Catálogo de la Colección "Derecho, Economía y Sociedad" Sitio Oficial de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires

Regulación jurídica de las biotecnologías

Curso dictado por la Dra. Teodora Zamudio

Equipo de docencia e investigación UBA~Derecho

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- 3. Aplicaciones: fitotecnologías


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þPresupuestos & Condiciones de contorno

þHipótesis iniciales

1. Bases biológicas

Ud. está en esta Unidad pedagógica

2. Herramientas biotecnológicas

otras Clases de esta Unidad Las biotecnologías, concepto
Técnicas biotecnológicas
- 1. Ingeniería genética
- 2. Fusión de materiales celulares
- 3. Fermentación
- 4. Ingeniería enzimática
Biotecnologías aplicables en MICROORGANISMOS
Biotecnologías aplicables en VEGETALES
- 1. A nivel de planta entera
- 2. A nivel celular
- 3. Aplicaciones: fitotecnologías
Biotecnologías aplicables en ANIMALES SUPERIORES
- 1. Técnicas de identificación forense
- 2. Técnicas de diagnóstico
- 3. Terapias génicas
- 3.1. Clonación y Transferencia nuclear
- 3.2. Células madre: embrionarias y de adulto
- 3.3. Técnicas reproductivas con/sin manipulación genética
- 4. Proyecto Genoma Humano. Perspectiva
- 5. Proyecto Proteoma Humano. Enfoque
Nanotecnología: un "nuevo" uso del ADN
 

3. Biodiversidad

4. Ecología/Alimentación

5. Genoma Humano

6. Economía

7. Análisis ético y bio-ético

Desde el principio tú fundaste la tierra, Y los cielos son obra de tus manos.
Salmo 102, 25-27

Índice de esta clase:

- Preparación y utilización de plantas y células vegetales.

- Resistencia a insectos.

- Control de malas hierbas.

- Resistencia a enfermedades.

- Tolerancia al estrés ambiental.

- Producción de formas androesteriles.

- Maduración del fruto.

- Composición de ácidos grasos.

- Proteínas de semilla.

- Otros metabolitos de interés alimentario, químico y farmacéutico.

- Color en plantas ornamentales.

- Fijación del Nitrógeno.

- Incremento de la eficacia fotosintética.

- Cultivos transgénicos desbloqueados en la Argentina.

- Perspectivas.

 

Preparación y utilización de plantas y células vegetales.

Los avances más espectaculares de los últimos años se deben a la revolución verde basada en la introducción y producción de variedades mejoradas de arroz y de trigo de alto rendimiento, obtenidas en los centros de investigación agronómica de México y Filipinas, en estrecha colaboración con los responsables de los planes agrícolas nacionales. Ello le valió el premio Nobel de la paz al ingeniero agrónomo Norman Borlaug, que logró introducir en México variedades de cereales de rendimiento “milagroso” y se esforzó por reproducir la experiencia en otros países de América latina y Asia (sobre todo en India, Pakistán, Bangladesh y China) llegándose a cuadruplicar las cosechas de maíz, mijo y sorgo. A las simientes genéticamente mejoradas se aúnan modernas técnicas de cultivo y reproducción.

Vencidas las barreras biológicas de la hibridación natural se han podido obtener variedades resistentes a los insectos, a los parásitos y a las malas hierbas. Se evita así el uso indiscriminado de plaguicidas o se abaratan los costos en químicos específicos.  Asimismo, se amplían las zonas cultivables al adaptar las variedades vegetales a climas más calurosos, más secos y de mayor salinidad.

Cuadro1 Uso farmacéutico de principios activos vegetales.

PLANTAS

DROGA

USO

Salicáceas (sauces) y silipéndulas

Aspirina

Analgésico

Papaver somniferum (amapola)

Codeina

Analgésico y Antitusivo

Psychoeria (Ipecacuana)

Ipeca

Inductor del vómito

Ephedra cinica

Pseudoefedrina

Descongestión nasal

Cinchona pubescens

Quinina

Cura la malaria

Rauvolthia serpentina

Reserpina

Control de hipertensión

Datura stratonium (papa)

Escopolamina

Control de apunamiento

Camelia cinensis

Teofilina

Descongestión bronquial

Caranthus roseu

Vinblasatina

Mal de Hodgkins

Taxus brevifolia

Taxol

Cáncer de ovario y mama

También se pueden extraer de las plantas productos y sustancias de valor[1] (metabolitos primarios y secundarios), utilizables como materias primas industriales en sustancias farmacéuticas[2]. El cuadro adjunto reseña sólo algunos de vegetales que proveen  de principios activos a más de 160 drogas de uso altamente rentable.

 La agricultura, de la mano de las nuevas biotecnologías, con un papel central de las técnicas de Ingeniería Genética, promete aumentar la productividad y reducir costes, generar innovaciones y mejoras en los alimentos y conducir a prácticas agrícolas más “ecológicas”; contribuir, en suma, a la agricultura sostenible, que utiliza los recursos con respeto al medio ambiente y sin hipotecar a las generaciones futuras. Pero además la manipulación genética de plantas tendrá un impacto en otros sectores productivos: floricultura y jardinería, industria química e industria farmacéutica.

La punta de lanza y parte más espectacular de esta biotecnología es la creación de plantas transgénicas a las que se ha introducido, establemente, ADN foráneo que puede ser no sólo de origen vegetal, sino de animales o de microorganismos. La biotecnología vegetal es más amplia, e incluye otras técnicas, pero todos estos nuevos métodos a su vez sirven para que los programas tradicionales de mejora genética se realicen más racionalmente, con más efectividad y en menor tiempo. La obtención de plantas transgénicas depende de la introducción (normalmente en cultivos de tejidos) de ADN foráneo en su genoma, seguido de la regeneración de la planta completa y la subsiguiente expresión de los genes introducidos[3] (o transgenes).

Este florecimiento se debe principalmente a dos grandes avances de la década de los 80:

por un lado, protocolos experimentales para la regeneración de plantas completas fértiles a partir de cultivos de células o tejidos in vitro y,

por otro, métodos para introducir el ADN exógeno, seguido de su inserción en el genoma y su expresión. Uno de los métodos más empleados para la transgénesis es el uso de vectores genéticos derivados de la bacteria del suelo Agrobacterium tumefaciens, que como ya se vio ut supra, permite “transportar” la construcción genética de interés al genoma de la planta que se pretende mejorar. Ello se suele realizar con cultivos in vitro de células o tejidos de dicha planta, que posteriormente se manipulan hormonalmente para que regeneren plantas completas fértiles portadoras del ADN introducido (ADN recombinante).

Mediante estas técnicas se han logrado manipulaciones de varias categorías de rasgos de las plantas de cultivo:

resistencia a plagas (virus, hongos, insectos, etc.);

cualidades del producto, como evitar que se estropee por procesos fisiológicos (control de la maduración de frutos, que permite mayores tiempos de almacenamiento);

modificaciones útiles para la industria de elaboración (aumento del contenido de sólidos en el fruto);

mejora de las propiedades nutritivas (aumento del contenido de proteínas o aceites, aumento de los niveles de aminoácidos esenciales, etc.).

 

La ingeniería genética vegetal encuentra en el momento actual algunas limitaciones técnicas:

 
bullet

sólo se puede transferir cada vez un número limitado de genes (uno o dos);

bullet

algunas de las plantas de cultivo más importante son aún difíciles de transformar;

bullet

el gen foráneo se integra al azar (y no en lugares predeterminados por el investigador);

bullet

los genes insertados no suelen expresarse al mismo nivel o pueden tener una expresión limitada;

bullet

algunos transgenes pueden terminar inactivándose y perdiendo su función.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que esta tecnología aún está en ciernes, y algunos de los problemas citados terminarán por ser solucionados en poco tiempo más. Se trabaja en la mejora de las técnicas de tratamiento de procesos complejos influidos por varios genes:

resistencia a condiciones adversas (sequías, frío, etc.);

mejoras de rendimientos manipulando la respuesta a la luz;

manipulación genética de los microorganismos del suelo que interaccionan con las plantas, para favorecer la nutrición mineral,

mejora de los mecanismos de defensa frente a hongos, bacterias y nematodos patógenos, y quizá

lograr nuevas especies fijadoras de nitrógeno (con lo que disminuiría la actual dependencia de los abonos químicos).

En el campo de la floricultura también se crean nuevas variedades de plantas ornamentales, con nuevos colores, aromas y diseños florales, sorprendentes formas de plantas, etc.

No sólo se puede hacer ingeniería genética para fines agrícolas, sino que también se pueden transferir genes que hagan que las plantas produzcan sustancias valiosas para la industria farmacéutica o química: se trata de plantas transgénicas convertidas en fábricas vivas (biorreactores) de sustancias de alto valor añadido. El atractivo de este enfoque es enorme, ya que se puede disponer de campos de tabaco, girasol, tomate, colza, etc., sintetizando enormes cantidades de sustancias difíciles o caras de obtener por otros medios. Además, a diferencia de las fermentaciones industriales, aquí no hacen falta grandes inversiones ni trabajadores especializados. Ya hay ensayos a pequeña escala de plantas productoras de medicamentos (incluyendo vacunas y anticuerpos monoclonales) y plásticos biodegradables.

Los cultivos de células también pueden ser utilizados para la producción de sustancias naturales de interés[4], (especialmente los metabolitos secundarios) en diferentes campos (v.gr., en materia farmacéutica). La producción por medio de bioreactores tiene ventajas en relación con la extracción tradicional, pero presenta también numerosas fallas (v.gr., crecimiento y división lentos, fuerte densidad y carácter pesado de las células, carácter no excretable de los metabolitos -en comparación con las técnicas similares utilizando microorganismos-). Estas células y las enzimas que se han extraído pueden igualmente ser utilizadas como bio-transformadores. Este campo no ha sido aún muy desarrollado y requiere un mayor conocimiento de las células en cultivo y de las especies potencialmente interesantes para estos trabajos (v.gr., a veces las sustancias producidas por estas células son diferentes a aquellas extraídas de la planta entera). Finalmente su utilización puede consistir en la regeneración de plantas para su posterior uso.

A partir de los años 80, conforme los organismos genéticamente modificados (OMG) comenzaban a salir de los laboratorios, primero en pequeños ensayos de campo y, desde los años 90, con grandes liberaciones a escala comercial, el debate sobre la seguridad de estos organismos se ha desplazado al ámbito de sus posibles repercusiones ambientales y además, en el caso de organismos destinados a alimentación, a posibles efectos negativos para la salud, como alergenicidad, toxicidad, etc.[5] .

Cuadro 2 Selección de OMG que están disponibles actualmente

OMG

Modificación genética

Procedencia del gen

Finalidad de la modificación genética

Beneficiarios principales

Maíz

Resistencia a insectos

Bacillus thuringiensis

Reducción de los daños causados por insectos

Agricultores

Soja

Tolerancia a herbicidas

Streptomyces spp.

Lucha contra malas hierbas

Agricultores

Algodón

Resistencia a insectos

Bacillus thuringiensis

Reducción de los daños causados por insectos

Agricultores

Claveles

Alteración del color

Freesia

Producción de diferentes variedades de flores

Vendedores al por menor y consumidores

 Fuente: Los organismos modificados genéticamente, los consumidores, la inocuidad de los alimentos y el medio ambiente. FAO 2001

Cuadro 3 Selección de OMG que se están elaborando actualmente

OMG

Modificación genética

Procedencia del gen

Finalidad de la modificación genética

Beneficiarios principales

Uvas

Resistencia a insectos

Bacillus thuringiensis

Lucha contra insectos

Agricultores

Álamos

Tolerancia a herbicidas

Streptomyces spp.

Simplificación de la lucha contra malas hierbas

Silvicultores

Eucalipto

Modificación de la composición de la lignina

Pinus sp.

Elaboración de pasta y papel

Silvicultores Industria del papel

Arroz

Expresión de beta-caroteno

Narciso Erwina

Adición de micronutrientes

Consumidores con carencia de vitamina A

Fuente: Los organismos modificados genéticamente, los consumidores, la inocuidad de los alimentos y el medio ambiente. FAO 2001

 

Resistencia a insectos.

Los mayores progresos en la obtención de plantas transgénicas resistentes a insectos han sido conseguidos a partir de la proteína insecticida de Bacillus thuringensis. La mayor parte de las cepas de B. thuringensis son toxicas para larvas de lepidópteros, aunque algunas lo son para larvas de coleópteros o dípteros[6]. El primer gen de origen vegetal transferido con éxito a otra especie vegetal fue el inhibidor de tripsina del guisante forrajero en tabaco. Esta proteína es eficaz contra varias plagas de campo y de almacén que incluyen lepidópteros, coleópteros y ortópteros, y se ha transferido con éxito a tomate y patata. Los inhibidores proteicos de alfa-amilasas, abundantes en las semillas de muchas plantas, parecen proteger del ataque de algunos insectos, pero están aun en una fase temprana de su estudio.

Control de malas hierbas.

La manipulación genética de la tolerancia a herbicidas representa una alternativa para conferir selectividad y aumentar la seguridad de los cultivos frente a tales compuestos. La investigación se ha centrado prioritariamente en aquellos herbicidas con alta actividad, baja toxicidad, escasa movilidad en los suelos, biodegradación rápida y amplio espectro de acción.

En la manipulación genética de la tolerancia a herbicidas se han adoptado tres estrategias:

(i) alterar el nivel de expresión del enzima diana para el herbicida,

(ii) alterar el lugar de acción de herbicida

(iii) incorporar un gen que detoxifique al herbicida. Las fuentes de genes de resistencia a herbicidas son principalmente bacterias (spp. de los géneros Rhizobium, Escherichia, Chlamydomonas, Aerobacter, Salmonella, Streptomyces), cloroplastos (de la sp. Amaranthus hybridus ), levaduras, y mutantes celulares de plantas (tabaco, petunia, zanahoria, Arabidopsis thaliana, Corydalis sempervirens).
 

Resistencia a enfermedades.

Gráfico 1 Ensayo en variedades hortícolas.
Tomate tolerante al virus de la cuchara
Fuente: Juan Carlos Gázquez Garrido y David Erik Meca Abad COEXPHAL - FAECA y CAJAMAR

Se ha conseguido resistencia significativa al virus del mosaico del tabaco (VMT) en plantas transgénicas mediante la expresión del gen de la proteína de la cubierta del virus, en un proceso que se ha denominado “protección mediada por la proteína de las cubiertas”. Este abordaje produce resultados similares en tomate, tabaco y patata contra un amplio espectro de patógenos como el virus del mosaico de la alfalfa, el virus del mosaico del pepino, y los virus X e Y de la patata. El mecanismo de protección parece implicar la interferencia del producto del gen con las partículas virales desnudas antes de la traducción y replicación del virus.

Otro método de protección es la introducción de copias de ADN-c del llamado ARN satélite en plantas cultivadas. Este ARN satélite esta presente en los cultivos de virus y determina un decrecimiento importante en la infectividad de estos. En las plantas transgénicas el ARN satélite se replica cuando el virus infecta, aminorando los efectos del virus.

Abordajes similares se basan en la interferencia con la replicación del virus por parte de moléculas defectuosas de ARN provenientes de formas deleccionadas del propio virus, o empleando la tecnología del ARN antisentido con genes de la cápside del virus[7].

Otro abordaje encaminado a conferir resistencias a virus se basa en el empleo de moléculas híbridas de ARN, consistentes en secuencias catalíticas del ARN satélite con actividad endonucleasica ligados a secuencias de ARN antisentido, llamadas ribozimas (así, plantas transgénicas de tabaco que expresan ribozimas contra el virus del mosaico del tabaco muestran cierta resistencia a la infección)

También se ha avanzado en la obtención de plantas transgénicas resistentes a bacterias y hongos. Por ejemplo, en tabaco se obtuvieron plantas que expresan un gen de quitinasa de la alubia y que son resistentes al hongo Rhizoctonia solani, y plantas transgénicas que incorporan un gen de tionina de cebada que les confiere resistencia a varios patógenos, entre ellos a las especies Pseudomonas syringae y P. tabaci. También se han obtenido plantas transgénicas de tabaco resistentes a P. syringae mediante inserción de un gen quimérico que detoxifica a la toxina del patógeno, la tabtoxina, construido a partir del gen de resistencia de la propia bacteria. Desde que se comprobó que la expresión de genes que codifican una quitinasa y una proteína inactivadora de ribosomas confería protección parcial contra ataques de hongos, un largo repertorio de genes ha sido identificado para su posterior manipulación. Además, están apareciendo estrategias para la manipulación de defensas multigenicas, tales como la deposición de lignina y la síntesis de antibióticos del tipo de las fitoalexinas. Esto se realiza mediante:

 

 

 

la sobre-expresión de genes que codifican pasos en las rutas metabólicas que determinan la tasa de producción;
la modificación de los factores de trascripción o de otros genes reguladores, y;
la creación de nuevas fitoalexinas por medio de la transferencia interespecífica de genes biosintéticos.

 

Tolerancia al estrés ambiental.

Gráfico 2. Tolerancia a metales pesados
Plantas modificadas geneticamente germinadas en presencia de cadmio

Comparación:
u plantas silvestres (dos fotos arriba) y

u cuatro líneas transformadas más resistentes al cadmio.

Fuente: R+D CSIC

Se ha trabajado intensivamente para tratar de transferir las abundantes resistencias al estrés presentes en especies silvestres a las cultivadas, tanto por técnicas tradicionales como por ingeniería genética. Sin embargo, se requiere mayor conocimiento de las bases fisiológicas, bioquímicas y genéticas de las respuestas de las plantas al ambiente para progresar significativamente en este arrea. Pese a ello, han sido identificados genes inducidos por calor, frío, salinidad y metales pesados.

Una perspectiva interesante en la manipulación genética de las resistencias a la sequedad y a la salinidad es la acumulación de osmoprotectores, compuestos orgánicos que incrementan la concentración de solutos (y en consecuencia el contenido en agua) en la célula, sin interferir con sus procesos metabólicos[8].

Se han obtenido plantas transgénicas de nabo y tabaco, portadoras de un gen de origen humano que codifica una proteína pequeña capaz de unirse a metales pesados, la metalotioneina, secuestrándolos y disminuyendo su toxicidad.

Las plantas transgénicas muestran tolerancia a niveles tóxicos de Cd y ésta se hereda de forma estable. Otros intentos ha obtenido líneas celulares resistentes a Al, Hg, Zn, Cd, y otros metales, pero solo en unos pocos casos el nuevo carácter se ha expresado de forma estable en plantas regeneradas de tales células.

Por otra parte, los eco tipos tolerantes a altas concentraciones de iones tóxicos, encontrados en zonas mineras y susceptibles de ser utilizadas en programas de mejora, muestran una tasa de crecimiento muy baja.
 

Producción de formas androesteriles.

Se han encontrado dos genes de ribonucleasa que selectivamente destruyen el linaje de células tapetales durante el desarrollo de las anteras.

auna ribonucleasa procede de Aspergillus oryzae y

ala otra de Bacillus amyloliquefaciens (llamada Barnasa).

Ä Tras la construcción de genes quiméricos de ambas ribonucleasas, que son expresados específicamente en las anteras, se han obtenido plantas transgénicas de tabaco y colza.

Ä La expresión de estos genes afecta a la producción de polen funcional y viable, obteniéndose plantas androesteriles.

Ä Este gen nuclear es dominante y su expresión en la antera destruye selectivamente la capa de células tapetales que rodea al saco de polen.

Ä La capacidad de los genes de ribonucleasas como inductores de esterilidad masculina proporciona una nueva estrategia para la producción de híbridos.

Acoplando el gen quimérico a un gen dominante de resistencia a herbicida pueden diseñarse sistemas de mejora encaminados a seleccionar poblaciones uniformes de plantas androesteriles.

En plantas cultivadas en las que el fruto no es la parte almacenada (por ejemplo, lechuga, zanahoria, col), la plantas androesteriles pueden cruzarse con cualquier línea polinizadora para producir semillas híbridas.

Por el contrario, en otros cultivos como el tomate, trigo, arroz o may será necesario restaurar completamente la fertilidad masculina en la descendencia. La tecnología del ARN antisentido y la existencia del barstar (una proteína inhibidora de la barnasa) pueden hacer posible el desarrollo de estrategias para la restauración de la fertilidad masculina.
 

Maduración del fruto.

La manipulación del metabolismo de las plantas con el fin obtener incrementos en la producción de algunos compuestos (v.gr., carbohidratos, proteínas), o el control de la síntesis de otros, tiene aplicaciones en diversas áreas tales como el desarrollo de productos alimenticios mas nutritivos y menos costosos.

Gráfico 3. Flavr Savr 1° Alimento transgénico

El etileno (C2H4) controla la maduración del fruto. La expresión de un ARN antisentido del enzima regulador de la síntesis de etileno, la 1-aminociclopropano- 1-carboxilato sintetasa, inhibe la maduración del fruto en plantas de tomate. La administración de etileno o propileno exógenos elimina el efecto inhibitorio.

Genes que codifican otros enzimas implicados en el proceso de maduración del fruto, como la poligalacturonasa, que participa en la degradación de componentes de la pared celular, han sido manipulados e introducidos en plantas de tomate con el fin de estudiar sus efectos sobre la textura del fruto.

Estos abordajes permiten obtener variedades transgénicas donde el proceso de maduración sea uniforme y fácilmente controlable, paliando las perdidas debidas a la sobre-maduración producida durante el transporte o las deficiencias en la refrigeración de frutas y verduras.

El potencial de la tecnología antisentido en la asignación de funciones a las secuencias génicas es enorme. La generación de plantas en las que la producción de etileno este inhibida, ofrece la oportunidad de evaluar el papel del gas en la regulación de muchos procesos del desarrollo vegetal, tales como la senescencia de la hoja, abscisión, maduración y respuesta a patógenos; y abre la posibilidad de realizar manipulación genética para mejorar la calidad, el tiempo de almacenamiento y el valor nutricional de muchas plantas y productos vegetales.
 

Composición de ácidos grasos.

Muchos cultivos producen semillas oleaginosas cuya composición en ácidos grasos no es la ideal para el uso al que se destinan. La aplicación de los métodos tradicionales de mejora, reforzados con la muta génesis química, ha permitido la obtención de nuevas variedades con alteraciones en la composición de ácidos grasos de la semilla, en bastante especies.

Cultivo de colza. Fuente: Syngneta

Son ejemplos destacables las nuevas variedades de colza bajas en ácido euricico y las reducciones en los niveles de ácidos grasos poli-insaturados en soja, girasol y lino (linaza). La mayor parte de la variación genética en la composición de ácidos grasos en semilla parece implicar la presencia de un alelo de un gen que rompe el metabolismo normal de ácidos grasos y conduce a la acumulación de productos intermedios en los lípidos de la semilla. Existen dificultades como por ejemplo las lagunas en el conocimiento de la bioquímica y la regulación del metabolismo de los lípidos (que se van enmendando con los estudios exhaustivos en Arabidopsis thaliana), y el hecho de que muchas enzimas claves están ligadas a membrana, por lo que los intentos dirigidos a su solubilización y purificación no han tenido éxito.

A partir de los mutantes actualmente disponibles en Arabidopsis se puede profundizar en el conocimiento de que genes, entre los actualmente disponibles provenientes de E. coli y de mamíferos, juegan un papel mas importante en el metabolismo de los ácidos grasos, de cara a su aislamiento, clonaje e incorporación al genoma de las plantas cultivadas. Aunque la síntesis de acilgliceridos participa de rutas relativamente complejas, el conocimiento de su bioquímica y, en particular, los análisis con mutantes pueden ser de gran utilidad en el diseño de alteraciones del metabolismo lipídico con fines de mejora.
 

Proteínas de semilla.

Las semillas de cereales y legumbres proveen a la población humana del 70  % de su requerimiento proteico en la dieta. Sin embargo, sus deficiencias en aminoácidos esenciales no hacen posible una dieta equilibrada basada en estos cultivos, por lo que esta debe ser suplementada con aminoácidos de otras fuentes.

Æ Se manejan varias estrategias con el objetivo de resolver las deficiencias nutricionales de las semillas[9]:
 

Ä insertar aminoácidos adicionales en las proteínas ya existentes, o bien sustituirlos por otros mas deseables,

Ä introducir proteínas completamente nuevas muy enriquecidas en aminoácidos específicos,

Ä transferir genes que codifiquen proteínas de reserva conocidas a sistemas pobres en proteínas, y

Ä proveer de copias adicionales de genes en sistemas ya productores.

Una perspectiva distinta es la producción de pépticos de interés comercial en las semillas de plantas: factores de liberación hormonal del sistema endocrino de mamíferos, péptidos con funciones cardiovasculares o de otro tipo, péptidos con efectos opiáceos, péptidos con funciones defensivas en insectos y otros animales, anticuerpos funcionales humanos, entre otros, tienen usos importantes en sanidad, agricultura e industria. A partir de un gen quimérico de albúmina proveniente de Arabidopsis thaliana transferido a la misma especie y a Brassica napus, se ha podido obtener leuencefalina tras un pequeño tratamiento con tripsina. La producción de péptidos en semillas de plantas transgénicas debe competir con las biotecnologías fermentativas, por el momento mas desarrolladas.
 

Otros metabolitos de interés alimentario, químico y farmacéutico.

El incremento de la cantidad de azucares, presentes en ciertos órganos o tejidos, es un objetivo deseable en la mejora de la calidad de frutas, hortalizas y cereales. Se están realizando esfuerzos para aumentar la cantidad de sacarosa de la patata, de fructuosa en la achicoria y de amilopectina en el trigo mediante tecnología antisentido. También se están desarrollando variedades de tomate con alto contenido en sólidos y alta viscosidad en el fruto, consecuencia de la acumulación de pectina. La introducción del gen de una proteína de sabor dulce, llamada monelina, es útil en la obtención de nuevas variedades de tomate y lechuga con mejor sabor.

Las plantas son una fuente tradicional de materiales monoméricos y poliméricos, v.gr., azucares, ácidos grasos, almidones, celulosas, caucho y ceras. En la búsqueda de nuevos materiales biológicos renovables la ingeniería genética de plantas puede jugar un importante papel. La composición del almidón en patatas, may y trigo también esta siendo modificada con el fin de que pueda ser utilizado en la industria papelera o en la fabricación de plásticos biodegradables[10].

Se ha conseguido la producción correcta de inmunoglobulinas gamma y kappa, y el ensamblaje de anticuerpos funcionales de forma muy eficiente en hojas de plantas de tabaco, obtenidas a partir del cruce entre plantas transgénicas que expresaban el gen de una sola cadena de inmunoglubina[11].

La acumulación de anticuerpos funcionales puede proporcionar nuevas opciones para la recuperación de muchos contaminantes y otras moléculas orgánicas de significación biológica. La producción de compuestos farmacéuticos como encefalinas en soja y seroalbumina humana en patata, permite prever que otras proteínas como neuropéptidos, factores de coagulación sanguínea y hormonas del crecimiento puedan ser producidas en semillas y en otros órganos de la planta de forma rentable. Los virus bacterianos podrían ser vectores de alto nivel de expresión debido a su elevado número de copias.
 

Color en plantas ornamentales.

Los pigmentos florales son productos de la ruta biosintética de los flavonoides. Mediante la tecnología del ARN antisentido en el gen de la chalcona- sintetasa se ha podido manipular la pigmentación floral en plantas transgénicas de petunia.

Algunos transformantes han mostrado variaciones en el patrón de formación de pigmentos (sectores, anillos, etc.). Las aplicaciones de estas técnicas en la producción de nuevas variedades de plantas ornamentales son evidentes.
 

Fijación del Nitrógeno.

El crecimiento de los cultivos agrícolas depende del enorme aporte de nitrógeno utilizable, bien suministrado en forma mecánica como amonio, urea o nitratos, o bien producido naturalmente en el suelo mediante la reducción microbiana del nitrógeno atmosférico. Este aporte natural se consigue mediante estrechas asociaciones entre las plantas y los microorganismos fijadores del nitrógeno. Entre las plantas cultivadas solo las leguminosas tienen esa capacidad, por asociación simbiótica en sus raíces con especies de Rhizobium. Los campos de manipulación genética se centran en:

la ampliacion del espectro de huespedes de Rhizobium a cereales y forrajeras,

la proteccion de la nitrogenasa frente al oxigeno, y

el uso de cloroplastos como posible orgánulo diana donde transferir los genes de fijación del nitrógeno.

La dificultad en la consecución de estos objetivos no debe ser subestimada, y pese a que el alto coste de producción de los fertilizantes esta estimulando la investigación en estas arreas, es probable que aun pase algo de tiempo hasta ver sus resultados en agricultura. Por el momento ya se han obtenido cepas recombinantes de Rhizobium más eficientes como fijadoras de nitrógeno que son inoculadas en algunas leguminosas.
 

Incremento de la eficacia fotosintética.

El valor ultimo de las plantas esta en su capacidad para convertir la energía solar en reservas químicas almacenables, a través del proceso de la fotosíntesis. Las estrategias para incrementar su eficiencia de utilización de la energía solar sin dos:

la modificación de los genes que codifican las subunidades de la Ribulosa Bifosfato Carboxilasa, con el fin de producir un enzima que proporcione una fijación mas eficiente del CO2, y

el intercambio de varios componentes de foto sistemas entre plantas diferentes, con el fin de optimizar el transporte de electrones. El numero y la complejidad de las reacciones fotosintéticas, pese a hacer muy excitante su manipulación genética, probablemente retrasara su aplicación practica.

Se han obtenido plantas transgénicas de tabaco y tomate que incorporan un gen quimérico del fitocromo tipo I (que normalmente solo se acumula durante la noche) y cuya presencia provoca cambios morfológicos, tales como:
 

El fenotipo segrega normalmente en la descendencia
 

enanismo,

follaje verde oscuro,

hojas mas pequeñas y mas anchas,

dominancia apical reducida,

altos niveles de síntesis de antocianinas en semillas,

Los cambios morfológicos inducidos por la presencia de un fitocromo tipo I en tejido en crecimiento diurno, son una primera señal del papel que la ingeniería genética puede jugar en la alteración de los procesos metabólicos fotosintéticos.

       
 

Cultivos transgénicos desbloqueados en la Argentina.

La Argentina ha desarrollado y receptado gran cantidad de cultivos transgénicos, de hecho figura en los primeros puestos mundiales como productor de cosechas de “transgénicas” destinadas mayoritariamente a la exportación. La influencia de una larga tradición de agricultura industrial ha permitido contar con equipos capacitados para el examen de los nuevos vegetales y una rápida adopción por parte de los productores locales que optimizan los rindes.

Sin entrar en la consideración de los impactos sanitarios y ecológicos, la experiencia ha permitido mantener un cierto nivel de competitividad en los mercados internacionales, a pesar del inicial rechazo por parte de algunos países compradores, más influidos por cuestiones de políticas económicas y balanzas de pagos que por análisis negativos de seguridad alimentaria y sanitaria; la disputa científica sobre la evaluación de riesgos ambientales de los OMG se centra sobre todo alrededor de los efectos de la actual plantación masiva de plantas transgénicas, una vez aprobada su aplicación en algunos países tras los primeros ensayos de campo. Según sus críticos (principalmente ecólogos), los peligros a evaluar se podrían centrar en los siguientes:

Posibilidad de que las plantas genéticamente modificadas (PGM), por efecto del nuevo material genético introducido, puedan modificar sus hábitos ecológicos, dispersándose e invadiendo ecosistemas, al modo de malas hierbas.

Posibilidad de transferencia horizontal del gen introducido, (v.gr., por medio del polen), desde la PGM a individuos de especies silvestres emparentadas que vivan en las cercanías del campo de cultivo, lo que podría conllevar la creación de híbridos que a su vez podrían adquirir efectos indeseados (invasividad, resistencia a plagas, incidencia negativa sobre otros organismos del ecosistema, etc). La ocurrencia de este tipo de fenómenos sería especialmente preocupante de producirse en los centros de biodiversidad de los países tropicales, porque podría amenazar la integridad de los ricos recursos genéticos que se albergan en ellos.

Teniendo en cuenta que ciertas manipulaciones recientes de plantas para hacerlas resistentes a enfermedades ocasionadas por virus implican la introducción de algún gen del virus en cuestión o de otros relacionados, cabría la posibilidad de recombinaciones genéticas productoras de nuevas versiones de virus patógenos para las plantas. La pregunta subyacente es si los genes virales introducidos podrían afectar a la constitución de las poblaciones silvestres de virus o a la epidemiología de ciertas enfermedades. Aunque en laboratorio se han descrito mecanismos por los que genes virales expresados en plantas pueden modificar el comportamiento de virus, es muy difícil evaluar el riesgo de los ensayos de campo, ya que se desconoce casi todo sobre la dinámica poblacional de los virus vegetales en la naturaleza[12].

Por su parte, el tema de la seguridad de los alimentos está bien regulado en la mayor parte de los países industrializados. En el caso de los derivados de técnicas biotecnológicas se tiende a regularlos bajo los regímenes generales (recurriendo al concepto de equivalencia sustancial entre un alimento biotecnológico y otro parecido convencional), con requerimientos adicionales en el caso de que el alimento cambie alguna propiedad esencial respecto de la versión convencional[13]

En ciertos círculos se ha expresado la preocupación de la posible alergenicidad de alimentos transgénicos. Aunque ha habido algún caso de reacciones alérgicas ante algún alimento procedente de manipulación genética, no parece que las proteínas recombinantes sean en principio más alergénicas. En general, cualquier proceso tecnológico que elabore alimentos de formas complejas tiene algún riesgo en este sentido. Este tema se complica además por el hecho de que el estudio científico sobre las alergias alimentarias está aún lleno de lagunas.

De todas maneras, se tiende a “diluir” el etiquetado de los alimentos transgénicos en normativas amplias que favorezcan una información detallada de las cualidades y proceso de fabricación de los alimentos en general, atendiendo demandas de los consumidores, que cada vez desean estar más al tanto de todo lo que puede afectar a su salud y nutrición. Ello además daría satisfacción a grupos religiosos que tienen creencias y normativas sobre el consumo de determinados alimentos[14].

Perspectivas globales.

El potencial de las técnicas de ingeniería genética como herramientas en manos del mejorador de cultivos es importante y significativo.

Ampliar las regiones de cultivos, (v.gr., la introducción en plantas de tabaco y papaya del gen de Pseudomonas aeruginosa, que determina la enzima citratosintasa, permite a las plantas transformadas sobre producir ácido cítrico y crecer en presencia de concentraciones tóxicas de aluminio[15]).

En el campo de la salud, se ha demostrado que los frutos de plantas transgénicas sintetizan y acumulan proteínas antigénicas; dicho de otro modo, en el futuro podrían convertirse en vacunas orales contra virus y bacterias. Se ha empezado ya por estudiar sus posibilidades en infecciones gastrointestinales y respiratorias, las principales causas de mortalidad infantil en los países en vías de desarrollo. Muchas enfermedades diarreicas son causadas por bacterias, como Escherichia col¡, que producen toxinas responsables del cuadro clínico. Tras aislarse los genes de dichas toxinas, se han introducido en plantas de papa. Los ratones alimentados con papas transgénicas, que acumulan la toxina en tubérculos, produjeron niveles elevados de anticuerpos y manifestaron resistencia a la infección.

Las especies vegetales que mejor podrían servir para la producción de "vacunas" están por determinarse. Por crecer en regiones en las que se incluyen la mayoría de los países en vías de desarrollo, ser ampliamente aceptados y abundantemente consumidos en fresco por la población infantil, los frutos tropicales (mango, papaya y plátano, entre otros) resultan excelentes candidatos para estos fines[16].

Las primeras pruebas en campo con cultivos transgénicos de tabaco se realizaron hacia 1986 en Francia y Estados Unidos. Desde entonces, se han modificado por ingeniería genética más de 70 especies de plantas; 56 de ellas han pasado ya a los ensayos en campo. Durante 1991 y 1992, en Holanda y Canadá se realizaron más de 10 pruebas de campo con cultivares transgénicos de papa. Y exist