Roma, 13 de noviembre de 1996
Nosotros, Jefes de Estado y de Gobierno 1,
o nuestros representantes, reunidos en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación
por invitación de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y
la Alimentación, reafirmamos el derecho de toda persona a tener acceso a
alimentos sanos y nutritivos, en consonancia con el derecho a una alimentación
apropiada y con el derecho fundamental de toda persona a no padecer hambre.
Prometemos consagrar nuestra voluntad política y nuestra dedicación común
y nacional a conseguir la seguridad alimentaria para todos y a realizar un
esfuerzo constante para erradicar el hambre de todos los países, con el
objetivo inmediato de reducir el número de personas desnutridas a la mitad de
su nivel actual no más tarde del año 2015.
Consideramos intolerable que más de 800 millones de personas de todo el
mundo, y en particular de los países en desarrollo, no dispongan de alimentos
suficientes para satisfacer sus necesidades nutricionales básicas. Esta situación
es inaceptable. Los suministros de alimentos han aumentado considerablemente,
pero los factores que obstaculizan el acceso a ellos y la continua insuficiencia
de los ingresos familiares y nacionales para comprarlos, así como la
inestabilidad de la oferta y la demanda y las catástrofes naturales y de origen
humano, impiden satisfacer las necesidades alimentarias básicas. Los problemas
del hambre y la inseguridad alimentaria tienen dimensiones mundiales, y es
probable que persistan e incluso se agraven dramáticamente en algunas regiones
si no se adopta con urgencia una acción decidida y concertada, dado el
incremento de la población mundial previsto y la tensión a que están
sometidos los recursos naturales.
Reafirmamos que un entorno político, social y económico pacífico, estable
y propicio constituye la base fundamental que permitirá a los estados atribuir
la debida prioridad a la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza.
La democracia, la promoción y protección de todos los derechos humanos y
libertades fundamentales, inclusive el derecho al desarrollo, y la participación
plena y equitativa de hombres y mujeres son indispensables a fin de alcanzar la
seguridad alimentaria sostenible para todos.
La pobreza es una causa importante de la inseguridad
alimentaria, y el
progreso sostenible en su erradicación es fundamental para mejorar el acceso a
los alimentos. Los conflictos, el terrorismo, la corrupción y la degradación
del medio ambiente contribuyen también considerablemente a la inseguridad
alimentaria. Hay que esforzarse por conseguir una mayor producción de
alimentos, incluidos los alimentos básicos. Esto debe realizarse dentro del
marco de la ordenación sostenible de los recursos naturales, la eliminación de
modelos de consumo y producción no sostenibles, particularmente en los países
industrializados, y la pronta estabilización de la población mundial.
Reconocemos la aportación fundamental de las mujeres a la seguridad alimentaria,
sobre todo en las zonas rurales de los países en desarrollo, y la necesidad de
garantizar la igualdad entre el hombre y la mujer. Para reforzar la estabilidad
social y contribuir a corregir la excesiva tasa de migración del campo a las
ciudades con que se enfrentan muchos países, habrá que considerar también
prioritaria la revitalización de las zonas rurales.
Hacemos hincapié en la urgencia de adoptar medidas ahora para cumplir con
nuestro cometido de alcanzar la seguridad alimentaria para las generaciones
presentes y futuras. Lograr la seguridad alimentaria es una tarea compleja que
incumbe en primer lugar a los gobiernos. Estos han de crear un entorno favorable
y aplicar políticas que garanticen la paz, así como la estabilidad social, política
y económica, y la equidad y la igualdad entre los sexos. Expresamos nuestra
profunda preocupación por la persistencia del hambre que, en tal escala,
constituye una amenaza para las sociedades nacionales y, por distintas vías
para la estabilidad de la propia comunidad internacional. En el ámbito mundial,
los gobiernos deberían asimismo cooperar activamente entre sí y con las
organizaciones del sistema de las Naciones Unidas, las instituciones
financieras, las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales y los
sectores público y privado en programas encaminados a alcanzar la seguridad
alimentaria para todos.
Los alimentos no deberían utilizarse como instrumento de presión política
y económica. Reafirmamos la importancia de la cooperación y la solidaridad
internacionales, así como la necesidad de abstenerse de aplicar medidas
unilaterales que no estén en consonancia con el derecho internacional y con la
Carta de las Naciones Unidas y pongan en peligro la seguridad alimentaria.
Reconocemos la necesidad de adoptar políticas favorables a la inversión en
el desarrollo de los recursos humanos, en la investigación y en infraestructura
para conseguir la seguridad alimentaria. Debemos impulsar la generación de
empleo e ingresos y promover un acceso equitativo a los recursos productivos y
financieros. Convenimos en que el comercio constituye un elemento fundamental
para alcanzar la seguridad alimentaria. Convenimos en aplicar políticas de
comercio alimentario y de comercio en general que alienten a nuestros
productores y consumidores a utilizar de modo sostenible y económicamente sólido
los recursos a su disposición. Reconocemos la importancia que tienen para la
seguridad alimentaria la agricultura, la pesca, la silvicultura y el desarrollo
rural sostenibles en las zonas tanto de alto como de bajo potencial. Reconocemos
el papel fundamental de los agricultores, los pescadores, los silvicultores, las
poblaciones indígenas y sus comunidades, y todas las demás personas que
intervienen en el sector alimentario y sus organizaciones, con el apoyo de una
labor eficaz de investigación y extensión, en la consecución de la seguridad
alimentaria. Nuestras políticas de desarrollo sostenible promoverán la plena
participación y la habilitación de la población, especialmente de las
mujeres, una distribución equitativa de los ingresos, el acceso a la atención
sanitaria y la educación y las oportunidades para los jóvenes. Se deberá
prestar particular atención a quienes no pueden producir o procurarse alimentos
suficientes para una nutrición adecuada, incluidas las personas afectadas por
guerras, disturbios civiles, catástrofes naturales o cambios ecológicos
relacionados con el clima. Somos conscientes de la necesidad de tomar medidas
urgentes para combatir las plagas, la sequía y la degradación de los recursos
naturales, incluidas la desertificación, la sobrepesca y la erosión de la
diversidad biológica.
Estamos resueltos a desplegar esfuerzos para movilizar y aprovechar al máximo
la asignación y utilización de los recursos técnicos y financieros de todas
las procedencias, incluido el alivio de la deuda externa para los países en
desarrollo, con vistas a reforzar las acciones nacionales para aplicar políticas
en pro de una seguridad alimentaria sostenible.
Convencidos de que el carácter polifacético de la seguridad alimentaria
hace necesaria una acción nacional concertada, junto con iniciativas
internacionales eficaces para complementar y reforzar la acción nacional,
asumimos los siguientes compromisos:
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garantizaremos un entorno político, social y económico propicio,
destinado a crear las mejores condiciones posibles para la erradicación de
la pobreza y para la paz duradera, sobre la base de una participación plena
y equitativa de las mujeres y los hombres, que favorezca al máximo la
consecución de una seguridad alimentaria sostenible para todos; |
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aplicaremos políticas que tengan por objeto erradicar la pobreza y la
desigualdad y mejorar el acceso físico y económico de todos en todo
momento a alimentos suficientes, nutricionalmente adecuados e inocuos, y su
utilización efectiva; |
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nos esforzaremos por adoptar políticas y prácticas participativas y
sostenibles de desarrollo alimentario, agrícola, pesquero, forestal y
rural, en zonas de alto y bajo potencial, que sean fundamentales para
asegurar un suministro de alimentos suficiente y fiable a nivel familiar,
nacional, regional y mundial y que combatan las plagas, la sequía y la
desertificación, considerando el carácter multifuncional de la
agricultura; |
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nos esforzaremos por asegurar que las políticas de comercio alimentario y
agrícola y de comercio en general contribuyan a fomentar la seguridad
alimentaria para todos a través de un sistema de comercio mundial leal y
orientado al mercado; |
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nos esforzaremos por prevenir y estar preparados para afrontar las catástrofes
naturales y emergencias de origen humano, y por atender las necesidades
transitorias y urgentes de alimentos de maneras que fomenten la recuperación,
la rehabilitación, el desarrollo y la capacidad para satisfacer las
necesidades futuras; |
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promoveremos la asignación y utilización óptimas de las inversiones públicas
y privadas para fortalecer los recursos humanos, los sistemas alimentarios,
agrícolas, pesqueros y forestales sostenibles y el desarrollo rural en
zonas de alto y de bajo potencial; |
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aplicaremos, vigilaremos y daremos seguimiento a este Plan de Acción a
todos los niveles en cooperación con la comunidad internacional. |
Nos comprometemos a adoptar las medidas y prestar el apoyo necesarios para
aplicar el Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación.
Roma, 13 de noviembre de 1996
Notas
1 Por
«gobiernos» se entiende también la Comunidad Europea en sus esferas de
competencia.

Plan de Acción
de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación
1. La Declaración de Roma sobre la seguridad alimentaria mundial y el
Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación establecen las bases
de diversas trayectorias hacia un objetivo común: la seguridad alimentaria a
nivel individual, familiar, nacional, regional y mundial. Existe seguridad
alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico y
económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus
necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de
llevar una vida activa y sana. A este respecto, es necesaria una acción
concertada a todos los niveles. Cada país deberá adoptar una estrategia en
consonancia con sus recursos y capacidades para alcanzar sus objetivos propios
y, al mismo tiempo, cooperar en el plano regional e internacional para dar
soluciones colectivas a los problemas mundiales de la seguridad alimentaria. En
un mundo de instituciones, sociedades y economías cada vez más entrelazadas,
es imprescindible coordinar los esfuerzos y compartir las responsabilidades.
2. Para mejorar el acceso a los alimentos es imprescindible erradicar
la pobreza. La gran mayoría de las personas desnutridas, bien no pueden
producir alimentos suficientes o bien no pueden permitirse comprarlos. No tienen
suficiente acceso a medios de producción como la tierra, el agua, los insumos,
las semillas y las plantas mejoradas, la tecnología adecuada y el crédito agrícola.
Además, las guerras, los conflictos civiles, las catástrofes naturales, los
cambios ecológicos relacionados con el clima y la degradación del medio
ambiente han tenido efectos negativos sobre millones de personas. Aunque se
puede facilitar ayuda alimentaria para aliviar su difícil situación, ello no
resuelve a largo plazo las causas básicas de la inseguridad alimentaria. Es
importante que la comunidad internacional mantenga una capacidad suficiente para
prestar ayuda alimentaria, siempre que sea necesario, en respuesta a las
situaciones de emergencia. Debe asegurarse el acceso equitativo a unos
suministros estables de alimentos.
3. La existencia de un entorno pacífico y estable en todos los países
constituye una condición básica para conseguir una seguridad alimentaria
sostenible. Corresponde a los gobiernos crear un entorno propicio para que en
las iniciativas privadas y colectivas se dediquen los conocimientos, esfuerzos y
recursos, y sobre todo las inversiones, al objetivo común de asegurar alimentos
para todos. Este objetivo deberá alcanzarse con la cooperación y participación
de todos los miembros de la sociedad. Los agricultores, los pescadores, los
silvicultores y otros productores y proveedores de alimentos desempeñan una
función decisiva en la consecución de la seguridad alimentaria, y su
participación y habilitación plenas son fundamentales para el éxito de la
empresa.
4. La pobreza, el hambre y la malnutrición son algunas de las
principales causas de la migración acelerada de las zonas rurales a las urbanas
en los países en desarrollo. Actualmente se está produciendo el mayor
desplazamiento de la población de todos los tiempos. A menos que estos
problemas se aborden de forma adecuada y oportuna, puede resultar gravemente
afectada la estabilidad política, económica y social de muchos países y
regiones y quedar comprometida quizás incluso la paz mundial. Es necesario
determinar qué poblaciones y zonas están sufriendo más el hambre y la
malnutrición, e identificar las causas y adoptar medidas que ayuden a mejorar
la situación. La disponibilidad de una fuente de información más completa y
de fácil manejo a todos los niveles permitiría realizar esta labor.
5. La disponibilidad de alimentos suficientes para todos es un
objetivo alcanzable. Los 5 800 millones de personas que viven hoy en
el mundo disponen, como promedio, de un 15 por ciento más de alimentos per cápita
que los 4 000 millones que integraban la población mundial hace 20 años.
No obstante, son necesarios nuevos e importantes aumentos de la producción
mundial de alimentos, por medio de la ordenación sostenible de los recursos
naturales, para hacer frente al crecimiento demográfico y mejorar la alimentación.
El aumento de la producción, incluidos los cultivos tradicionales y sus
productos, en combinación eficiente con las importaciones, las reservas y el
comercio internacional de alimentos, puede fortalecer la seguridad alimentaria y
corregir las disparidades regionales. La ayuda alimentaria es uno de los muchos
instrumentos que pueden ayudar a promover la seguridad alimentaria. Es esencial
la inversión a largo plazo en la investigación y en la catalogación y
conservación de los recursos genéticos, sobre todo a nivel nacional. Debe
asegurarse el vínculo entre unos suministros alimentarios suficientes y la
seguridad alimentaria en los hogares.
6. La perjudicial inestabilidad estacional e interanual de los
suministros de alimentos puede reducirse. Los progresos deberán orientarse a
reducir al mínimo la vulnerabilidad a las fluctuaciones del clima y a las
plagas y enfermedades y sus efectos. Para efectuar transferencias oportunas de
suministros a las zonas deficitarias y para conservar y utilizar de manera
sostenible la diversidad biológica, deberá hacerse uso, en combinación
eficiente, de los sistemas de previsión temprana de las variaciones climáticas,
la transferencia y utilización de tecnologías agrícolas2,
pesqueras y forestales adecuadas, la producción y mecanismos fiables de
comercio, almacenamiento y financiación. Las catástrofes naturales y de origen
humano pueden a menudo preverse o incluso prevenirse, y la respuesta debe ser
oportuna y eficaz y contribuir a la recuperación.
7. A menos que los gobiernos nacionales y la comunidad internacional
se ocupen de las múltiples causas de la inseguridad alimentaria, el número de
personas hambrientas y malnutridas seguirá siendo muy elevado en los países en
desarrollo, sobre todo en el Africa al sur del Sahara, y no se podrá alcanzar
la seguridad alimentaria sostenible. Esta situación es inaceptable. El presente
Plan de Acción prevé un esfuerzo continuo para erradicar el hambre en todos
los países, con la finalidad inmediata de reducir el número de personas
desnutridas a la mitad del nivel actual no más tarde del año 2015, y efectuar
un examen a mitad de período con el fin de determinar si es posible alcanzar
esa meta para el año 2010.
8. Los recursos necesarios para la inversión se obtendrán en su
mayor parte de fuentes internas, privadas y públicas. La comunidad
internacional ha de desempeñar una función decisiva en el apoyo a la adopción
de políticas nacionales apropiadas y, cuando sea necesario y oportuno, en la
prestación de asistencia técnica y financiera para ayudar a los países en
desarrollo y los países con economía en transición en el fomento de la
seguridad alimentaria.
9. El carácter multidimensional del seguimiento de la Cumbre Mundial
sobre la Alimentación comprende medidas a nivel nacional, intergubernamental e
interinstitucional. La comunidad internacional y el sistema de las Naciones
Unidas, incluida la FAO, así como otros organismos y órganos, con arreglo a su
mandato, tienen que contribuir de manera importante a la aplicación del Plan de
Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación. El Comité de Seguridad
Alimentaria Mundial (CSA) de la FAO tiene la responsabilidad de vigilar por la
aplicación del Plan de Acción.
10. Alcanzar una seguridad alimentaria mundial sostenible forma parte
de los objetivos de desarrollo social, económico, ambiental y humano convenidos
en las últimas conferencias internacionales. El Plan de Acción de la Cumbre
Mundial sobre la Alimentación se funda en el consenso alcanzado en esos foros y
se basa en la convicción de que, si bien el mundo se enfrenta con graves
situaciones de inseguridad alimentaria, existen soluciones a esos problemas. Si
todas las partes interesadas a nivel local, nacional, regional e internacional
realizan esfuerzos decididos y constantes, podrá conseguirse el objetivo
general de asegurar la disponibilidad en todo momento de alimentos para todos.
11. El Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación se
halla en conformidad con las finalidades y principios de la Carta de las
Naciones Unidas y del derecho internacional, y tiene por objeto consolidar los
resultados de otras conferencias de las Naciones Unidas celebradas desde 1990
sobre temas que influyen en la seguridad alimentaria.
12. La aplicación de las recomendaciones contenidas en este Plan de
Acción es el derecho soberano y responsabilidad de cada Estado, mediante la
legislación nacional y la formulación de estrategias, políticas, programas y
prioridades de desarrollo, de conformidad con todos los derechos humanos y
libertades fundamentales, inclusive el derecho al desarrollo, y con el
significado y pleno respeto de los distintos valores religiosos y éticos, orígenes
culturales y convicciones filosóficas de las personas y sus comunidades, y
deberá contribuir a que todos disfruten plenamente de sus derechos humanos a
fin de alcanzar el objetivo de la seguridad alimentaria.
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