Por Néstor Eduardo
Costa
Fuente: Cuadernos de Bioética (Ed. Ad Hoc.
Argentina, 1997)
Bien sabemos que todas las acciónes
humanas pueden ser analizadas y abordadas desde la Psicología; la clonación, ergo, no
escapa a esta premisa.
Decía
Carl G. Jung, que toda ciencia en el límite de sus conocimientos se trasciende a sí
misma. La clonación, es un claro ejemplo de lo sostenido por el pensador suizo; no más
basta recorrer los períodicos para darnos cuenta de la "revolución" que ha
causado cierta oveja inglesa y algunos monos norteamericanos. Pero, como no podía ser de
otra manera, en la Bioética el impacto ha sido enorme y es muy razonable y lógico que
así sea.
¿Fue
la pobre Dolly la original causante ?; o ¿unos monos
de laboratorio en los Estados Unidos? Daría la impresión que la ciencia y cierto periodismo intentan buscar
explicaciones a partir de una modalidad exitista. Leemos noticias donde se nos dice que
hace diez años se viene experimentando; ¿será
esto tan así ? ¿ y si fueran muchos más , por ejemplo, veinte o treinta o... desde
siempre?.
Luis
de Broglie
sostenía a finales de la década del veinte que todos los descubrimientos de la ciencia,
incluso los desarrollos de la conciencia ,están ya
presentes desde el comienzo, desde los orígenes, insertos en lo que denominaba el" inconsciente científico"; de Broglie
no era psicólogo, sino físico. Recordemos la vieja sentencia bíblica: "no hay nada
nuevo bajo el sol". Vamos a proponer entonces una lectura distinta para esta "antigua" fenomenología
clónica. Antigua, porque se encuentra desde tiempo inmemorial en nuestro inconsciente
colectivo, obviamente no con ese nombre, sino con muchos otros
que la aluden; "nueva" porque recién se ha podido poner en acto.
Nos señala García Bazán que: "El término
español "religión" deriva del
sustantivo latino "religio", el que de
acuerdo con Cicerón y Aulio Gelio, provienen, igual que el pariticipio "religens" del verbo "relego(ere)" cuyo significado es: "reunir de nuevo", "releer" o "volver a pasar sobre algo" con el
pensamiento, la lectura o la palabra".
¿Cuál
tomamos de estas definiciones?; fijémonos que casi todas nos sirven para nuestro estudio;
sin embargo, por una cuestión metodológica solamente nos quedaremos con una: "releer".
¿Porqué ésta y no otra?. Simplemente porque se encuentra
en forma explícita en el título e implícita en la propuesta: LECTURA DE UNA INSCRIPCIÓN ATEMPORAL.
Jung,
a quien nada de esto le hubiera sorprendido, sostenía con meridiana y anticipada claridad
que nuestra actitud moderna habla con orgullo de las tinieblas de la superstición y de la
credulidad medieval o primitiva, olvidando por completo que con nosostros llevamos todo el
pasado, escondido en "los sótanos del rascacielos que es nuestra conciencia racional
(...) La verdadera historia del espíritu no se conserva en los libros doctos, sino en el
organismo vivo, anímico de cada individuo".
Hoy
dia suele hablarse de "palabras claves", que operarían como dadoras de sentido
en un planteo investigativo. Vamos a transitar por algunas: a) el mito (colocándonos en
una perspectiva muy amplia y heterodoxa incluimos
las leyendas, los cuentos populares y el folklore de las diversas culturas) ; b) la
llamada "literatura fantástica" - esta última no es más que la posibilidad de
capturar lo inconsciente y vertirlo en una obra-; c) el tema de la inmortalidad y d) la
simbólica de la máscara.
Como
se sabe, el mito es narración de sucesos, relatos de hechos acaecidos en un tiempoy
espacio primordiales; por tanto y desde la vertiente mítica: historia verdadera y no
fabulación fantástica. Desde este punto de vista el mito se nos presenta como una
epifanía o revelación. Al mismo tiempo, es símbolo/relato, que se transmite, que se
recibe, conserva e interpreta o reactualiza, y que de nuevo se entrega (....) el hombre
posee el mito como la memoria ancestral de la humanidad.
La
necesidad de la expresión mítica se satisface si tenemos un criterio que explique
suficientemente el sentido de la existencia humana en el universo, un criterio que proceda
de la totalidad anímica.
Ni
Freud, ni Jung, quedaron al margen de las posibilidades psicológicas que el mito ofrece.
El primero destacando la importancia de mitos como el de Edipo, (y la fenomenología
incestuosa que lo comprende y le precede) y el de Narciso; el segundo, haciendo un
recorrido casi permanente por la mitología universal. Abraham, Riklin y Rank (El mito del nacimiento del héroe), entre otros,
también desde la psicología aportaron investigaciones; y mitólogos tradicionales como
Zimmer y Kerényi dejaron su impronta, para que más modernamente la retomaran estudiosos
como: Joseph Campbell, Mircea Eliade, George Gusdorf, etc.
El
mito, por lo tanto, visto desde lo psicológico nos brinda la posibilidad de encontrar en
ellos todas las manifestaciones de la conducta humana. Su acceso: los símbolos; sus
imágenes: las arquetípicas y su sentido totalizante. Por lo tanto, lo creador en
cualquier orden de lo humano que querramos fundamentarlo se halla en los mitos en forma simbólica; suerte de "lenguaje
olvidado" como diría Erich Fromm.
Veamos
algunos a título de simple ejemplo: El de Narciso: la versión más conocida es la de
Ovidio en las Metamorfosis , la cual seguiremos
en forma abreviada .En ella, Narciso es hijo del dios del Cefiso y de la ninfa Liríope.
Al nacer, sus padres consultaron al adivino Tiresias, el cual les respondió que el niño
"viviría hasta viejo si no se contemplaba a sí mismo"; como sabemos era un
hermoso joven que, de acuerdo a Ovidio, despreciaba el amor (según Pausanias, Narciso
tenía una hermana gemela que era bellísima, al morir y como la quería entrañablemente
experimentó gran dolor. Un dia, al verse en una fuente, creyó ver la figura de su
hermana, aunque sabía que no era ella; de ahí en más siempre la buscaba en las fuentes,
lo que habría originado, según Pausanias, a la leyenda tal como se la conocía- señala
Pierre Grimal que esta versión es un intento "racionalista" del mito
preexistente).
Narciso fue objeto de la pasión de numerosas doncellas, pero siempre permaneció
indiferente a sus pedidos; aquellas, despreciadas por el héroe piden venganza al cielo.
Némesis (diosa de la venganza) las escucha y hace que en un dia muy caluroso, después de
una cacería, Narciso se incline sobre una fuente para calmar la sed; al ver la imagen de
su rostro tan bello se enamora de él inmediatamente, "e insensible ya al resto del
mundo, se deja morir inclinado sobre su imagen".
En
la mitología griega tenemos otro acceso simbólico notable: es el de Cástor y Pólux,
más conocidos como el " mito de los
gemelos". Según una versión hijos de Leda y de Tíndaro, rey de Esparta. Zeus,
se habría enamorado de Leda y para conseguirla se transformó en cisne. Puso Leda dos
huevos y de uno de ellos nacieron Pólux y Helena, inmortales por ser hijos de Zeus, y del
otro Cástor y Clitemnestra, mortales por serlo de Tíndaro. Los dos hermanos participaron
en varias aventuras, en una de ellas muere Cástor, por ser mortal. Pólux, que amaba a su
hermano, pidió a Zeus que lo volviese a la vida a cambio de privarle a él de la
inmortalidad; Zeus concedió que todo el tiempo que estuviese Cástor en la tierra
habitase Pólux en la morada de los muertos. De esta forma vivían y morían
alternativamente. Dado que Zeus los amaba profundamente, los colocó entre los astros con
el nombre de los Gemelos, como dos constelaciones, una de las cuales desaparece cuando
nace la otra.
En
la tradición mitraica, sobre todo en las representaciones del sacrificio del toro (sacrificium mithriacum) muy a menudo se ve a los
dos dadóforos, Cautes y Cautopates, uno con la antorcha hacia arriba y el otro con la
antorcha hacia abajo; constituyendo una pareja de hermanos que revelan su carácter de
inmortales con la posición de la antorcha. "Cumont los relaciona con los Eurotas sepulcrales, genios con la antorcha
invertida que poseen un significado tradicional. Uno sería la muerte y otro la vida".
Entre
las leyendas, elegimos la mesopotámica de
Gilgamesh (que algunos elevan a categoría mítica) que es considerada por algunos como la
más antigua de la humanidad. Héroe legendario de Sumeria. Pleno de arrojo y de
portentosas facultades físicas, era rey de Uruk, y la epopeya lo muestra haciendo
sobrehumanos esfuerzos por atrevesar el océano de la muerte "en busca de una vida
que desconozca todo término o fin".
Estos
pocos, pero fundamentales ejemplos extraídos de la mitología: ¿qué intentan decirnos
simbólicamente? ¿Qué lazo de unión como cordón umbilical los une?. Todo mito vela y
revela una realidad última y, en todos estos casos parecerían decirnos que sólo los
dioses pueden "jugar" como damero blanco y negro con la vida y la muerte
(inmortalidad); y también "aparentemente" sólo ellos logran un
"igual". Sin embargo, la libido, esa energía creadora intenta igualarnos a los
dioses, por lo menos a través de la técnica actual. ¿No será que ésta, con toda su
informática, querrá terminar ocupando el lugar de la mitología, como una suerte de
segunda mitología?. Los antiguos recurrían a los oráculos para la solución de sus
problemas, hoy algunas de esas respuestas se buscan en un ordenador. ¿Serán estos
adelantos técnicos un preludio de una nueva mitología?. Entendemos que no, dado que
éstas respuestas "ya estaban" como
decía de Broglie en nuestro inconsciente.
¿Quién
no se ha pensado alguna vez inmortal?. Siempre se piensa la muerte de un otro, nunca la
propia, aunque racionalmente así se crea (por supuesto "yo" voy a morir un dia-
por ahora no - porque como Narciso, me amo demasiado). La sentencia niestzcheana
"sereís como dioses" repica en la ciencia, tal vez sin saberlo la propia
ciencia, pero sí nuestro inconsciente colectivo que atesora las enseñanzas como una
suerte de "saber absoluto" y
anticipatorio.
La dinámica de los dioses al
decir de Jung es energía anímica. Ese es nuestro elemento inmortal; representa el
vínculo merced al cual el hombre siente que nunca se extingue en la continuidad de la
vida."Es la vida de la vida de la humanidad. De sus fuentes, que brotan de la
produndidades de lo inconsciente, proviene el tronco de la humanidad entera, puesto que el
individuo, por lo menos biológicamente, es sólo una rama (un klon) desprendida de la madre y
trasplantada".
Los mitos no son una simple y burda historia, como ya dijimos, son enseñanzas, son
símbolos vivos que nos recuerdan
continuamente nuestra condición humana; nuestros deseos de trascender aunque más no sea
en otro " igual a nosotros".
Según
Heródoto, los griegos habían sido influídos por los egipcios acerca de que la psiqué es inmortal. En el Egipto antiguo, la momia
fue designada como una copia, lo que nos sugiere
nuevamente la idea de trascendencia e inmortalidad al
tiempo que anticipa lo que siglos más tarde
se instrumentará a partir de la clonación;
pequeña diferencia dado que la momificación se llevaba a cabo con el sujeto ya muerto;
la clonación en cambio, a partir de lo viviente, como un sujeto "desprendido"
de nuestra propia vida. La "pequeña diferencia" es un poco más de veinticinco
siglos y el pasaje de lo aparentemente inanimado a lo animado.
Tomando
en cuenta la Psicología Analítica, este otro "igual a nosotros", se podría lograr
solamente a través de una relación incestuosa con la madre (mito del incesto), dado que se procrearía a sí
mismo a través de ella, esto debe entenderse necesariamente en forma simbólica; pero la
prohibición del incesto lo impide. Lo que se busca en última instancia no es la
cohabitación con la madre, sino el "re-nacimiento",
con lo que se lograría una especie de continuidad, de inmortalidad, un ser que vuelve a
nacer niño; un re-nacer, con lo cual damos
cuenta de la importancia de lo mitológico al tiempo que se cubre una explicación
teleológica.
La literatura, sobre todo la fantástica, tampoco
ha estado ausente.
Oscar Wilde en su muy conocida obra: "El retrato de Dorian Gray", también
realiza un pacto perverso para lograr la inmortalidad. Como sostiene Mariana Laura Merini,
en un breve pero muy criterioso ensayo "en la persona de Dorian Gray, se hallaba un
ser envilecido, perverso, dotado de una belleza sobrenatural que fascinaba con su sóla
presencia, pero esto correspondía sólo a la forma ya que en su interior estaba vacío,
falto de emoción alguna".
Ray
Bradbury, en uno de los cuentos del "Hombre ilustrado", nos relata la dramática
situación de un hombre que a instancias de
un viejo conocido, encarga un marioneta similar en todos los detalles a él mismo para que
lo reemplace en su casa por sólo una noche; al volver a
la misma por la madrugada, descubre horrorizado que su amada esposa era
también otra marioneta.
Bioy
Casares, en "Máscaras venecianas", hace rechazar al personaje de su cuento la posibilidad que le
ofrece un amigo de recuperar a su amada Daniela, dado que la misma había sido hecha de un
clon de sí misma; la "verdadera" Daniela no quería reaunudar un viejo amor que
no tenía ya para ella sentido. Esa " réplica", ese "clon" no le
interesa; el héroe no quiere una mujer idéntica, la quiere a ella.
Del
mito fuimos a la epopeya y de ésta a la literatura fantástica, en todos los casos el
juego de la inmortalidad, el juego de ser dioses, de trascendernos en un
"igual"; ¿pero, es lo mismo "igual" que "idéntico"?.
¿No
terminará siendo una especie de "fotocopia infiel"?. Si bien podría duplicarse
el soma, ¿podría duplicarse el alma ?. Es simplemente una de las tantas preguntas y que
tal vez nunca tenga respuesta.
En
la psicología junguiana, el concepto de persona,
se encuentra muy ligado al de máscara; muy
apropiada relación dado que la persona es aquel sistema de adaptación o aquel modo con
el cual entramos en relación con el mundo. Y la
máscara es aquello que "nos oculta", lo que cubre al verdadero personaje.
El peligro, como sostiene el mismo Jung, es identificarse con la máscara que todos
portamos; dejar de ser proceso, para ser "máscara". ¿Un clonado de nosostros
mismos, es una máscara? o tal vez más apropiado sea aludir a una "mascarada"
que oculta al otro, al primigenio, al auténtico.
Las
máscaras sirven para que las metamorfosis puedan ocultarse, es una especie de acto
mágico.
Como sostiene Cirlot,
todas las transformaciones tienen algo de profundamente misterioso y de vergonzoso a la
vez, puesto que lo equívoco y ambiguo se produce en el momento en que algo se modifica lo
bastante para ser ya "otra cosa". Un clonado, ¿es "otra cosa"?; ¿es nuestro
"Yo" proyectado? y, en caso que así sea ¿qué es lo que se proyectó: todo, una parte, algunas partes?. Si proseguimos
con las asociaciones y con las preguntas: ¿es nuestro
"inconsciente" tanto personal como
colectivo, es nuestro "espíritu"?;
nuestra aparentemente única historia ¿es presente, pasada y futura?. Esa suerte de doble
especular esa especie de "otro" que a lo mejor podría multiplicarse de quererlo
la ciencia (y los gobiernos), hasta el infinito, que ha sido "desprendido de nuestro ser" podría
llegar a ser un "nosotros múltiple" que
de sólo pensarlo nos anodada.
Hemos
pasado sin quererlo desde el existente (yo) a un "nosotros" que nos abre las puertas- por ahora - de lo
difuso, de lo borroso, de la sorpresa que confirma la existencia de lo inconsciente
colectivo y del "principio de incertidumbre" de Heisenberg.
Michel
Cazenave afirma, siguiendo el pensamiento de Jung, que de acuerdo con la lógica interior
del dominio arquetípico, es decir, de los contenidos del inconsciente colectivo,
"aventuraría la hipótesis de que el inconsciente representa el saber del universo
sobre sí mismo",
tal vez identificable con ese género del saber inmanente pero forzosamente inconsciente.
Lectura cercana a de Broglie.
Alejandra
Pytel, una futura colega, nos acercó hace unos dias un escrito sobre Cortázar, este
sostenía: "...No hago diferencia entre lo real y lo fantástico...para mí lo
fantástico procede siempre de lo cotidiano..."
Lo inconsciente por lo tanto, guarda esta
información "clónica" en forma
potencial, como todos los otros descubrimientos de la ciencia a través de toda su
historia. Qué queremos decir con ello?- muy simple, para ello ha de bastar un sólo
ejemplo: le llevó muchos años a Einstein llegar a su famosa fórmula (E= m.c 2),
su genialidad consistió en haber capturado y
plasmado en una fórmula matemática lo que el conjunto de la humanidad de su época
necesitaba. Lo mismo sucedió con Freud, con Pauli, con Heisenberg y con tantísimos otros
en el largo decurso evolutivo humano.
Por ahora, nuestra oveja Dolly y los monos son
simplemente una "actualización" ya contenida; incluso, no podemos llegar a
saber si algún humano no ha sido ya clonado. Hay diversos tiempos, el psíquico es uno de
ellos, aunque sabemos que en algunas oportunidades se nos presenta actuando sobre un
espacio/tiempo continuo, como en la física cuántica. Tal vez llame la atención que nos
hayamos deslizado hacia conceptos que provienen de la microfísica, sin embargo, no son
ajenos para nosostros, para quien nos gusta el pensamiento de Carl G. Jung las
vinculaciones teóricas entre la psicología y la física. Cazenave, a quien ya hemos
mencionado, señala que el universo es cuántico y relativista al mismo tiempo y que
cuando abordamos su indeterminación damos cuenta de los límites en que se encuentra
nuestro conocimiento. Si la ciencia es la representación que tenemos del mismo y si esa
representación puede mejorar sin cesar, mediante los procesos evolutivos y de
diferenciación, habría por tanto complementaridad entre el enfoque científico
propiamente dicho y el enfoque
"psicometafísico" que propone.
Nadie
pone en duda que a la razón le debemos los avanzadísimos descubrimientos técnicos y la
posibilidad de manejar la materia, pero, tampoco nadie debe dudar que poseemos zonas
irracionales, y no hacemos con esto ningún juicio de valor, zonas que pertenecen a las
profundidades de lo inconsciente, que no es un tacho que posee sólo desperdicios, allí
también se encuentra lo mejor del ser humano, su creatividad.
Ha sido la psique (la totalidad consciente- inconsciente) de uno o
de muchos que en el transcurrir de los milenios se han amalgamado para lograr los
productos actuales en diversos campos del saber. Por lo tanto, si la clonación es una
manifestación de la cultura, ésta al decir de Jung, no es ni más ni menos que la
expresión de fenómenos psíquicos y el sentido de este desarrollo es la movilidad y la
facultad de transformación de la energía que le es propia.
Bibliografía
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Reeves,
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sincronicidad. ¿Existe un orden a-causal?, Gedisa, Barcelona, 1993.
NOTAS:
Doctor
en Psicología. Vice-Decano del Departamento de Psicología de la Universidad John F.
Kennedy. Profesor Titular de Psicología General I y II en la Licenciatura en Psicología
y Profesor Titular de Corrientes Psicológicas actuales en el Doctorado en Psicología de
la Universidad John F. Kennedy. Presidente de la Asociación para la Formación e
Investigación en Psicología Analítica. Vice-Presidente 2° de la Sociedad Argentina de
Psicología
Louis Víctor de Broglie físico francés; sus investigaciones dieron por resultado una
síntesis abstracta de la mecánica, de la electricidad y de la óptica electrónica. Esta
síntesis se conoció con el nombre de "mecánica ondulatoria". En 1929 fue
distinguido con el Premio Nobel de Física (N. del
A.).
Del griego "Klon" = rama; grupo de individuos de la misma constitución
genética, que derivan por reproducción asexual, de un sólo individuo originario (N.del A.).
García Bazán, Francisco: Religión en Enciclopedia
Iberoamericana de Psiquiatría, Vidal-Alarcón-Lolas-Macropedia III, Editorial Médica
Panamericana, p. 1560.
Jung, Carl G.: Psicología y Religión, Paidós
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Cfr. García Bazán, F.: El hombre en el pensamiento
oriental, E.C.U.A., Buenos Aires, 1988, p. 1; y también: Costa, Néstor E.: Temas de psicología junguiana, C.E.A., Buenos Aires, 1995, pp. 99/100.
Cfr. Grimal, Pierre- Diccionario de Mitología
Griega y Romana Edit. Paidós-
Barcelona/Bs.As. 1982.
Grimal, P.: op. cit., p. 370.
Jung, Carl G.: Símbolos
de transformación, Paidós, Buenos Aires, 1962, p. 213.
Cfr. Diccionario de la mitología mundial, Edaf,
Madrid, 1984.
"La literatura, lejos de ser un
artificio, nos devuelve el sentido primigenio de la palabra, intenta acercarnos a ese modo
de sentir la realidad, es un cántaro que recoge un sentimiento propio del lenguaje de
todos los hombres y acaso de todo el universo.
"La literatura
fantástica cumple ese cometido con mayor eficacia (.....). Describir un mundo fantástico
y verosímil es un acto mágico que fascina al espíritu y que insinúa que el mundo en
que se vive es uno de los mundos posibles pero no el único. Es a la vez una incusrsión
del espíritu, una pregunta que la imaginación realiza a los pliegues más profundos de
la realidad".- Nante, Bernardo: Mística y Metafísica en la obra de Borges,
en Revista Signos, Universidad del Salvador,
Buenos Aires, año XI - n° 21, ene/jun. 1992,
p. 137.
Merini, Mariana L.: Sobre el retrato de Dorian Gray- ¿ levedad o
peso?. Ensayo inédito, 1997.
Bioy Casares, Adolfo: Máscaras
venecianas, Alianza Editorial, Madrid,
1994.
Cirlot, Juan Eduardo: Diccionario
de símbolos, Labor, Barcelona, 1985.
Cfr. Costa, Néstor E.: Sincronicidad y saber
absoluto en la teoría de Carl G. Jung, C.E.A.,
Buenos Aires 1997.
Cfr. Costa, Néstor E.- Op. cit. y
también Cazenave, M.: Sincronicidad,
física y biología en: La sincronicidad
¿Existe un orden a-causal? Edit. Gedisa-
Barcelona 1993.