Criterios que aún hoy son
aceptados por un número considerable de científicos que laboran en este campo.
Pero, igualmente hay otros que no están de acuerdo en aceptarlo como un único
criterio. Estos consideran que estos dos principios no cubren el universo de
situaciones que se presentan. Aquí se encuentra un dilema, el cual no sólo
incluye las plantas sino también conceptos antropológicos de desarrollo
cultural, este dilema se plantea si ocurre una invención o descubrimiento sólo
una vez y es éste luego difundido ó, si puede éste ser re-inventado o
redescubierto repetidas veces independientemente en distintas localidades ó,
son estas dos alternativas complementarias en la historia cultural de la
humanidad.
Parece obvio que ambas
tienen lugar, pero por una sinrazón la recurrencia de las invenciones fue
minimizada en el pasado. Si examinamos la lista de cultivos enumerados por
Vavilov como originarios de su "Centro Andino" de origen de cultivos, resulta
obvio que muchos de ellos son exclusivos de la región propiamente andina, pero
un número de ellos no lo son tan claramente y quizás, por el deseo de
acrecentar la importancia de éste, sitúa en él una serie de cultivos cuyo
origen requería una consideración más cuidadosa.
Aquí cabe decir que pocos
cultivos han sido estudiados con detalle en cuanto a su origen y algunas de
las explicaciones dadas al respecto, son tan solo parciales y aún equivocadas.
También, cabe recordar que la mayor diversidad florística no se da en los
climas secos, sino en el trópico húmedo y que, en el trópico americano que
tratamos aquí, existen numerosas especies o complejos de especies hermanas con
una muy amplia distribución geográfica. El pejibaye, originalmente incluido
por Vavilov en su lista de cultivos originados en su Centro Andino, ofrece en
realidad una divergencia con sus conceptos. Un ejemplo posiblemente común en
el origen de muchos cultivos del neotrópico como lo apunta Pickersgill (6).
Curiosamente hasta fechas recientes, se refería en la literatura que el
pejibaye no se encontraba en condición silvestre. Error de interpretación.
El pejibaye si había sido
reportado repetidas veces y bajo diferentes nombres específicos, pero la
relación de éstos con el pejibaye cultivado sólo había sido insinuada a
principios de siglo por Barboza-Rodríguez del Jardín Botánico de Río de
Janeiro y más específicamente hipotetizada por Huber (2) del Museo de Goeldi
de Belem por la misma época. Huber había sugerido que el pejibaye cultivado
era de origen híbrido entre dos especies silvestres Bactris micro carpa
colectada y descrita por él a orillas del río Ucayali en Perú, de fruto muy
pequeño como se desprende de su nombre, y Bactris insignis de fruto
ligeramente de mayor tamaño, descrito de Bolivia. Esta hipótesis tiene dos
aspectos que posiblemente son reales, uno que estas especies pudieron
participar en el complejo panorama del origen del cultivo y otro, que la
hibridación ha jugado un papel importante en crear la diversidad que hoy se
observa, pero está lejos de cubrir lo que parece haber sido el complejo de
eventos que le dieron su origen. En este punto es importante mencionar algunos
aspectos geológicos, siempre relacionados con la distribución geográfica de
las especies.
Uno, los movimientos
tectónicos que dan origen a la cordillera de los Andes que viene a formar una
barrera que separa poblaciones que compartían inicialmente sus genes
aislándolas, dejando un grupo de poblaciones en la cuenca amazónica y otro
grupo de ellas al nor-occidente de los Andes; el surgimiento de una primera
Centroamérica que une Norte y Sur América, la cual es desplazada luego por el
movimiento tectónico de placas y que pasa a formar el arco de las Antillas y
un segundo surgimiento del istmo actual hace unos dos o tres millones de años
(1). Ambas Centroaméricas son "invadidas" por el complejo Guilielma
(pejibayes) en su migración prehistórica hacia el norte. Otro aspecto muy
importante también fueron los cambios climáticos drásticos, el último de los
cuales fue la glaciación que se extendió desde hace 28.000 años hasta hace
12.000 años. Este fue un período muy seco en donde la amazonía estuvo dominada
por sabanas y desiertos y en la cual sólo quedaron remanentes del bosque en
localidades más húmedas o "refugios" (7).
Estos fenómenos,
acompañados de otros quizás menos drásticos que crearon barreras físicas al
flujo de genes y aislaron poblaciones; así como la posible existencia de un
mar interior en lo que es hoy la cuenca amazónica, la posterior formación de
grandes ríos que también vinieron a constituir una barrera al intercambio de
polen entre poblaciones situadas en ambas riberas, la marcada reducción del
nivel del océano que abrió grandes áreas para ser colonizadas, hoy cubiertas
de nuevo por las aguas, y los fenómenos geológicos aún más lejanos que
influyeron en la evolución de este complejo de palmas que sin duda se remonta
a millones de años.
De esta manera los
ancestros del pejibaye cultivado se van diversificando dando origen a un
complejo de especies hermanas susceptibles de ser eventualmente domesticadas.
El patrón de especiación de esta palmera ofrece las siguientes
características. Es una planta cuya dispersión de genes o flujo genético es
limitada, porque sus sistemas de distribución de polen y semillas tienen un
corto rango. Esto, por cuanto su polinizador (5) es un curculiónido muy
pequeño (? 2mm.) Que tiene un rango de vuelo corto y sus semillas sólo son
distribuidas por agentes -aves, roedores y agua- que la dispersan también en
un espacio muy corto debido al peso de sus frutos, de tal manera que el tamaño
efectivo de sus poblaciones reproductivas es reducido. El fraccionamiento de
las poblaciones ocurre con facilidad, por las razones anteriores y la
aparición de nuevas barreras físicas y ecológicas (4).
Todo ello contribuyó
inicialmente a formar un número considerable de eco tipos algunos de los
cuales se llegan a diferenciar eventualmente en especies taxonómicamente
diferentes. Sin embargo éstas conservan en sus frutos la composición química
básica similar, que al ser domesticadas dan origen a un producto alimenticio
con características parecidas. La selección por mayor contenido de almidón,
que el hombre persigue posteriormente, lleva al aumento del tamaño del fruto y
la disminución del contenido de fibra y aceite. Surgen también en la
naturaleza barreras parciales de esterilidad entre poblaciones (4), pero éstas
no llegan a ser totales, quizás por la reducida presión de selección natural
en este sentido por la facilidad de aislamiento físico prevalente en esta
palmera. Este complejo taxonómico responde muy bien al concepto de Turreson
(8) de "cenoespecie" formado por un conjunto de "ecoespecies". Esta relativa
facilidad de aislamiento entre poblaciones lleva al establecimiento de un
número de especies distribuidas a lo largo del sector occidental de la cuenca
amazónica que se extiende de Bolivia a Colombia, así como por la costa
pacífica de Ecuador y Colombia y Caribe de Colombia y Venezuela; y luego
extendiéndose hacia el norte hasta Nicaragua (4).
Así como también quedaron
atrapadas en Cuba, Jamaica y Dominicana tres especies que recuerdan su vieja
participación en aquel lejano primer istmo centroamericano. Estas tres
especies no participaron posteriormente en el origen del pejibaye cultivado.
El proceso de domesticación posiblemente se inicia en una época no muy lejana.
No existen evidencias de su cultivo más allá de aproximadamente 2.000 años (3)
pero esto puede ser debido a que el ambiente del trópico húmedo no es propicio
para la conservación de materia orgánica.
Sin embargo, a juzgar por
el tamaño de las semillas obtenidas en los sitios arqueológicos, se trataba de
un proto-pejibaye de tamaño muy pequeño (aprox. 10g.). En esto, semejante a
algunas de las especies silvestres. Desde ese entonces, hasta la fecha del
descubrimiento de América, esto es aprox. 1.500 años más tarde, el fruto del
pejibaye había aumentado de tamaño hasta alcanzar unos 40 a 50g. promedio y en
algunos casos hasta 200g. Aunque en algunas regiones no había progresado mayor
cosa. Las diferentes tribus indígenas diferían considerablemente en sus
aptitudes como mejoradores de plantas. En términos generales el hombre
primitivo selecciona en el bosque aquellas plantas que producen los mejores
frutos de pejibaye, con un criterio de calidad que posiblemente incluye cuatro
factores básicos: tamaño, contenido de almidón, sabor y bajo contenido de
fibra en el mesocarpio. Pocas tribus incluyen un quinto factor, ausencia de
espinas en el tallo lo cual logran utilizando el método de selección masal,
primero positivo o sea reproduciendo aquellos mutantes que aparecen sin
espinas y luego negativo, esto es eliminando toda planta que aparece con
espinas en futuras generaciones.
El proceso de selección
que practicaron los indígenas siguió un patrón, que en el aspecto de
diversificación del cultivo, se asemeja al proceso natural de especiación. Se
indicó que en éste último, las poblaciones se fraccionaban con relativa
facilidad por acción de factores físicos y ecológicos. Bajo cultivo los
amerindios realizan una labor semejante, al seleccionar los mejores árboles
-posiblemente sólo uno o dos de ellos- y transportando la semilla a su nuevo
asentamiento. Debe tenerse presente que las tribus que habitaron los bosques
húmedos del Trópico Americano, formaban pequeños clanes que se fragmentaban
fácilmente al crecer en número, migrando el nuevo grupo a un nuevo territorio.
Estos sembraban un pequeño número de plantas de pejibaye, porque su alta
producción era suficiente para llenar sus necesidades. Este modus operandi al
repetirse va reduciendo la diversidad genética en estas poblaciones por la
selección que se practica en cada ocasión y va imprimiéndole características
distintivas a estos cultivares primitivos. Esta situación tiene otro aspecto.
El extenso territorio
colonizado por las especies de Guilielma es ocupado por el hombre cazador
-recolector mucho antes de la/s invención/es de la agricultura, época en que
se familiariza con su ambiente biótico y aprende los usos de las plantas del
nicho geográfico que habita.
Cuando el concepto de la
agricultura lo alcanza, sea por difusión o por invención propia, él lo aplica
a las especies propias de su ambiente, entre ellas aquel pejibaye natural de
su territorio al cual aplica el método descrito. Así son domesticadas diversas
especies de Guilielma por varias tribus. La expansión resultante de los
diversos procesos de domesticación eventualmente los pone en contacto entre sí
y se inician las hibridaciones, primero entre los cultivares primitivos
vecinos y posteriormente abarcando aun aquellos lejanos. Esto último ocurre
muy especialmente en el presente siglo.
Como resultado surge una
síntesis de todos esos genotipos que constituye el pejibaye cultivado hoy día.
De esta manera se puede decir con propiedad que el pejibaye cultivado es una
nueva "especie sintética", Bactris gasipaes K. que envuelve una gran
diversidad genética. El diagrama muestra en forma esquemática dicho proceso.
Al panorama descrito debe agregarse un aspecto más. Junto al cultivar
desarrollado en cada localidad, continúa creciendo como componente natural del
bosque, su ancestro silvestre. Este, por su proximidad física, se retrocruza
ocasionalmente con el cultivo dificultando la labor de mejoramiento que
llevaban a cabo los indígenas. Así, es concebible que en ocasiones en que su
cultivo se difunde fuera del ámbito de presencia de pejibayes silvestres, el
progreso de su mejoramiento genético fuese más rápido. Como última observación
se induce que, en el caso del pejibaye, el principio que presume que el centro
de origen del cultivo se encuentra en donde se presenta la mayor diversidad
genética no es aplicable, como tampoco lo es el hablar de un origen único.
Referencias:
1. Croizat-Chaley, L.
1976. Biografía analítica y sintética ("Panbiogeografía") de las Américas.
Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales. Caracas.
2. Huber, J. 1904. A
origen da pupunha. Boletim do Museu Paraense Emilio Goeldi, Botánica 4:
474-475.
3. Corrales, F.; y J. Mora
Urpí. 1990. El protopejibaye en Costa Rica. Boletín Guilielma Vol 2 N. 2. Pag:
1-11.
4. Mora Urpí, J. 1993.
Diversidad genética en Pejibaye II. Origen y domesticación. Pp. 21-29 in
IV congreso Internacional sobre Biología, Agronomía e Industrialización del
Pijuayo (J. Mora Urpí, L.T. Szott, M. Murillo y V.M. Patiño, eds.) Editorial
Universidad de Costa Rica, San José.
5. Mora Urpí, J.; y E.
Solís. 1980. Polinización en Bactris gasipaes H.B.K. Rev. Biología Trop. 28
(1): 153-174.
6.
Pickersgill, B. 1977. Taxonomy and evolution of cultivated plants in the New
World. Nature 268 (5621): 591-595.
7.
Prance, G.T. 1984. The pejibaye, Guilielma gasipaes (H.B.K.). Bailey, and the
papaya, Carica papaya L. Pp. 85-104 in Pre-Columbian Plant Migration (D.Stone,
ed.). Peabody Museum of Archeology and Ethnology, Paper No. 76. Harvard
University Press, Cambridge, U.S.A.
8. Turesson, G. 1922. The
species and the variety as ecological units. Hereditas, 3: 100-103.
9. Vavilov, N. I. 1951.
The origin, variation, Immunity and breeding of cultivated plants. Ronald
Press, New York.