La expresión diversidad biológica
vegetal
tiene un amplio contenido que incluye todos los componentes de la diversidad
biológica pertinentes a la alimentación y la agricultura. La expresión abarca las variedades y la variabilidad de
animales, plantas y microorganismos en los niveles genético, de especies y de
ecosistemas que son necesarios para mantener las funciones principales de los
ecosistemas agrarios, su estructura y procesos, destinados a, y en apoyo de, la
producción alimentaria y la seguridad de los alimentos.
La Conferencia de las Partes
del Convenio sobre la Diversidad Biológica ha reconocido
"la índole especial de la diversidad biológica agrícola, sus características
distintivas y los problemas que requieren soluciones distintivas”[1]
Entre las características distintivas se incluyen las siguientes:
ELa diversidad agrícola es esencial para
satisfacer las necesidades humanas básicas de alimentación y para la seguridad
de los medios de vida;
ELos agricultores administran activamente la
diversidad biológica agrícola; muchos de los componentes de la diversidad
biológica agrícola no sobrevivirían sin esta intervención humana; los
conocimientos y civilización indígenas son partes integrales de la gestión de la
diversidad biológica agrícola;
EExiste una gran dependencia mutua entre los
países para los recursos genéticos de alimentación y agricultura, debido en gran
parte a muchos sistemas de agricultura económicamente importantes que se han
basado en la introducción de especies de flora y fauna;
EEn cuanto a los cultivos y a los animales
domésticos, la diversidad dentro de cada especie es por lo menos tan importante
como la diversidad entre las especies y ha sido grandemente ampliada mediante la
agricultura;
EPor razón del nivel de gestión humana en la
diversidad biológica agrícola, su conservación en los sistemas de producción
está inherentemente vinculada a la utilización sostenible; siendo la
preservación mediante áreas protegidas menos pertinente[2];
ENo obstante, en los sistemas agrícolas de
tipo industrial, gran parte de la diversidad biológica se mantiene actualmente
ex situ en bancos de genes o viveros en lugar de mantenerse en las granjas.
En la reciente evaluación de las
actividades e instrumentos relacionados con la diversidad biológica agrícola[3]
se han presentado los siguientes aspectos de la misma:
a) Recursos genéticos para la alimentación y la agricultura
(especies, crías y variedades, sus familias silvestres, alimentos silvestres
cosechados), incluso:
| ] |
Recursos fitogenéticos incluidos las
especies pastorales y de ranchos y los recursos genéticos de bosques;
|
| ] |
Recursos genéticos animales, incluidos
los recursos genéticos de pesquerías; |
| ] |
Recursos genéticos microbianos (incluidas
las bacterias rizobiales, los hongos tales como levadura, setas, etc.);
|
Estos constituyen las unidades principales
de producción en la agricultura. Las especies cultivadas, incluidas las especies
domesticadas, pertenecen esencialmente a la categoría de "diversidad biológica
agrícola planificada". Las plantas y animales silvestres controlados pueden
también incluirse en este lugar[4].
La diversidad es importante tanto a nivel de especies como a nivel genético.
Esto último facilita la evolución o mejora deliberada en viveros[5].
Sin embargo, aunque un número relativamente
alto de especies de plantas se han usado como alimentos, y más se creen ser
comestibles, sólo un pequeño porcentaje de éstas son nutritivamente importantes
en el ámbito global, y sólo muy pocas de ellas han sido administradas
intensivamente a escala comercial. Del mismo modo, muchas especies de animales
se comen (la mayoría peces), pero sólo una muy pequeña parte son de importancia
nutritiva global. Unas docenas de especies, la mayoría mamíferos, se manejan en
algún tipo de sistema de cría y un puñado de éstos son de importancia global.
Es evidente que el exitoso cultivo de
cosechas agrícolas de gran escala requiere una serie de otros organismos
(principalmente microorganismos de la tierra y, en unos casos, polinizantes)
pero éstos probablemente forman una parte insignificante de la diversidad
biológica global. Los sistemas agrícolas muy productivos también requieren la
ausencia virtual de algunos elementos de la diversidad biológica (v.gr., las
especies de parásitos) en los sitios asignados al cultivo.
b) Los componentes de la diversidad biológica agrícola que
proporcionan servicios ecológicos.
Estos se consideran principalmente bajo el título "diversidad
biológica agrícola asociada" e incluyen lo siguiente:
| E |
"Diversidad biológica funcional" en los
propios sistemas de producción agrícola, proporcionada por una amplia gama de
organismos que contribuyen entre otras cosas a lo siguiente: |
| E |
Ciclo de nutrientes, incluida la
descomposición de la materia orgánica y el mantenimiento de la fertilidad de
los suelos (particularmente bacterias de suelos y otros microorganismos,
gusanos de tierra y termitas y la microflora correspondiente; así como
simbiotas de cultivos y de animales de granja); |
| E |
Regulación de plagas y enfermedades
(particularmente otros artrópodos como enemigos naturales de los herbívoros de
plantas; la diversidad genética de cultivos puede también contribuir a limitar
las enfermedades de las plantas); |
| E |
Polinización (particularmente de abejas y
otros insectos, así como algunas aves, murciélagos y otras especies)[6]; |
| E |
La diversidad biológica que presta
servicios ecológicos a escala superior. Estos comprenden servicios importantes
para la agricultura a nivel de paisajismo o de sistemas de granjas para:
captación de aguas e infiltración; reciclaje de aguas entre el suelo y la
atmósfera; mantenimiento de la calidad del agua; protección de las cuencas
hidrográficas, reglamentación de las correntías; conservación y gestión de
suelos y de aguas; reglamentación del clima local; secuestro de carbono; y
mantenimiento de la vida silvestre y de hábitats locales; |
| E |
Los factores abióticos tienen un efecto
determinante en los aspectos de la biodiversidad agrícola mencionados
anteriormente. Los elementos socioeconómicos y culturales también representan
importantes cuestiones intersectoriales, ya que la biodiversidad agrícola la
plasman en gran medida las actividades humanas y las prácticas de gestión.
Tales elementos comprenden:
|
í |
Conocimientos tradicionales y locales
de la diversidad biológica agrícola, factores culturales y procesos de
participación; y |
|
í |
Entorno socioeconómico, incluido el
comercio y las prácticas de comercialización y de derechos de propiedad.
|
|
Ya desde la Conferencia de las Naciones
Unidas sobre el Medio Humano, celebrada en Estocolmo en 1972, se ha reconocido
la importancia de la diversidad fitogenética. Más recientemente se le asignó un
lugar destacado en el programa internacional como tema del Capítulo XV del
Programa 21, el fruto de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio
Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) de 1992, y a través del Convenio sobre la
Diversidad Biológica, que entró en vigor el 29 de diciembre de 1993.
El objetivo 3.1 c) del Compromiso Tercero
de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación celebrada en Roma en 1996 consiste en
"Promover la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica
y de sus componentes en los ecosistemas terrestres y marinos, con miras a
aumentar la seguridad alimentaria, especialmente mediante el apoyo al Convenio
de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica de 1992".
La FAO y su Comisión de Recursos Genéticos
para la Alimentación y la Agricultura (CRGAA) representan otras tantas tribunas
intergubernamentales para el debate de las complejas cuestiones de política
relacionadas con la biodiversidad y la negociación y adopción de los acuerdos
pertinentes por parte de los países miembros. Son ejemplos de ello la Convención
Internacional de Protección Fitosanitaria, el Código de Conducta para la Pesca
Responsable y el Compromiso Internacional sobre Recursos Fitogenéticos[7]
(en curso de revisión).
La FAO presta asistencia para la aplicación
del Plan de Acción Mundial para los Recursos Fitogenéticos (adoptado por 150
gobiernos en junio de 1996) y la Estrategia Mundial para la Gestión de los
Recursos Genéticos de los Animales de Granja, además de contribuir a la
conservación y utilización sostenible de la diversidad biológica para la
agricultura y la alimentación a través de una vasta gama de programas y
actividades en las esferas agrícola, forestal y pesquera.
La Conferencia de las Partes en el Convenio
sobre la Diversidad Biológica ha reconocido el carácter específico de la
biodiversidad agrícola así como sus características y problemas peculiares que
requieren soluciones particulares, y también la función de liderazgo de la FAO
en relación con la diversidad biológica agrícola y su papel de coordinación en
la evaluación de las actividades e instrumentos actuales a nivel regional e
internacional[8].
Existe una fuerte
interdependencia entre la recolección o producción de alimentos, por una parte,
y por otra una serie de factores biofísicos, sociales, culturales, políticos y
económicos. La búsqueda de sistemas sostenibles de producción alimentos se hace
aún más difícil a causa de problemas como
|
|
la fuerte presión sobre los recursos de tierras y aguas;
|
|
la
escasez y degradación de las tierras;
|
|
el tamaño cada vez menor de las fincas
familiares;
|
|
sistemas de riego mal planificados y de construcción deficiente, que
generan problemas de salinización y anegamiento;
|
|
el deterioro de la calidad
del agua y la reducción del suministro hídrico;
|
|
la sobreexplotación de
muchos recursos pesqueros; y
|
|
la erosión de la diversidad
genética.
|
El reto que se
plantea en el mundo moderno es cómo responder al imperativo de aumentar la
producción de alimentos para una población en crecimiento sin socavar los
cimientos ecológicos que han de sostener ese aumento de la producción alimentaria[9].
La diversidad
biológica es la columna vertebral de los sistemas de producción animal,
agrícola, forrajera, forestal y de acuicultura. No solamente es esencial para
mantener en funcionamiento el sistema de la biosfera, sino que también es
necesaria para proporcionar los materiales básicos para la agricultura y otros
servicios, por ejemplo, fibras para ropa, materiales para la vivienda,
transporte, medicinas, fertilizantes y combustibles. Además proporciona a los
ecosistemas unos servicios esenciales para la producción de alimentos, como los
relacionados con la polinización, la formación y fecundidad del suelo y el
control de plagas, así como la capacidad de adaptación indispensable para la
supervivencia de las plantas y los animales en un ecosistema particular.
La diversidad biológica agrícola es un
concepto amplio, que incluye a todos los componentes de la diversidad biológica
que guardan relación con la alimentación y la agricultura y abarca la variedad
y variabilidad de los animales, plantas y microorganismos, a nivel genético, de
especies y de ecosistemas, que son necesarias para sostener las funciones
esenciales del ecosistema agrario, su estructura y sus procesos, para la
producción de alimentos y la seguridad alimentaria y en apoyo de ambas.
Según los datos del
Estado
de los Recursos Fitogenéticos en el Mundo para la Alimentación y la
Agricultura publicado por la FAO se estima que existen de 300 000 a 500 000
especies vegetales superiores, de las que se han identificado o descrito
aproximadamente 250 000. Unas 30 000 son comestibles, y unas 7 000 han sido
cultivadas o recolectadas en algún momento por los seres humanos para su
consumo alimentario. Por consiguiente, se puede considerar que varios millares
de especies contribuyen a la seguridad alimentaria. Sin embargo, a menudo se
firma que sólo 30 cultivos "alimentan al mundo". Estos 30 cultivos aportan el
95 por ciento de la energía (calorías) o las proteínas de la dieta. Solamente
el trigo, el arroz y el maíz proporcionan más de la mitad de la ingesta
energética mundial derivada de las plantas. Otros seis cultivos o productos
básicos, a saber, el sorgo, el mijo, las papas, las batatas, la soja y el
azúcar (de caña/remolacha) llevan esa ingestión energética a un 75 por ciento
del total. En un examen del suministro de energía alimentaria a nivel
subregional se destaca un número mayor de cultivos importantes, como el
cacahuete, el guandú, las lentejas, el caupí y el ñame.
Dada la importancia que reviste un número
relativamente pequeño de cultivos para la seguridad alimentaria mundial, es
fundamental que la diversidad existente dentro de cada cultivo se conserve, se
mantenga disponible y se administre con prudencia. La gran hambruna de la papa
que tuvo lugar de 1845 a 1849 constituye un ejemplo de los peligros que comporta
la uniformidad de los cultivos.
Los cultivos secundarios, las especies
subutilizadas y las especies silvestres son importantes para muchas personas,
tanto desde un punto de vista nutricional como cultural. Durante las hambrunas,
y especialmente en la temporada de hambre que precede a las cosechas, los
alimentos silvestres son parte integral de la dieta de muchos hogares rurales
pobres. Mucho queda por saber sobre el pleno potencial de la diversidad
biológica, que podría proporcionar una solución a problemas actuales o futuros.
Los recursos forestales y los árboles
desempeñan un papel vital para la vida diaria de las comunidades rurales en
muchas zonas. Constituyen una fuente importante de madera, leña, alimentos,
forraje, aceites esenciales, goma, resinas, látex, productos farmacéuticos y
otros productos forestales no madereros; asimismo proporcionan sombra y
contribuyen a la conservación de suelos y aguas, además de ser depositarios de
valores estéticos, culturales y religiosos. Estos productos y servicios son
proporcionados por un gran número de géneros y especies; además, en los
distintos países y regiones se utilizan, especies en gran medida diferentes para
proporcionar bienes y servicios análogos.
Es posible afirmar que los bosques
naturales constituyen el depósito individual más importante de diversidad
biológica terrestre. En los bosques tropicales se encuentran diversas especies
silvestres afines a las cultivadas. En el documento Situación de los Bosques
del Mundo (1999) se examinan las evaluaciones en curso de la diversidad
biológica basada en los bosques. Los árboles y plantas madereras de los bosques
constituyen la piedra angular en que se apoya, directa o indirectamente, la vida
de una vasta gama de otros organismos. Han desarrollado niveles elevados de
diversidad intraespecífica, y sus recursos genéticos son necesarios para
garantizar su evolución continua en ecosistemas dinámicos y sanos. Asimismo se
necesita diversidad genética para mantener el potencial de selección y
mejoramiento de los árboles forestales a fin de responder a las necesidades
cambiantes de las sociedades humanas. Algunos ejemplos pueden ser citados:
| Ä |
el papel de los bosques en la regulación
de las líneas divisorias de las aguas y la estabilización del suelo en áreas
dispuestas a la erosión |
| Ä |
el papel de los manglares en la
estabilización de las zonas costeras y como áreas de viveros para el criadero
de pescados |
| Ä |
el papel de los ecosistemas naturales en
forma de parques nacionales en generar ingresos por medio del turismo de la
fauna. |
Bibliografía complementaria:
|
NORMATIVA
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ENSAYOS Y
NOTAS DOCTRINARIAS
|
APUNTES Y
ACTUALIDAD
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UNIDADES/CLASES REFERENTES O DE TEMAS ASOCIADOS
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GUÍA DE
TRABAJO
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NOTAS:

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