a largo plazo. Las alteraciones en la
salud humana por la ingesta o la exposición a sustancias extrañas se aprecian a
largo plazo. La pregunta que me planteó es la siguiente ¿cómo nos afectará el
consumo de estos alimentos transgénicos?
¿Y desde el punto de vista de los impactos positivos?
Desde aquí, principalmente se resalta que el aumento de la
producción de alimentos necesarios para el abastecimiento de una mayor
población.
Los Organismos Genéticamente Modificados “son más seguros que el
agua”, según afirman científicos americanos. Durante cinco años no se han
detectado reacciones adversas en los más de dos billones de personas que han
ingerido estos productos “Más de dos billones de personas han ingerido productos
genéticamente modificados (OGM) en los últimos cinco años sin haber caído
enfermos por esta consecuencia. De esta forma, los alimentos Genéticamente
Modificados se convierten en elementos menos peligrosos que las bicicletas, las
escaleras o la medicina”, afirma el Profesor Prakash, de la Universidad de
Tuskegee, y Andrew Apel, editor de la revista Agbiotech Reporter.
En el primer mundo, esta ciencia, usada en conjunción con
métodos tradicionales ofrece una mejor oportunidad para fomentar la seguridad
alimentaria para una población creciente.
Estos dos expertos opinan que la biotecnología permite la
existencia de plantas beneficiosas para el medio ambiente, las cuales
proporcionan cosechas ricas en nutrientes en los países desarrollados.
Es necesario resaltar que la utilización de la soja como
alimento, es puramente anecdótica. La soja se utiliza como materia prima para
obtener aceite, que luego es procesado químicamente por hidrogenación y
lecitina. Ninguno de estos dos productos contienen la proteína que ha sido
introducida para inducir la resistencia. Así son idénticos en todas sus
propiedades físicas, químicas, biológicas y nutricionales, procedan de soja
“normal” o de soja “transgénica”.
Con relación al maíz: sus aplicaciones principalmente son la
obtención de almidón y de glucosa a partir de ese almidón. Ninguno de estos dos
productos contiene DNA ni proteínas, ni “normales” ni “transgénicas”.
Algunos investigaciones destacan que sería casi imposible que el
gen de resistencia al antibiótico se mantuviera intacto. El procesado de los
alimentos destruye el DNA. Y así sería necesario comer el maíz crudo , así se
descarta el problema en el caso de la salud humana.
Se destruye el vínculo de las personas con la tierra. Convierte
a la agricultura en un laboratorio y nos pone en riesgo permanente.
Se genera control sobre los agricultores en el abastecimiento de
semillas, rompiendo prácticas tradicionales como el guardar la simiente de un
año a otro y el intercambio entre agricultores. Las compañías semilleras obligan
a firmar un contrato leonino en cuanto a la propiedad de las semillas, incluso
se específica que en caso de muerte los herederos no heredan las semillas de la
cosecha.
Se impide la libertad de elegir alimentos sanos, obligando al
consumo de alimentos “frankestein” (que en su proceso usaron productos
modificados genéticamente como la harina, leche de soja, derivados de maíz,
etc.). la elección de alimento se convierte en caso de detectives pues las
compañías no aceptan etiquetar claramente los productos, impidiendo la compra
informada.
La tecnología “Terminator” es un a amenaza para la seguridad
alimentaria pues corta el ciclo de producción, selección de semillas y nuevas
siembras en manos de los agricultores.
Para producir por ejemplo soja, se utiliza en promedio, una
persona cada 500 hectáreas, en lugar de las 10 que utiliza la producción
lechera. Es decir, que en este caso, se destruye empleos. El componente salarial
de la producción de poroto de soja es del 1,2 por cierto; el del aceite de soja
es del 1,87 por cierto. Para mensurar lo ínfimo de esta participación se la
puede comparar con el 13 por cierto que significan los salarios en los costos
industriales promedio. En un país que basa su crecimiento en la producción de
materias primas no es extraño que convivan altos índices de aumento del PBI con
desempleo y bajos salarios. La “fiesta de la soja” es, como decía De la Rúa en
campaña, una fiesta para pocos.
El problema surge en Estados Unidos y la Argentina porque son
los únicos dos países que permiten la libre producción de soja transgénica, que
es la de más bajo costos y mayor rentabilidad. En Brasil (segundo productor del
mundo) está prohibida, al igual que en la Comunidad Europea. La razón es que aún
no está comprobado el efecto que tiene sobre la salud humana. Otra de las
características de la siembra de soja transgénmica es que la producción en gran
escala reduce significativamente los costos. Esto derivó en una importante
concentración de la producción. Como tienen menores costos, pueden pagar mayores
alquileres por las tierras, desplazando así a los productores pequeños. En los
últimos cinco años desaparecieron 103.400 pequeños establecimientos
agropecuarios.
De lo dicho hasta aquí, se observa que existen dos extremos en
esta polémica:
por un lado, quienes aseguran que los avances logrados por la
biotecnología en las últimas décadas colocan a la humanidad en el umbral de una
revolución alimentaria. Que con este método se lograrán resolver los problemas
del hambre y de la superficie disponible; y
por el otro quienes consideran que esta técnica entraña series
riesgos para el medio ambiente y la salud humana que no han sido suficientemente
probados[4].
Uno de los grandes problemas son los intereses económicos en
juego. Por ejemplo si se ingresa a la página de la empresa Monsato, se puede
observar que los alimentos transgénicos son “lo mejor que le pudo pasar a la
humanidad”.
Lo interesante de todo esto es que el cultivo a través de OGM ha
permitido una espectacular expansión de la producción agrícola en el país. Hace
30 años, la producción de soja en la Argentina era inexistente. Hoy se exporta
soja por más de 2.500 millones de dólares a todo el mundo, siendo la Argentina
el segundo productor mundial en este rubro. Según Víctor Trucco, presidente de
AAPRESID, sin biotecnología se habría producido 78 millones de toneladas menos,
es decir que se habrían perdido 15 mil millones de dólares en pocos años. Otros
-menos optimistas- hablan de pérdidas de 7 mil millones de 1996 hasta la fecha,
lo cual de todos modos es una cifra significativa.
"Esto puede llegar a acabar con el hambre mundial", dijeron
esperanzados los creadores de lo que se denominó la revolución verde. Sin
embargo, la realidad no ha sido tan hermosa como ellos la planteaban. Tampoco es
algo tan fantástico como los productores nos quieren hacer creer.
Actualmente, son muchas las asociaciones ecologistas que
cuestionan los cultivos transgénicos. Algunos denuncian que pueden ser
perjudiciales para la salud, en tanto otros sostienen que en pocos años los
suelos cultivados transgénicamente serán inutilizables. Todos tienen parte de
razón, aunque hay formas de contrarrestar estos efectos negativos.
En el año 1992 en la Conferencia de Río de Janeiro realizada en
el marco de las Naciones Unidas, se firmaron tres Convenios, uno de los cuales
fue el relativo a la Conservación de la Biodiversidad o Diversidad Biológica.
De acuerdo con este convenio la biodiversidad es
la variabilidad de organismos vivos de cualquier fuente, incluidos, entre otras
cosas, los ecosistemas terrestres y marinos y
otros ecosistemas acuáticos y los complejos procesos ecológicos de los que
forman parte; comprende la diversidad dentro de cada especie (genética), entre
las especies y de los ecosistemas.
Dicho en otras palabras, el concepto se refiere
a los diferentes lugares y formas de vida que existen sobre la Tierra, tanto los
naturales como los creados por el ser humano, por ejemplo los agroecosistemas.
Los objetivos del Convenio sobre la Diversidad
Biológica, se pueden concretar en tres:
Conservación de la Diversidad Biológica,
utilización sostenible de sus componentes y
c) participación equitativa y justa de los beneficios que se
deriven del acceso adecuado a los recursos genéticos.
Estos objetivos se llevarán a cabo mediante
instrumentos tales como: a) el acceso adecuado a los recursos genéticos, Art. 15
de la CBD, b) transferencia apropiada de las tecnologías pertinentes, Art. 16
CBD.
Asimismo el Art. 16 en su inc. 2º reconoce que
la tecnología incluye la biotecnología, y que tanto el acceso a la tecnología
como su transferencia entre Partes Contratantes son elementos esenciales para el
logro de los objetivos del presente Convenio, comprometiéndose, a asegurar y/o
facilitar a otras Partes Contratantes el acceso a tecnologías pertinentes para
la conservación y utilización sostenible de la diversidad biológica o que
utilicen recursos genéticos y no causen daños significativos al medio ambiente,
así como la transferencia de esas tecnologías.
Una sola palabra -biodiversidad- abarca un amplio espectro y por
lo tanto tiene diversas implicaciones. En primer lugar, como consta en su
definición, incluye tres niveles: los genes, las especies y los ecosistemas.
El Convenio de Diversidad Biológica de Río de Janeiro de 1992
ratificado por nuestro país establece la necesidad del "consentimiento
informado" por parte de los estados y de las empresas hacia el consumidor. Su
incumplimiento es notorio dado que no solo las empresas que trabajan con soja
como materia prima, ignoran absolutamente que lo que están comprando está
originado en ingeniería genética, sino que también los consumidores también lo
ignoran.
La biotecnología sería toda aplicación tecnológica que utilice
sistemas biológicos y organismos vivos o sus derivados para la creación o
modificación en productos o procesos de usos específicos. El desarrollo de la
biotecnología permite además el uso y la modificación de recursos genéticos que
son susceptibles de patentar, de convertirse en propiedad privada.
Esta modificación implica en la mayoría de los Estados una
particular discusión sobre el acceso y la transferencia de tecnología en los
marcos del Convenio de la Diversidad Biológica (CDB), aprobada en Río de Janeiro
en 1992, discusión que no se basa en el entendimiento de la naturaleza o las
características de esta particular tecnología y como los países en desarrollo
pueden adquirirla y/o recibirla por transferencia; al contrario la discusión
gira en torno a la protección de propiedad intelectual y con mayor énfasis en el
impacto de la tecnología transferida a los países en desarrollo, que ya se
conoce como "biopolítica".
Se podría concluir que en los hechos que el CDB es esencialmente
un instrumento internacional de biopolítica, es decir que directa o
indirectamente contiene políticas concernientes a la tecnología.[5]
El CBD en su Art. 19 inc. 3º estipula que las Partes estudiarán
la necesidad y las modalidades de un protocolo que establezca procedimientos
adecuados, incluido en particular el consentimiento fundamentado previo, en la
esfera de la transferencia, manipulación y utilización de cualesquiera
organismos vivos modificados resultantes de la biotecnología que puedan tener
efectos adversos para la conservación y la utilización sostenible de la
diversidad biológica.
Pero recién el 30 de enero de 2000, en Montreal, los delegados
de los 128 países firmantes del Convenio de Biodiversidad de NN.UU. aprobaron el
Protocolo de Bioseguridad para regular el comercio internacional de organismos
transgénicos. Los esfuerzos obstruccionistas de un pequeño número de países (el
llamado "Grupo de Miami": EE.UU., Canadá, Argentina, Uruguay, Chile y Australia)
consiguieron dilatar ocho años, y aplazar a lo largo de siete rondas
negociadoras, el acuerdo sobre un conjunto mínimo de normas internacionales de
bioseguridad. Cuando no debemos olvidar que el art. 19 inc. 3 del Convenio de
Biodiversidad instaba a los Estados parte a la confección del mismo en la Ronda
( Reunión ) siguiente.
Vale agregar que aparte del arriba mencionado Grupo de Miami,
hubo otros grupos de negociación que intervinieron, estos fueron:
a ) La Unión Europea-,
b ) Los países de Europa Oriental y Central;
c ) El Grupo de una misma opinión de países en vías de
desarrollo y
d ) el Grupo de Compromiso ( Japón, Corea, México, Nueva
Zelanda, Noruega, Singapur y Suiza ).
Lo que estaba en juego, esencialmente, era si el libre comercio
debía prevalecer sobre los intereses sanitarios y medioambientales de la gente
(posición del "grupo de Miami"), o al revés. El resultado final no fue muy
satisfactorio: considero que el Protocolo de Cartagena/ Montreal es ambiguo e
insuficiente, pero al mismo tiempo hay que reconocer que supone un paso adelante
respecto a la situación previa. Hablo de ambigüedad e insuficiencia porque:
El acuerdo alcanzado se refiere exclusivamente a los organismos
transgénicos vivos, dejando fuera todos los productos derivados (como es el caso
de los piensos, por ejemplo, aunque sus materias primas provengan de organismos
transgénicos). Además, para los transgénicos vivos que se empleen directamente
como alimento o pienso los requisitos de seguridad que impone el Protocolo son
más laxos;
En las transacciones comerciales no se exigirá un etiquetado
detallado que contenga toda la información sobre las manipulaciones genéticas
desarrolladas y las características de esos productos. En el caso de los
transgénicos destinados a procesamiento, o al consumo directo como alimentos o
piensos, bastará una claúsula genérica que rece "puede contener organismos vivos
modificados", lo cual nos parece insuficiente y va en contra del concepto de
seguridad alimentaria que necesitamos en nuestra sociedad;
El acuerdo no hace referencia a la rastreabilidad de los
organismos transgénicos, imprescindible por razones tanto ambientales como de
salud pública.;
Considero que las consideraciones sobre diversidad biológica y
seguridad alimentaria deben prevalecer siempre sobre las normas internacionales
del libre comercio contempladas en el seno de la Organización Mundial del
Comercio (OMC). Sin embargo, el Protocolo aprobado en Montreal no lo asegura,
sino que solamente asigna un rango igual a sus normas y decisiones que a las de
la OMC. Los conflictos, en esta situación, serán en algunos casos inevitables;
La capacidad de veto a las importaciones se basa en que el país
importador rechace las pruebas científicas aportadas por el país exportador
sobre la base de una duda científica razonable. No queda definido qué se
entiende por duda razonable, lo que facilita que la OMC rechace el veto del país
importador. También ha quedado para el futuro un acuerdo sobre la evaluación de
riesgos;
El Protocolo no es de aplicación inmediata, sino que tiene un
período transitorio. Entrará en vigor cuando junte la ratificación de al menos
50 países. Hay que recordar que en la Conferencia de la OMC en Seattle se acordó
la constitución de un grupo de trabajo sobre biotecnologías que puede acelerar
sus resoluciones durante este período transitorio, antes de que el Protocolo de
Bioseguridad haya establecido condiciones más precisas de etiquetado, haya
acordado lo que se entiende por "duda científica razonable" y haya establecido
los criterios para la evaluación de riesgos sobre la salud y el medio ambiente.
No obstante tales consideraciones a mi modo de ver “negativos”,
el Protocolo supone un avance en el desarrollo de una legislación ambiental
internacional, ya que:
se trata del primer acuerdo ambiental internacional que emplaza
el principio de precaución.
Somete la importación de ciertas categorías de organismos
transgénicos vivos a un proceso de consentimiento previo informado.
Puede permitir a países que aún no disponen de un marco legal
estricto sobre bioseguridad construirlo sobre ases más razonables.
La aprobación de este Protocolo, que recoge algunas de las
demandas de las ONGs y los agentes sociales que han intervenido en el debate
sobre transgénicos con un punto de vista crítico (basado en el principio de
precaución), no hubiera sido posible sin la intensa movilización mundial de los
últimos años, y la solidaridad entre organizaciones del Norte y del Sur. Hay
numerosas razones para incrementar esta movilización mundial de manera que se
pueda obtener condiciones de uso para las nuevas biotecnologías que no pongan en
riesgo la salud pública, la protección ambiental ni los valores socioeconómicos
que se pretende (como el modelo de una agricultura y ganadería ecológicamente
respetuosa y basada en la explotación familiar). De ahí que se deba seguir
reclamando una moratoria para los cultivos transgénicos comerciales y la
comercialización de alimentos transgénicos, así como la prohibición de las
patentes sobre la vida.
Comisión del Codex Alimentarius: La Comisión del Codex
Alimentarius fue creada en 1963 por la FAO y la OMS para desarrollar normas
alimentarias, reglamentos y otros textos relacionados tales como códigos de
prácticas bajo el Programa Conjunto FAO/OMS de Normas Alimentarias. Las materias
principales de este Programa son la protección de la salud de los consumidores,
asegurar unas prácticas de comercio claras y promocionar la coordinación de
todas las normas alimentarias acordadas por las organizaciones gubernamentales y
no gubernamentales.
El 22 abril 2002, en Roma/Ginebra, La Organización de las
Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Programa
Mundial de Alimentos (PMA) han lanzado una encuesta conjunta sobre el programa
de normas alimentarias de ambos organismos, incluyendo el Codex Alimentarius,
con el fin de que este programa represente los intereses de todos, ricos y
pobres, en materia de sanidad, seguridad y comercio en la alimentación. Este es
el primer proceso de evaluación del código internacional de alimentación, Codex
Alimentarius, y del mecanismo de establecimiento de sus normas, tras más de
cuarenta años de actividad.
El "Codex" ha establecido la creación de un equipo
intergubernamental especial para acelerar la elaboración y adopción, antes del
2003, de normas relativas a alimentos provenientes de la biotecnología. "La
evaluación de la inocuidad de los alimentos biotecnológicos adquiere una
importancia más grande cada año, a medida que aumenta el volumen de producción y
comercialización de esos alimentos, incluyendo los organismos genéticamente
modificados" resalta la propuesta presentada por Japón.
Francia apoya el "derecho a saber" de los consumidores. Francia
defendió el "derecho a saber" y el "principio de precaución" de los consumidores
en materia de seguridad alimentaria, durante una reunión en París del Codex
Alimentarius, organismo encargado de definir las normas en ese campo y
dependiente de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la
Organización Mundial de la Salud (OMS) de la ONU. El secretario francés de
Comercio Exterior, François Huwart, afirmó que el Codex, que reúne a 165 países,
debe hacer una "síntesis no fácil", pero "indispensable", entre la protección al
consumidor y la libertad de comercio.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)
en su informe anual “recomienda” la aplicación de transgénicos. El informe
presenta como hechos las promesas frívolas y sin sustento que ha hecho la
industria agrobiotecnológica, minimiza los riesgos ecológicos e ignora los retos
reales que enfrenta la agricultura en los países en desarrollo.
No obstante que el informe sigue en general la respetada
tradición del PNUD de proporcionar datos contundentes y ofrecer una visión
crítica de los principales temas del desarrollo, sus planteamientos sobre la
agricultura biotecnológica parecen haber sido escritos con el fin de promover
los trangénicos
El reporte del PNUD sostiene que los transgénicos incrementarán
la productividad y las propiedades nutritivas, y proporcionarán soluciones para
retos agrícolas complejos, tales como el control de plagas y la sequía. La
realidad es que no existe ningún transgénico en el mercado que cumpla tales
promesas, y que sea de relevancia para las necesidades de la agricultura en los
países en desarrollo.
El PNUD debería comprender que los problemas de hambre y
desarrollo agrícola no serán solucionados con los mismos.
El PNUD promueva el uso de transgénicos en países en desarrollo
como una solución al problema del hambre, en vez de abogar por la exportación de
tecnología genética insegura y riesgosa hacia los países del sur (ricos en
biodiversidad).
Tratado de Agrobiodiversidad:
Representa un compromiso internacional jurídicamente vinculante
de mejorar los principales cultivos mundiales de alimentos y piensos
Luego de siete años de difíciles negociaciones dieron como
consecuencia el 3 de noviembre de 2001, cuando los 180 países de la Conferencia
de la FAO adoptaron un Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos
para la Alimentación y la Agricultura. Este Tratado representa un acuerdo
mundial sobre un tema de primera importancia: la gestión de la diversidad
agrobiológica del mundo.
La seguridad alimentaria siempre ha dependido del libre
intercambio de los cultivos y el germoplasma que han creado, a lo largo de 10
000 años, los campesinos de todo el planeta. Desde los inicios de la agricultura
se han utilizado más de 7 000 especies para obtener alimentos y piensos, y hoy
30 cultivos proporcionan el 95% de nuestra energía alimentaria (sólo el trigo,
el arroz y el maíz aportan más del 50%). La mayor parte de estos recursos
fitogenéticos no pueden sobrevivir en forma silvestre, se mantienen,
literalmente, en las tierras agrícolas, sobre todo en los países en desarrollo.
Pero la difundida adopción de un reducido número de modernos
cultivares ha desgastado aceleradamente la diversidad. Para protegerla, se han
establecido grandes bancos de genes ex situ en todo el mundo, los centros
internacionales de investigación agrícola del Grupo Consultivo sobre
Investigación Agrícola Internacional (GCIAI), que actualmente conservan, por
ejemplo, más de 600 000 muestras de cultivos. Por su parte, la FAO adoptó en
1983 un Compromiso Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la
Alimentación y la Agricultura, que es un acuerdo voluntario suscrito por 113
países, cuyo objeto es promover la armonía internacional en lo que incumbe al
acceso a la diversidad fitogenética.
Dicho Tratado representa un compromiso internacional
jurídicamente vinculante de mejorar los más importantes cultivos alimentarios
del mundo. Se trata de un elemento central del Sistema multilateral de acceso y
distribución de beneficios.
Objetivos del Tratado
Los objetivos del Tratado, establecidos en su artículo 1, son la
conservación y utilización sostenible de los recursos fitogenéticos para la
alimentación y la agricultura, y la distribución justa y equitativa de los
beneficios derivados de su utilización, en armonía con el Convenio sobre la
diversidad biológica, para la agricultura sostenible y la seguridad alimentaria.
El acuerdo abarca todos los recursos fitogenéticos pertinentes a la alimentación
y la agricultura, y entrará en vigor una vez que lo hayan ratificado 40
gobiernos. Cada gobierno que lo ratifique se compromete a asegurar la
conformidad de sus leyes, reglamentos y procedimientos con las obligaciones
adquiridas en virtud del instrumento. Asimismo, los gobiernos que ratifiquen el
Tratado constituirán su órgano rector.
Como su fin es garantizar la seguridad alimentaria, la humanidad
entera se beneficia. Pero hay beneficios inmediatos muy claros para muchos
importantes sectores. El tratado asegura a los fitomejoradores acceso a los
recursos fitogenéticos que necesitan, e impide que otros los monopolicen, en
particular los participantes más fuertes.
Además, el tratado brinda al sector agrícola un nuevo foro, a la
altura de los foros comerciales y ambientales, para tratar las necesidades y los
problemas especiales de la agricultura. Esto dará mayor equilibrio al
desenvolvimiento de la política internacional.
Acuerdo sobre la aplicación de medidas
sanitarias y Fitosanitarias:
Este Acuerdo pretende garantizar que se suministren a los
consumidores de su país alimentos inocuos. Y al mismo tiempo, intenta garantizar
que la aplicación de normas estrictas de salud y seguridad no sea una excusa
para proteger a los productores nacionales.
Este Acuerdo de la OMC indica sobre cómo pueden los gobiernos
aplicar las medidas relativas a la inocuidad de los alimentos, la salud de los
animales y la preservación de los vegetales (medidas sanitarias y fitosanitarias
o MSF), se establecen las reglas básicas.
El Acuerdo estipula:
Los Miembros,
Reafirmando que no debe impedirse a ningún Miembro adoptar ni
aplicar las medidas necesarias para proteger la vida y la salud de las personas
y los animales o para preservar los vegetales, a condición de que esas medidas
no se apliquen de manera que constituya un medio de discriminación arbitrario o
injustificable entre los Miembros en que prevalezcan las mismas condiciones, o
una restricción encubierta del comercio internacional;
Deseando mejorar la salud de las personas y de los animales y la
situación fitosanitaria en el territorio de todos los Miembros;
Tomando nota de que las medidas sanitarias y fitosanitarias se
aplican con frecuencia sobre la base de acuerdos o protocolos bilaterales;
Deseando que se establezca un marco multilateral de normas y
disciplinas que sirvan de guía en la elaboración, adopción y observancia de las
medidas sanitarias y fitosanitarias para reducir al mínimo sus efectos negativos
en el comercio;
Reconociendo la importante contribución que pueden hacer a este
respecto las normas, directrices y recomendaciones internacionales;
Deseando fomentar la utilización de medidas sanitarias y
fitosanitarias armonizadas entre los Miembros, sobre la base de normas,
directrices y recomendaciones internacionales elaboradas por las organizaciones
internacionales competentes, entre ellas la Comisión del Codex Alimentarius, la
Oficina Internacional de Epizootias y las organizaciones internacionales y
regionales competentes que operan en el marco de la Convención Internacional de
Protección Fitosanitaria, sin que ello requiera que los Miembros modifiquen su
nivel adecuado de protección de la vida o la salud de las personas y de los
animales o de preservación de los vegetales;
Reconociendo que los países en desarrollo Miembros pueden
tropezar con dificultades especiales para cumplir las medidas sanitarias o
fitosanitarias de los Miembros importadores y, como consecuencia, para acceder a
los mercados, así como para formular y aplicar medidas sanitarias o
fitosanitarias en sus propios territorios, y deseando ayudarles en los esfuerzos
que realicen en esta esfera;
Convienen en lo siguiente:
Artículo 1
Disposiciones generales
1. El presente Acuerdo es aplicable a todas las medidas
sanitarias y fitosanitarias que puedan afectar, directa o indirectamente, al
comercio internacional. Tales medidas se elaborarán y aplicarán de conformidad
con las disposiciones del presente Acuerdo.
Artículo 2
Derechos y obligaciones básicos
1. Los Miembros tienen derecho a adoptar las medidas sanitarias
y fitosanitarias necesarias para proteger la salud y la vida de las personas y
de los animales o para preservar los vegetales, siempre que tales medidas no
sean incompatibles con las disposiciones del presente Acuerdo.
2. Los Miembros se asegurarán de que cualquier medida sanitaria
o fitosanitaria sólo se aplique en cuanto sea necesaria para proteger la salud y
la vida de las personas y de los animales o para preservar los vegetales, de que
esté basada en principios científicos y de que no se mantenga sin testimonios
científicos suficientes...
3. Los Miembros se asegurarán de que sus medidas sanitarias y
fitosanitarias no discriminen de manera arbitraria o injustificable entre
Miembros en que prevalezcan condiciones idénticas o similares, ni entre su
propio territorio y el de otros Miembros. Las medidas sanitarias y
fitosanitarias no se aplicarán de manera que constituyan una restricción
encubierta del comercio internacional.
4. Se considerará que las medidas sanitarias o fitosanitarias
conformes a las disposiciones pertinentes del presente Acuerdo están en
conformidad con las obligaciones de los Miembros en virtud de las disposiciones
del GATT de 1994 relacionadas con el empleo de las medidas sanitarias o
fitosanitarias...
COMITÉ DE MEDIDAS SANITARIAS Y FITOSANITARIAS,
El Comité MSF examina las cuestiones relativas a los OMG
En su reunión de los días 31 de octubre y 1º de noviembre de
2001, el Comité MSF inició sus trabajos en el marco de la nueva Decisión sobre
la equivalencia y examinó la cuestión de la transparencia. También se abordaron
otras cuestiones específicas, como ser, los organismos modificados
genéticamente.
Las disposiciones que se dicten el marco del Acuerdo sobre
Medidas Sanitarias y fitosanitarias, deben adecuarse y estarse a lo estipulado
en:
El Codex Alimentarius
La OIE ( Oficina Internacional de Epizootias ) y a la
CIPF (Convención Internacional de Protección Fitosanitaria )
OMG
Varios Miembros informaron sobre las soluciones encontradas a los problemas
comerciales planteados en reuniones anteriores, entre ellos, las restricciones
impuestas por la República Eslovaca a las manzanas, peras y membrillos, las
medidas de emergencia aplicadas por la Comunidad Económica Europea respecto de
la pulpa de cítricos y la gelatina y las restricciones impuestas por Australia a
las salsas que contienen ácido benzoico.
Los Estados Unidos y el Canadá plantearon por primera vez en el Comité Medidas
Sanitarias y Fitosanitarias ( MSF ) la cuestión de las restricciones impuestas
por la Unión Europea a los organismos modificados genéticamente (OMG).
Se quejaron de que la UE no había cumplido con notificar, según lo previsto en
el Acuerdo MSF, las últimas directivas que había adoptado sobre la trazabilidad
y etiquetado, aun cuando en las directivas se indica que la protección de la
salud es uno de los objetivos.
Los Estados Unidos también se quejaron de la falta de justificación científica
de lo que en los hechos se traduce en una postergación indefinida por parte de
la UE de la aprobación de los productos que contienen OMG y Canadá dijo que las
últimas medidas impuestas por las Comunidad Europea son discriminatorias para
los productos fabricados mediante tecnología modificada genéticamente, aun en
los casos en que no queda rastro alguno en los productos finales.
Objetivo: Garantizar la seguridad sanitaria del comercio mundial
mediante la elaboración de reglas sanitarias aplicables a los intercambios
internacionales de animales y productos de origen animal.
La red mundial de Centros Colaboradores y Laboratorios de
Referencia de la OIE permite a los países miembros disponer de los mejores
recursos humanos en el área de sanidad y bienestar animal y seguridad sanitaria
de los alimentos, de la mejor tecnología diagnóstica, de reactivos
estandarizados y de sistemas de capacitación a través de Talleres, Seminarios y
Conferencias que se realizan en los cinco continentes. Estas actividades
permiten una estrecha colaboración e interacción entre técnicos y científicos de
los países del hemisferio Norte y del hemisferio Sur. De esta manera todos los
países pueden beneficiarse del Acuerdo sobre la aplicación de medidas sanitarias
y fitosanitarias de la OMC.
El gobierno argentino ha promovido la ingeniería genética en
forma tal que se ha convertido en el segundo productor mundial de organismos
vegetales genéticamente manipulados. Muchos alimentos contienen ingredientes
modificados genéticamente.
En Argentina, a partir de 1991 comienza a generarse interés por
parte del sector privado y de grupos de investigación nacionales para la
realización de ensayos con organismos genéticamente modificados. La Comisión
Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA) se crea como una
instancia de consulta y apoyo técnico para asesorar al Secretario de
Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación en la formulación e implementación
de la regulación para la introducción y liberación al ambiente de materiales
genéticamente modificados.
La CONABIA está constituida por representantes de los sectores
público y privado involucrados en la Biotecnología Agropecuaria, siendo este
Cuerpo un grupo interdisciplinario e interinstitucional.
La normativa argentina está basada en las características y
riesgos identificados del producto biotecnológico y no en el proceso mediante el
cual dicho producto fue originado. En otras palabras, ésta se aplica a los
productos genéticamnete modificados en función del uso propuesto, contemplando
sólo aquellos aspectos en los procedimientos empleados para su obtención que
pudieran significar un riesgo para el ambiente, la producción agropecuaria o la
salud pública. Estas normas definen las condiciones que deben reunirse para
permitir la liberación al medio de dichos materiales, las cuales son tenidas en
cuenta por la CONABIA al evaluar cada solicitud presentada.
Por otra parte, las reglamentaciones se encuentran integradas en
el sistema regulatorio general para el sector agropecuario: normativas
existentes en Argentina en materia de protección vegetal según el Decreto-Ley de
Defensa Sanitaria de la Producción Agrícola nº 6.704/63 y sus modificaciones, de
semillas y creaciones fitogenéticas, y de sanidad animal.
Las normas definen las condiciones que deben reunirse para
permitir la liberación al medio del material transgénico (Resolución
nº 656 de la SAGyP del 30 de julio de 1992, y Resolución
nº 289 de la SAGPyA del 9 de mayo de 1997), las cuales son tenidas en cuenta
por la CONABIA al evaluar cada solicitud presentada.