A menudo no se asigna la
debida importancia a la contribución de los microorganismos, las biotas del
suelo, los polinizadores y los depredadores en los ecosistemas y sistemas de
producción agrícola.
La gestión y
protección adecuada de estos organismos biológicos son esenciales para el
funcionamiento sostenible de los ecosistemas agrícolas. Ilustran su importancia
los agricultores que obtienen una producción más elevada de arroz y otros
cultivos mediante prácticas de manejo integrado de plagas, que al mismo tiempo
conservan y mejoran la diversidad biológica agrícola. La reducción de los
polinizadores silvestres a causa de la fragmentación o pérdida del hábitat puede
amenazar las actividades benéficas de los polinizadores, tanto en los sistemas
naturales como en los agrícolas.
La diversidad biológica no
solamente es indispensable para mantener la biosfera como sistema en
funcionamiento; tal como se ha mencionado anteriormente, también es necesaria a
fin de proporcionar los materiales básicos para la agricultura y otros
servicios, como fibras para fabricar ropa, materiales para viviendas,
transporte, medicinas, fertilizantes y combustible.
Asimismo contribuyen a la
producción de alimentos asegurando la polinización, la formación y la fecundidad
del suelo y el control de plagas.
Los principales
atributos funcionales de la diversidad biológica incluyen:
Æ la
descomposición de la materia orgánica y la reutilización de nutrientes para
mantener la fertilidad del suelo y dar sustento a las plantas, y por
consiguiente el crecimiento de los animales;
Æ la
descomposición de los contaminantes y el mantenimiento de una atmósfera
limpia y saludable;
Æ la moderación
de efectos climáticos: por ejemplo, mantenimiento de los regímenes de
precipitaciones y modulación del ciclo del agua, así como la absorción de la
energía solar por la tierra y su posterior liberación;
Æ el
mantenimiento y la estabilidad de las poblaciones productivas vegetales, de
peces y animales, y la limitación de la invasión de especies nocivas o menos
útiles;
Æ la protección y
conservación de los recursos de suelos y aguas, por ejemplo, mediante una
cubierta vegetal y prácticas apropiadas de ordenación, y el consiguiente
mantenimiento de la integridad de los paisajes y los hábitat; y
Æ la retención de CO2
por las plantas.
Se ha intentado evaluar los beneficios
económicos y ambientales que derivan de las principales contribuciones de la
diversidad biológica, por ejemplo, la contribución de la actividad de las biotas
del suelo a la formación de este último, los polinizadores, el control de
plagas, etc. aproximadamente en 5 000 millones de dólares Estados Unidos anuales
la contribución de la actividad de las biotas del suelo a la formación del mismo
en las tierras agrícolas estadounidenses, y en 25 000 millones en todo el mundo.
Asimismo se calculó en 40 000 millones de
dólares Estados Unidos anuales el aporte de la polinización en Estados Unidos, y
en 200 000 millones de dólares para todo el mundo. Los autores también asignaron
valores al control biológico de las plagas forestales y agrícolas, a la
retención de dióxido de carbono por los bosques y a otros servicios
proporcionados por la diversidad biológica[1].
Bibliografía complementaria:
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NORMATIVA
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ENSAYOS Y
NOTAS DOCTRINARIAS
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UNIDADES/CLASES REFERENTES O DE TEMAS ASOCIADOS
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GUÍA DE
TRABAJO
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NOTAS:
