Äes integrado.
En la actualidad, tendemos a manejar los ecosistemas para
obtener un bien o servicio dominante como por ejemplo pescado, madera o
energía eléctrica, sin reconocer plenamente lo que se está perdiendo
simultáneamente. Es posible entonces que estemos sacrificando bienes y
servicios más valiosos que los que estamos obteniendo; por lo general se
trata de aquéllos a los cuales el mercado no les ha asignado un valor,
como son la biodiversidad o el control de las inundaciones. Un enfoque
ecosistémico considera todo el abanico posible de bienes y servicios e
intenta optimizar la mezcla de beneficios para un ecosistema dado y entre
los varios ecosistemas. Su propósito es hacer que las contraprestaciones
sean eficientes, transparentes y sostenibles.
Äredefine los
límites que tradicionalmente han caracterizado el manejo que le damos a
esas unidades. Se hace énfasis en un enfoque sistémico
reconociendo que los ecosistemas funcionan como entidades completas y
requieren ser manejados como tales y no por partes. Esto implica
trascender los límites jurisdiccionales, dado que los ecosistemas por lo
general traspasan las fronteras entre estados y países.
Äadopta una visión
de largo plazo. Se respetan los procesos de los
ecosistemas en el nivel micro, pero se los ve en un marco de paisajes
completos y décadas, trabajando en varias escalas y dimensiones de tiempo.
Äincluye a la
gente. Se integra la información social y económica con
la información ambiental acerca de los ecosistemas. Así pues, en él se
relacionan explícitamente las necesidades humanas con la capacidad
biológica de los ecosistemas para satisfacerlas. Aunque está atento a los
procesos de los ecosistemas y a los umbrales biológicos, este enfoque deja
el espacio apropiado para las modificaciones humanas.
Ämantiene el
potencial productivo de las unidades. No
se centra solamente en la generación de bienes y servicios, viéndola más
bien como un producto natural de unos ecosistemas saludables y no como un
fin en sí misma. Según este enfoque, el manejo no es acertado a menos que
preserve o aumente la capacidad de un ecosistema para producir los
beneficios deseados en el futuro.
Pese a que no existe una
receta universal para aplicar los principios de un enfoque ecosistémico, no hay
duda de que es imprescindible comenzar por abordar el "vacío de
información": Un manejo efectivo de los ecosistemas requerirá saber cómo
funcionan y cuál es su condición actual. Sin este conocimiento detallado
estaremos mal preparados para determinar su capacidad productiva y las
contraprestaciones que surgen cuando los manejamos, así como para evaluar las
consecuencias de tales contraprestaciones en el largo plazo. Este es un
requisito clave para poder manejar los ecosistemas de manera holística e
integrada.
Además, este enfoque es
necesario para: