Por Quintana, R.J. J.L. Agraz y L.C. Borgo
Departamento de Biología, FCEyN(UBA)
Instituto Antártico Argentino
La Antártida se extiende alrededor del polo Sur, en un radio aproximado de
2500 km, siempre en latitudes mayores que los 60º; tiene una superficie,
incluyendo las plataformas de hielo sobre el mar, de aproximadamente catorce
millones de kilómetros cuadrados -ligeramente superior que la de Europa -;
alcanza los cincuenta millones si se agrega el océano que la circunda, el
Antártico, cuyas aguas son más frías y menos saladas que las del resto de los
mares. En la denominada convergencia antártica, situada entre los 50º y los
60º de latitud sur, las masas frías de agua polar desaparecen bajo las más
cálidas provenientes del norte, con lo que se establece el límite
oceanográfico, así como uno biológico.
Hace unos doscientos millones de años la Antártida formaba parte del
supercontinente Condwana, que dio origen, por sucesivas fragmentaciones, entre
otros, a los actuales de Sudamérica, Africa, Australia y - hace
aproximadamente veintiocho millones de años - al continente blanco. Que se
hayan encontrado, en este, fósiles similares a los hallados en los otros del
hemisferio Sur, demuestra esa antigua relación, y también indica que el clima
antártico fue diferente del actual. El paisaje que ahora se observa en la
Antártida es el resultado del gran cambio climático ocurrido durante las
glaciaciones pleistocenas. Desde el plioceno se halla cubierta de hielo, el
cual alcanzó su máxima extensión hace unos cinco millones de años.
La Antártida es el continente que tiene mayor altura media: 2050m sobre el
nivel del mar. Hay evidencias que llevan a pensar que, en realidad, debajo del
hielo yacen dos continentes: la Antártida oriental, constituida por rocas
precámbricas y paleozoicas, con un relieve general bajo pero con largas
cadenas montañosas costeras cuyos picos se elevan a más de 3000m, y la
occidental, formada por plegamientos mesozoicos y cenozoicos, que abarca la
península Antártica y sus islas adyacentes, cuyas montañas son una
continuación de los Andes denominada Antartandes.
El clima antártico está determinado por factores como la baja absorción de los
rayos solares, la altura, la latitud, la continentalidad y los vientos. Las
temperaturas medias de enero oscilan entre 0,4ºC, en la costa, y –40ºC, en el
interior del continente; las de julio, respectivamente entre –23ºC y –68ºC. Es
un clima muy seco, sobre todo lejos del mar, donde las precipitaciones son muy
escasas y sólo de nieve: en la Antártida continental llueve, en promedio, I40
mm anuales, es decir, menos que en el Sahara. En la Antártida marítima e
insular, incluyendo la península Antártica, la humedad es mayor y,
ocasionalmente, llueve.
Sólo el 4% del territorio antártico alberga vida vegetal, a excepción de
algunas algas, capaces de existir en la nieve. Casi todos los seres vivos
están en una franja relativamente estrecha, que se extiende a lo largo de la
costa y llega no más que unos pocos cientos de metros hacia el interior. En
dicha franja se producen los intercambios bióticos de materia y energía entre
las comunidades acuáticas y terrestres, por vía de las relaciones tróficas de
ambas. Allí está la mayor biodiversidad, puesto que se trata de lugares libres
de hielo y nieve en el verano, que la vegetación ha podido colonizar, y donde,
además, se encuentran las principales formaciones vegetales y áreas de
nidificación, cría y descanso de avifauna y mamíferos marinos. Bajo la
influencia de diversos factores, como los edáficos y climáticos, en tales
lugares se advierten una importante heterogeneidad espacial y temporal y una
notable riqueza de especies vegetales y animales, lo que llevaría a concluir
que no es razonable calificar a los antárticos de ecosistemas relativamente
simples, como se ha sugerido alguna vez.
En diversas zonas de la Antártida marítima, sobre todo en la parte occidental
de la península Antártica y sus islas, hay pequeñas áreas que deben
considerarse de alta biodiversidad por comparación con la Antártida
continental. El fuerte contraste entre la riqueza de especies de una y otra
zona puede ejemplificarse comparando las observaciones expuestas más adelante
para punta Cierva con las realizadas en un sitio de especial interés
científico en la península Bailey (66º17'S, 100º32'E), juzgado como uno de los
lugares de la Antártida continental donde la vegetación está excepcionalmente
desarrollada, en el cual se identificaron tres especies de musgos, una de
hepática y veinticinco de líquenes. Los lugares en los que se advierte una
compleja vida vegetal y animal son importantes, por su biodiversidad, para la
conservación de la biota antártica. Si bien son numerosos, su fragilidad es
considerable, por su pequeño tamaño, su relativamente fácil acceso y por ser
adecuados para el asentamiento humano, en especial el relacionado con
actividades turísticas, que están tomando gran auge en los últimos años.
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MAPA DE UBICACION |
LOCALIZACIÓN DE PUNTA CIERVA EN EL
CONTINENTE ANTARTICO |
Punta Cierva es uno de esos sitios con gran diversidad de especies, de
particular interés para la realización de estudios ecológicos. Está en la
costa de Danco, en el oeste de la península Antártica, a los 64º9'S. Su
aspecto general se asemeja al de la cordillera patagónica. El área está
limitada, por el nordeste, por un pequeño glaciar de valle, llamado Mamut, que
desemboca, junto con otros dos glaciares (el Grande y el Chico), en la caleta
Cierva. Se destacan tres picos: el cerro Mojón, de 280m; el Escombrera, de
323m, y el Chato, de 600m, cuyas ubicaciones configuran una zona en declive,
con pendiente fuerte hacia el sur, cubierta permanentemente por nieve, y otra,
con una extensión aproximada de 3 km2, de pendiente moderada a
suave hacía el norte, libre de nieve durante el verano. En esta se asientan
las comunidades bióticas, incluyendo una importante vegetación - que cubre de
modo continuo buena parte del terreno con una asociación de gramíneas,
briófitas y líquenes asociados a estas - y numerosas especies de aves (entre
ellas una colonia de pingúinos de vincha o papúa, Pygoscelis papua). La
complejidad de las comunidades vegetales es notable, considerando la latitud
del lugar. Forman también parte del área protegida varias islas de la caleta
Cierva, que mantienen colonias de píngüinos de barbijo (Pygoscelis antartlca)
y cormoranes imperiales (Phalacrocorax atrlceps), inexistentes en la porción
continental de punta Cierva.
Los relevamientos de flora y fauna terrestres realizados en punta Cierva por
diferentes investigadores descubrieron la presencia de 68 líquenes y 18
musgos, sobre un total de 119 de los primeros y 44 de los segundos relevados
en el conjunto de la Antártida marítima; es decir, respectivamente, el 57% y
el 41% de esos totales. Se hallaron también las dos plantas vasculares ya
encontradas en la Antártida, Deschampsia antarctlca y Colabanthus quitensis,
además de un pequeño parche de Poa sp., planta traída en tiempos recientes de
Tierra del Fuego, y dos especies de hepática, Marchantía berteroana y
Barbilophazia hatcherii. Los efímeros arroyos o chorrillos y las pequeñas
charcas están usualmente colonizados por un alga macroscópica, Prasciola
crispa, asociada con nutrientes provenientes de las áreas de nidificación de
aves. La única laguna y otros pequeños cuerpos de agua albergan variadas algas
y microorganismos de agua dulce: en dos de ellos se constató la presencia de
Branchlnecta gainii, un crustáceo macroscópico. Se hallaron dieciocho especies
de hongos, asociadas con suelo rízosférico de Deschampsia antarctlca,
Colobanthus quitensis y Poa sp., trece de las cuales (72%) no habían sido
citadas antes en la literatura científica sobre la Antártida.Las
pertenecientes a taxones que no pudieron definirse en el nivel específico
serían nuevas para la ciencia. Del mismo modo, se identificaron seis hongos de
la clase de los Basidiomycetes.
Asociada con esta la vegetación vive una rica fauna de invertebrados
terrestres, entre los cuales se destacan los pertenecientes a los órdenes
Collembola, Acari, Diplura y Dlptera. Se han reconocido también trece especies
de aves; las más numerosas son pingüinos pigoscélidos (Pygoscells papua y P.
antarctlca), skúas (Catharacta lambergii y C. moccormlckí) y petreles de
Wilson (Oceanites oceanlcus). La mayor predación de las colonias de pingüinos
es causada por los skúas en tierra y los leopardos marinos (Hydruga Ieptonlx)
en el agua. Los mamíferos marinos más abundantes son las focas de Weddell (Leptonychotes
weddelli), las focas cangrejeras (Lobodon carclnophagus) y los leopardos
marinos. Las focas, así como los lobos marinos (Arctocephaillus gazella),
descansan durante el verano en las playas de canto rodado; en cambio, los
leopardos marinos lo hacen sobre los témpanos de la caleta Cierva y no
utilizan el ecosistema terrestre. En el litoral marítimo, muy variado en flora
y fauna, se encontraron desde algas y pcqueños crustáceos (entre estos,
grandes concentraciones de kril, Euphausia spp.) hasta ballenas, sobre todo
las mínke (Baleanoptera ocutorostrata), jorobadas (Megaptera novaeanglíae) y
orcas (Urcínus orca).
Desde 1989, el grupo de invest¡gacíón que integran los autores analíza el
ecosistema terrestre de punta Cierva, con el fin de conocer la relación entre
los condicionantes ambientales y la abundancia y distribución de la flora y la
fauna. Se trata de un estudio de sumo interés, entre otras razones, porque
permite comparar un ecosistema terrestre antártico muy diversificado y en
condiciones casi pristinas con otros alterados por años de ocupación humana.
Los datos que se están obteniendo permitirán elaborar estrategias para la
conservación del área, cuyo valor como reserva de biodiversidad no sólo está
dado por la representatividad de sus especies vegetales y animales sino,
también, porque el impacto de la acción humana ha sido limitado. La zona ha
sido declarada, en el marco del tratado antártico, sitio de especial interés
científico, lo que significa que se ha formulado un plan de investigación y se
han establecido restricciones de acceso, limitado a la actividad científica;
por esta condición, el turismo se encuentra excluido.
Mucho se ha avanzado en el conocimiento de la biodiversidad del ecosistema
antártico desde que, en 1843, el médico y botánico británico Joseph Dalton
Hooker, que tomó parte de la expedición de James Ross a esa región del
planeta, confeccionara una corta lista de especies vegetales, que incluía
nueve líquenes, cinco musgos y cuatro algas. Hoy se reconoce la importancia de
los lugares cuyas características ambientales permiten la existencia de una
gran diversidad biótica, lo que fue tomado en cuenta en el tratado antártico
por las disposiciones orientadas a la conservación de la flora y la fauna, en
especial, por la creación de las figuras de sitios de especial interés
científico y zonas especialmente protegidas.
El problema que se plantea es qué estrategia elegir para lograr, en el largo
plazo, la conservación de las áreas protegidas mediante dichas figuras
jurídicas. Los planes que se tracen deberían tener en cuenta varias
consideraciones. Por una parte, el posible aislamiento biogeográfico de los
ecosistemas terrestres antárticos podría influir sobre los procesos de
recolonización de especies. Además, si bien actualmente existe alguna
controversia acerca de cuán frágiles serian tales ecosistemas, no se puede
desconocer que son sensibles a acciones que los disturben y que,
efectivamente, están alterados por la presencia humana. Por ejemplo, la
construcción de la base Primavera, a fines de los años 50, podría haber
causado la desaparición o disminución de algunas colonias de aves de punta
Cierva, como las de petreles gigantes (Macronectes giganteus) y gaviotines
antárticos (Sterna vittata), y la retracción de los sitios de nidificación de
pingüinos. Además, los sistemas antárticos tienen baja capacidad de
recuperación luego de un disturbio. Estudios realizados en la Antártida
marítima demostraron que la formación de una capa de musgo de pocos
centímetros de espesor demanda cientos de años. De ahí la conveniencia de que
toda actividad que deba tener lugar en la Antártida esté precedida por un
análisis de sus efectos sobre el medio natural, habitualmente llamado estudio
de impacto ambiental, que determine los costos para el ambiente y considere
alternativas.
Es ciertamente aconsejable definir nuevos sitios de especial interés
científico, similares a punta Cierva, porque sólo con un conjunto de sitios
protegidos podrá asegurarse la preservación de los ecosistemas, a los cuales,
según el pensamiento más reciente, debe apuntar una estrategia efectiva para
conservar la biodiversidad, y no a las especies tomadas en forma aislada,
pues, en última instancia, sólo así se garantizaría la preservación de estas.
Por otro lado, los esfuerzos que se hagan por reducir pérdidas de
biodiversidad serían más eficaces si, sobre todo, apuntaran a mantener la
resiliencia del ecosistema ante disturbios.
Es, en conclusión, importante analizar las relaciones funcionales entre
diversidad la biológica y la capacidad de persistencia en los ecosistemas
antárticos, con el fin de asegurarse de que, en el largo plazo, la calidad
ambiental se mantenga en el continente que ha sido menos afectado por la
acción del hombre.
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GÉNEROS DE LÍQUENES RELEVADOS EN PUNTA CIERVA
N.SUCTARI, FCE y N, 1991 |
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CRUSTOSOS |
FOLIOSOS |
ESCAMOSOS |
FRUTICOSOS |
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Acarospora (1)
Buellia (7)
Caloplaca (7)
Candelariella(1)
Lecanora s.l.(4)
Lecidea s.l. (4-5)
Ochrolechia (I)
Rinodina (2)
Rhizocarpon(3) |
Candelaria (1)
Collema ? (1)
Peltigera (2)
Parmelia s.l (1?)
Physcia(3?)
Umbilicaria(5?)
Xonthoparmelia(I)
Xanthoria (I) |
Psoroma (2?) |
Cladina (1)
Cladonia (1)
Sphaerophorus(1)
Stereocaulon(2)
Pseudoephebe(1)
Usnea (5) |
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El número
entre parentesís indica la cantidad de especies |
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MUSGOS RELEVADOS EN PUNTA CIERVA
(por O. Benitez, , Inst.Ant. 1993) |
HONGOS ASOCIADOS CON SUELO RIZOSFÉRICO (de
Deschampsia antarctica, Colobanthus quitensis o Poa sp.,RELEVADOS EN
PUNTA CIERVA - por N. Cabello, FCE y N, 1989) |
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Andreaea depressinervis Card.
Andreaea regularis C. Muell.
Bartramìa patens Brid.
Bryum cf argentun Hedw.
Calliergidium austro-sarmentosum (C. Muell) Bartr.
Chorisodontium ociphyllum (Hoak & WiIs) Broth.)
Dicranaweisia antarctica? (C. Muell) Kindb.
Dicranaweisia grimmiacea (C. Muell) Broth
Ditrichum sp.
Drepanocladus uncinatus )Hedw.) Warnst.
Grimmia cf grisea Card.
Pohlia cruda (Hedw.) Lindb.
Pohlia nutans (Hedw.) Lindb.
Polytrichum alpestre Hopp.
Polytrichum alpinum Hedw.
Polytrichum piliferrum Hedw.
Tortula princeps var princeps De Not.
Tortula princeps var. conferta De Not. |
Acremonium furcatum *
Acremonium fusidiaides *
Acremonium *
Acrospeira sp. *
Geomyces pannorum
Gliomastix murorum*
Micelio demotilaceo esteril
Mortierella alpina*
Mortierella humilis*
Mortierella parvispara*
Mucor hiemalis
Penicillium steckii*
Penicillium thomii
Phialophora sp.*
Phoma sp. *
Rhizocrtonia sp *
Trichoderma sp.
Verticillium psoalliotae*
Especie citada por primera vez para la Antártida. |
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AVES
PRESENTES EN PUNTA CIERVA DURANTE EL VERANO
(relevadas por R.. Quintana y J. Merler. FCEyN, 1992) |
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Pinguino
de barbijo
Pinguino de Adelia
Pinguino papúa
Petrel damero
Petrel de Wilson
Cormorán imperial
Paloma antártica
Skua antártico
Skua grande
Gaviota cocinera
Gaviotín antártico
Petrel blanco |
Pygoscelis
antarctica AN
Pygoscelis adelide RO
Pygoscelis papua AN
Daption capense RN
Oceanites aceanicus AN
Phalacrocorax atriceps ON
Chionis alba SN
Catharacta maccormicki AN
Cotharacta lombergi AN
Lorus dominicanus FN
Sterna vittata SN.
Pogodroma nívea RP |
N nidifica P de paso R rara S escasa
F frecuente A abundante
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HONGOS DE LA CLASE Basidyomicetes
(relevados por R. Singer y A Corte 1962) |
ARTRÓPODOS ASOCIADOS AL ECOSISTEMA TERRESTRE DE PUNTA
CIERVA (relevados por A. Pettovello, FCEyN, 1993) |
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Familia: TRICHLOLOMATACEAE
Género: OMPHALINA
Omphalina antatctica
Omphalina sp.
Familia: CORTINARIACEAE
Género: GALERINA
Galerina antarctica
Galerino perrara
Galerina longincua
Galerina moelleri |
PHYLUM Arthropoda
SUBPHYLLUM Chelicerata
CLASE Arachnida
ORDEN Acari
SUBPHYLLUM Mandibulata
CLASE Insecta
SUBCLASE Apterygota
ORDEN Collembola
SUBORDEN Arthrapleona
SECCIÓN Poduromorpha (1 especie)
SECCIÓN Entomabryomorpha (1 especie)
ORDEN Diplura (1 especie)
SUBCLASE Pterygota
ORDEN Diptera (1 especie) |
Pequeño glosario
Biodiversidad
heterogeneidad biótica.
Biota
conjunto de todos los seres vivos cuyo hábitat es una determinada zona o
región.
Biótico
perteneciente a relativo a los seres vivos.
Cenozoico
(de kenós -, nuevo, y zóon , animal) o terciario: tercera de las cuatro
grandes divisiones que clásicamente se hacen de la historia geológica de la
Tierra posterior al precámbrico. Se inició hace unos sesenta y cinco millones
de años y duró unos sesenta millones. Sus divisiones son los períodos eoceno,
oligoceno, mioceno y plioceno.
Edáfico
(de édafos , suelo):perteneciente a relativo al suelo. especialmente en lo que
respecta a la vida de las plantas.
Glaciaciones pleistocenas
grandes invasiones de hielo que acontecieron durante el pleistoceno. Se han
comprobado cinco glaciaciones, con sus correspondientes períodos
interglaciares en que el clima era más benigno; la última terminó hace unos
díez mil años.
Gondwana
(del nombre del país de la India central habitado entre los siglos XII y XVIII
por los gondos): continente hipotético que reunía en un solo bloque, hace unos
doscientos millones de años. las tierras que hoy constituyen Australia, el sud
y sudoeste de Asia, Madagascar. África, Sudamérica y la Antártida. El resto de
las tierras formaban otro megacontinente llamado Laurasia y ambos habrían
resultado del desmembramiento del supercontinente original, Pangea.
Kril
(del noruego kril, pequeño pez): crustáceos del orden Euphausiacea que
integran el zooplancton y constituyen el principal alimento de las ballenas
sin dientes (verdaderas ballenas o ballenas con barbas, del suborden Mysticeti
o mistacocetos).
Mesozoico
(de mésos , medio, y zóon , animal) o secundario: segunda de las cuatro
grandes divisiones que clásicamente se hacen de la historia geológica de la
Tierra posterior al precámbrico. Se inició hace unos doscientos cincuenta
millones de años y duró unos ciento ochenta y cinco millones. Sus divisiones
son los períodos triásico, jurásico y cretásico.
Paleozoico
(de palaiós , antiguo, y zóon , animal) o primario: primera de las cuatro
grandes divisiones de la historia geológica de la Tierra posterior al
precámbrico. Se inició hace unos seiscientos millones de años y duró unos
trescientos cincuenta millones. Sus divisiones son los períodos cámbrico,
silúrico, devónico. carbonífero y pérmico.
Pleistoceno
(de pléistos , muy numeroso, y kainós reciente): lapso comprendido desde hace
alrededor de cinco millones de años hasta hace unos diez mil, que constituye
el período más antiguo de los dos en que se divide el cuaternario o
antropozoico. la era geológica presente. La división más reciente del
cuaternario es el holoceno y va desde hace unas diez mil años hasta hoy.
Plioceno
(de pleíon , más, y kainós , reciente): último período de la era terciaria,
comprendido entre el mioceno y el cuaternario, desde hace unos diez millones
de años hasta hace unos cinco millones.
Relaciones tróficas
(de trofós , alimenticío): se refiere a la cadena alimenticia de los seres
vivos. Las plantas forman un primer nivel trófico, los herbívoros un segundo y
los carnívoros un tercero, pero todos se hallan interrelacionados.
Resiliencia
(de resilire, rebotar): es resistencia al cambio a la deformación y capacidad
de volver al estado original.
Rocas precámbricas
formaciones geológicas anteriores al cámbrico (de Cambrio, nombre latino de
Gales), el más antiguo de los cinco períodos en que se divide el paleozoico.
hace entre unos seiscientos y unos quinientas millones de años.
Véase una escala del tiempo geológico en CIENCIA HOY, 29:25.1995.
LECTURAS SUGERIDAS
HOLDGATE, M. W, 1964, "Terrestrial Ecology
in the Marítime Antarctic", en CARRICK, R. et. al., (eds)Biologie Antartique,
Hermann, Paris, 181-194.
HOOKER, J D. 1847, The Botay of the
Antarctic Voyage of HMS Discovery, Erebus and Terror,in the years 1839-1843,
under the command of Sir James Clark Ross, Reeves Brothers, London 1844–1860,
6 vols.
LAWS,
R, 1989,Antarctica, the last frontier, Boxtree Ltd., London
Fuente: CIENCIAHOY Volumen
6 - Nº 31 http://www.ciencia-hoy.retina.ar/hoy31/biodiversidad.htm