Catálogo de la Colección "Derecho, Economía y Sociedad" Sitio Oficial de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires

Regulación jurídica de las biotecnologías

Curso dictado por la Dra. Teodora Zamudio

Equipo de docencia e investigación UBA~Derecho

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 Glosario

Capitulo 5. Una breve visión sistémica del problema


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El Convenio sobre la Diversidad Biológica en la Argentina y la cuestión del acceso en nuestro país

 por Marcelo Turnes.

5.1.- Los sistemas y la información

5.2.- El derecho como un sistema.

5.3.- Relación entre sistema derecho y el sistema "naturaleza".

 

Índice general de la tesina

Capítulo 1. La diversidad biológica
Capítulo 2. El Convenio sobre la Diversidad Biológica
Capítulo 3. Relación del Convenio sobre la Diversidad Biológica con otros convenios internacionales atinentes a la propiedad intelectual
Capítulo 4. El marco general de la cuestión del acceso a los recursos genéticos...
Capitulo 5. Una breve visión sistémica del problema

 

5.1.- Los sistemas y la información

 

Fue un biólogo austríaco, Ludgwig Von Bertalanffy,[1] uno de los fundadores de este nuevo enfoque o paradigama, en le década de 1930, a quien se le pueden agregar los trabajos del Ronald Ashby y Gregory Bateson, en las décadas inmediatamente posteriores ( del 40 y del 50).

Estas ideas, dice Nicolas Intzessiloglou,[2] madurarán posteriormente para convertirse en la base de la Teoría General de los Sistemas. Se trata de una construcción teórica que trata de los principios  y de las leyes que conciernen a toda clase de sistemas, en no importa que rama científica, y que busca la formalización matemática de las relaciones y las funciones isomorfas características del conjunto de los sistemas del mundo material e inmaterial. Utilizando los conocimientos adquiridos por otros procedimientos interdisciplinarios, tales como la teoría de las organizaciones, la cibernética y la teoría de los juegos, Ludwig Von Bertalnffy y sus colaboradores han enriquecido y desarrollado la Teoría General de los Sistemas.

Expresa Ernesto Grun[3] : “A esta Edad Posindustrial la precedión la Edad Industrial, o de la Máquina (el mecanicismo) cuya visión o paradigma  se basaba en dos creencias: 1º)  que es posible entender completamente el mundo y 2º) que este entendimiento podía lograrse mediante el método analítico.

“Podemos decir, continúa, que sus principios básicos son: el reduccionismo, el método analítico y el determinismo.”

“El reduccionismo implicaba “reducir” todo a elementos últimos, irreductibles, a partir de los cuales  se explicaba luego el resto. Se pensó durante largo tiempo (desde los griegos hasta nuestros días) que ellos eran p.ej. en física los átomos, y más modernamente en biología la célula, y en la sociedad, el individuo. Los modernos descubrimientos en todos estos campos demostraron la falsedad de la existencia de tales últimos elementos (esto resulta particularmente visible en la física moderna).

“El método analítico consiste en desarmar en partes discretas lo que se quiere entender, tratar de explicar el comportamiento de las partes separadas y amalgamar el entendimiento de las partes en un entendimiento de la totalidad. Intzessiloglou dice, con respecto al derecho, que el método analítico lleva al desmantelamiento del fenómeno jurídico y concluye en una pérdida de información preciosa, tanto para la comprensión del fenómeno jurídico, como para su estudio operacional. Esta información no se pierde cuando se abarca el fenómeno jurídico en su totalidad, a saber, cuando se lo indentifica por medio del concepto de sistema.”

“A su vez el determinismo es la creencia de que todos los fenómenos se explican por relaciones de causa y efecto (las causas causan que las causas causen las causas, como dice Francia). Por la causa se intentaba explicar el efecto, excluyendo cualquier incidencia del medio ambiente e ignorando que en todo fenómeno inciden multiplicidad de “causas”  y no es el producto de una sola de ellas.”

“Este modo de pensar, continúa Grun, creaba problemas prácticamente irresolubles como la antinomia determinismo – libre albedrío y las dificultades de verificar leyes sobre la base de la causalidad, lo que implicaba tratar de crear condiciones ideales (como por ej. la gravedad, tratando de simular un vacío absoluto de la caída de cuerpos en un laboratorio.)”

“Así, al finalizar la segunda guerra mundial numerosos científicos reconocieron que “pasaba algo” y comenzó a verse que cuando se “analizaba” un sistema sus propiedades esenciales se perdían (p.ej un automóvil desarmado no transporta, una persona “desarmada” no vive,). Y entonces advirtieron que era necesario un pensamiento sintético para explicar el comportamiento de un sistema. Mediante esta forma de pensamiento trata de revelarse la función , en lugar de la estructura ; más que el porqué el sistema funciona de una cierta manera, para qué lo hace. Cabe advertir que no implica desechar el método analítico. Análisis y síntesis son complementarios, y el pensamiento sistémico los incluye a ambos.”

Para Ernesto Grun, la Teoría General de los Sistemas tiene los siguientes objetivos principales:

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investiga las analogías, paralelismos, semejanzas, correlaciones e isomorfías de los conceptos, leyes y modelos de las diversas ciencias. A este respecto cabe precisar un concepto central de Teoría General de los Sistemas como lo es el de “isomorfía” que Francois define como la fórmula, pauta, estructura, proceso o interacción que demuestra ser la misma, aunque en términos generales, a través de numerosas disciplinas y escala de magitudes de sistemas reales, pese a la diferencia obvia de las partes de los distintos sistemas.

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fomenta la transferencia de conocimientos entre las diversas ciencias.

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estimula el desarrollo y formulación de modelos teóricos en aquellos campos que carecen de ellos o en los cuales los mismos son muy rudiementarios e imperfectos.

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promueve la unidad de las ciencias y trata de obtener la uniformidad del lenguaje científico.

         A su vez la cibernética que se ocupa del estudio del mando, del control y de las regulaciones de los sistemas  constituye una parte inseparable de la Teoría General de los Sistemas y sus conceptos son extremadamente útiles para entender el funcionamiento de sistemas complejos, entre ellos el Derecho.

         Francois[4] nos proporciona la siguiente definición de sistema: “Es una entidad autónoma dotada de una cierta permanencia y constituída por elementos interrelacionados que forman subsistemas estructurales y funcionales, que se transforma dentro de ciertos límites de estabilidad, gracias a regulaciones internas que le permiten adaptarse a las variaciones de su entorno específico.”

         Grun[5] nos expresa: “Por ello la Teoría General de los Sistemas no estudia a los sistemas a partir de su organización interna, sus interrelaciones recíprocas, sus niveles jerárquicos, su capacidad de variación y adaptación, su conservación de identidad, su autonomía, las relaciones entre sus elementos, sus reglas de organización y crecimiento, su desorganización y destrucción, etc.”

         “Una de las virtudes esenciales de la Teoría General de los Sistemas es la de tratar los sistemas, sin prescindir de las relaciones con su entorno manteniendo además las conexiones internas y externas de sus elementos. Todo lo cual no puede ser separado sin destruir la esencia del sistema, es decir su unidad. Pues una de las ideas básicas en la Teoría General de los Sistemas es que el todo es más (y es otra cosa) que la suma de sus partes porque las características de las partes constitutivas de ese todo no son explicables a partir de las características de las partes aisladas. Es otra cosa y es más porque la entidad de nivel superior tiene otras capacidades  que las partes que lo componen.

         La piedra angular de la existencia de todo sistema consiste en el hecho de que constituya una entidad aislada pero su aislamiento no es absoluto, aunque sí lo suficiente, para poder ser distinguido de su entorno, clara y permanentemente.”

         Grun [6]nos dice: “ El sistema, en el caso de los sistemas biológicos, está rodeado por un límite o membrana que los aísla relativamente, separando el endomundo del exomundo. Las membranas de este tipo son siempre selectivamente permeables y juegan un papel capital en la organización de los intercambios de los intercambios entre el sistema y su entorno (o, enventualmente, en los que operan entre subsistemas, por lo general, ellos mismos, limitados por membranas). Los sistemas metavivientes también desarrollan membranas, aunque, en este caso el concepto en sí debe ser ampliado un poco. Es evidente que las fronteras políticas, los recintos de las empresas y organizaciones, en el caso de las sociedades humanas, o los límites de las termiteras en las sociedades animales, son membranas en el sentido antes definido: son funcionalmente homólogas a las membranas biológicas. "

Dentro de esta perspectiva epistemológica, Ramón Margalef [7], ecólogo catalán, nos expresa que “un sistema es algo que puede ser disecado, donde reconocemos partes separables que actúan unas sobre otras. El sistema cambia, pues, con el transcurso del tiempo, pero conserva alguna propiedad invariante. Puesto que tenemos libertad para escoger las invariables, casi nada escapa a la posible definición de sistema.”

“Un sistema se concibe compuesto de elementos y de las interacciones que ponen en relación a unos elementos con otros. El resultado de estas interacciones es que, suponiendo que persistan, no podemos decir que los futuros estados del sistema sean completamente indeterminados o al azar. Es posible dar una descripción suficiente de un sistema en una forma que sea abreviada o más corta, en relación con la presentación de todo el sistema. Lo más importante es la existencia de restricciones, que de alguna manera limitan el ámbito dentro del que se sitúan los estados futuros. Cuando un elemento, o un subsistema, se combina con otros en el seno de un sistema, aparece cierta convergencia de comportamiento, en el sentido que cada elemento influye sobre las posibles variaciones de los demás, y, como consecuencia, el número de posibilidades que, a priori, podía parecer muy grande, queda más o menos limitado. Un sistema tiende a converger, o a cerrarse sobre sí mismo. Los sistemas que no se comportan de esta manera, desvanécense , y nada hay que delimitar o reconocer como sistema. Puesto que cada acción o movimiento depende de la constelación de influencias procedentes de los otros elementos inmediatos, las posibilidades de variación se reducen y la actividad del sistema parece guiada o regida. En sentido muy amplio, todo sistema se puede calificar de cibernético, si por cibernética entendemos la especialidad científica que se ocupa de la regulación y del control.”

Este mismo autor nos dice más adelante, refiriéndose al concepto de información, vital para comprender lo relativo a los recursos genéticos, ya que con su tráfico lo mayormente valioso es justamente la información biológica que portan: “La ciencia reconoce como componentes del Universo a la materia y a la energía. Pero es igualmente importante la forma como aquéllas aparecen organizadas en sistemas. Hablamos de información o de forma, para referirnos a la manera como la energía y la materia se combinan y extienden en el espacio.. La palabra forma tiene una larga tradición en filosofía, en el sentido de algo añadido a la materia y que le da propiedades particulares y concretas. La forma sería diferente de una parte de la materia a otra. Este antiguo concepto de forma corresponde más o menos a una manera constructiva de entender el concepto más reciente de información, usándolo en un sentido más amplio, quizás un poco más amplio aunque no sustancialmente diferente, del sentido que tiene en el contexto usual de la teoría de la comunicación.”

“En la teoría de la comunicación, información se usa con referencia a mensajes. Después de la recepción de un mensaje y según la cantidad de información que contenga, disminuye la incertidumbre que existía a priori. Lo que ocurre con la transmisión de un mensaje se puede generalizar, para aplicarlo a cualquier proceso temporal que conduce a hacer más estrecha, menos incierta, una distribución inicial de probabilidades. Antes de echar una moneda al aire, tener cara o cruz se anticipan como igualmente probables; después de la operación, el 50% de la probabilidad a priori  se convierte en una certeza para una de las dos posiciones. Este sencillo experimento proporciona la unidad con que se mide la información, el bit".

"El que envía y el que recibe un mensaje deben ponerse de acuerdo acerca del uso de un marco de referencia común, un código, en relación con el cual el mensaje tiene sentido (sentido semántico). Dicho código representa también información, puesto que ha sido seleccionado dentro de un conjunto infinito de códigos posibles, y representa lo que podemos calificar de meta-información en relación con un determinado mensaje. ....El uso de una parte de la información posible en la naturaleza, en forma de mensajes concretos, ha de ser precedida de la selección de mucha más información y su organización en una serie de estratos operacionales. En consecuencia, la cantidad de información que se reconoce como tal, en un contexto particular, depende de la selección del código, y del sistema general que ha engendrado el código en el tiempo, o sea de la historia. Todo esto puede explicar como, aunque la información es un atributo de cualquier sistema formado por materia y energía, a veces de habla de ella como si fuera independiente de su soporte físico."

"Tal como se ha indicado, un sistema se caracteriza por la convergencia en el comportamiento de sus diversas partes. En consecuencia, el conjunto de los estados posibles es más limitado que el de estados que serían previsibles de no conocer las interacciones entre las partes. La propiedad básica de todo sistema consiste en la restricción del número de estados o configuraciones realizadas. Por lo tanto, todo sistema contiene información, en el sentido propio con que se usa dicha palabra en la teoría de la comunicación. El contenido de información inicial sería máximo si todos los futuros estados fueran totalmente predecibles a partir de la situación de partida. Un modelo que pretende predecir los estados futuros de un sistema (Margalef dice "ecosistema", pero el contenido puede generalizarse a "sistemas" en general), pretende, a la vez, tener toda la información pertinente. En estos casos, cualquier observación suplementaria no añade nueva información ni reduce la incertidumbre. El reconocimiento de sistemas y de organizaciones acepta que su descripción abreviada es posible y, por tanto, es posible la ciencia; pero no sugiere un mecanismo universal determinado."

Como es dable observar, realizando un poco de esfuerzo por parte de nuestra capacidad para producir analogías, y también por subsumir lo particular en lo general (un esfuerzo deductivo), podemos aplicar el contenido de los párrafos anteriores al funcionamiento del sistema judicial (también al del administrativo, político, etc), y más tarde, utilizarlo también como puente entre el derecho y el entorno biológico.

Margalef[8], refiriéndose a la relación existente entre la información y la termodinámica (ciencia que estudia lo que sucede cuando una clase de energía se transforma en otra, en sentido amplio), expresa...."las fronteras e interfases son muy importantes y la capacidad de acumular información se refleja en la riqueza de fronteras que se pueden reconocer. De manera más realista, la información o la forma aparecen siempre asociadas al desarrollo histórico. En un mundo que ya posea cierta estructura, cualquier interacción entre la materia y energía modifica la estructura y hace que los cambios futuros sean más predecibles y no menos predecibles que en un momento anterior."

Luego Margalef[9] expresa: "La información que está presente en estructuras actuales y que se puede utilizar en reconstruir el pasado, se puede considerar que refleja realmente la energía usada y degradada en el pasado. Esta energía  no se ha perdido completamente, puesto que las estructuras que ha formado o informado, siguen siendo importantes para canalizar cambios futuros, haciendo determinados estados futuros más probables que otros. Es posible descubrir o interpretar la "utilidad" de dicha información, si estamos dispuestos a aceptar que las estructuras acumuladas hacen "más eficiente" la degradación de más energía"

"La termodinámica, continúa, se ocupa del trabajo y del calor y muestra empíricamente como, después de cualquier cambio, es imposible recuperar enteramente o usar de la misma manera la energía que ha experimentado cierta interacción con sistemas materiales. La función de entropía describe sinópticamente  el estado del sistema, aumenta con cualquier cambio y va sumando las partidas de la energía que se torna irrecuperable. La ley del aumento de entropía es aplicable y válida para el conjunto del Universo"

"La acumulación de información no es gratuita, pues significa cambios de energía y, por tanto, un aumento de valor de la función de entropía (que en cierta manera mide el grado de desorden). Pero la información conseguida, persistente en forma de estructura, puede orientar, en uno u otro sentido el uso futuro de la energía, de manera tal que se puede juzgar más eficiente, cuando estratos sucesivos de información suben de categoría y adquieren influjo sobre otros estratos más fluidos. Así se organizan canales, códigos y se da sentido a la nueva información que entra. Todo esto quiere decir que los elementos de un sistema de información adquieren un valor especial cuando toman la forma de un código, una memoria, una gramática o una máquina determinista", nos expresa Margalef[10], y más adelante,..."La conclusión sencilla que deseo sugerir es que ninguna energía se degrada sin dejar ninguna huella que no se pueda reavivar en un momento posterior, al coste de una energía suplementaria, por supuesto, pero a un precio que podemos considerar relativamente bueno si estamos en disposición optimista.......El aumento de entropía en el sistema amplio estaría unida automáticamente al aumento de información, pero no se puede encontrar utilidad a la tarea de medir información en esta etapa. La información aparece más significativa cuando ayuda a dirigir, según cierta trayectoria, los ulteriores procesos de degradación de energía, de tal forma que una fracción mayor de dicha energía se puede recuperar "para determinados fines".

Margalef expresa luego, y esto tiene un fuerte conexión con la "acumulación" de información que realizan las sociedades tecnólogicamente más avanzadas en relación con o "absorviendo" la información presente en países menos desarrollados, se de sus recursos genéticos como cultural en relación a determinados usos de plantas medicinales,  través de sistemas "rígidos", tales como los sistemas "clásicos de derechos de propiedad intelectual, como las patentes, los derechos de obtentor, etc: "Las diferencias en la naturaleza en la naturaleza en vez de desvanecerse tienden a hacerse más marcadas, más bruscas, pues la interacción a través de cualquier frontera hace aumentar la información precisamente del lado que ya anteriormente era más complejo. 

Este efecto resulta particularmente importante en el estudio de intercambios entre sistemas. El sistema que es mayor, en términos de organización adquirida, puede hacer siempre un mejor uso de la información, es decir, la asimila y la multiplica.

......."Tal asimetría en el intercambio de información se percibe como "injusta", no expresa este autor, puesto que el participante que ya tenía más información, recibe aún más. Hay pues, una bonificación o premio que acompaña a todo mayor contenido de información que, a menudo, aunque no siempre, corresponde al mayor tamaño de la entidad (en un país podría medirse por la cantidad de energía exosomática consumida, en bruto o tal vez per capita) u organismo que maneja la información, y este mecanismo opera a lo largo de toda la evolución. Esta constatación ha recibido la designación de "principio de San Marcos", por una conocida frase del Evangelio de dicho Santo (4:25).

         "Pero sería más apropiada la denominación de "principio de San Mateo", pues su Evangelio es más antiguo, en él se estampa el pasaje, no una, sino un par de veces, y San Mateo, por su oficio, debía entender más de cerca a su significado. Es el pasaje que viene a decir "al que tiene se le dará y al que no tiene aún lo poco que parece tener se lo quitará". Para nuestro propósito podríamos enunciar dicho principio diciendo que cuando dos sistemas interactúan, la información aumenta relativamente más en el que ya era más complicado, que parece alimentarse del más simple y puede asimilarlo."

            Para Margalef esta regularidad es un principio extraordinariamente valioso tanto en Ecología como en la teoría general de sistemas. Según él, ha de contribuir (este principio) a agudizar todos los gradientes de propiedades que se puedan interpretar como portadoras de información, lo que puede contribuir a la compartimentación progresiva del espacio. Estos efectos son particularmente importantes en la creación de bloques discontinuos que funcionan como piezas de sistemas abiertos, alejados de una situación de equilibrio. Es un ejemplo de cómo la estructura puede crecer alimentándose de la función.

         La perspectiva de Margalef, de considerar este principio cómo válido dentro de la Teoría General de Sistemas, es relevante para nuestro trabajo, ya que nos permitirá conectarnos con el "mundo del Derecho", pasándolo a considerar a él mismo como un sistema, tal como lo proponen hoy día numerosos autores.

         Según Grun[11], lo que interesa especialmente a la Teoría General de los Sistemas es la construcción de modelos de sistemas reales para trabajar sobre ellos, el cual sería una representación parcial y provisoria de un sistema, destinado a un fin que debe ser claramente definido, debiendo tener un grado de correspondencia significativo con la realidad, para poder usarlo en la práctica.

Este modelo debería permitirnos a partir de él ejercer cierta regulación o control sobre el sistema real, interesándose la modelización sistémico - cibernética en la representación de sistemas complejos.

Cabe aclarar que desde el punto de vista epistemológico, la postura de Grun está dentro de la llamada "cibernética de primer orden" que excluye el observador del sistema observado, mientras que la llamada "cibernética de segundo orden"lo incluye, variando por ende su definición de sistema con respecto a la anterior.[12]

Siempre dentro de la cibernética de primer orden (es la usada en la ciencia tradicional, realista, para la cual hay una realidad absolutamente independiente del observador, como la asumida por Mario Bunge), Grun nos expresa: " ...la realidad se nos presenta bajo dos aspectos complementarios inseparables; 1) lo estructural - estático y 2) lo funcional - dinámico (la estructura es orden en que se hallan distribuidos los elementos del sistema. Cada elemento se halla situado en la estructura de acuerdo con la función que le compete. Estructura y función son dos enfoques complementarios de una misma realidad y ninguno describe acabadamente por sí solo el sistema. Sin estructura la función desaparecería. Un enfoque diacrónico del sistema pone de resalto la función, un enfoque sincrónico, la estructura. Es sistema, como modelo, es pues un modelo estructural - funcional. Reconoce que los dos aspectos han de estar correctamente integrados y que puede razonarse solamente en forma transitoria y con muchas precauciones teniendo solamente en cuenta uno de ellos. Ningún modelo sistémico puede ser estático, porque ningún sistema lo es, salvo quizás en el brevísimo momento en que deja de ser un sistema y empieza a descomponerse en sus elementos."

En cuanto a la cibernética, como ciencia se ocupa del estudio del mando, del control, de las regulaciones y del gobierno de los sistemas. Uno de sus creadores, Norbert Wiener[13], nos dice que su propósito es desarrollar técnicos y lenguajes que permitan enfrentar problemas de control y comunicación, en sentido amplio.

Dentro de la cibernética nos encontramos con el concepto de "retroalimentacion" o "feed - back", el cual parte del principio de que todos los elementos, componentes o subistemas de un sistema deben comunicarse entre sí para desarrollar interrelaciones coherentes (que permitan hacer perdurar el sistema en el tiempo, diría yo).

La retroalimentación es negativa cuando sus función consiste en contener o regular el cambio (la llamada "fuerza" estabilizadora, aunque no siempre (casi nunca) es una "fuerza" en el sentido físico de la palabra). Es positiva si amplifica o multiplica el cambio en una dirección determinada.

5.2.- El derecho como un sistema.

Lo contenido en los párrafos anteriores es importante para el autor de este seminario, ya que cree que hay una íntima conexión entre la información y su procesamiento en el mundo físico, y el derecho, o al menos ciertas áreas del derecho, o tal vez podríamos decir que el uso profundo de la analogía entre la teoría de la información y el ciertas áreas del derecho puede proporcionarnos un punto de vista novedoso y enriquecedor, una nueva perspectiva epistemológica, como un modo de conocer, al decir de Gregory Bateson[14]. Es decir, sin caer un determinismo o "darwinismo social", es posible encontrar ciertas analogías profundas entre el modo de comportarse la naturaleza y el modo de comportarse la sociedad.

Por otro lado, el  enfoque sistémico del derecho fue especialmente tratado por Ernesto Grun[15], el cual expresa en la obra citada al pié de página: “Hace algo más de medio siglo comenzó a verse que tanto el mundo físico, como el biológico y el social formaban una unidad donde no era admisible ninguna jerarquía científica y que existía una gran interdependencia entre ellos. Se derrumbaba así la dicotomía entre ciencias de la naturaleza – ciencias del espíritu que todavía dominaba en el ámbito de la filosofía del derecho, p. ej., el pensamiento kelseniano, de muchos de sus discípulos y aún de sus críticos, y que originó tantos problemas para los jusfilósofos, particularmente los denominados “tridimensionales”.

Así, tomando en cuenta el cambio de paradigma mencionado en el punto anterior, es decir, el paso de una visión analítica, determinista y reduccionista a una sistémica y holística (del griego holos: todo), expresa Ernesto Grun más adelante:  “De esta situación no resulta ajeno el derecho, que antes podía manejarse en forma empírica y cuasi intuitiva, sobre la base de la tradición y la costumbre, y que se ha vuelto enormemente complejo y amplio. Los sistemas jurídicos están inextricablemente entrelazados. Ya no existen prácticamente los sistemas jurídicos nacionales como entidades discretas. La actividad legisferante  ha asumido proporciones antes inimaginables. La masa de jurisprudencia ha asumido proporciones colosales, han nacido nuevas “ramas” como el derecho espacial y el derecho ambiental, nuevas instituciones supranacionales como las Naciones Unidas, la Comunidad Europea y el Mercosur. Todo ello hace que deba reverse la forma de enfocar lo jurídico y su relación con otros sistemas, especialmente el social, el económico, el político y el jurídico y su relación con otros sistemas, especialmente el social, el económico, el político y el ecológico y para ello entendemos que será útil tanto la “filosofía de sistemas” como la Teoría General de los Sistemas, ya que ellas al implicar una visión totalizadora y holística, enfocan la realidad desde distintos ángulos y permiten trabajar inter y transdisciplinariamente, posibilitando de esta manera de esta manera que el jurista descienda de ese paraísos de los conceptos, del cual hablaba ya Ihering irónicamente en el siglo pasado, y piense, investigue y actúe en consonancia y en relación con científicos y técnicos de otras disciplinas."

En la concepción tradicional de sistema jurídico, nos expresa Grun, este presenta una estructura jerárquica de sus elementos, conformado un universo (sistema) cerrado y autosuficiente. Este es el sistema propuesto por Hans Kelsen, quien define al derecho como "un conjunto de reglas que tiene esa clase de unidad que concebimos como un sistema"

Luego de Kelsen[16] y otros tratadistas como Alf Ross y Herbert L. Hart[17], que coinciden con él en su concepción del derecho como un conjunto de normas, muchos autores comienzan a intentar la conexión del "sistema derecho" (en sentido kelseniano) con otros sistemas y realidades que se conectan, en verdad, necesariamente, con él, tales como el social, el político, el económico y el ecológico.

Es por ello, nos expresa Grun, que dada la enorme complejidad del deecho y su relaciones con otros sistemas, un enfoque sistémico - cibernético del derecho (como sistema jurídico) satisface mejor los requerimentos de su estudio y aplicación en el mundo de hoy.

Así no expresa este autor "La Teoría General de Sistemas permite ver la realidad social como un sistema, dentro del cual se encuentra ubicado como uno de sus múltiples subsistemas, el subsistema derecho. Este sistema social, a su vez, se está ubicado dentro de un sistema más amplio aún, el sistema planetario, etc."

Intzessiloglou concibe el sistema jurídico como un conjunto de relaciones que ligan una o varias normas con comportamientos sociales correspondientes (isomorfos)  a los modelos de comportamiento vehiculizado por estas normas.

Los sistemas jurídicos nacionales, no expresa Grun[18], pueden ser considerados como sistemas jerárquicos, que al igual que un sistema o metasistema viviente estructurado también jerárquicamente, necesita de un dispositivo regulador, centrado en un mecanismo de observación, de control y de reproducción de sus propias estructuras, siendo, necesariamente, una parte especializada del mismo sistema. La regulación es un mecanismo perceptivo capaz de descubrir las variaciones del entorno y de adaptarse (y hacer adaptar a todo el sistema) para amoldarse a ellas.

En el caso de los sistemas sociales humanos, estos reguladores son controles que apuntan a la consecución de metas, que en el caso del derecho podemos verlo en la actividad jurídica y legisferante. El derecho, como sistema jurídico, también posee reguladores internos, actuando, en su conjunto como uno de los principales reguladores del sistema social. Desde una perspectiva amplia del derecho como sistema regulador, se hacen evidentes sus conexiones con la economía, la política, y también el sistema ecológico (o ambiente en sentido amplio).

Nos dice Intzessiloglou[19]: "podemos considerar el sistema derecho como un sistema cibernético que trata de un flujo de informaciones concernientes a la vida social cotidiana." Señala, según Grun, que el sistema jurídico actúa en tanto que sistema cibernético porque tiene: 1) un objetivo: la regulación social es la finalidad del sistema jurídico. Se trata de una finalidad cuya persecución se manifiesta en el cumplimiento de funciones tales como la resolución de conflictos;  la reproducción de las estructuras ecológicas sociales, la integración social; 2) un programa de acción: que está grabado en su subsistema normativo; 3) un procedimiento de decisión: formado por dos clases de procesos de decisión: un procedimiento formal: la decisión del juez o, más generalmente, la acción del subsistema judicial, y un procedimiento informal: la decisión de un actor social de comprometerse jurídicamente; 4) una función de ejecución: sea la ejecución de decisiones del juez por los órganos administrativos, o más generalmente, terminación de la acción del subsistema judicial, o mediante la ejecución voluntaria de los compromisos tomados por los sujetos de derecho; 5) una función de retroacción: la regulación social puesta en marcha por el funcionamiento del sistema jurídico y analizado en resolución de conflictos, reproducción de estructuras jerárquicas sociales e integración social, reproduce el sistema jurídico en sí mismo, dándole "estabilidad" y la duración necesaria para su existencia. A la larga esta retroacción o fee-back conduce a la evolución del sistema jurídico.

El derecho, para Grun, como todos los sistemas culturales, es un sistema abierto que intercambia, en forma activa, información y se relaciona, combinándose e interfiriendo con los otros sistemas.

Pero un importante corriente de autores, basados en la teoría desarrollada por los biólogos chilenos Maturana y Varela, tales como Niklas Luhmann consideran al sistema jurídico como autopoiético.

Un sistema autopiético, expresa Grun, puede ser definido como una "máquina" organizada en una red de procesos para producir componentes, los cuales por sus continuas interacciones y transformaciones, incesantemente regenera la red de procesos destinados a producir (sus) componentes y de esta manera da a la máquina una unidad espacial definida. A diferencia de una máquina alopoiética, en al cual el producto es diferente de sí misma, el producto de una máquina autopoiética no es otra cosa que ella misma. Este sería el caso por ejemplo de una célula (fue la unidad tomada en cuenta por Maturana y Varela para desarrollar su teoría) que puede ser definida por su autogeneración. Maturana dice: " Sostenemos que hay sistemas que son definidos como unidades, como redes de producción de componentes que 1) recursivamente, mediante sus interacciones, generan y realizan la red que los produce; y 2) constituyen en el espacio en que existen, los límites de esa red como componentes que participan en la realización de la red".

Por lo tanto, un sistema autopoiético no tiene "inputs" (ingreso de información) ni "ouputs" (egreso de información). Puede recibir "shocks" exógenos, perturbaciones, pero éstos no actúan como información que contribuya programar el sistema, sino que solamente provocan reacciones compensadoras internas (homeostáticas), para mantener invariable el equilibrio interno del sistema. Es la coherencia interna del sistema (su completitud) lo que determina su desarrollo. Se produce lo que se denomina "clausura operacional".

Pero los sistemas autopiéticos (una célula) no están aislados, se definen a sí mismos contra el trasfondo de un entorno que es fuente de shocks exógenos y pueden entrar en relaciones con otras entidades autopoiéticas.

Es así que el sistema jurídico, considerado como autopoiético, sería prácticamente cerrado a la información en sentido de "diferencia que provoca una diferencia en un momento posterior", produciéndose, ante shoks exógenos, solamente realimentaciones internas, de tipo homeostático o compensadoras

Pero volviendo a considerar el derecho como un sistema abierto a la información de su entorno, Grun[20] nos dice que "...tan determinante como pueden aparecérnos las normas jurídicas en su capacidad de influir la vida social, tan libres como pueden parecer las condiciones en que se produce su creación por el legislador y su aplicación por el Juez y las autoridades administrativas ( y aún los particulares), la realidad es que ellas son concebidas y actúan por y bajo la acción de los datos exteriores al sistema jurídico, esto es, su entorno. Ello surge claramente cuando observamos la manera en la cual el sistema económico, el administrativo, el político (por nombrar algunos de los más importantes), ejercen en forma permanente su influencia sobre él y, a su vez, el sistema jurídico actúa sobre estos sistemas, produciéndose complejos lazos de retroalimentación."

"A su vez, los distintos niveles de la pirámide (jurídica) mantienen entre sí lazos de retroalimentación interna. Por ejemplo las sentencias judiciales influyen sobre el significado que ulteriormente se asigna a las leyes o aún a la Constitución.

Otros autores, como Russo, se manifiestan contrarios a representar la estructura del ordenamiento jurídico por una pirámide a la manera kelseniana, prefiriendo hacerlo por una estructura molecular, donde los elementos se interconectan, sin que pueda hablarse de arriba y abajo (norma superior y norma inferior) si se quiere evitar la tentación metafísica. Hay una recíproca influencia entre la norma del legislador, su interpretación por los jueces, su aplicación por el poder administrador y la conducta del administrado.

En cuanto el derecho considerado como un sistema con capacidad de homeostasis o autorregulación, no dice Intzessiloglou que la regulación interna de un sistema puede obtenerse por fluctuación, por organización o por el ruido. En el sistema jurídico la estabilidad por fluctuación es obtenida por medio del cambio del mensaje normativo a través de los métodos y técnicas de interpretación (hechos por la doctrina o los tribunales); la estabilidad por organización es obtenida por el gerenciamiento jerárquico del proceso de producción de normas jurídicas y la estabilidad por "ruido", se obtiene a través del entorno social por medio de aperturas de sentido por la utilización de nociones y conceptos de contenido variable y por la adopción por parte del sistema jurídico de enfoques más "sociológicos" (podríamos agregar o económicos o ecológicos) del sentido de las normas jurídicas (es decir, parte del sentido de las normas jurídicas será, siempre e inevitablemente, extrajurídico, al menos hasta que sea obsorvido por el sistema a través de una norma o una sentencia).

En cuanto a las relaciones del derecho con su entorno, considerando el derecho como un subsistema social, está en permanente contacto con su entorno (la sociedad), transmitiendo informaciones a las cuales ella reacciona; e informado de estas reacciones adapta o cambia sus dispositivos en función de aquella. La dinámica del derecho, como sistema, es así en parte consecuencia de su comunicación con el medio social (su "entorno").

El derecho, como un sistema basado en la comunicación e información, está unido con su entorno social a través de "input" o entrada y por el "output" o salida.

Expresa Luhmann que el enfoque que daba primacía al "output" o salida hacia la sociedad del derecho (por normas jurídicas o sentencias) ha de sustituirse por la atención hacia el "output", es decir, a las consecuencias sociales del sistema jurídico, debiendo ser a su vez controlado por tales consecuencias.

Así, nuestra Corte Suprema ha expresado que los jueces deben atender a las consecuencias que normalmente derivan de sus fallos.

5.3.- Relación entre sistema derecho y el sistema "naturaleza".

            En cuanto a este punto, nos expresa Grun[21]: "....se ha comenzado a pensar a los sistemas jurídicos nacionales e internacionales como integrando y regulando, no solamente el sistema social, sino como integrando y regulando, en escala creciente también el sistema ecológico total. Y desde esta perspectiva el entorno significativo de los sistemas jurídicos se amplía enormemente, para abarcar todo el sistema ecológico que se ha dado en llamar "Gaia" por Lovelock[22]y que lo piensa como un solo organismo viviente. Y se entiende que deviene necesario diseñar una legislación, establecer jurisprudencia y elaborar doctrina que considere esta situación. Y aún más, hacer esto desde el ángulo de que el ecosistema no sirve al hombre, sino que el hombre integra el ecosistema.

         Llegados a este punto, cabe preguntarnos sobre la capacidad del sistema o subsistema derecho para evolucionar (cambiar) en relación con su entorno, respuesta que variará fundamentalmente, según lo consideremos un sistema autónomo desde un punto de la teoría "clásica" de sistemas o autopoiético (o autonómo dentro de la última teoría)

         Desde la teoría "clásica" de sistemas, la autonomía es la capacidad para determinar, dentro de ciertos límites, los propios comportamientos del sistema frente a las variaciones del entorno. Esto vale para los sistemas abiertos, y en este sentido podemos decir que el sistema jurídico es relativamente autónomo.

         Dice Russo[23]que la relación entre el sistema jurídico y la realidad social es similar a la de un organismo viviente y su ambiente: interedepencia y relativa autonomía.

         En cambio, desde el punto de vista de la autopoiesis, un sistema es autónomo si es capaz de especificar su propia legalidad, lo que es propio de él, presuponiendo clausura operacional; hay una conexión circular de procesos organizacionales, que refleja una coherencia intrínseca, una autoorganización, pero (si el sistema es tan sólo autónomo) no necesariamente hay una autorregeneración de los componentes del sistema.

         Quienes sostienen que el sistema jurídico es autónomo en el último sentido (dentro de la teoría de la autopoiesis), se basan en que él es el único capaz de asignar a sus elementos una calidad legal (normativa), y así constituir sus elementos como unidad del sistema.

         Sin embargo, uno de los creadores de la Teoría de la Autopoiesis, Francisco J. Varela se opone a la extensión del concepto más allá del área para el que fue pensado. (la caracterización de la organización de  sistemas vivos en su expresión mínima, que es la célula).

         Así, considerando al derecho como un sistema abierto a la información, Fracois Ewald expresa que el sistema legal, como el viviente, tiene una gran dosis de indeterminación, y esto es indudablemente necesario para adaptarse al "ruido" que lo rodea (lo fortuito del caso), señalando más adelante que la interpretación del caso a la luz de la ley, es, entonces, predominantemente un proceso dirigido a asegurar el carácter homeostático del orden legal, que está condicionado a cambiarse incesantemente, sin negarse de este modo a sí mismo.

         En forma semejante, Intzessiloglou dice que el en sistema  jurídico la estabilidad por fluctuación es obtenida por medio del cambio de los métodos y técnicas de interpretación (hechos por la doctrina o los tribunales) del mensaje normativo.

         El autor de este seminario, se inclina por considerar al sistema derecho como autónomo dentro de la teoría clásica de sistemas, esto es, abierto a la información de su entorno, definiendo a éste como todo aquello que no queda especificado como parte del sistema por su propia organización, según la modalidad adoptada por Héctor Blas Lahitte.[24]

         En este aspecto, el sistema jurídico se ha ido mostrando cada vez más "permeable" a través de diferentes mecanismo internos a la "información" de su entorno, produciendo dentro de él cambios en su contenido normativo, jurisprudencial , interpretativo y doctrinario, como modo de "adaptación" a los avances científico - técnicos y cambios económicos y políticos globales (la tan mentada "globalización"). En este aspecto, son profundas las conexiones, isomorfías o "puntos de conexión" que conectan al derecho como un sistema, o quizás mejor, como un subistema abierto, con su entorno, al cual podemos realizar ciertas "marcas de corte", que dependerán básicamente del observador. Es así que derecho y ecología se influyen recíprocamente, con complejos bucles de realimentación, de una forma quizás más caótica, y por tanto creativa o recreativa que lo que parezca a simple vista, siempre bajo los limites, bien que flexibles, impuestos, al decir de Margalef, por el juego y la termodinámica. En el proceso de globalización el derecho haría bien en recordar que, al menos en el mundo macroscópico "nada surge de la nada", y que si bien la información puede viajar a la velocidad de la luz, cada componte "material" que nos sustenta requiere un necesario tiempo de formación y el correspondiente gasto de energía (pensemos de donde vienen en los alimentos que necesitamos), una opción o "put" de trigo se puede negociar a velocidad muy grande, pero, como diría Gregory  Bateson, el nombre no es la cosa nombrada, y así, el pan no se puede fabricar con ese "put".

         Quizás una de las misiones más importantes del derecho, como mecanismo regulador de conductas, sea, desde el punto de vista sistémico, asumir su papel como relantizador de ciertos intercambios (pensemos en las transacciones virtuales) y redistribuidor a través de mecanismos operativos y operantes de valores obtenidos en ciertas "transacciones", tales el acceso  los recursos genéticos.

         Es así que no pongo en duda la íntima relación entre el subsistema derecho y el sistema naturaleza que lo engloba, sea como mecanismo de regulación de conductas humanas que tiendan a su conservación o como mecanismo de (i)regulación o permisividad que de rienda suelta a la expoliación y explotación.

 

Índice general de la tesina

Capítulo 1. La diversidad biológica
Capítulo 2. El Convenio sobre la Diversidad Biológica
Capítulo 3. Relación del Convenio sobre la Diversidad Biológica con otros convenios internacionales atinentes a la propiedad intelectual
Capítulo 4. El marco general de la cuestión del acceso a los recursos genéticos...
Capitulo 5. Una breve visión sistémica del problema

 

 


NOTAS:

[1] Ver bibliografía

[2] Ver bibliografía.

[3] Ernesto Grun. Una visión sistémica y cibernética del derecho.

[4] Ver bibligrafía.

[5] Idem 21.

[6] Idem 21.

[7] Ramón Margalef. “La biósfera, entre la termodinámica y el juego”.

[8] Idem 25.

[9] Idem 25.

[10] Idem 25.

[11] Idem 21.

[12] Héctor Blas Lahitte. De la ecología de las ideas a la idea de la ecología.

[13] Norbert Wiener . The human use of human beings.

[14] Gregory Bateson. Pasos hacia una ecología de la mente.

[15] Ernesto Grun. Una visión sistémica y cibernética del derecho.

[16] Hans Kelsen. Teoría pura del Derecho.

[17] Herbert L. Hart. El concepto del Derecho.

[18] Idem 21.

[19] Idem 25.

[20] Idem 21.

[21] Idem 21.

[22] J.E. Lovelock. Gaia.

[23] Eduardo Angel Russo. Teoría general del Derecho en la modernidad y en la posmodernidad.

[24] Idem 30.

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Colección: Derecho, Economía y Sociedad

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Última modificación: 09 de Marzo de 2007

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