
Aún cuando
existe una gran preocupación cuando se habla de los riesgos asociados a la
biotecnología, lo cierto es que existe muy poca precisión acerca de cual son
ellos, y en buena medida esto se explica por la diferencia que existe en el
tipo de información que manejan los expertos vinculados con la tecnología, y
el que manejan el público y los medios de comunicación.
En el caso de los
organismos transgénicos se han identificado tres tipos de riesgos:
L Los riesgos para el medio
ambiente,
Cultivos que se
conviertan en malezas. Teóricamente se señala que los cultivos transgénicos
podrían llegar a convertirse en malezas, en la medida en que favorezcan la
selección de rasgos característicos de estos organismos en la planta receptora
del nuevo material genético; es poco probable que especies con pocas
características de malezas y que no tienen parientes herbáceos, ocasionen este
problema.
Flujo de genes hacia
parientes silvestres. Existiría la posibilidad de que los genes introducidos
se transfieran a parientes silvestres del cultivo, lo cual es particularmente
riesgoso cuando se trata de parientes herbáceos y de genes de robustez por que
pueden generar nuevas malezas, ya que los cruces naturales ocurren en altos
porcentajes; por lo tanto este flujo genético constituye él más alto riesgo
entre los analizados.
Alteraciones en las
poblaciones asociadas al cultivo. Se trataría del efecto que los cultivos transgénicos puedan tener sobre otras poblaciones de los ecosistemas
circundantes, por ejemplo las poblaciones de plagas, enfermedades y/o
organismos benéficos, asociados al cultivo; estas poblaciones coevolucionan
con los cultivos y desarrollan procesos de adaptación que ciclicamente
invalidan las resistencias introducidas en los materiales cultivados.
Erosión genética de las
variedades locales. Alude a la sustitución de variedades locales, que se
caracterizan por poseer características valiosas de adaptación al ambiente, y
la consecuente pérdida de variabilidad genética a causa de la extensión de los
cultivos transgénicos. Este es uno de los temas acerca de los cuales existe
menor claridad por que generalmente se confunden la planta transgénica, la
biotecnología y el sistema de producción que utiliza la planta, lo cual ha
desorientado a la opinión pública acerca del impacto de las biotecnologías. En
sentido estricto la pérdida de variabilidad no es causada por la planta, ni
por la tecnología que se utilizó para su desarrollo, ni por el mero cultivo de
la misma; la pérdida se debe a la extensión del cultivo a una escala que
reduce o elimina las posibilidades del cultivo de las variedades locales, y
esto ocurre con la introducción de cualquier nueva variedad, transgénica o no,
desarrollada por medio de la biotecnología o por medio de técnicas
convencionales. Este tipo de erosión genética por lo tanto, no es atribuible a
propiedades de la planta como tal, sino a los sistemas de producción
intensivos (uniformes) que han sido desarrollados por la agricultura moderna
(revolución verde) desde sus inicios
L
Los riesgos para la salud
humana
los impactos especialmente valorados son los aspectos relacionados con
el desarrollo de resistencia a antibióticos (infra
4.3.1.1 Resistencia a los
antibióticos.).
L
Los riesgos para las
actividades socioeconómicas.
Una conclusión importante es que para que los
sistemas de bioseguridad sean relevantes y efectivos, y no se conviertan en un
desestímulo a la innovación tecnológica, es necesario que se refieran
específicamente al impacto de los rasgos transferidos, a las propiedades de la
planta a la cual le han sido transferido dichos rasgos y a las relaciones de
esta planta u organismo con los ecosistemas aprovechados y circundantes.
La experiencia acumulada
en los sistemas de bioseguridad ha permitido establecer prácticamente un
consenso en que la evaluación del riesgo debe realizarse sobre las propiedades
del producto que va ser introducido al mercado independientemente de la
técnica que se haya usado para su desarrollo; el riesgo debe ser analizado
básicamente en relación con: las características del gene transferido, las
propiedades del organismo/planta receptora; y los ecosistemas específicos
donde se propone introducir el material transgénico; teniendo en cuenta la
diversidad de los ecosistemas en que puede ser introducido el material y por
lo tanto las diferentes interacciones que se pueden presentar entre estos y el
material transgénico, las evaluaciones deben realizarse caso a caso. En
términos generales, la secuencia de evaluación de riesgo para un organismo
transgénico incluye:
En general, la ciencia ha
avanzado a ciegas en cuanto al riesgo, pero alerta a sus síntomas. Hay que
distinguir entre el riesgo de la investigación básica y el riesgo de la
aplicación del conocimiento adquirido, existen ámbitos en los que el cuidado y
el seguimiento es difícil o imposible.
Así, por ejemplo el
debate sobre el salmón transgénico que se planteó en la 18ava Reunión Anual de
la Organización para la Conservación del Salmón Noratlántico (NASCO) donde se
argüía que el salmón modificado podría escapar hacia lugares no controlados o
confinados, afectando adversamente el ecosistema[1],
el salmón transgénico debería crecer solo en instalaciones confinadas y en
tierra firme, lo cual no es económicamente viable para las compañías que
quieren criarlo[2].
Por otra parte, debe ser
identificada la situación o las situaciones que inspiran pánico y las que
realmente son riesgosas. En este ámbito, hay discrepancias entre la
importancia objetiva de un riesgo y su percepción subjetiva: