Catálogo de la Colección "Derecho, Economía y Sociedad" Sitio Oficial de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires

Regulación jurídica de las biotecnologías

Curso dictado por la Dra. Teodora Zamudio

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"Revolución verde". Lecciones


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por Peter Rosset, Joseph Collins, y Frances Moore Lappé

Septiembre 2004

Fuente: Tikkun Magazine http://www.eco-sitio.com.ar

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Introducción

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Más alimentos y aun más hambrientos

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Ecología Insustentable

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Algunas lecciones de la revolución verde

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Conclusiones

 

 

Introducción

Con un estimado de 786 millones de personas que padecen hambre en el mundo, los líderes de nuestro orden social han creído encontrar una solución fácil: "vamos a producir más alimentos, con el uso mágico de los químicos y la ingeniería genética".

Para aquellos que recuerdan las promesas de que la "Revolución Verde" iba a terminar con el hambre en el mundo, deben entender los engaños con que se promueve la anunciada Revolución Verde II. Empresas como Monsanto, Novartis, AgrEvo, DuPont, y otras transnacionales agroquímicas que se están "re- inventando" como empresas biotecnológicas, y junto con el Banco Mundial y otras agencias internacionales, están legando a los "enemigos del hambre en el mundo", un camino con más agroquímicos y cultivos transgénicos. Esta es la "Segunda Revolución Verde", nos dicen, y salvará al mundo del hambre y la inanición, si dejamos que estas empresas, impulsadas por el libre mercado, hagan su acto de magia.

El mito de la Revolución Verde es más o menos así: "Las semillas milagrosas de la revolución verde incrementan las cosechas de granos y por lo tanto son la clave para acabar el hambre en el mundo. Cosechas mayores, significan más ingresos para los agricultores pobres, ayudándolos a superar la pobreza, lo que significa menos hambre. Atacar las raíces que originan la pobreza, y que conducen al hambre, toma mucho tiempo, y la gente padece hambre ahora. Por lo tanto, debemos concentrarnos en lo que hace incrementar la productividad ahora. La Revolución Verde compra tiempo de los países del Tercer Mundo que desesperadamente necesitan abordar las causas sociales subyacentes que originan la pobreza, y por lo mismo deben reducir su tasa de fecundidad. En cualquier caso, un consultor externo que promueve la revolución verde no puede decir a un país la clase de reformas económicas y políticas que debe implementar, pero puede contribuir con su inmensa experiencia en la producción de alimentos. Aunque la Primera Revolución Verde pasó por alto a los más pobres, con tierras más marginales, podemos aprender las invalorables lecciones que esta nos dejó, para lanzar la segunda Revolución Verde para vencer la guerra contra el hambre de una vez y para siempre".

En realidad, las semillas mejoradas que son objeto de experimentación son aquellas que la gente ha usado y mejorado desde los inicios de la agricultura, pero el término "Revolución Verde" fue acuñado a principios de la década de 1960, para resaltar un experimento concreto en el Noroeste de México, donde unas variedades "mejoradas" de trigo incrementaron la cosecha dramáticamente.

Muchas de las razones por las cuales estas "variedades modernas" producían más que las variedades tradicionales era porque respondían mejor a la irrigación controlada, y a los fertilizantes artificiales, permitiendo una transformación más eficiente de los insumos industriales en alimento. Con un fuerte apoyo de los Centros de Investigación Agrícola, creados por las Fundaciones Rockefeller y Ford, las "semillas milagrosas" rápidamente se expandieron en Asia, y pronto se desarrollaron nuevas variedades de maíz y arroz.

En la década de 1970, el término "revolución" estaba bien establecido para definir a una agricultura basada en fertilizantes, pesticidas y en la mayor parte de casos, por irrigación, reemplazando las prácticas agrícolas tradicionales de millones de campesinos en el Tercer Mundo.

En la década de 1990, casi el 75% de la producción de arroz en el Asia provenía de estas nuevas variedades. Lo mismo es verdad para la mitad del trigo producido en Africa, y más de la mitad del producido en Asia y América Latina. Lo mismo sucedía con el 70% de maíz producido a nivel mundial. En general, se estima que el 40% de los agricultores en el Tercer Mundo están utilizando semillas de "la Revolución Verde", la mayoría de los cuales se encuentran en Asia, seguidos por América Latina.

Claramente, el incremento en la productividad de la "Revolución Verde" no es un mito. Gracias a sus semillas, se obtiene decenas de millones de toneladas adicionales de granos cada año. Pero, ¿Ha demostrado la "Revolución Verde" ser una estrategia exitosa para acabar con el hambre?. Realmente no.

Partiendo del enfoque totalmente estrecho que usa la "Revolución Verde" de mirar sólo la productividad, ésta no puede acabar con el hambre en el mundo porque no ha sido capaz de alterar la distribución del poder y la riqueza, especialmente en lo que se refiere al acceso a la tierra.

Hasta el Banco Mundial concluyó, en un documento realizado en 1986 sobre el hambre en el mundo, que el incremento en la producción de alimentos no necesariamente significa seguridad alimentaria, esto es, aliviar el hambre. El problema del hambre puede ser aliviado sólo mediante "la redistribución del acceso al poder y a los recursos, a aquellos que están sub alimentados", concluye el estudio. Si los pobres no tienen dinero para comprar alimentos, el incremento en la productividad no les va a ayudar.

La introducción de cualquier nueva tecnología en un sistema social, irá en favor de los ricos en contra de los pobres, si no se abordan las cuestiones sociales relacionadas con los beneficios que el acceso a esa tecnología genera. Esto, a largo plazo significará una concentración aún mayor de los beneficios de la agricultura, que es lo que pasa ahora en los Estados Unidos.

Nosotros hemos comprobado que sin una estrategia para cambiar la falta de poder entre los campesinos pobres, el resultado trágico será que tendremos cada vez más alimentos y aun más hambrientos.

Más alimentos y aun más hambrientos

A pesar de que en las últimas tres décadas ha habido una rápida expansión en el abastecimiento de alimentos, se estimaba que en la década de 1990, aun había 786 millones de hambrientos en el mundo. ¿Dónde están estas personas que padecen hambre? Desde inicios de la década de 1980, los medios de comunicación han representado el hambre en el Africa, lo que llamó la atención de la gente occidental sobre el problema del hambre allá, pero en el Africa se encuentra menos de un cuarto de la población que enfrenta hambre en el mundo.

A mediados de la década de 1980, algunos titulares noticieros decían que India e Indonesia han logrado convertirse en países autosuficientes en lo que a producción de alimento se refiere, y aun más, están exportando alimentos. Pero es precisamente en Asia donde las semillas de la "Revolución Verde" han contribuido con mayor éxito a incrementar la productividad, donde se encuentran casi las dos terceras partes de la población desnutrida en el mundo.

La revista "Business Week" ha dicho que: "aunque en la India los graneros se derraman ahora" gracias al incremento en la producción de arroz y maíz generada por la "Revolución Verde", "cinco mil niños mueren cada día de desnutrición. Uno de cada tres indios tiene que enfrentar la pobreza (de una población de 900 millones de personas)". Dado que la gente pobre no puede comprar los alimentos que son producidos, "el Gobierno está tratando de almacenar millones de toneladas de alimentos. Ahí, los alimentos se descomponen, y se cree que los alimentos descompuestos serán vendidos en los mercados públicos". El artículo concluye que la "Revolución Verde" puede haber contribuido a reducir las importaciones de granos en la India, pero no ha tenido el mismo impacto en reducir la pobreza y el hambre.

Este análisis levanta algunas serias interrogantes sobre la cantidad de personas que padecían hambre en la década de 1970, comparada con la de 1990, donde se produjo la mayor expansión de la "Revolución Verde". Dando una mirada superficial, parecería que se han hecho grandes progresos, con un incremento en la productividad y una reducción del hambre. La cantidad de alimentos per capita en el mundo se incrementó en un 11% en las dos últimas décadas, mientras que la población desnutrida bajó de 942 millones, a 786 millones, lo que significa una reducción del 16%. La "Revolución Verde" tomó estos créditos.

Pero miremos estos números de cerca. Si se elimina a la China de este análisis, la población desnutrida del resto del mundo incrementa de 536 a 597 millones. En América del Sur, por ejemplo, la cantidad de alimentos per cápita aumentó en un 8%, y la población desnutrida incremento en un19%.

En el Sureste de Asia había 9% más alimentos por personas en 1990, pero también había incrementado un 9% de población desnutrida. El incremento de desnutridos no estaba en relación con el crecimiento de la población, ya que la cantidad de suministros alimenticios por persona había aumentado. Lo que había incrementado el porcentaje de población que padece hambre, era que no se había podido resolver el problema de la inequidad en el acceso a los alimentos, y a los medios para producir alimentos.

En contraste, en China, el número de población hambrienta cayó de 406 millones a 189 millones. Surge entonces la pregunta" ¿Quién ha sido más efectivo en reducir el hambre; la "Revolución Verde" o la Revolución China? En China han habido importantes cambios en lo referente al acceso a la tierra, lo que se ha reflejado en un incremento en la calidad de vida.

La cuestión de si la "Revolución Verde" o cualquier otra estrategia que incremente la productividad agrícola va a aliviar el problema del hambre, dependerá del contexto político, económico y social en que se apliquen esas tecnologías. Las reglas que se establecen, indicarán quienes se benefician del incremento de los suministros alimenticios y a qué precio, la tierra de quién es usada y a quién beneficiará su producción.

Los pobres dan más de lo que reciben. Los pobres no pueden comprar los fertilizantes otros insumos en las cantidades que lo hacen los grandes productores. Los pequeños productores no obtienen los mejores precios, como si lo hacen los grandes. En muchas partes del mundo, el agua es un factor limitante en la agricultura. Los sistemas de irrigación están fuera del alcance de los pequeños productores. Los canales de riego y otros sistemas de irrigación promovidos por las agencias de desarrollo, con frecuencia favorecen a los grandes productores quienes pueden ofrecer la inversión inicial, y producir a menor costo por unidad de área. Ocurre con frecuencia que los campesinos pobres dependen de prestamistas locales y que pagan impuestos muchos más altos (en proporción) que los grandes productores. El crédito también es crítico. Los créditos subsidiados por los gobiernos favorecen con frecuencia a los grandes agricultores.

Con la "Revolución Verde", los agricultores se han hecho dependientes del petróleo. Algunas de las semillas recientemente "mejoradas" producen bien sin insumos externos, pero su mayor rendimiento se obtiene si se aplica fertilizantes, pesticidas y agua.

En la India, la adopción de las nuevas semillas ha estado acompañada con un incremento en la aplicación de fertilizantes (en base de petróleo) de 6 veces más por acre. Sin embargo, la producción agrícola por tonelada de fertilizante usado, ha caído en 2/3 durante los años de la "Revolución Verde". En los últimos 30 años, el consumo anual de fertilizantes usados en la producción de arroz en Asia ha crecido entre 3 y 4 veces más rápido que el crecimiento que se ha alcanzado en la productividad del arroz.

Dado que estos métodos agrícolas dependen tanto de fertilizantes químicos, hay problemas con la fertilidad natural del suelo, y porque los pesticidas generan resistencia en las pestes, los agricultores necesitan cada vez mayor cantidad de pesticidas para obtener los mismos resultados. Al mismo tiempo, los que se benefician por el incremento en el uso de agroquímicos, han usado las ganancias generadas para entrar en el negocio de los tractores otra maquinaria agrícola aunque no se necesiten con las nuevas semillas. Esto ha conducido a la industrialización en el campo.

Una vez que se ha entrado en la agricultura industrial, hacer agricultura cuesta más. Puede generar más ganancias, pero solo si los precios que se obtienen por esos cultivos son superiores a los costos del uso de petroquímicos y maquinaria. Los proponentes de la "Revolución Verde" dicen que han habido incrementos en las ganancias netas, una vez que los agricultores adoptan el uso de semillas que respondan mejor. Pero estudios recientes revelan que los desembolsos por fertilizantes y pesticidas crecen más rápidamente que la productividad.

En Luzon Central - Las Filipinas, la productividad del arroz incrementó en un 13% durante la década de 1980, pero el costo por el uso de fertilizantes aumentó en 21%. En las sabanas centrales, la cosecha aumentó sólo en 6.5%, mientras que el precio de los fertilizantes aumentó en un 24% y los pesticidas en 53%. En Java occidental, hubo un incremento del 23% en la cosecha, mientras que el incremento en fertilizantes y pesticidas creció en 65 y 69% respectivamente.

Ecología Insustentable

El estilo agrícola de la "Revolución Verde" no es ecológicamente sustentable, aun en el caso de las fincas grandes. En la década de 1990, los propios investigadores de la "Revolución Verde" se alarmaron por algunas evidencias que salían a la luz. Luego de haber alcanzado incrementos fabulosos en los primeros años de esta transformación tecnológica, las cosechas empezaban a caer en varias zonas donde se había aplicado la "Revolución Verde". En Luzon Central la cosecha de arroz incrementó durante la década de 1970, llegando a su pico más alto a inicios de 1980. Desde entonces, está bajando. Experimentos a largo plazo hechos en el Instituto Internacional de Investigación sobre el Arroz (IRRI), en Central Luzon y en la provincia Laguna - Las Filipinas, confirman estos resultados. Se ha encontrado la misma tendencia en sistemas arroz-trigo en India y en Nepal. Las causas de este fenómeno están relacionadas con la degradación del suelo a largo plazo, un fenómeno que no está completamente entendido por los científicos.

Un agricultor indio contó su historia a "Business Week": Dyal Singh conoce que el suelo de su finca de 3.3 Ha en Punjab es cada día menos fértil. Aun no se han afectado las cosechas de trigo y maíz. "pero tendré un gran problema en 5 o 10 años" dijo este agricultor de 63 años, que por años ha usado semillas de alto rendimiento acompañadas con irrigación y fertilizantes químicos. Hasta ahora, el 6% de la tierra agrícola está produciendo menos.

Donde la productividad no ha declinado, la tasa de crecimiento es lenta o no hay crecimiento. Esto se ha documentado en China, Corea del Norte, Indonesia, Birmania, las Filipinas, Tailandia, Paquistán y Sri Lanka.

Algunas lecciones de la revolución verde

Habiendo evidenciado que el incremento en la producción de alimentos no se revierte en reducir el hambre, surge la pregunta ¿Bajo qué condiciones el incremento de cultivos ha fracasado en su intento de remediar el problema del hambre?

1. La tierra se ha convertido en una mercancía como cualquier otra y se da una acumulación de tierras agrícolas en manos de "superfincas" que reemplazan a la unidad familiar agrícola.

2. Los principales productores de alimentos - pequeños agricultores y trabajadores agrícolas- han perdido control con relación al abastecimiento de insumos agrícolas y mercados, lo que ha reducido sus ganancias y beneficios.

3. La tecnología dominante destruye la base productiva del futuro, degradando el suelo y generando pestes y problemas con malezas, lo que hace a la actividad agrícola, costosa y difícil.

Bajo estas circunstancias, montañas de alimentos no pueden eliminar el hambre.

Conclusiones

En un análisis final, si las historias de la "Revolución Verde" se ha contado, podría resumirse así: que ha incrementado la productividad de alimentos, pero también el hambre en el mundo. Si la única forma de mantener la competitividad en la agricultura es el uso de insumos externos caros, entonces, son los agricultores acaudalados aquellos que ganarán inexorablemente. Los agricultores pobres tendrán problemas de encontrar un empleo adecuado que les ayude a compensar el haber perdido su estilo de vida campesino. El hambre no se origina por la falta de alimentos, y no se puede eliminar produciendo más.

Es por eso que debemos ser escépticos cuando Monsanto, DuPont, Novartis y otras compañías biotecnológicas-químicas nos dicen que la ingeniería genética va a incrementar la productividad y por lo mismo, reducir el hambre en el mundo. Las tecnologías que ellos promueven tienen dudosos beneficios y riesgos bien documentados, y la "II Revolución Verde" que ellos promueven no solucionará los problemas del hambre, que la "I Revolución Verde" no pudo resolver.

Demasiada gente no tiene acceso a la alimentación que existe, porque vivimos en condiciones de inequidad profunda y creciente. Si la agricultura puede jugar un rol en aliviar el problema del hambre, se debe revertir el sesgo que favorece a los grandes agricultores y trabajar alternativas que apoyen a los pobres, como son la reforma agraria, la agricultura sustentable, reduciendo la inequidad y hacer que el centro de la economía agraria esté centrada en la agricultura a pequeña escala.

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Colección: Derecho, Economía y Sociedad

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Última modificación: 09 de Marzo de 2007

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