Apendice
Referencias
Fuente:
URL:
http://ag.arizona.edu/OALS/ICBG/publications/aspectos/contenidos.html
En los casi 50 años de investigación
etnográfica que he dedicado a la Patagonia, he recogido variada información
sobre aspectos diversos del gran tema del título del presente texto. Sin
embargo, debo confesar que, preocupado por temas más urgentes, nunca trabajé en
él de manera expresa, como un proyecto en sí mismo. Sólo en 1992, y a favor de
la perspectiva de contar con una colaboradora en vías de especializarse en dicho
campo, me decidí a encarar la empresa, para la cual solicité y obtuve un
discreto apoyo económico a través de un PID del CONICET. La aludida, Lic. Mirta
Vallejo, hubo de desertar después, por razones personales, y de este modo las
tareas comenzaron a ritmo muy moderado.
A esta altura de las cosas, fui interesado
por el ex Rector de la Universidad de la Patagonia San Juan Bosco, en
participar, como etnógrafo en un proyecto a ser firmado con la Universidad de
Arizona, en Tucson, enderezado, a primera vista, a la misma finalidad. Acepté.
Mas tarde, un contacto directo con la Dra. Barbara Timmermann, responsable
principal de dicho proyecto, decidió mi integración formal al mismo. En su
marco, pues, presento este Primer Informe[1].
Quiero dejar constancia, además, de mi
reconocimiento a la Técnica Asociada Celia Beloso, del Centro Nacional
Patagónico, encargada del tipeado y ordenamiento del manuscrito.
Mas allá de la evolución histórica de los
conceptos de Patagonia, Tierra del Fuego -independientes desde Magallanes- y
Pampa(s), se utiliza hoy aquel rótulo para abarcar realidades geográficas
diferentes. Sintetizo las que soy capaz de reconocer en el siguiente cuadro:
Patagonia
|
Denominación actual: |
|
Oriental |
en sentido lato |
- Partido Patagones de la Prov. de Bs.As.
- del Neuquén
- Río Negro
- Chubut
- Santa Cruz |
|
Occidental
(plus)
|
en sentido latísimo (Chilena)
|
faja continental adyacente desde aproximadamente la
latitud de LLanguihüe hasta el estrecho de Magallanes
"Canales occidentales de la Patagonia": desde la
península de Taitao hasta el Estrecho
Tierra del Fuego Argentina
Tierra del Fuego Chilena |
En fin: Patagonia en sentido estrictísimo,
o propiamente dicha, sería la parte oriental de la Patagonia en sentido lato. Es
decir la "Meseta Patagónica"; la porción extraandina de las provincias del
Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz (Argentina), plus la porción extraandina
oriental de la provincia de Magallanes (Chile).
La Patagonia que fascinó a Darwin -quien
nunca dijo que fuera "maldita", como se le atribuye[2]
-y a tantos viajeros y pioneros[3].
Es el dominio de la "Provincia Patagónica"
de los botánicos, es decir la Formación de la Estepa, que transita hacia el
Norte, sucesivamente, a las Provincias del Monte (Formación del Monte) y del
Espinal (idem) -a estar con la taxonomía y nomenclatura de Cabrera (1976; v.
mapa de figura 2).
Son los patagones de Magallanes, los
tehuelches[4]
en la nomenclatura moderna. Una denominación que abarca a pueblos diferentes
aunque muy cercanamente emparentados -en lo racial y en lo cultural-, un
verdadero "complejo"[5],
de abolengo paleolítico, y en coherencia con él, cazadores especializados,
nómadas a lo largo y ancho de territorios ancestrales delimitados en la Meseta
Patagónica.
Por tales, es decir continentales y sobre
ello terrestres[6],
los límites de sus desplazamientos habituales, en el momento del contacto con
los europeos, estaban dados por la guirnalda de lagos cordilleranos, el bosque,
y desde luego la propia Cordillera, por el Oeste, el Atlántico por el Este, el
gran curso fluvial Limay-Negro por el Norte y el estrecho de Magallanes
-funcionando a modo de un imponente río de agua salada- por el Sur.
En un momento posterior (fines del siglo
XVI), a favor de la posesión del caballo introducido por los europeos, distintos
componentes del "Complejo", expandiéndose hacia el Norte, ocuparon el ámbito
pampeano adyacente y el territorio de la actual provincia del Neuquén (Patagonia
Oriental del NO), incorporado así al hábitat de los tehuelches. Por lo demás, en
el Sur de ese territorio (Neuquén) existía, en el momento del contacto europeo,
un pueblo denominado "Puelches" (Puelches intermedios de mi propia taxonomía; v.
Casamiquela,1995), que se movía entre la Cordillera y los ríos Neuquén y Limay,
que tanto por sus caracteres somáticos cuanto por los culturales, resulta un
eslabón natural -el más septentrional de la Patagonia- del "Complejo Tehuelche".
En dicha nomenclatura, de nuevo en la
Patagonia en sentido estricto, se da el nombre de tehuelches septentrionales a
los indígenas que se movían entre los ríos Limay-Negro por el Norte y, grosso
modo, el Chubut[7]
por el Sur, en tanto se reserva el de tehuelches meridionales para los grupos
ocupantes de las tierras al Sur de dicho límite, hasta el Estrecho. Un nuevo
curso de importancia, de mucho caudal, el río Santa Cruz, separaba, a su vez, a
los tehuelches meridionales boreales de los australes.
Del mismo modo que los tehuelches
septentrionales -aunque más de un siglo después, a favor de la posesión del
caballo los meridionales australes avanzaron hacia el Norte y se fusionaron con
los boreales, a los que, a lo largo del siglo pasado terminaron por ceder su
lengua (que reemplazó a la denominada tewsün) y hasta su pertenencia étnica: a
partir de entonces todos los descendientes de tehuelches meridionales de la
Patagonia, es decir desde el Chubut hasta el Estrecho, se consideraron a sí
mismos aonik'enk "australes", o aónik'o chóonük "gente del Sur", y beneficiaron
una sola y única lengua, o aónik'o ais "lengua del Sur".
Esta lengua del Sur resulta relativamente
cercana a aquella de los onas de Tierra del Fuego, y en cambio, a primera vista
paradójicamente, mucho más lejana a la hablada por los tehuelches
septentrionales, pero...hay que recordar que falta la intermedia (otrora
beneficiada por los tehuelches meridionales boreales), o tewsün, que ha de haber
provisto el eslabón faltante.
Mientras se producían estos movimientos,
endógenos y exógenos, los tehuelches a su vez sufrían, por el Norte, el impacto
-creciente- de las influencias araucanas, arribadas desde allende los Andes a
través de la cabecera de puente conformada por la hoy provincia del Neuquén y el
Sur de aquella de Mendoza (en tal caso, obrando a través del Norte de la Pampa
Central y la Provincia de Buenos Aires), influencias, primero, de carácter
cultural, y después también genético[8].
En aquello, bienes materiales como el tejido y la platería, y espirituales como
la lengua y, a través de ella, la onomástica -personal y geográfica- y la
religión.
El todo se tradujo, como apreciará el
lector, en un sincretismo complicadísimo, que no es posible aclarar y explicar
en un texto como el presente. Sépase que hacerlo resulta tan difícil como
intentar separar quirúrgicamente a gemelos que comparten órganos o aparatos.
Pasando al presente, poco queda hoy de
continuidad o herencia de los viejos pueblos. La "Conquista del Desierto"
(1879-1885) produjo, además de la destrucción del nervio de las sociedades
tradicionales, y su disminución numérica, un desplazamiento geográfico total de
los grupos. En la práctica son muy raros los que regresaron a sus sitios
originales, y constituyen mayoría los conformados artificialmente, es decir con
familias procedentes de distintos orígenes, geográficos y étnicos.
En cuanto a los grupos tehuelches del Sur
del Limay-Negro, de los septentrionales no sobrevive ninguno (el último hablante
de su lengua murió en 1960) y de los meridionales, puñados de descendientes en
sendas "reservas", sin estructura orgánica, en el Suroeste del Chubut (El Chalía),
en que la lengua se ha extinguido, y el Centro-Sur de Santa Cruz (Camusu-Aike),
en que sobreviven dos o tres hablantes.
Obviamente toda esta realidad ha de ser
tenida muy en cuenta a la hora de hablar de eventuales derechos o patentes sobre
plantas de propiedades farmacéuticas o industriales que se ubicaren en el
ámbito.
A la luz de lo dicho, en punto a
nomenclatura geográfica, especialmente zoológica y botánica, se dieron procesos
interesantísimos, que estudio en trabajos de otra índole (lingüístico-cultural).
Para el caso concreto de la flora, debido a ello, la guía más segura es la
geográfica, es decir la procedencia, o mejor dicho área de dispersión, de las
especies consideradas: si se trata de plantas patagónicas-extraandinas, dése por
seguro que, más allá de la lengua en que su nombre esté expresado, sus
características y propiedades fueron reconocidas primero por los pobladores
autóctonos (tehuelches u otros).
Lo dicho no significa desconocer que una
información dada por un descendiente de indígenas regionales ha de tener interés
especial, mayor en principio que la proporcionada por un indígena
araucano-chileno o un poblador criollo. O un curandero gringo, que también los
hay[9].
Dicho a la inversa, urge ubicar informadores de abolengo regional, tehuelche al
Sur del Limay-Negro, tehuelche o de otras etnías viejas en el Neuquén.
Pero al propio tiempo es necesario rescatar
la información, dispersa en una vasta bibliografía, recogida por cronistas,
exploradores, viajeros y curiosos e investigadores varios incluido el que esto
escribe, según se dijo antes.
Se puede mencionar a Pigafetta, Oviedo,
Alonso Vehedor, Juan de Mori, Tomé Hernández, (siglo XVI); Rosales, Flores de
León, Ovalle, Del Techo (siglo XVII); Laguna, Guillelmo, Olivares, Pietas,
Machoni, Juan de La Piedra, Francisco y Antonio de Viedma, González,
Bougainville, Morris, Vargas y Ponce, Malaspina (siglo XVIII); Muñiz, Schmid,
Fitz Roy, Cox, Guinnard, Claraz, Musters, Moreno, Lista, Ibar Sierra, Roncagli,
Oneto, Onelli, Borgatello, Siewert, De la Vaulx, Burmeister (siglo XIX).
Algunos de los viajeros y exploradores
mencionados antes, como Claraz, Moreno mismo, merecerían más bien el
calificativo de investigadores. Agrego los nombres de Ball, Dumont D'Urville,
Hooker, Macloskie, Spegazzini (siglo XIX); Carbajal, Hauman, Harrington, Benigar,
Escalada, Alvarez, Martinez Crovetto, Strube Erdmann, Priegue, Delhey (este
siglo).
Un análisis somero revela que, salvo las
contadas excepciones que veremos, la gran mayoría de los datos de la
bibliografía se refieren a plantas de interés alimentario concreto. Es un toque
de atención, por lo pronto, en cuanto a su interés cultural. Enseguida, en
cuanto a su potencial interés aplicado (como alimentos, pero además para
eventuales usos medicinales, desde que su inclusión en la dieta descarta la
presencia de principios nocivos para el organismo humano). En fin la
alimentación es la clave de la salud.
Un segundo análisis -de carácter más
amplio- ha de mostrarnos además, al lado de la categoría de mayor interés
primario, es decir aquella de las plantas de interés medicinal, de una tercera
de semejante significación potencial a la luz de lo económico, que es la de las
plantas de interés industrial.
Tanto así, que los indígenas no separaban
conceptualmente entre estas dos últimas categorías, incluidas en el mismo
rótulo, de algo así como "principios activos", drogas en fin: en tehuelche
septentrional es aküch, en araucano l'awén. Con la salvedad de que estas
expresiones, traducidas corrientemente por "remedio", abarcan del mismo modo a
las sustancias de propiedades o drogas de origen inorgánico.
Tornando al tema, me he referido antes a
las excepciones con respecto a los contenidos de la información botánica de los
cronistas, viajeros e investigadores, es decir información sobre propiedades de
las plantas que no sean las de interés alimentario. Para los cronistas la gran
excepción es el P.Rosales, quien explicó que los tehuelches envenenaban sus
flechas con un principio extraído del duraznillo (Colliguaya). Para los
viajeros, cabe mencionar especialmente a De la Vaulx, quien consignó que "Los
patagones para cada enfermedad usan curarse con hierbas medicinales particulares
bien conocidas y experimentadas por ellos..."[10],
y especialmente Lista, quien apuntó el dato, a primera vista precioso por
insospechado, de que "el 'choonke doctor' emplea para el alivio de las
enfermedades ciertos remedios vegetales, particularmente líquenes..."[11]
(el subrayado es mío)
Otros autores traen informes puntuales,
como Muñiz, Burmeister, Roncagli, Onelli, etcétera. Véanse transcripciones en
Apéndice. Claraz -que era un naturalista- consignó, tanto en el texto como en
los vocabularios de su diario, una lista importante de plantas con sus
propiedades, como veremos más adelante. Lugar especial merecerá igualmente don
Tomás Harrington, un investigador. Informes de otros aparecerán en la discusión.
A esta altura creo que corresponde
intercalar un principio de ordenamiento en cuanto a este gran tema, es decir de
manera general, teórica, no restringida a nuestro ámbito y problemática, y lo
hago a modo de un: "Bosquejo de clasificación de enfoque cultural de las plantas
de interés social".
A.1. Interés de índole material (con
virtudes o virtualidades de carácter práctico o aplicado).
A.1.1. Portadoras de simples o principios
químicos de acción fisiológica, hormonal y/o aplicación terapéutica.
(químico-farmacéutica). Ejemplos: alucinógenos, quinina, acido acetilsalicílico
("aspirinas").
A.1.2. Portadoras de sustancias químicas de
aplicación industrial. Ejemplos: tintóreas.
A.1.3. De aplicación gastronómica, de
carácter nutricional o condimenticio. Ejemplos: varias.
A.1.4. De aplicación como principios
agresivos en detrimento de presas o adversarios. Ejemplos: anestésicos, venenos.
A.2. Interés de índole espiritual (con
virtudes de significación religiosa, mágica, adivinatoria, ocultista o
semejante).
A.2.1. Consideradas hierofanías puras.
Ejemplos: el canelo (Drimmys winteri).
A.2.2. Consideradas agentes del designio de
su manipulador (especialista o idóneo). Ejemplos: plantas para filtros amorosos,
para prevenir el mal de ojo, etcétera.
A.2.3. Consideradas intermediarias de
variada naturaleza. Ejemplos: adivinación por las hojas de té, etcétera.
B.1. El tehuelche septentrional aküch, el
araucano l'awén, complemento de muchos nombres de plantas, indican la presencia
de "principios o fundamentos activos útiles", "drogas de aplicación".
B.2. Por otro lado, distintos nombres de
plantas llevan -en araucano- el complemento l'awén adosado a nombres de
animales, o seres míticos u otros, sin que surja una relación clara con ellos.
Por ejemplo maikono l'awén, "remedio de la torcaza"; ñamkú l'awén, "remedio del
aguilucho", piwichén l'awén "remedio del piwichén (auxiliar mítico del
hechicero-shamán).
B.3. En otros casos, el nombre alude a
propiedades físicas de la planta, v.g. trintril'awen "remedio crespo"; o a
órganos, procesos fisiológicos u otros elementos orgánicos, v.g. mollfün l'awén
"remedio (p/la) sangre"; me l'awén "remedio (p/hacer) deyecciones". Etcétera[12].
B.4. Una variante de esta última categoría
es la de plantas cuyo nombre encierra idénticos mensajes pero sin la figuración
del complemento l'awén. V.g. la "pichoa"; podmeñ "deyecciones sucias"
(purgante); "hualputa", wallpütra "gira en la panza"; (indicadores indirectos);
"leña de piedra", kallfüko "agua azul", en alusión al color con que se tiñe el
agua en que se hierve (indicadores directos).
B.5. En fin, la toponimia es un excelente
indicador, tanto de meras presencias como de concentraciones, prestigios y otros
elementos. Ejemplos patagónicos serían: Sauce blanco (waik a qülü en tehuelche
septentrional); Mollal (anek a tsüpü en ídem); Arbol del gualicho.
Tanto la nomenclatura botánica cuanto la
zoológica son de suyo confusas. A continuación he de discutir algunos problemas,
de particular interés para nuestro asunto.
Voy a comenzar por:
Echense, para comenzar, sendos vistazos a
los párrafos dedicados al tema por los exploradores Lista y Onelli; véase
Apéndice.
Algunos comentarios son:
Que ignoro a qué planta denomina "orozuz"[13].
b) Que si bien el boldo (derivado del
araucano fol'o) es un árbol propio del bosque austral, el maitén ya aparece en
los límites de éste con la estepa, de modo que tiene buenos títulos para
integrar la lista[14].
c) Algo semejante puede decirse del "palo
piche", tsükaiau en tehuelche septentrional, a estar con los informantes
Chiquichano y Chipi de Harrington (Cuaderno de tapas blandas I: 51): "Pichi
arbusto de hoja verde, flor azulada, a cuya madera conocida por 'palo de pichi'
se le atribuyen propiedades medicinales. Se produce en la región cordillerana".
Pichi sería su nombre araucano (v. De Augusta 1966: 188; Gunckel, 1959: 269).
Para las propiedades químicas de la planta, véase el trabajo de Domínguez
(1932). Chayep (1950: 9) ha reseñado sus usos medicinales populares; a saber:
digestivo, para enfermedades venéreas. Sus bayas son comestibles.
d) La planta "cuyo jugo produce los efectos
criminales de la ergotinina y del aguaribay..."; merece un párrafo aparte.
La desconozco, pero la ergotinina tiene
propiedades de alcaloide, y dado que el "aguaribay" (o "gualeguay") no es otra
cosa que el verdadero "molle", Schinus molle, y que en la Patagonia existen
distintas especies y variedades del género[15],
pues...pensar que se tratara de un `molle' no resulta descabellado. Y más aún si
se recuerda que con la fruta de esta planta, macerada, se hacía una bebida de
propiedades inebriantes. Personalmente, aprendí a utilizarla de mis maestros
indígenas: quitada la cáscara, que se deshace entre los dedos, se ponen dos o
tres granos en la boca y se aprietan apenas con los dientes, con lo que el
sabor, fuerte, acre, combate la sensación de sed[16].
Se aconseja no masticarlos, pues el gusto se torna muy fuerte y se genera una
sensación de malestar y rechazo.
Con esto, no es impensable -repito- que
Onelli haya sido testigo de los efectos de una bebida de esa clase (o más
concentrada; ¿decocción?).
No tengo momentáneamente otros comentarios
con respecto a las plantas y propiedades consignadas por Onelli. Propongo, pues
pasar a una información, singular, proporcionada por Lista (v. Apéndice), que se
refiere al uso de líquenes por el hechicero tehuelche.
El primer interés se refiere al hecho de
que no hay en la bibliografía prácticamente datos acerca del empleo de líquenes
por los indígenas sudamericanos. LLano, de quien tomo la información (1951:
400), sólo señala su uso, como febrífugo y en decocción para la tos, en el Perú
(en venta en los mercados).
Entre sus propiedades, dicho autor señala:
- Digestivas (gracias a la presencia de
ácido cetrásico); emolientes; tónicas; antituberculosas; antibacterianas -en
tanto recuerda que sólo dos especies encierran principios nocivos, venenosos.
A contrapelo de lo dicho, los diccionarios
(cf. De Moesbach, 1936: 107) consignan propiedades para distintas especies de
líquenes, nominadas -en araucano- por los indígenas; a saber: poñpoñmamüll[17];
poñpoñkura, Usneáceas, y kal'chakura[18],
parmeliácea. Para la primera, se consigna "Med. empleada contra la diarrea" (Erize,
1960: 334), y para la última, "...mascándolos constituyen excelente remedio
contra llagas de la garganta, curándose úlceras y dolor de oidos" (id,68).
Aparte de que en las libretas de mi
adolescencia -informantes indígenas y criollos varios de Ingeniero Jacobacci,
Río Negro- la "barba de piedra" aparece registrada "para buches; té muy fuerte",
y para "¡blenorragia!", hay información de procedencia tehuelche
meridional, consignada en estos años por Priegue (1989,24): "Las piedras grandes
que están todas juntas saben tener como una barbita verdoso oscuro. Se usaba
para resfríos hecho como té. Dicen que es bueno también para la sangre. Barba de
piedras la llaman". Hay que agregar un dato de Harrington ("Vegetales" II: 189):
"Benito Crespo (1958) Rayén currá en araucano; yerba de la piedra, en
castellano; se cría pegada a las moles grandes de piedra; es muy bueno para el
resfriado"
La valiosísima informante de Priegue, Luisa
Pascual, agrega en dicho interrogatorio otras plantas medicinales a su
información. La más importante de ellas, creo, por su prestigio pan-patagónico,
es el guaycurú (id, 23): "La raíz de un yuyo que se encuentra en las barrancas,
guaycurú (Statice antarctica), dicen que es buena para siete enfermedades. Se
prepara hirviéndola cortada bien picada en trocitos. Se toma siete días seguidos
a la mañana en ayunas[19].
Moreno la mencionó (1874), y Roncagli
-véase Apéndice- la consigna como "purgante". Erize (1960: 177) consigna su uso
para la curación de "disentería y úlceras". Harrington ("Vegetales", II: 192):
"es remedio para dolores musculares y para golpes" (Benito Crespo). En mis
libretas antiguas, lo mismo, "para golpes". Wilkanielu, en araucano, si no
yerro.
La señora Pascual, que acabo de citar,
agregaba algunas otras plantas de interés medicinal a su lista (id, 23-24):
"Para el dolor de estómago se hace un té con unas plantas que salen en el agua y
sobresalen como los huncos [juncos], pero no son huncos. Se llama kakché.
También con ese lavaban el vientre a las mujeres muy doloridas en el momento del
parto, o le daban a tomar el té, que se hace con la planta fresca o seca".
Desconozco la planta. En Santa Cruz existe
un topónimo "Cachaike" -aik'e es "donde hay..."-, para el que he registrado el
nombre k'ach'e, sin traducción (k'ach es "guadal"; cf. Echeverría Baleta, 1912:
14: "valle" (?)).
"El tomillo -agrega la señora Pascual- sale
en cualquier pampa, es una matita rubia, sale en las pampas, en los cerros, se
usaba como té, o para resfríos". En mis viejas libretas: "para la tos,
resfríos". "Tomillo: Lippia foliolosa". Determinado en el Museo Argentino de
Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia (en 1953).
"La paramela (Adesmia boronoides) es para
los resfríos. Se hace como jarabe, se hierve azúcar como para hacer almíbar, se
le echan los palitos y agua caliente". En Harrington ("Vegetales I: 27): "Yakeñ,
conocido más por `paramela'. Según algunos yaken, con n final. Tiene propiedades
medicinales. Según la viuda de Mascías, buen remedio para el estómago. Se
prepara la hoja como té y se bebe. Según Julia Nahuelpan yaken (n final)". El
nombre es araucano.
Comentaré algunas referencias aplicadas de
Claraz (1865-1866; v. 1988), el más prolífico de los viajeros en tal sentido.
Por ejemplo, la "sanguinaria",
Yantelatschaetsch [iantülacháwütr, seguramente[20],
"planta que da té, contra golpes y para purga". Es el mollfünlawén "remedio
(para) sangre" de los araucanos. En mis viejas libretas, precisamente, "para la
sangre".
El "jume", Oschantschicail [¿wusanchikal?],
"la usan hecha ceniza contra la sífilis".
El mismo uso—para los chancros sifilíticos,
en verdad, por su condición astringente—era dado a la zampa (Atriplex lampa),
que curiosamente sigue a la otra en la lista de Claraz: "contra quemaduras",
consigna: "La ceniza es buena contra la caspa", apuntó Harrington de Benito
Crespo ("Vegetales" I: 86). En tehuelche septentrional selkal, araucano chilpé.
El conocido "paico", "paico macho",
ayikhatschagepenn [¿aküch a güpün? = remedio malo], "...da un remedio para sudar
o para embalsamar" (?). Según Harrington ("Vegetales" II: 135), "pichín en
araucano (...). Se cría en rodeos de ovejas, en lugares arenosos, aparragado por
el suelo; la raíz es remedio para descompostura de estómago". Según Chayep
(1950: 9) "Chenopodium ambrosioides, planta aromática con hojas oblongas y
dentadas que crece como maleza. Contiene un aceite aromático, al que debe sus
múltiples aplicaciones, como diurético, contra las afecciones del hígado y del
estómago". En mis viejas libretas, citado para "el empacho", "para el estómago";
como té (cf. de Augusta, 1966: 188; Gunckel, 1959: 262).
El "neneo", voz araucana, gauest [en verdad
gawes, sin t final] en tehuelche septentrional, "usan su raíz contra manchas
blancas y las hojas contra males de los ojos". En mis viejas libretas: Mulinum
spinosum; "raíz para blenorragia", "para las muelas" (dolor).
Harrington ("Vegetales" I: 9): "Hirviendo
la raíz se hace un remedio para el dolor de muelas (buches), según Agustina
Moreira. Tehuelche septentrional, gaues; medicinal; Tehuelche meridional, tésmu)
[tehmü].
Para curación de los ojos, Luisa Pascual
(v. Priegue, op.cit.: 24) agregó al "calafate" o "michay"[21],
Berberis buxifolia... Una parte del calafate ya reventado de maduro se colaba,
eso sin semillas ni ollejos, sólo el jugo, se guardaba para curar cuando había
problemas con la vista. Se ponían unas gotitas, ardía mucho pero limpiaba bien
la vista, la aclaraba"[22].
"Miya = jarilla, es abortiva".
En Harrington ("Vegetales" II: 147):
("Larrea sp.) Araucano: koiwé. También el árbol Nothofagus dombeyi[23].
Gününa yajitch [lengua tehuelche
septentrional]: müya (ü muy débil) ¿Espuela?[24]
Aóeni ayin [lengua tehuelche meridional] : paj.
"Remedio para mal de orina (Negro Flores[25]
y Juan Velázquez)."
Agotada la lista de Claraz, prosigo con
otras plantas prestigiosas, según los datos recogidos por Harrington[26].
"Té pampa ("Vegetales" II: 180). Hay en
Chubut. No conozco la planta. Ciriaco López acostumbraba tomar este té".
"Pikumpellé". A estar con su informante
Benito Crespo (1958), esta planta sería el famoso y fugitivo "té pampa"
("Vegetales" I: 63): "Se cría en las pampas en los lugares arenosos. Es remedio
para dolores de estómago o de intestinos". Según José María Cual (ibid.), "para
dolor de barriga". "Según viejo Kilallen: pikumpélle. Es medicinal. Mankel
Keupumilla dice que se muele toda la planta (raíz, hoja, flor, etc.) y se toma
con agua (...). Altura de la planta: hasta 70 centímetros. Flores amarillas,
abundantes. Al tratar de esta planta algunos dijeron: `kaytrrú peyún' ¿Qué
significan estas dos voces? Gününa yájitch [tehuelche septentrional], aknáhlük"[27].
En mis viejas libretas "té pampa" para el
estómago.
Prosigo con otra especie famosa: el
"pañil". De acuerdo con mis informantes, su verdadero nombre, araucano, es
palngiñ. Harrington consignó ("Vegetales" II,141): "pañil. Arbusto muy frondoso:
Hojas: verdes en una cara, plateada la otra. En valles de la Cordillera. Molfino:
Buddleia globosa (Loganiaceae)".
En otra parte (id, I,105), lo tiene
apuntado palgñin o pagñin. Y en idem II: 196: "Upulguiri [¿üpülngürrü?....]
Benito Crespo (1958) "upulguiri, araucano; palguin, castellano. Se cría en las
sierras grandes, de 3 a 4 metros de alto; la hoja se parece mucho a la del
caltrao (o coltrao; dudosa la primera vocal). Es medicinal; se toma como un té".
Me llama la atención la referencia anterior
a su procedencia cordillerana, pues yo lo he coleccionado en la zona de
Ingeniero Jacobacci.
Chayep (op.cit.: 9), quien da para él
idéntico nombre científico, dice: "Palquín o matico, pallín o ballín. Las hojas
aovado-lanceoladas, están cubiertas de un denso vello en la cara inferior, que
en combinación con la superficie arrugada forma una excelente protección contra
una pérdida de agua. Las hojas son empleadas para teñir de café. Son
consideradas como un buen remedio para curar heridas. Su decocción o el polvo se
utiliza en el tratamiento de úlceras. Las flores se emplean con el mismo fin
desleídas en alcohol. Esta tintura es aplicada contra afecciones intestinales y
los abcesos del estómago. Se le expende con el nombre de matico" (cf. Erize,
1960: 505; de Augusta, 1966: 175; Gunckel, 1959: 262;"impropiamente matico" en
de Moesbach, 1930: 90).
Probablemente la planta medicinal más
célebre en el Norte de la Patagonia sea el ñamku lawén "remedio del aguilucho",
Valeriana carnosa (determinación, en 1953, en el Museo Argentino de Ciencias
Naturales Bernardino Rivadavia). Harrington ha apuntado ("Vegetales" I: 78):
"Hay en la zona cordillerana: Futa Lafquen, Río Pico, etc. (Ver "Neuquén" de
Félix San Martín). Remedio muy usado, aun entre no indios, para el estómago. Se
toma como un té común. Molfino: Valeriana carnosa Smith (`puede reconocerse por
el fuerte olor desagradable de la raíz').
"Receta: Se mezcla ñamku lawén con elel
foró [huesos fósiles de mamíferos terciarios] y luan kurá [piedra bezoar del
guanaco], para curar enfermedades del estómago (Mercedes Katrriman o Karriman,
curandera o machi)..." Recordemos que Luisa Pascual, entrevistada por Priegue (op.cit.:
24), mencionó la piedra: "se la va raspando cuando se precisa, hervida con agua
queda como leche, pero se puede tomar con agua fría. Se toma para el corazón,
alivia cuando anda mal"[28].
Personalmente, he coleccionado la planta,
en un faldeo de sierra alto, en la zona de Ingeniero Jacobacci.
"Pichoa", "pichoga". Euphorbia sp. (Det.
1953, Museo Arg. Cs.Nat. Bernardino Rivadavia); en araucano pozmeñ "defecar
sucio". Harrington ("Vegetales" II: 129) ha apuntado: "Pozmeñ. La yerba llamada
también `pichoga', según Manquián y Julia Nahuelpán. Alguien le llamó también
pozkeñ.
"Se utiliza como purgante; en dosis grandes
es peligrosa. Plantita baja, la hoja parecida a la del molle; da una bellotita
de jugo lechoso. En terrenos arenosos o guadalosos (Manquián). Vomitivo.
LLámanle `pichoga' (viuda de Macías). Por su calidad de vomitivo, a veces le
llaman `rapilwé' [para hacer vomitar]; así, la señora de Paineñamku y otros.
Para ser tomado como vomitivo, se mezcla con otro yuyo, porque solo es muy
fuerte y peligroso; según la curandera Mercedes Carimán o Katrimán (nacida en
Pucón, Chile)" (cf. de Augusta, 1966: 115: l'fken' l'awén).
En Claraz (1988: 157) "Calsche = planta
herbácea de raíz purgante".
Curiosamente, Chayep (op.cit: 10) cita bajo
el mismo nombre, "Pichoa",a E. postulacoides"; a todas luces una planta
diferente.
Se trata de la planta que servía para hacer
bromas a los carreros, en los viejos tiempos: unas pocas hojas en el barril de
agua de la tropa producía efectos catastróficos. La he coleccionado en Ingeniero
Jacobacci, en laderas y barrancas.
"Kachanlawén", igualmente muy popular,
aunque Harrington apenas si la consigna ("Vegetales" I: 111): "nombre dado por
Julia Nahuelpán sin tener la planta a la vista. Hay aquí, según ella (en la
Reserva Nahuelpán)". En mis viejas libretas, la tengo apuntada "para la fiebre".
Chayep (op.cit: 9) la trae, con el nombre
vulgar, derivado del anterior, araucano, "cachanlagua" (Erythraea chilensis):
Abunda en los parajes asoleados y arenosos. Todas las partes de la planta
contienen un principio acre que posiblemente sea la causa de su empleo
medicinal. Es un febrífugo popular. Es planta anual. En mapuche `cachán' quiere
decir dolor de costado y `lahuen' remedio cualquiera" (cf. de Augusta, 1966: 78;
de Moesbach, 1930: 100; Gunckel, 1966: 144).
"Chacai", "chacay". Harrington ("Vegetales"
I: 26) ha apuntado: Temén. Chacay, árbol. Molfino: Discaria foliosa (Celastraceaea)
¿y el arbusto? Gününa yájitch [lengua tehuelche septentrional] sülhau (hache
muda). Aoni áyin [lengua tehuelche meridional], gatu".
En mis apuntes es selau, sin más (cf.
Claraz, v: 1988: 157); en araucano tümen (cf., en confusión con el calafate, de
Augusta, 1966: 16; Gunckel, 1959: 207).
Para Chayep (op.cit: 8), "Chacai (Discaria
serratifolia) Arbusto con espinas cortantes y hojas oblongas, de dos centímetros
de largo. Su madera sirve únicamente como combustible..."
En mis viejas libretas, "chacay, para la
blenorragia". "Cáscara de la raíz de chacay más piedra alumbre, para la
tuberculosis (té)".
"Kulle": lo vimos como presunto sinónimo de
pichorko. Harrington ("Vegetales" II: 157): "En infusión se utiliza para curar
el dolor de vientre (Julia Nawelpán). Es muy dulce (La misma)" (cf. de Augusta,
1966: 105).
Planta innominada. Harrington ("Vegetales"
II: 182). "Especie de margarita que cría entre los neneos. Se hierve flor, hojas
y raíz (para hacer crecer el cabello) -Chapeyun longko[29]-;
Se mezcla la infusión con grasa de potro. ¿Cuál es el nombre de la planta?".
Paso la pregunta a los botánicos y herbolarios.
"Yerba de la perdiz". Harrington
("Vegetales" II: 188). "Benito Crespo (1958)). Kengagüe en araucano; yerba de la
perdiz en castellano. Se cría en terrenos pedregosos, es remedio; la raíz da el
agua color del vino".
Claraz la menciona (v. 1988: 147): "Khela
khnec = yerba de la perdiz (Khela = perdiz)"[30].
Según José María Cual, la raíz del shilló
l'awén ("remedio de la perdiz" en araucano) es "remedio, para el estómago".
En mis clasificaciones antiguas (1953.
Museo Bernardino Rivadavia), Tetraglochin sp.
"Botón de oro". Harrington ("Vegetales" II:
193) "Antü rayén. Benito Crespo (1958). Antirayén, araucano; botón de oro, en
castellano. Se cría en lugares pedregosos. Remedio para muchas enfermedades".
Harrington ("Vegetales" I: 40). "Huenutrror.
Botón de Oro. Flor amarilla, abundantes. Trror significa `espuma'. En Nahuelpán
florece de fin de diciembre a principios de enero. Huenutrror, según Julia
Nahuelpán, Huenutrror, según Doña Mercedes Carriman (2a. u débil, especie de e).
Según ésta, remedio (friegas en el cuerpo) como refrescante (usándose tallos,
hojas y flores a tal efecto), cuando el enfermo está afiebrado (Enero 1934).
Altura de la planta, unos 80 centímetros. Huenú, arriba, encima; trror, espuma".
"Gününa yajitch [lengua tehuelche
septentrional] skütküta auj (skütküta, espuma, las dos ü muy débiles; auj,
encima[31])
"Benito Crespo (1958) [como nombre y datos
difieren, acaso se trata de planta distinta, nota de Harrington] Huenotrol, en
castellano virreina, planta baja, verde, flor amarilla forma una brocha en el
tallo arriba cría unos bichitos en el centro, se utiliza la hoja, bien
machacada, para sacaduras y quebraduras".
Creo que se trata de la misma planta.
En mis viejas determinaciones (1953, Museo
Bernardino Rivadavia): Grindelia chilensis.
En libretas antiguas: "Para el dolor de
cabeza" (aplicaciones). "La lechecita de la flor, para las verrugas" (idem).
"Cebolla de campo". Harrington ("Vegetales"
II: 194): Poñü lawén[32].
B. Crespo (1958). Poñi laguen, araucano; cebolla de campo, castellano, remedio
para el estómago.
"B. Crespo (1958) [otra planta. Nota de
Harrington]. Poñi laguen, araucano; es una tuna chica muy espinosa, se cría
agatas a flor de tierra, sirve para tomar y para la fiebre y dolores de cabeza;
para hinchazón se aplica lo mismo que un parche eléctrico".
"Abrojo". Harrington ("Vegetales" II: 200):
"Kinke". Benito Crespo (1958). Quinque, araucano; abrojo, castellano; la raíz es
buena, hervida, para curar hernias" (cf. de Augusta, 1960: 112: künke).
Harrington ("Vegetales" I: 18): "künkün.
Planta que da un abrojo chico. Hay en Río Grande, Colonia 16 de Octubre, Reserva
Nahuelpán, etcétera. Figura en Toponimia [araucana] de Groeber.
"Benito Crespo (1958). Quinquin, araucano;
abrojo, castellano. La raíz es remedio para el mal de vejiga; da agua color
vino" [cf. "yerba de la perdiz"; más atrás]. Parece otra planta.
En mis apuntes, künkün en araucano; no sé
si será el mismo. Otra planta, aparentemente, ngürrü-künkün "abrojo del zorro",
coleccionada sobre lomadas. El abrojo común es propio de lugares bajos.
"Lanku kachu". Harrington ("Vegetales" II:
201). "Benito Crespo (1958) Lancu cachú, araucano; es un pastito chico que
agatas se cría a flor de tierra; remedio para enfermedad de la vista; el pastito
bien machacado se estruja y da el agua" (cf. Erize, 1960: 213).
"Apio silvestre"; "apio cimarrón".
Harrington ("Vegetales" I: 20): "Ñorkin. Apio silvestre; planta y flor muy
parecida a la cicuta. Remedio para el resfrío. Según vieja Katrriman: ñolkin;
viuda de Mascías, ídem: ñulkin; Julia Nahuelpán nolkín (con ene y no eñe). Otra
variante: lolkin.
"Se fabrica con el tallo una flauta de 5
agujeros. Entra en nombres geográficos.
"Otro apio silvestre: nil (Koñwepan).
"José María Cual (1957): Yálwau, apio de
campo, o ñorkin. Es remedio. Usábanse las hojas y tallitos tiernos picados y
mezclados con sal y ají molidos para condimento del apol o karrütu.
"Gününa yajitch [lengua tehuelche
septentrional]: yálwau.
En otra parte ("Vegetales" II: 166): "Ñil.
Apio silvestre[33],
diferente del ñorkin, según Koñwepán. Idem Juan de Dios Koñwepan".
"Berro". Harrington ("Vegetales" I: 31) "Huentrray
Berro (Hay otro nombre para berro).
"Benito Crespo (1958) Huentrol, araucano;
berro castellano; se cría en los arroyos. Es bueno para ensaladas. Hay otro
berro que los huinca llaman verrello y los araucanos le dicen huentrol [sic]; es
muy bueno para el dolor de cabeza; se aplica como un parche eléctrico; se cría
agatas a flor de tierra en los mallines".
"Lo correcto wentrray, en araucano.
"Forokiñ." Harrington ("Vegetales" I: 52):
"¿Cepa caballo?. Según unos, sí; según otros, no. Keupumilla dijo que la muestra
que yo tenía en el herbario como `forokiñ' no era tal cosa, pero sí `cepa
caballo'. Otro indio dijo `shepe cawel'; otro, que era `sewü pilún' (...)"
Harrington ("Vegetales" I: 53): "Sewü pilún
(o mejor Pilún sewü). Ver Herbario Gnerre o ñire kokoll(e). Según viuda de
Mascías (fuente no muy segura) el n° 7 del Herbario I es pilún sewu..." (cf. de
Augusta, 1966: 191: pilun dewü).
En mis viejas clasificaciones (1953, Museo
Bernardino Rivadavia) tengo: "Cepa caballo grande" Tetraglochin aff. ameghinoi
Speg.;Tetraglochin sp. "Cepa caballo" a secas, Acaena macrostemon.
En libretas antiguas, "cepa caballo para
golpes" ; "cepa caballo grande para el dolor de barriga".
"Fulel", Harrington ("Vegetales" I: 57): "Fulel,
según viejo Kilallen; f(e)lél según Gregorio Painenamku. Remedio para los ojos.
Ver Gnahuenhue. Según Julia Nahuelpán fulel. (cf. de Augusta, 1966: 50; Gunckel,
1959: 217).
"También remedio para ojos, el gnaweñwe y
el paillantu".
Harrington (id,61): "Gnahuenhue, según Doña
Rosa Paineñamku; según viejo Kilallen: gnahueñhue. Remedio para los ojos, según
ambos. Augusta: 'ngaweñn tr. curar la vista introduciendo remedios en el mismo
ojo.
"Variante: gnawenwe. Paineñamku acotó que
también f(e)lel o fülel era remedio para los ojos. Asimismo, es remedio para la
vista el paillantu."
Harrington (id I: 107): "Paillaima antü.
Nombre dado por la viuda de Mascías, que tradujo: `donde pega el sol'. Ver
paillá antü, dado por Julia Nahuelpán. Flor amarilla (Julia Nahuelpán)".
Harrington (id I: 112): "Paillá antü o
Paillantu (...) En flor en la segunda quincena de diciembre, en Nahuelpán.
Planta pequeña. Según Julia Nahuelpán, `remedio para los ojos'. También f(e)lel
y gnaweñwe son remedios para los ojos".
"Kochü Lahuen". Harrington ("Vegetales" I:
58): "Kochü Lawen (Keupumilla) Kochí Lawén (Julia Nahuelpán). Hierba aplastada,
chica, flor amarilla. Había en lagunita seca cerca de la escuela nacional de
Nahuelpán. Remedio para dolor de estómago."
"Piuké Lahuén". Harrington ("Vegetales" I:
62). Según vieja Katrrimán y también viuda de Mascías (...)
"Flor blanca en tallo alto; las hojas
abajo."
"B. Crespo (1958) Piuque laguen, araucano;
té dorado, castellano; Se cría en las sierras; es medicinal, para dolores de
intestinos" (cf. de Augusta, 1966: 195; Gunckel, 1959: 273; De Moesbach, 1936:
102).
"Gününa yajitch [lengua tehuelche
septentrional]. aküch atsájua (áküch, remedio; atsájua, corazón)."
"Gnaltrrau". Harrington ("Vegetales" I:
64)". "Medicinal. Para después del parto, según vieja Katrriman. Confirmado por
Julia Nahuelpán el nombre: gnaltrrau.
"Matita achatada, con flores lilas y
blancas, simultáneamente, chiquitas, compactas. Remedio para después del parto
(Había dentro del cerco de la escuela de Nahuelpán).
"Benito Crespo (1958) [Tal vez la misma.
Nota de Harrington] caltrao, nombre araucano; en castellano `orejas de ratón'.
Es remedio para el parto de la mujeres".
En mis viejas libretas, ngaltrau,de José
María Cual; la misma aplicación.
"Imhueli". Harrington ("Vegetales" I: 66):
"Medicinal. Según viejo Kilallén: imhueli; vieja Katrrimán, ügmueli; Los
muchachos imbueli; viuda de Mascías umhueli; Julia Nahuelpán umeli. Según vieja
Katrriman `para parto'; Rosa Paineñamku `para dolor de barriga'. Algunos dicen
que esta planta se llama trrápi-trrapi. Tiene flor amarilla, muy bonita. Florece
2da. quincena diciembre en la Reserva Nahuelpán. Según viuda de Mascías se le
llama `flor de San Juan'. Esto mismo dice De Augusta en trrapi trrapi; Ver esta
voz".
Harrington (ind,25) "trrapi-trrapi. Según
Keupumilla sirve para lavar la cabeza (...)"
"Fukún Lawén". Harrington ("Vegetales" I:
67): "Remedio para niños recién nacidos (bebida), según Gregorio Paineñamku
(febrero 2/934). `Plantita', según el mismo" (cf. de Augusta, 1966: 50: fükun).
"Relfun". Harrington ("Vegetales" I: 72).
"Remedio para lastimaduras. Se tuesta y se muele, colocándose directamente sobre
la herida. Según viuda de Mascías, remedio para pasmo. Se hace hervir, se moja
un género en esa agua y se coloca sobre la parte hinchada" (cf. de Augusta,
1966: 216: rülfün).
"Ñipüz ñipüz". Harrington ("Vegetales" I:
77): "Hay en la Reserva Nahuelpán, según Julia Nahuelpán.
"Ñipüz-ñipüz, según doña Mercedes Carriman.
Remedio para golpes" (cf. ñipüd, De Augusta, 1966: 167).
"Cortadera". Harrington ("Vegetales" I:
85). Keñi. Cortadera, según viejo Santul y otros. Julia Nahuelpán: cortadera,
keñi (...)
"Benito Crespo (1958): Quigüi[34]
nombre araucano; cortadera, castellano. La raíz es para hernias" (cf. de
Augusta, 1966: 86: kengi).
"Gününa yajitch [lengua tehuelche
septentrional], türsüm. Dudoso".
En mis apuntes, en araucano kengi;
tehuelche septentrional, tüsüm. En Claraz (v. 1988,149), teschem o teschem [tesem
o tüsem].
"Pata de loro", "retortoño". Harrington
("Vegetales" I: 94): Pullü püllü. Mata chica, con vaina como la arveja, tallo
muy torcido. A esta planta se la llama `pata de loro'. Hay en la costa del río
Limay; en el Chubut cree que no[35]
(Juan de Dios Coñhuepán).
"Pulú. Vegetal llamado `pata de loro'.
Remedio contra diarrea, como té, y para el dolor de muelas y dientes (se
mastica). Planta bajita, espina como calafate. Hay en Río Negro y en Koná
gneiyeu (Zenón Gómez, Buenos Aires, 1937)" (cf. de Augusta, 1966: 184:
püllupüllu)
Muchas de estas plantas de propiedades
medicinales aparecen citadas, con más información -popular- en trabajos como los
de Martínez Crovetto (1963;1968); Strube Erdmann, 1963; Saggese, 1959; Ratera y
Ratera, 1980; Toursarkissian, 1980; Kossmann y Vicente, 1992; Ody, 1993 -varios
de ellos con excelente bibliografía. Véanse además, por su interés regional, los
trabajos -folklóricos- de Biglione (1973; 1981; 1982); Yriarte (1995)
Hasta aquí Harrington.
De mi propia cosecha (datos antiguos) yo
sólo agregaría, por su interés (aparte del molle, véase después):
"Alfilerillo". Doy fe de cicatrizaciones
notables de llagas y heridas a través del lavado con agua de su decocción.
Harrington ("Vegetales" I: 104): "LLoika
kachu. Alfilerillo. Según Rosa Paineñamku y viuda de Mascías: lloika kachu, pero
viejo Keupumilla pronunció: loika kachu. Dice el viejito Kilallén `antes no
había alfilerillo por acá' (Reserva Nahuelpán, Chubut). Según Julia Nahuelpán:
lloika kachu".
En mis apuntes, ídem "pasto o césped del
pecho-colorado", en araucano.
Distintas plantas de uso que podemos
denominar "industrial" (artesanal), de modo amplio, fueron mencionadas por los
viajeros y exploradores (véase Apéndice).
Por ejemplo, la resina del molle o
"incienso" (vulgarmente también "incensio"), denominada mech'arn en tehuelche
meridional, makün en septentrional -del que derivó a "maqui" en el Norte de la
Patagonia- y ngücho (= ichó) en araucano[36].
Burmeister (1888) ha aludido a su
utilización para el enmangado de instrumentos (v. Harrington,1943). En Hudson
(1940) se encontrará una excelente explicación de su uso como masticatorio
-popular en la sociedad criolla-, del que derivaba la limpieza de la dentadura[37].
Luisa Pascual, maestra de Celia Priegue ya
citada (1989:22-23), explicaba a ésta: "...los dientes quedaban bien blanquitos
masticando resina de molle (es un Schinus). No había que tragarla, era como un
chicle, se estiraba igual después de un rato de estar masticándola. La resina
aparece como granitos transparentes que quedan pegados en el palo del molle
grandote. La resina de molle o incienso -agrega Priegue- ha sido estudiada
químicamente por Edwin Rothlin y publicada en 1912 en el número 26 de los
trabajos del Instituto de Farmacología de la Facultad de Ciencias Médicas de
Buenos Aires".
La resina de la "leña de piedra", ya
tratada en relación con sus raíces comestibles, fue utilizada para "empastar"
tierras de pintura[38].(Véase
Apéndice).
Burmeister ha aludido al uso de una
Chuquiraga para fuego en comunicación a distancia (seguramente teas también). Se
trata, en verdad, de dos especies diferentes, a estar con mis clasificaciones de
1953 (Museo Bernardino Rivadavia) sobre un herbario hecho en Ingeniero Jacobacci:
Chuquiraga avellanedae y Chuquiraga straminea. La primera es el conocido "quilimbay"[39],
o variantes, más conocido por trayao en la aludida zona de Ingeniero Jacobacci.
Del araucano traiao; también atrai. La segunda, "barba de chivo" en ella; en
araucano triftrif-mamüll.
Este último nombre es onomatopéyico y alude
precisamente a los estallidos de la planta al arder, debido a la cantidad de
resina. Lo propio en tehuelche septentrional: tratrakchük. Según José María
Cual, un sinónimo araucano era pütraftol, del mismo modo nombre onomatopéyico.
Harrington ("Vegetales" I: 79-80) consigna
además las variantes atratrakchük y amtratrakchük; esta última es la forma
consignada por Claraz (1988: 155).
Burmeister (Apéndice) aludió al gusto
amargo de las hojas, utilizadas como excitante nervioso, masticadas, por los
tehuelches (cf. Musters, idem).
Harrington ("Vegetales" I: 38) recuerda el
nombre traupitol dado a una planta diferente: "En los mallines y lugares
húmedos. Estaba en flor en la Reserva Nahuelpán en la 2da. quincena de
diciembre, flor amarilla. Según Gregorio Paiñemamku el nombre viene de la flor,
la cual, tomada de cierta manera, se revienta en la frente (tol) haciendo ruido
por la explosión".
"Variante: ptraftol (chikchano y Chipi)."
A continuación da para la planta, en
tehuelche septentrional, los mismos nombres que para el quilimbay.
En mis viejas libretas figura "té de trayao;
hojitas; con azúcar quemada. Lo masticaban. Dolor de cabeza, fiebre".
La raíz de las especies denominadas "uña de
gato" o "cola de piche", Nassauvia glomerulosa "chica" y N. aff. axillaris
"grande", a estar con mis antiguas clasificaciones (1953, Museo Bernardino
Rivadavia) era utilizada para peines, confeccionados a la manera de una
escobilla, todavía vigentes hace un par de décadas. Su nombre -tanto de la
planta como del artefacto- es rüna en araucano; en tehuelche septentrional
iaknülk (iahnülka a tagütren la especie "chica" o "petiza").
Harrington ("Vegetales" I: 197) ha
consignado, aunque ambiguamente, una función semejante para una planta que
denomina muellí. "Muellí (según Benito Crespo) en araucano; bálsamo, castellano;
da una flor muy perfumada; la flor se cría sobre el tallo arriba, forma una
brocha, lo usaban las mujeres para el cabello, la flor, compuesta con el caracú
del animal vacuno" (?).
El "coirón" o "coyrón" . Harrington
("Vegetales" I: 17): koirón. Ver kün/a koirón, según Manquián.
"Se usa para camas[40]
(Manquián)
"Benito Crespo (1958). Quepé cachú,
araucano; castellano, coirón grande para techar ranchos de barro. Es un coirón
amarillo, de unos 4O cm de alto. Los animales lo comen mucho, en invierno,
cuando las nevadas cubren hierbas y arbustitos."
"Gününa yajitch [lengua tehuelche
septentrional] güch a küle (el coirón blanco).
"Aóeni áyin [lengua tehuelche meridional],
tápel."
En mis apuntes, en tehuelche septentrional,
güsgüs. En araucano, otros nombres, ngütan, füta rume kachu ("pasto fuerte" o
algo así); fuwüau kachú ("pasto de hilo").
"Cocolle". En Claraz (1988: 161) "Cocolla =
planta de la zona del Limay. De su raíz sacan el color rojo, de su harina,
tortas".
Harrington ("Vegetales" I: 29): "Kokolle.
La raíz sirve para teñir rosado".
"También kokoll, no kokolle" (cf. de
Augusta, 1966: 98).
Harrington (id,30): "Gnerré kokolle. Según
Rosa Paineñamku: ñire kokolle.
"Oído también: gnerre kokoll[41]."
"Kalkatreu". Harrington ("Vegetales" I:
41): "Planta llamada `lengua de vaca'. Keupumilla pronunció: kaskatrreu.
"Enero 21/934. Según doña Mercedes Carrimán
el nombre de esta planta es lefú lefú, siendo kaskatreu `un sobre nombre', según
dijo.
"Benito Crespo (1958). Cascatrau, en
araucano; Lengua de vaca en castellano. La raíz se usaba para teñir hilo.
"Gününa yajitch [lengua tehuelche
septentrional], galáhla".
Harrington ("Vegetales" I: 100): "Pillahuin
yuyito de flor amarilla, que suele haber en los mallines y ojos de agua, según
Juan de Dios Coñhuepán. Julia Nahuelpán dijo que lo comen mucho las vacas y que
cuando eso no ocurre crece alto. Hay, según ella, en Casa blanca, Reserva
Nahuelpán y que da flor amarilla" (cf. pelawen, de Augusta, pelawen, Havestadt,
Benigar).
"Gününa yajitch [lengua tehuelche
septentrional] gupúlpula."
Hay aparente confusión. El paraje tehuelche
güpülpüla, en el Sur de Río Negro, dió origen al araucano Katrkatreu (hoy "Calcatreu").
En mis apuntes la "lengua de vaca" es lüfolüfo; en tehuelche septentrional,
galala. Pillawiñ, pelawen, es una tercera planta; creo que tanto la primera como
la tercera entran en la denominación colectiva, regional, de "achiras".
Así lo usa Claraz (1988,151), "opelpela =
achira", quien agrega: "...cuyas hojas usan para envolver el tabaco". Del mismo
modo (ibid), confirma lo anterior: "galala = lengua de vaca (en araucano: lefó)"
(cf. el tehuelche meridional gal de Schmid,1910,24; Viedma apuntó galala en
tewsün).
En mis viejas libretas: pillawiñ parecido
al kalkatreu pero hoja más ancha y más grande "(para la vista)".
"Lengua de vaca es como una badanita."
"Chupasangre". Harrington ("Vegetales" I:
116): "Elkui. El cacto llamado `chupasangre'". Según viuda de Mascías, viejo
Santul (Antonio) y Julia Nahuelpán, el nombre es: elkui. Musters se refiere a
este cacto. Inusitado: nelkui, Aunque menos usual que `chupasangre', dicen: `mancacaballo'.
"Benito Crespo (1958) lleiwi (?) tuna
grande, se cría uno o dos centímetros de alto; usan la gelatina de la tuna
mezclada con cal para blanquear la casa. Se come rescoldeado en el fogón.
"Gününa yajitch [lengua tehuelche
septentrional] jütüttsüm."
En mis viejas clasificaciones (1953. Museo
Bernardino Rivadavia): Chupasangre Opuntia hickenii Br. et R. (determinación
Castellanos); otro, Astrocactus sp..
Claraz consigna (1988: 161) "Getschaigetschai
[güchai..?] cola de caballo (Equisetum); los orfebres lo usan para limpiar la
platería".
En mis viejas libretas "cola de caballo
(lavaplatos) yuyo mezcladito para el hígado, diabetes".
Idem: "Alkoyo", parecido al montenegro. No
da fruta. Raíz para teñir color carne".
Harrington ("Vegetales" I: 32): "Olkoyo,
llamado `barba de chivo'. Según viuda de Mascías es kupara, pero Julia Nahuelpán
dice que kupara no es el n° 44 (II) del Herbario, sino alkoyo, con a al
principio y o muy débil al final".
"De Truwulmani y varios he oído: alkoy (¿Matasebo?)".
"yitcha apuk matasebo. José María Cual
[tehuelche septentrional]."
Creo que hay confusión. El vegetal parecido
al "solupe" (kupara en araucano) ha de ser Fabiana patagonica var. pechii, según
mis viejas clasificaciones (1953. Museo Bernardino Rivadavia), coleccionada en
Ingeniero Jacobacci. El "barba de chivo", que recuerda un poco a la anterior, es
más grande y su dispersión es oriental en Río Negro (zona de Valcheta). De todos
modos, ninguna se parece al "monte negro"...
En mis viejas libretas: "Molle": "Cáscara,
para la tos"; "raíz de molle", ídem (pulmones); da agua color rojo-bordó".
No voy a entrar en el presente texto en la
discusión de las especies de molle (Schinus), tema complicado que me ocupará en
otro momento.
"Kumtuwe, "para hacer rojo oscuro", se
denomina en araucano a una pequeña planta, coleccionada en partes altas, en
Ingeniero Jacobacci, de cuya raíz, precisamente, se obtiene una decocción para
teñir de morado. (Véase para tinturas, Stramigioli, 1991.)
"Charcao", aparentemente de la misma manera
en araucano, se denomina vulgarmente a una planta conocida por "yuyo moro" o
"yuyo blanco"; chütrgü en tehuelche septentrional.
Se lo utiliza para escobas.
Se trata, a estar con mis viejas
clasificaciones (1953. Museo Bernardino Rivadavia), de Senecio filaginoides.
Harrington ("Vegetales" I: 2): "Charcau.
Flor amarilla. Vive también en invierno, constituyendo entonces alimento para
las ovejas. Hay en el boquete, Languiñeo, Sacanana, etcétera".
"Molfino: Senecio filaginoides (Compositae).
"Gününa yájitch [lengua tehuelche
septentrional], chétrrgü (gü débil)."
No ha de ser confundido con el "monte moro"
o "yuyo verde", kashü mamüll en araucano, que aquello significa. Harrington
("Vegetales" I: 3) "Arbusto de más de 2 metros de altura, comunmente llamado
`monte moro'. Crece en terreno seco y guadaloso. Había mucho en Nawelpán (Julia
Nawelpán)".
En la zona de Ingeniero Jacobacci -si se
trata de la misma planta- es sensiblemente más baja. Este es Senecio
psammophilos si no yerro (viejas clasificaciones, 1953. Museo Bernardino
Rivadavia).
"Lepue", "para barrer", en araucano, es la
`pichana', precisamente utilizada como escoba
Para terminar debo agregar el "neneo",
aunque la información no sea de fuente indígena. El ex intendente de Los
Menucos, Río Negro, Menéndez, Perito Agrícola, hizo interesantes experiencias
con esta planta, célebre por el fuerte gusto, aromático, que confiere a la
carne, para esencias usadas en perfumería
La "chilca", yacnaiotr o yahhuaiotsch[42]
según Claraz (1988,151,157), era la planta -sus tallos- empleada para originar
fuego, por rotación.
Agrégense de Harrington, ya comentadas, la
"yerba de la perdiz", el "chacay", "abrojo", "apio cimarrón"
Esta prioridad, debido al número de
referencias de cronistas y viajeros, que el lector encontrará en Apéndice.
Vignati quedó interesado por el tema a
partir de su trabajo sobre "los indios poyas", publicado en 1939, y decidió
desarrollarlo en otro, especial, que vió la luz en 1941 y cuyo título vale la
pena recordar pues comienza por definir la naturaleza, etnobotánica, del
objetivo: "Contribución a la etnobotánica indígena. El `pan' de los patagones
protohistóricos".
El autor centra su atención en una raíz -o
tal vez un conjunto reducido de raíces- asignable "a una yareta": "Por todos
estos antecedentes no se me escapa que el establecimiento de la ecuación `pan'
de los Patagones=Bolax gummifera es una de las varias que podrían formularse".
Seguramente ganaría en precisión la fórmula
si se escribiera: El `pan' por excelencia de los tehuelches = Bolax gummifera
(Hoy sería Azorella cespitosa según Correa, 1988, Tomo VIII)[43].
Vignati señala que el botánico Ball asigna
a la planta los nombres tehuelches de "kelhala y gethenn", tomados de
informaciones de Claraz, lo que acredita su extracción (tehuelche)
septentrional. En efecto, en el vocabulario de esa lengua incluido en su
"Diario" apunta (v. 1988: 148, 157) "kethhela, raíz comestible", "gethenn,
planta cuya raíz les da un manjar dulce, cuando la tuestan".
Se trata, en verdad, de la misma planta, a
estar con mi informante máximo en esa lengua, José María Cual (v. Casamiquela,
1983; Bórmida y Casamiquela, 1958-59), y sus nombres son meras variantes:
gütrjün, gütrjüle; en la segunda, dió origen a un topónimo, ubicado a 35 km al
Sur de Ingeniero Jacobacci, Río Negro, hoy Quetrequile.
Tras aludir a otras raíces y tubérculos
comestibles de plantas patagónicas y pampeanas, consigna (id, 333) a los nombres
tehuelches registrados por Pigafetta, "capac" y "chapac" -variantes de uno
mismo- y por Schmid, eshte, bitsaro, chale o chali, ki-e gal, gorbec, dirsh,
kerupe, kurpe -variantes de uno mismo-.
Es muy probable que gorbec haya sonado
korpec y no sea sino una nueva variante, extrema de kerupe=kurpe, al tiempo que
el capac de Pigafetta. Korpen es "junco" en tehuelche meridional (distintos
informantes; cf. Escalada, 1949: 199; Echeverría Baleta, 1982, N°7), pero es
interesante consignar que los indígenas comían la raíz de ciertos juncos.
Casualmente Escalada (ibid) hace la siguiente salvedad: "korpen, a la caña del
junco; pari, a la raíz del junco; nos han dado pári como la palabra
correspondiente a junco entero en Teushen".
Harrington (Cuaderno "Vegetales" I,35) ha
apuntado, para el tehuelche meridional (austral), parie, con dudas, como
equivalente del tehuelche septentrional selan y del araucano tromén. En otro
lugar (1968: 13), ha agregado que "Chagüch es la parte inferior blanca, de los
juncos, comestible apetecible para los aborígenes". Y separa del tromén a geina
chagüch, que "es el mismo vegetal denominado korpe por el aónikenk o patagón".
"Su vara -completa- es más delgada que la del junco llamado tromén por el
araucano".
En cuanto a dirsh, es escritura "a la
inglesa" de tüs=tüs, precisamente el nombre tehuelche meridional de la llareta o
yareta que Vignati identificaba con el "pan" de los tehuelches (cf. Harrington,
cuaderno "Vegetales" I: 19), cuyos nombres tehuelches septentrionales di; en
araucano kallfüko "agua azul". El viajero González, a fines del siglo XVIII
(véase Apéndice) lo escribió tes.
Bitsaro, de la lista de Schmid, es pechero
(véase después "pichorko") de Lista -véase Apéndice-, que da como sinónimo de
jaye. Serían otros tantos nombres tehuelches meridionales de chale que me
retendrá en seguida; por lo menos a estar con Chiquichano, el maestro tehuelche
septentrional de Harrington, quien lo dió como voz tehuelche meridional aplicada
a iaulumska de los septentrionales (Cuaderno de tapas blandas I: 47). Con lo
que, por lo demás, jeie y ki-e se equiparan: si se recuerda lo "rebeldísima" que
es la jota para los ingleses -para usar una expresión de Harrington- esta última
voz ha sonado ji-e a Schmid; idealmente pues, jüie para ambos casos.
Con lo que restan eshte -probablemente üstü,
o semejantes- voz para la que no tengo comentarios, gal (véase después), y chale=chali,
aparentemente sinónimo de ki-e que acabamos de ver (cf. Schmid, 1919: 24).
Con esta denominación estamos en presencia
de la otra especie importante, de difusión pan-patagónica, de interés
comestible, igualmente una raíz, o tubérculo radiciforme, identificado como
Tropeoleum patagonicum (cf. Spegazzini, Autran, in Vignati, 1965, nota 10,
pp.59-61) "La voz chala dada por Fitz Roy -me ha escrito don Tomás Harrington-
[continúa Vignati] es sin duda la que yo he anotado cháhle, chahlü del Aoni kenk
o Tehuelche, y con seguridad es la misma que ya Antonio de Viedma escribió
chalía y ha persistido hasta hoy, tanto que así la decía Nawelkir Chiquichano,
quien, no obstante, me proporcionó la verdadera emisión indígena asegurándome
que cháhle o cháhlü y chalía eran una misma cosa. También challa en lenguaje
tehuelche de Autran equivale a chalia o chahlük, pues el mismo Autran agrega que
el Pampa [tehuelche septentrional] le da el nombre de javlunsk y este término -javlunsk-
es para mí tanto o más convincente que si hubiese estampado el nombre
científico, pues lo identifico totalmente con yaulumsca apuntado por mí por
varios individuos Gününa Küne [tehuelches septentrionales], con indicación de
dos de ellos (Nawelkir Chiquichano y José Kual, sobrino del viejo Kalakapa) de
que es sinónimo de chalía o chahlü".
Personalmente, he comentado (1987: 11-14):
"Cabe agregar a la lista de variantes las de Schmid (1910: 24), chale, y Moreno
(1879: 394). Entre mis informantes, chalía `papa' para Carmen Nahueltripay,
hablante de araucano, pero de origen y cultura tehuelche septentrional. Mencionó
igualmente la voz chaleu[44],
aparentemente aplicada a otra `papa' -voz araucana que da lugar a un paraje,
rionegrino o neuquino: Chaleu ngüieu, es decir 'allí hay papas'. Ch'ale, chalía
`una raíz que se come, hervida es muy dulce', según Rufino Ibáñez [tehuelche
meridional]. Chalía, 'como papa silvestre', según Feliciana Velázquez [tehuelche
septentrional criada entre los meridionales]. En una segunda versión dijo:
ch'ale kaiken 'como fideo', y agregó: 'es el iaulümsk' (en tehuelche
septentrional), obsevación que confirma lo ya transcripto. Lo propio según José
María Cual [tehuelche septentrional]: iaulümsk a tagü chalía en chehuelcho
[tehuelche meridional]" /../ Para los hermanos Chongle [tehuelches
meridionales], chale kaiken `macachín', en la costa del río había /../ Andrés
Cuyapel [ídem, en Comodoro Rivadavia]: `chalía como fideo. Para el Sur no hay'".
Debo, sin embargo, agregar datos
posteriores, aun ambiguos, de informantes meridionales o vinculados con ellos, "chale
aiken pasto `cola de zorro', que hay en las vegas, medio rojizo" (Willy Halliday);
"chal aiken es chali aiken,`cardo'" (Rosa Vargas); "chále guadal" (Manuel
Quintillán), quien agregó que "chále era el (río) Chalía".
Dejando de lado estos aparentes desvíos y
tornando a la planta, "por consiguiente se trata de un tubérculo radiciforme (o
a la inversa!), equivalente del tehuelche septentrional iaulümsk, designación
que merece un párrafo aparte. Antes de entrar en él, dos palabras sobre la forma
de la planta, que José Luis Quilchamal [por entonces cacique de la comunidad
tehuelche meridional de El Chalía, Suroeste del Chubut] describió así: `en abril
el chalía: plantita bajita, hojita coloradita, gruesa como la bombilla la raíz y
larga, 30cm. La hacían hervir'. Curiosamente -el único- separó con nombres
diferentes a la raíz de la planta, ya que ésta es para él tapül: `la planta que
tiene raíz chalía'(...)
"Tornando a iaulümsk, los tehuelches
septentrionales conocieron con variantes de ese nombre en realidad a dos plantas
distintas; la una denominada simplemente iaulümsk, araucanizado ialümchike
(Anastasio Tomás), aulünchiké (Carmen Nahueltripay) y otras variantes, y la otra
iaulümsk a tagü, es decir: ...corta (o petiza), araucanizado ketró-ialümchiké (ketrollümchiké
para Alberto Cayupan) o variantes, en que ketró es `corto, petizo, mocho'. Esta
planta crece en las lagunas (secas), `parece menta de campo'. La otra `tiene
raíz más fina y larga, y se usaba para hacer musai (chicha) en las rogativas;
crece en los mallines...' Ambas definiciones se agradecen a Manuela Velázquez (Piñoukas)
(Casamiquela, op.cit.: 12-13).
Cabe subrayar la aclaración de Chiquichano,
citada, a Harrington, de que chalía corresponde en realidad a iulümsk a tagü
(Cuaderno de tapas blandas I,47).
Es suficiente en cuanto a este grupo de
especies, tan características. Cabe ahora volver a la lista confeccionada por
Vignati, que se completa por plantas de bulbo y/o raíz comestible del Noroeste
de la Patagonia (1941: 328-29), beneficiadas por los tehuelches septentrionales
(occidentales, chüwack a künna) y, quizá, "puelches del Nahuel Huapi[45],
sus vecinos. Machoni (Véase Apéndice) recogió para una de ellas el nombre
araucano liltu, y Olivares, para otras, aquellos de pihui, llocón, mutiti y
tucuyo, sinónimo de libtu [liftu] = liltu. "No parece dudoso que los vegetales
aludidos por Olivares y Machoni -señala oportunamente Vignati- con los nombres
liltu y libtu puedan identificarse con la especie Alstroemeria ligtu (Latcham,1936,100)".
En efecto, esta planta, se denomina ligtu en araucano (v. De Augusta, 1966: 65),
voz derivada de lig "limpio, blanco". La planta pertenece a la flora del Sur de
Chile continental, en donde se la conoce por "liuto" o "peregrina" (cf. De
Moesbach, 1936: 94; Gay, 1845-1852: 61-84; Lenz, 1914: 434; Baeza, 1930: 129).
Gunckel (1959: 239) comenta: "variante regional: liutu, famoso por el `chuño de
Concepción', que se obtiene de su rizoma" (cf. Gunckel, 1966: 151-52).
En cuanto a pihui, fue identificada,
entiendo que acertadamente, por Harrington (com. per.) con piwü, planta que da
nombre al paraje Pihue (piwü-we) del Suroeste de Buenos Aires.
Tanto tukuiu, ("parece cilantro; para musai")[46]
como llokoñ ("papita chica; parece perejil") eran voces familiares para Carmen
Nahueltripay, surneuquina, con lo que se agota la lista.
La aludida maestra distinguía entre llokoñ
y shaküll[47]:
"tiene papita, como shaküll", que es el conocido "macachín", aludido por tantos
autores. Sin embargo, ambas raíces se inscriben en una serie o familia que
comprende además aquellas de shokoñ, iokoñ, y variantes, en lengua araucana,
pero a su vez derivadas de formas tehuelches como ia(u)küna[48],
que por su parte se emparienta con aikina, nombre de una papa de Chiloé.
Cuando se pregunta a los hablantes de
araucano por la voz "papa", responden poñü, y es probable que esta lengua haya
conocido esa voz como término genérico. En cambio el tehuelche septentrional
üspülüm[49],
a primera vista igualmente "papa", colectivo, ha de haber correspondido a una
especie particular.
En cuanto al "macachín" o "papita dulce",
la más conocida, corresponde al género Arjona, santalácea, probablemente con
varias especies[50].
Claraz la encontró cerca de Valcheta, en donde da origen a un topónimo (Iauküna,
hay "Macachín"[51])
y en otros lugares, de su recorrido por el Sur del Río Negro y el Norte del
Chubut, pero otros viajeros lo ubicaron más al Sur.
No está identificada, en cambio, la planta
cuyos tubérculos tan gustosamente comía el viajero, con sus acompañantes
indígenas, en el curso medio del río Chubut, denominada iahcha, aparentemente en
tehuelche septentrional (v. yahtscha en Claraz, op.cit.: 157).
Otra planta de bulbo, muy conocida, es la
dawala, nombre tehuelche septentrional deformado en trawala por la
araucanización. Yo mismo la he encontrado, en abundancia, excavando en terrenos
arcillosos; presenta cáscara colorada y tamaño cercano al de una nuez.
Harrington ha recogido (Cuaderno de tapas blandas I: 47 y 164) "Truwulmani
Dawala": planta de flor amarilla, su fruto es una papita, de tegumento colorado
y carne blanca [singe poñi?; nota de Harrington][52]
"Kalakapa" (Enero 1953): dawala; `tiene
papita, flor amarilla, comestible, hay en Gan Gan; cáscara colorada, carne
blanca, crece enredada `en montecito'. `Pepita como huevo de tero'.
"Marzo 1935. En araucano, para Truwulmani:
pelahuin ¿pillahuin?.
"Araucano que había puesto Bartolo Pichalao
dijo `tahuala también le llaman al pillahuin'". (Queda abierta esta derivación.)
Claraz (1988: 151) denomina "trelca" a una "batata colorada de la Patagonia..."
En tehuelche meridional el nombre de la
dawala es apüle, k'apeli o variantes -voz aquélla que da origen al paraje Apeleg,
del Suroeste del Chubut. Remito a los lectores al artículo sobre ese topónimo (Casamiquela,1987:
8-9) para mayor información.
A la lista de plantas de tubérculos hay que
agregar, por lo pronto, según Carmen Nahueltripay, citada, el pichorko, que
"parece perejil", tiene papita como shaküll. También Harrington lo consignó
(Cuaderno "Vegetales" I: 43), pero con el agregado de que puede tratarse de otro
nombre del propio chalia = iaulümsk: "Pichorko". "Según José M. Manquián tal vez
eulumchiké es igual a pichorko". Y agrega: "según Julia Nahuelpán, el pichorco
se llama kulle (Enero 18/934)[53].
O el moké, que según Margarita Mariñamcu,
de Ruca Choroi, Neuquén, "lo sacan abajo la tierra, como redondito, parece
papita".
Y a la lista de plantas de raíces, una muy
interesante, pues dió origen a un relato mítico vinculado nada menos que con el
origen del héroe civilizador de los tehuelches, elal en lengua meridional. La
información se agradece a Claraz, quien denomina peya a la planta, seguramente
püia, y ubica al sitio del nacimiento mítico en las inmediaciones del actual
Comallo, en el Oeste de Río Negro. Se trataría de una planta de tamaño mediano y
raíz fuerte y larga, con toda probabilidad bifurcada, ya que así es aquella de
la "mandrágora", oriental, motivo de una leyenda idéntica (cf. Teorema,1985:
182-83).
Con esos datos, no debería ser demasiado
difícil a los especialistas identificarla.
Harrington trae además en sus cuadernos: "Nelpí.
Según el viejo Kilallen, es lo que otros llaman shong-í. Sirve para hacer muday..."
("Vegetales" I: 55).
"Shong-í (id,56). Según varios, sirve para
hacer muday. Flor roja; se usa ésta para el muday. Según el viejo Kilallen la
planta se llama nelpí (...) Según Kilallen, shong-i tiene una vainita o
chaucha..."
"Nilpi Kachu (id,75) Según Rosa Paineñamcu.
Cerca de la lagunita, Oeste Casa Blanca".
"Sing-é poñe (id,59), según vieja Katrriman.
También Gregorio Paineñamku. Viejo Antonio Santul: shing-é poñi. Planta
rastrera, de flor amarilla, que produce un tubérculo bastante grande,
comestible, carne blanca, cáscara rojiza. Manquián: süng-e
poñü. Viuda de Mascías: Ching-é poñi. Hay en Reserva Nahuelpán, Esquel
(por lo de Vila y Atencio) y en la salida Cholila (camino N.O.)
"Gününa yájitch [lengua tehuelche
septentrional] chámul ürrspülüm (chámul, llano, pampa; ürrspülüm, papa).
"Gnazú (id,87) Papita un poco más grande
que la llamada lawü. Hoja larga, no tiene flor (según Remigio Jaramillo) Altura
unos 5 centímetros."
Harrington ("Vegetales" I: 90) "Llokoñ.
Según Manquián y Jaramillo, planta que da unas papas o tubérculos silvestres,
achaparrados, redondos y ovalados. La flor es blanca; hoja parecida a la de la
alfalfa. Según viejo Antonio Santul `por puesto Simón Nahuelpán hay' (Reserva
Nahuelpán). Julia Nahuelpán dice que próximo a la lagunita situada al este de la
Casa Blanca, Reserva Nahuelpán, hay de esa planta, que, según ella, se parece al
cilantro de campo. `Ahora (setiembre) debe haber papas', según la informante.
[Cita a Musters, p.291, ver Apéndice].
"Planta silvestre; produce papa comestible
(Manquián y Jaramillo), otra versión: de flor blanca, hoja parecida a la de la
alfalfa. Según Andrés Inakayal, papita bajo tierra, comestible. No sabía si es
dawala."
Harrington (id,91). "Lawü. Según Manquián:
planta que poroduce una papa como una bolita; crece a flor de tierra; la hoja en
tres ramales. No tiene flor. El loro escarba y come el lawü o papita".
Harrington (id,109). "Chaleu. Hallábase en
flor en Nahuelpán el 20 de setiembre. También 1a. quincena octubre. Planta que
produce dos o tres hojas largas, como de junquillo (15 ó 20 centímetros de
largo). Da una o dos flores blancas, bastante grandes en comparación con la
planta, blanca y roja, generalmente de seis pétalos, separados uno de otro en
forma de estrella. Produce un bulbo blanco. Hay también en los suburbios del
pueblo Esquel.
"Dicen también: chaleuchaleu. ¿La misma
planta?. ¿Es comestible el bulbo?"
No sé si citar en este ítem al "chupasangre"
(véase después).
Obviamente falta en esta parte un largo
etcétera.
El tema todo de los tubérculos y raíces,
advertirá el lector, es de extraordinario interés potencial desde el punto de
vista económico-alimentario[54].
No hace muchos meses los diarios dieron noticia de la búsqueda de la "papa
fantástica", "en tubérculos resistentes a fríos extremos, a los insectos y a los
suelos difíciles", encarado por investigadores de la estación experimental de
Toralapa, en los valles altos del Centro de Bolivia. O de la "papa transgénica"
lograda en el INTA, Castelar, "resistente a los virus PVX, PVY y PLRV" (v. "La
Nación, 22/5/1993).
¿Por qué no investigar con especies
patagónicas, pre-adaptadas precisamente al frío y con probabilidad a distintos
agentes nocivos?. Adviértase, a modo de un mero ejemplo, casi azaroso, de
potencialidad, la bio-masa alcanzada por la "raíz" del chalía en el paraje
epónimo, la helada zona del Suroeste del Chubut en donde se asientan los
descendientes de las tribus tehuelches meridionales de Quilchamal y Kankel: ¡10
kg por metro cúbico! (fide Autran, 1904) y ello, pensando en el consumo humano,
no animal, que podría ser aún más interesante[55].
Prosiguiendo con los vegetales de interés
comestible por el hombre, cabe proseguir por las semillas, documentadas por
cronistas y viajeros, aunque correspondientes a plantas no identificadas. Véase
el Apéndice.
Hojas y tallos varios, como la `lengua de
vaca', el "apio cimarrón", el "berro" (véase más adelante) o la "endibia
silvestre y una especie de acedera, citadas por Oneto (véase Apéndice) para
Puerto Deseado. Una de estas plantas pudo ser el sesarr de los tehuelches, que
dió origen a un topónimo allí, en el lugar donde se yergue la curiosa estructura
de roca que caracteriza al puerto. "Sheshar [sesar] es el nombre de un vegetal
de la región, `un yuyo', cuyo nombre no recordaba mi amigo" -escribió Harrington
(1968: 31).
Frutos, como aquellos del "chañar" (cf.
Delhey, 1992), "algarrobo", "piquillín", "solupe", "calafate o michay", "monte
negro" o "fruta de víbora" u otros nombres (Lycium chilense), molle,
algarrobillo, zarzaparilla, y otros de arbustos varios, como los citados por
Harrington:
"Keneu o kineu
("Vegetales" II: 156). Nace en los roces y quemazones; fruto como la
frutilla pero más chico (Narciso Kayekul).
"Keneu, corinto
silvestre (Andrés Inakayal). Dudoso.
"Emulle (id,33). Según Chikchano (Adolfo),
nombre araucano de la planta llamada en tehuelche cherg (Cherque: ver Musters),
parecida al calafate, fruta dulce, más chico y que se pone negro al madurar.
"Cherg es Aóni Kenk [tehuelche meridional].
"Iahau-tsüm (id,II: 195)
Benito Crespo (1958). Cuparra, araucano; sulupe, castellano; da fruta
colorada; es la más grande. Hay otra cuparra que da fruta blanca [éste es el
yaháu-tsüm. Nota de Harrington]; se usa la raíz, hervida, para la diarrea."
Es el conocido "solupe". Los tehuelches
septentrionales concebían a ambas especies como "macho" y "hembra" (tsüm
femenino). Se trata de Ephedra frustillata y E. ochreata, respectivamente.
En otra parte ("Vegetales" I: 106) aclara:
"Gününa yajitch [lengua tehuelche septentrional], jamka, el de fruto rojo. yaháu-tsüm,
el de fruto blanco". Claraz escribió (1988: 151) "Hamca = frutilla del
quirquincho; en araucano: cupara".
De Escalada podemos agregar (1949: 330-31):
"...Gootch(e)l, planta `no espinosa', que produce un fruto como `calafate'. La
Planta es más pequeña, con hojas parecidas a las del `sauce'. Su flor es blanca,
con el centro rosado, `parecida a la del sauco'..."
Y otro largo etcétera...
En fin, en los límites del bosque, hongos,
como el "llaollao" (véase Apéndice), o el "galgal" (I Perea, 1989: 93).
Y especies vegetales utilizadas como
condimentos o aderezos, tal el "tomillo", el "apio cimarrón" (véase después).
Cabría agregar el contenido vegetal no digerido, acidulado, del estómago del
guanaco, según documentara Claraz.
En primer lugar, el "duraznillo", de pésima
fama, kolliwai en araucano (cf. Gunckel, 1966: 147-148). Erize ha compilado
(1960: 77): "Arbusto de jugo lechoso, venenoso al extremo. Diluído en agua era
empleado para calmar dolores de muelas. Según Rosales los puelches (...)
[tehuelches] lo usaban para envenenar sus armas..." (cf. Strube Erdmann, 1963:
452).
Harrington ("Vegetales" I: 83):
"Duraznillo. Hay abundancia en costa, Río Chico y cerca río Chubut, yendo por
pasos del Sapo y Arancibia. Se usaba para curar la sarna en las ovejas (según
José R. Manquián). Siempre verde.
"Benito Crespo (1958) Colihuay en araucano;
duraznillo en castellano. Se emplea para techar de barro[56].
"Molfino: Colliguaya integerrima [Euphorbiae].
"Gününa yajitch [lengua tehuelche
septentrional], akanaiúwütr"[57]