En este
nivel se puede observar que los mecanismos de reproducción y selección pueden
ser perturbados por una serie de factores que actúan al mismo tiempo como
límites a las posibilidades del sistema.
Estos
factores limitantes pueden ser:
a) Inherentes al modo de reproducción;
por impedimento de la fecundación, debido a la
existencia de barreras varietales, de incompatibilidad polínica, y otros.
por aborto del embrión. Entre otros, en el caso de
especies semejantes o de variaciones en los grados de ploidía, se puede llegar
a la fecundación pero sobreviene luego el aborto sistemático de los embriones.
por degeneración de la plántula. En este caso, el
embrión evoluciona hasta la madurez, pero la planta que nacerá puede tener
anomalías fenotípicas.
por la no formación de órganos reproductores
activos. Una planta normal puede, al momento del desarrollo de sus órganos
reproductores, no estar lista para asegurar una evolución completa de los
mismos, sea en el ámbito masculino (estéril), o bien en el ámbito femenino, o
por ambos.
b) Inherentes a la técnica de selección;
por imposibilidad de crear una línea parental.
El mantenimiento de un genotipo no es posible si la reproducción por
la que debe pasar es del tipo alógama estricta o si se trata de un genotipo
estéril que no posee el sistema de conservación genética.
por ineficacia del sistema de pruebas.
Si la planta es muy sensible a las condiciones en las que ella se desarrolla,
es difícil de determinar, para esta planta, el rol desempeñado por el genotipo
y por el medio ambiente, respectivamente, en la expresión fenotípica.
Las técnicas de cultivos in-vitro pueden, en la
mayoría de los casos, aportar soluciones que permitan levantar estas
barreras o límites.
El interés particular de los cultivos de
células vegetales y de tejidos vegetales deriva y depende de su carácter
totipotente, el que permite la regeneración del material vegetal entero a
partir de un “callo” (es decir, de un montón de células indiferenciadas en
estado de proliferación intensa), según dos métodos:
La
embriogénesis: formación de embriones
somáticos de estructura y desarrollo idéntico al del embrión de la semilla;
La
organogénesis: obtención de retoños (y
luego de plantas) por la producción de tejidos de hojas y de raíz.
Esta regeneración, como todas las técnicas de
cultivo in-vitro, exige técnicas apropiadas y específicas.
Reseñadas la
características de intervención en este ámbito comencemos con una breve
exposición de las técnicas:
Índice de esta clase:
Técnicas de reproducción sin manipulación genética.
Técnicas específicas de manipulación genética.
Transferencia
de genes mediada por Agrobacterium tumefaciens.
Vectores
virales y agro infección.
Transferencia
directa de genes.
Protoplastos
y transferencia directa de genes.
Fusión
de liposomas con tejidos y protoplastos.
Disparo
de partículas o Biolística.
Microinyección.
Fibras
de carburo de silicona.
Incubación
de ADN en tejidos o células.
Incubación
de ADN en semillas y embriones desecados.
Transformación
del polen.
La
ruta del tubo polínico.
Micro
láser.
Electroforesis
en tejidos.
Sonicación.
Clonación
in-vitro. Se trata de una multiplicación vegetativa (asexuada) en número
infinito. La disponibilidad de un gran número de ejemplares del individuo a testear, permite acelerar el proceso de selección y optimizar las pruebas de
comportamiento en diversas condiciones externas para así verificar sus efectos
sobre el fenotipo, además de mantener integra la línea parental verificando la
ausencia de cruzamientos y de híbridos, y lograr una producción importante y
continua con fines comerciales.
Fertilización in-vitro. Ella permite evitar los inconvenientes que tiene la
fecundación en su medio natural y asegura, por ende, la unión de los gametos.
Cultivo de
embriones. Esta técnica es utilizada si existe un límite natural para el
desarrollo del embrión.
Este
límite puede consistir en:
el tiempo
necesario para la maduración de la semilla: se evitan fenómenos de inhibición
o de dominación colocando el embrión en cultivo y forzándolo a desarrollarse
directamente en una plántula normal;
el aborto
sistemático del embrión en formación: este caso se presenta debido a que
especies semejantes son capaces de fecundar pero el embrión no es viable.
Cultivo de
anteras y de óvulos. El cultivo de células reproductoras masculinas o
femeninas permite obtener en el momento adecuado la fijación de las
características genéticas que no pueden ser alcanzadas en el ámbito de las
plantas más que por un trabajo de autofecundación y de selección de las
características deseadas estables durante varios ciclos de reproducción.
Estas células no contendrán más que un juego de cromosomas, y si intentamos
doblarlo (natural o artificialmente), la plántula formada poseerá en estas
células los dos constituyentes afectados a la expresión de un carácter, pero
en estado idéntico (di-haploide), de suerte que el conjunto de caracteres (y
no sólo algunos) queden perfectamente fijados.
Polipoidía.
Se logra en ciertas partes de una planta, en condiciones particulares (v.gr.,
cultivos in-vitro) o luego de un tratamiento con alcaloides que, luego de la
división celular, los cromosomas ya doblados permanecerán en el mismo núcleo
que poseerá entonces el doble de cromosomas (tetraploidía). Diferentes grados
de poliploidía pueden ser obtenidos, lo que permite modificar el tamaño de
las células, su tenor en agua, su número de ramificaciones y la conservación
del vigor híbrido durante el transcurso de las multiplicaciones.
La
aplicación de las técnicas de ingeniería genética trasciende los conceptos de
la mejora genética tradicional al no limitarse a introducir o manipular
caracteres de valor agronómico, tales como el control de insectos, malas
hierbas, y enfermedades de las plantas, o la calidad de los productos
agrícolas. Debido a su capacidad para crear combinaciones genéticas totalmente
nuevas y de manipular y dirigir su expresión temporal y espacial, la
ingeniería genética permite desarrollar plantas transgénicas cuyos productos
pueden tener interés para las industrias agroalimentarias, químicas y
farmacéuticas. El uso agrícola de germoplasma recombinante de elite, capaz de
producir compuestos de alto valor añadido, puede suponer una alternativa a los
usos agrícolas tradicionales y traer consigo ventajas medioambientales con
respecto a la síntesis química tradicional.
La base de
la mejora genética vegetal es la transferencia de información genética entre
plantas con el fin de producir los fenotipos deseados. La tecnología del ADN
recombinante permite la manipulación directa y altamente especifica del
material genético. Las situaciones en las que las técnicas del ADN
recombinante pueden resultar más valiosas son aquellas que implican la
transferencia de genes únicos o de pequeños grupos de genes de un organismo a
otro, cuando tal transferencia no sea posible por medios tradicionales. Además
de incorporar genes de interés provenientes de otra especie vegetal,
microbiana o animal, se pueden manipular in vitro los genes propios de una
especie para, por ejemplo, alterar su nivel de expresión, el momento de
activación, o modificar la especificidad tisular de sus productos con un fin
determinado. También es posible la in activación selectiva de los genes
mediante la trascripción de genes antisentido , y se esta en camino de lograr
la inserción de genes de manera mas especifica con el fin de minimizar la
variabilidad en la expresión génica entre los transformantes.
A
continuación se recuerda -en apretada síntesis- los pasos de la producción de
vegetales transgénicos.
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Gráfico1Producción de plantas transgénicas mediante
Agrobacterium tumefaciens |
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Utilizando las enzimas de restricción se aísla el
elemento responsable del efecto que desee lograrse, por ejemplo la superior
resistencia a los herbicidas.
El gen se inserta en un anillo de ADN autoreplicable
junto con un gen de resistencia a antibióticos con el que posteriormente se
seleccionarán las plantas donde la implantación ha tenido éxito.
El anillo de ADN autoreplicable, o plásmido, se
introduce en un huésped en el que se replicará utilizando enzimas del propio
huésped, que puede ser un tipo de bacteria.
Los plásmidos replicados se introducen en una
bacteria adecuada para "contagiar" al
tipo de planta que se desea modificar.
Estas bacterias transmiten a células de la planta,
criadas en el laboratorio, el plásmido modificado, alterando el genoma del
original e incorporándole las nuevas características.
Utilizando hormonas se regeneran plantas completas a
partir de las células modificadas.
El tratamiento con antibióticos selecciona las
plantas en las que la modificación ha tenido éxito.

Las
primeras plantas que expresaron genes manipulados fueron plantas de tabaco,
Nicotiana tabacum, transformadas mediante vectores de A. tumefaciens.
La transformación fue confirmada por la presencia de secuencias de ADN
externas en los transformantes primarios y en su progenie, y por un fenotipo
de resistencia antibiótica conferida por un gen quimérico de neomicina
fosfotransferasa.
Estos
primeros experimentos de transformación a menudo utilizaron protoplastos como
células receptoras. El posterior desarrollo de métodos de transformación
basados en explantes regenerables como hojas, brotes y raíces contribuyeron
significativamente a la
transformación fácil y rutinaria que se usa hoy en muchas especies de
dicotiledóneas, mostrándose las monocotiledóneas muy reticentes a la
transformación con este sistema.
Por ello,
varios métodos de transformación con ADN libre como la microinyección,
electroporación, y la tecnología del disparo de partículas, han sido
desarrollados con éxito para la transformación en monocotiledóneas como el
may, trigo y arroz. En la actualidad mas de 50 especies de plantas cultivadas
pueden ser manipuladas genéticamente por técnicas moleculares. La lista
incluye prácticamente todas las dicotiledóneas mas importantes y esta
aumentando rápidamente el número de monocotiledóneas. En los próximos años se
prevé la puesta a punto de sistemas eficaces y rutinarios de transformación
para prácticamente todos los cultivos.
Los
derivados del patógeno A. tumefaciens han mostrado ser vehículos
eficientes y versátiles para la introducción de genes en plantas y células
vegetales. Los primeros experimentos demostraron que ADN heterólogo insertado
en el ADN-T podía ser transferido a las plantas junto con los genes del ADN-T
ya existentes.
Se
construyeron sistemas de transformación eficientes eliminando los genes de la
biosíntesis de fitohormonas de la región del ADN-T, lo que terminaba con la
capacidad de la bacteria para inducir proliferación celular aberrante. Los
modernos vectores de transformación son capaces de replicación en Escherichia
coli y en A. tumefaciens, tras las manipulaciones convenientes.
Los
avances mas recientes en la tecnología de los vectores de Agrobacterium
han implicado mejoras en la ordenación de genes y sitios de restricción en los
plásmidos, para facilitar la construcción de nuevos vectores de expresión. Los
vectores que se usan actualmente contienen regiones multilinker que pueden
estar flanqueadas por un promotor y/o un sitio de adición de poliadenilato,
para hacer posible la expresión directa de las secuencias codificantes
insertadas.
Básicamente se emplean dos tipos de vectores
desarrollados a partir del sistema A. tumefaciens - plásmido Ti: los
llamados vectores de cointegración (sistemas cis) y los vectores binarios
(sistemas trans). En el primer caso se clona en propio segmento ADN-T en
Escherichia coli (utilizando por ejemplo el plásmido pBR322). El ADN-T del
plásmido aislado se abre con enzimas de restricción adecuados, lo que
permite la introducción de segmentos del ADN extraño que se desea transferir
al genoma de la planta. Los recombinantes se vuelven a clonar en E. coli.
Cuando estos plásmidos son introducidos por conjugación en una cepa de A.
tumefaciens portadora del pTi salvaje, la precombinación homologa dentro de
las células permite la transferencia del segmento de ADN-T que contiene el
inserto a la región ADN-T del pTi completo. Incorporando un marcador de
selección al inserto, por ejemplo el gen de resistencia a la kanamicina de
E. coli, las células de A. tumefaciens portadoras del pTi recombinante
pueden ser seleccionadas fácilmente.
Gráfico 2 Replicación de pTi recombinante en
Agrobacterium tumefaciens.

Fuente: Lourdes Luengo (La Ravida - España)
La replicación del pTi recombinante en de A.
tumefaciens, seguida de la infección a plantas, da lugar a la proliferación
de células vegetales transformadas que constituyen primero un callo, y
alterando de la forma adecuada las concentraciones de fitohormonas, puede
regenerarse la planta transgénica completa. El vector binario aprovecha la
distinción entre funciones cis y trans que existe en el plásmido. El vector
básico es un plásmido lanzadera, capaz de replicarse en E. coli y en un
amplio rango de otras bacterias (incluyendo de A. tumefaciens), que contiene
los dos segmentos de 24 pb correspondientes a los limites del ADN-T. En E.
coli , mediante procedimientos rutinarios de clonaje, se preparan derivados
del vector que contienen inserciones de ADN (secuencia que se desea
transferir a la planta) hacia la izquierda del segmento de 24 pb de la
derecha. Estos plásmidos recombinantes son trasferidos directamente a
células de A. tumefaciens de una cepa portadora del pTi de tipo salvaje (o
mejor aun, de un pTi defectuoso al que se haya eliminado las secuencias de
25 pb o del segmento ADN-T completo). Los plásmidos recombinantes son
capaces de replicarse en el nuevo hospedador, el cual le proporciona en
trans las funciones vir requeridas para la inserción del ADN en el genoma de
la planta. Las células vegetales que son posteriormente infectadas por estas
bacterias recombinantes contienen copias integradas del ADN-T salvaje, del
ADN-T recombinante o de ambos. En el caso de haber empleado el pTi
defectuoso únicamente son trasferidos los ADN-T recombinantes lo que supone
una ventaja. Si se asocia al ADN-T recombinante un gen marcador y una
secuencia de regulación de la trascripción que sea activa en la planta (por
ejemplo, la región 3U del gen nos ) puede expresarse el producto génico
funcional correspondiente en la planta transgénica.
La
Agrobacterium constituye un excelente sistema de introducción de genes en
células vegetales, ya que: (i) el ADN puede ser introducido en todos los
tejidos de la planta, lo que solventa la necesidad de protoplastos; y (ii) la
integración del ADN-T es un proceso relativamente preciso. La región de ADN a
ser transferida esta definida por las secuencias
a los flancos. Ocasionalmente
se producen reordenaciones, pero en la mayor parte de los casos la región se
inserta intacta en el genoma de la planta. La estabilidad de la expresión de
la mayoría de los genes que se introducen vía Agrobacterium es excelente. Los
ADN-T integrados muestran mapas genéticos consistentes y segregaciones
adecuadas. Los caracteres introducidos han mostrado ser estables durante
muchas generaciones de cruzamientos en plantas manipuladas por estas técnicas.
Esta estabilidad es critica de cara a la comercialización de plantas
transgénicas. La lista de especies que pueden ser transformadas por
Agrobacterium se amplia día a día, y en el momento presente incluye a
bastantes de los cultivos mas importantes, exceptuados los cereales.
Pocas monocotiledóneas parecen ser hospedadores
naturales de Agrobacterium, aunque se han obtenido plantas transgénicas en
espárragos con vectores Agrobacterium y se han observado tumores
transformados en la batata. Cereales de grano como el arroz, may y trigo no
han sido transformados de forma estable con Agrobacterium, a pesar de la
evidencia de transferencia de T-ADN en may, trigo y cebada. Por ello se han
realizado esfuerzos extensivos para conseguir tecnologías de transformación
alternativas en estas especies.
Vectores
virales y agro infección.
Los virus
ADN de plantas han recibido bastante atención como posibles vectores para la
introducción de genes en las plantas.
Se ha demostrado la propagación y expresión de
genes bacterianos, seleccionables como marcadores, trasferidos a plantas por
el virus del mosaico de la coliflor, CaMV. También se han combinado las
capacidades de los plásmidos derivados del Ti y de los vectores virales en
una técnica llamada RagroinfeccionS: ADN vírico o copias ADNc del ARN vírico
se introducen en plantas mediante plásmidos Ti de Agrobacterium, resultando
una infección vírico sistémica en la planta transgénica. Para la liberación
del virus no es necesario que el ADN-T se integre en el genoma de la planta.
La infección sistémica no es prueba de integración del ADN externo. Sin
embargo, en caso de producirse la integración, la agro infección conduce a
la transformación de las células adyacentes a la herida y, en consecuencia,
a la posible obtención de plantas transgénicas.
Los virus
ARN como el virus del mosaico del tabaco TMV, que replican solo a través de
intermediarios ADN, pueden también ser utilizados como vectores en ingeniería
genética de plantas. Los vectores virales proporcionan algunas ventajas
teóricas para la introducción de genes en plantas, como son la facilidad de la
infección, el rango de hospedadores mas amplio al de Agrobacterium, y el alto
cociente entre el numero de copias y la expresión de genes insertados bajo el
control de los promotores apropiados. Sin embargo existen de hecho
limitaciones importantes:
el tamaño máximo
del ADN pasajero que no afecta a la infectividad vírico parece estar
limitado;
las infecciones
virales generalmente provocan síntomas específicos de enfermedad o son
letales para la planta huésped;
posiblemente, la
alta frecuencia de errores durante la síntesis del ARN vírica puede dar
lugar a la expresión incorrecta del gen introducido; y, la mas importante;
el ADN externo no
se transfiere necesariamente a la descendencia. De acuerdo con las
evidencias disponibles, los virus no se integran en el genoma de la planta
hospedadora, y no aparecen en los meristemos de la planta por lo que no se
transmiten a la descendencia por vía sexual. Parece muy difícil (excepto,
v.gr., a través de elementos transponibles) el uso de vectores virales para
la transformación genética de plantas. pero tienen un buen potencial para la
amplificación génica y la infección sistémica en plantas individuales.
Se han
propuesto otros vectores posibles para la transformación genética en células
vegetales, tales como elementos transponibles, elementos mitocondriales del
may, componentes geonómicos nucleares, y viroides y virusoides, que, por el
momento, no han mostrado eficiencia.
El
desarrollo de estos métodos se hizo inspirándose en las técnicas físicas
usadas en la transformación de células animales en cultivo. Así se ha
conseguido la transformación de protoplastos de plantas facilitando la entrada
de ADN por precipitación con fosfato cálcico, tratamiento con PEG,
electroporación, o la combinación de varios de estos tratamientos. Tales
métodos han posibilitado la producción de células transgénicas para estudios
de expresión génica en sistemas que no pueden ser transformados por otras
técnicas. La aplicación de estas técnicas a la producción de plantas
transgénicas esta limitada por las dificultades inherentes a la regeneración
de plantas a partir de protoplastos.
Ha habido
considerables avances en la regeneración de cereales, tradicionalmente uno de
los grupos mas recalcitrantes. Varios laboratorios han tenido éxito en la
regeneración de plantas fértiles de arroz a partir de protoplastos de
embriones. Este avance fue inmediatamente seguido por la producción de plantas
transgénicas de arroz, a través de la descarga de ADN libre en protoplastos y
posterior regeneración de la planta, primero en variedades Japónica y
recientemente en una variedad Indica (la mas importante como fuente de
alimento en el mundo). Se han obtenido plantas transgénicas fértiles a través
de técnicas de electroporación de embriones inmaduros y de calli, también en
líneas comerciales.
En paralelo al trabajo de transformación de
protoplastos se han realizado esfuerzos para encontrar nuevas vías de
introducir ADN en células intactas o tejidos. La regeneración de cereales a
partir de embriones inmaduros o de explantes es relativamente una rutina.
Uno de los avances mas significativos en este arrea ha sido la introducción
de la tecnología de los micro proyectiles de alta velocidad. En este sistema
el ADN se carga sobre una superficie de pequeñas partículas de metal (0+5 a
5 micras) que son aceleradas a velocidades de uno a varios centenares de
metros por segundo. Las partículas son capaces de penetrar a través de
varias capas de células y realizan la transformación celular en tejidos de
explantes. Se han obtenido plantas transformadas estables de tabaco y soja
mediante disparo de partículas y, mas recientemente, plantas transgénicas
fértiles de may, arroz, trigo y avena mediante bombardeo de cultivos
embrionarios y de embriones cirróticos inmaduros. Gracias a la eliminación
del paso por el estado de protoplastos, el método del disparo tiene el
potencial de permitir la transformación directa de genotipos comerciales de
cereales. Una desventaja de los sistemas de transferencia directa es la
frecuente aparición de reordenaciones y reacciones de concatenación antes de
la inserción del gen, lo que determina un patrón de integración bastante
impredecible.
Los
protoplastos incorporan eficazmente ADN del medio si se les trata con
polietilenglicol (PEG) y/o electroporación. El propio proceso de aislamiento
de protoplastos probablemente induce la formación de células competentes en el
estado adecuado. Si se dispone de poblaciones de protoplastos que contengan
células competentes, el ADN exógeno es integrado fácilmente vía precombinación
no-homologa. Tambien puede ocurrir precombinación homologa pero a un nivel mas
bajo.
Cuando se
transforman protoplastos capaces de regeneración, pueden obtenerse plantas
transgénicas que contienen, expresan y heredan de forma estable el gen
extraño. En cereales, solo se han aislado protoplastos competentes a partir de
suspensiones embriogénicas establecidas a partir de tejidos inmaduros (escutelo,
base de la hoja, antera). Los procedimientos standard de transferencia de
genes con protoplastos han conducido a la regeneración de varios cereales
transgénicos (arroz, may). El cultivo de protoplastos aislados a partir de
diferentes tejidos es útil en los análisis de la expresión transitoria de un
gen o de una secuencia reguladora, ya que la incorporación del ADN a esos
protoplastos no es problemática. La integración, en caso de producirse, no
tiene consecuencias, ya que los protoplastos de este origen no proliferan.
La fusión de protoplastos, mediada por varios
agentes fusógenos como el PEG, es un buen método para la generación de
híbridos ínter específicos. El ADN-T de Agrobacterium y otras secuencias de
ADN puede ser transferidas de una especie a otra por medio de la fusión de
protoplastos y esferoplastos. Con el desarrollo de los marcadores adecuados,
la fusión de protoplastos supone una vía de control del intercambio de genes
entre especies, por medio de la cotransferencia de estos con genes
marcadores seleccionables derivados del vector.
Entre los
distintos métodos para introducir ADN aislado en protoplastos y tejidos de
plantas superiores, la transferencia directa de genes mediada por liposomas es
uno de los mas difíciles. Si bien en un principio el método mostró ser eficaz,
solo ha recibido una atención muy limitada.
Los
problemas radican en la preparación de los liposomas y en la encapsulación de
los plásmidos. Estos problemas quedan en parte soslayados con la reciente
disponibilidad comercial de preparaciones de liposomas estables (Lipofectina),
que espontáneamente se unen al ADN y median en su descarga dentro de la
célula. La eficacia del método aumenta al combinarlo con otras técnicas como
el tratamiento con PEG o la electroporacion. La descarga de ADN y otras
macromoléculas en protoplastos vegetales mediante diferentes tipos de
liposomas ha sido el objetivo de muchos experimentos, habiéndose conseguido en
primer lugar la integración de ADN exógeno en el genoma de may y de tabaco.
Los métodos de transferencia mediados por
liposomas poseen algunas ventajas con respecto a la transferencia directa de
ADN, como son la proteccion contra las nucleasas que proporciona la membrana
y la no necesidad de un ADN transportador (carrier). Por contra, la breve
sonicacion necesaria para la inclusión del ADN en los liposomas puede
producir rupturas y daños. Pese a su dificultad, el método de fusión de
liposomas que contienen ADN con protoplastos esta actualmente bien asentado
en la producción de plantas transgénicas de bastantes especies. Menos
exitosa ha resultado la fusión de los liposomas con tejidos y células
normales.
Disparo de
partículas o Biolística.
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Gráfico 3 Manipulación genética del arroz mediante bolística |
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El
bombardeo de micro proyectiles presenta el mayor potencial para la
transformación de cereales. Por medio de esta técnica se han obtenido plantas
transgénicas en monocotiledóneas como maíz, arroz, trigo, avena y cana de
azúcar, además de varias dicotiledóneas: soja, tabaco, algodón. La aceleración
de partículas pesadas (tungsteno u oro) recubiertas de ADN puede usarse para
transportar genes dentro de células y tejidos vegetales.
El bombardeo con micro proyectiles desnudos
también ha sido utilizado para producir heridas en las células y favorecer
la posterior transferencia de genes mediada por A. tumefaciens,
incrementándose en al menos 100 veces la obtención de células recombinantes
en meristemos de tabaco y girasol, respecto a las técnicas comunes.
Las ventajas de este método le dan un potencial
de aplicabilidad general:
técnicamente es fácil de manejar;
un disparo puede producir múltiples
integraciones;
las células pueden sobrevivir a la
introducción de una partícula, e incluso de varias;
los genes que recubren la partícula
recuperan su actividad biológica;
las células diana pueden ser de
diversos tipos, tales como polen, cultivos celulares, órganos y meristemos;
las partículas también alcanzan capas
celulares mas profundas.
La
microinyección es una de las técnicas mas precisas para la descarga de
macromoléculas dentro de compartimentos intracelulares específicos. Usando
estos métodos se ha conseguido la transformación de protoplastos de alfalfa y
de tabaco, y la obtención de clones transgénicos a partir de protoplastos y
quimeras transgénicas en embriones de colza. La microinyección intranuclear
ofrece la gran ventaja de poder transformar protoplastos individuales a altas
frecuencias. Además, el hecho de que junto al ADN desnudo puedan inyectarse
otros elementos genéticos como plastidios, mitocondrias y cromosomas hace a la
microinyección una técnica valiosa y versátil para la transformación de
plantas.
La microinyección utiliza dispositivos micro
capilares y sistemas de microscopia para depositar ADN en el interior de
células definidas, de modo que la célula inyectada pueda sobrevivir y
proliferar. Como en el caso de la biolística, la microinyección realmente
descarga el ADN en la célula. En comparación con la primera, la
microinyección presenta algunas desventajas: solamente una célula recibe el
ADN por cada inyección, y el manejo de la técnica requiere mas pericia y
mayor instrumentación. También tiene ventajas: (i) puede optimizarse la
cantidad de ADN descargado; (ii) el experimentador puede decidir en que
célula introduce el ADN; (iii) la descarga es precisa y predecible, incluso
en el núcleo de la célula, y esta bajo control visual; (iv) pequeñas
estructuras (v.gr., microsporas y pro-embriones de pocas células), que no
están disponibles en las grandes cantidades que necesita un experimento de
bombardeo, pueden ser alcanzadas por esta técnica; (v) unidades definidas
micro-inyectadas pueden ser cultivadas en micro-cultivo; y (vi) en el caso
de que puedan regenerarse pro- embriones cigóticos, la microinyección ofrece
un modo de transformación abierto a cualquier especie y variedad con
reproducción sexual. Una mayor sofisticación del método consiste en la
microinyección de liposomas, en los que se ha depositado el ADN. La
microinyección en células diferenciadas puede fácilmente descargar el ADN en
la vacuola, donde es degradado. Por el contrario, la microinyección de
liposomas en la vacuola conduce a su fusión con el tonoplasto, liberándose
el contenido del liposoma en el citoplasma.
El uso de agujas de inyección con un diámetro
mayor que el diámetro celular conduce a la destrucción de aquellas células
en las que el ADN ha sido depositado. La integración del ADN requiere que
este se desplace desde células adyacentes heridas, con los problemas que
esto conlleva relativos al paso a través de las paredes celulares por la
macromolécula del ADN. Tras el primer experimento de inyección de un gen
testigo en el tallo del meristemo floral de centeno, con claras evidencias
de haber ocurrido la transmisión sexual del carácter a la descendencia, no
ha sido posible reproducir el experimento a gran escala. Es difícil
comprender como el ADN pudo alcanzar las células esporo génicas en el
experimento mencionado, teniendo no solo que transmitirse a las células
vecinas, sino viajar a través de muchas capas de células.
Recientemente se ha descrito un método de descarga de ADN mediante fibras de
carburo de silicona que actúan como micro agujas.
Mediante
una fuerte agitación de un cultivo celular en suspensión, en presencia de un
medio liquido, ADN plasmídico codificando un gen testigo, y fibras de carburo
de silicona, se obtiene la expresión transitoria del gen en células de may y
tabaco. Es necesario elucidar los mecanismos moleculares que actúan en estas
transformaciones, así como ensayar nuevos materiales fibrosos que mejoren los
resultados obtenidos.
Ha habido
muchos intentos de poner en contacto directo plántulas, órganos, tejidos,
células o cultivos celulares de numerosas especies vegetales con ADN exógeno y
marcadores genéticos definidos. Los tratamientos incluyen diseños
experimentales encaminados a abrir los plasmodesmos y provocar la perdida de
estructuras de pared celular.
Algunos
tratamientos intentan asegurar una cantidad suficiente de células competentes.
No se ha descrito ningún caso de transformación integrativa, aunque si de tipo
transitorio. Las técnicas como esta, que tratan de pasar genes funcionales a
través de la pared celular parecen tener pocas probabilidades de éxito, ya que
esta es una barrera perfecta para las grandes moléculas de ADN, además de una
trampa eficaz.
Se ha
logrado la transferencia de ADN exógeno al trigo, aunque en frecuencias muy
bajas, vía A. tumefaciens, en cultivos de embriones sometidos a
digestiones enzimáticas parciales previas a la incubación con la bacteria. No
esta claro que el proceso sea el normal mediado por los genes vir del
pTi y las secuencias de los bordes del ADN-T. Se hace necesaria una
mayor evidencia experimental sobre este método.
La
estrategia de este método se basa en dos fenómenos que aparecen en el tejido
seco.
El primero es el enorme gradiente de potencial hídrico que se
forma entre la célula y la solución acuosa.
El segundo
es la desorganización de las membranas celulares en bajas condiciones de
agua, lo que les hace muy permeables.
Utilizando
embriones somáticos se facilita mucho la desecación, al carecer estos de la
cubierta y el endospermo presentes en las verdaderas semillas. En condiciones
de rápida entrada de agua y de alternaciones en las membranas es posible
conducir ADN plasmídico al interior de la célula desecada, atravesando la
pared celular que bajo estas condiciones es relativamente porosa para el ADN.
Por medio de esta técnica se han obtenido transformantes en varias especies
(alfalfa, arroz), pero falta por comprobar si se produce la integración real
del ADN en el genoma de la planta, y si esta es estable en términos genéticos.
Esta
perspectiva se basa en la posibilidad de que el ADN pueda ser recogido dentro
del polen en germinación e integrarse en el núcleo espermático o alcanzar el
cigoto con el tubo polínico.
Realmente, de funcionar, sería el método ideal
para la transferencia de genes en plantas: el supervector. La polinización
con polen germinado en presencia de ADN en ocasiones ha producido resultados
sorprendentes que podrían interpretarse como evidencias de transferencia
génica. Sin embargo, nunca se ha demostrado la correspondencia entre un
fenotipo observado y su correspondiente gen causal, incluso en experimentos
a gran escala realizados por laboratorios experimentados. Una vez mas
aparece el problema de la pared celular y de las nucleasas externas e
internas, por lo que la técnica no parece ser muy prometedora.
Se ha
descrito la transferencia de genes bacterianos en el trigo mediante pipeteo de
las espiguillas con suspensiones de Agrobacterium como vector. Esto es
factible debido que el polen de trigo, al igual que el de petunia, contiene
factores difundibles (identificados como flavonol-glicosidos) que inducen la
región vir del pTi. La técnica requiere mas confirmaciones.
Esta
técnica permitió obtener plantas transgénicas de arroz hace unos anos.
Colocando una gota de una solución de ADN exógeno en los estigmas cortados de
las flores, la solución del ADN fluye hacia abajo a través de la ruta del tubo
polínico y entra en la célula en el saco embrionario. Se obtuvieron semillas
maduras y se germinaron las plantas transgénicas.
Sin
embargo, no se demostró que el gen exógeno se transmitiera a la siguiente
generación. Resulta atractiva la posibilidad de descargar ADN en el cigoto,
por la vía del tubo polínico, en el transcurso de la fertilización normal. Sin
embargo, es difícil de interpretar como puede funcionar el sistema, ya que el
ADN se vería atrapado por la pared celular, probablemente existan nucleasas en
el tubo polínico, y no se conocen sistemas de transporte. Son necesarios mas
experimentos para confirmar las posibilidades de esta técnica.
Un chorro
de micro láser enfocado en el sistema de iluminación de un microscopio puede
usarse pare abrir agujeros en la pared celular y en la membrana plasmática.
Se espera
que la incubación de células perforadas con volúmenes de ADN podría servir de
base a un método de transformación sin vectores. No hay datos concluyentes
acerca de la eficacia de este método, que tendría como competidores a los ya
eficaces bombardeo de partículas y microinyección.
Se intenta
transmitir ADN mediante electroforesis, a través de meristemos de semillas de
cebada en germinación. Existen datos esperanzadores, pero sin certezas sobre
los mismos.
La
sonicación es un método nuevo de transferencia de genes en protoplastos y
células intactas. El mayor efecto de la sonicación se cree que sea debido a la
cavitación acústica, particularmente a bajas energías acústicas. Debido a este
fenómeno se producen burbujas que crecen hasta que implotan, y con rápidas
oscilaciones en el tamaño de las burbujas.
Los
efectos químicos de este proceso pasan por la formación de radicales libres,
daños en la pared celular, alteraciones en la permeabilidad de la membrana,
aberraciones cromosómicas menores, y cambios de tipo fisiológico. Mediante
sonicación se ha introducido de manera eficiente ADN plasmídico en
protoplastos de remolacha y tabaco, lográndose expresión transitoria de un gen
testigo. Aunque no se conoce el mecanismo de permeabilización acústica, el
hecho de que pueda ser utilizada en protoplastos, células en suspensión y
fragmentos de tejido, junto a la sencillez del equipo necesario, hacen que
esta técnica pueda tener potencial en el futuro.
Bibliografía complementaria:
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NORMATIVA
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MERCOSUR
01/99 Acuerdo de cooperación y
facilitación sobre la protección de las obtenciones vegetales Decisión del
Consejo del Mercado del Mercado Común Asunción, 14 de junio de 1999
UNIÓN EUROPEA
Directiva 2001/18/CE del
Parlamento Europeo y del Consejo de 12 de marzo de 2001 sobre la
liberación intencional en el medio ambiente de organismos
modificados genéticamente y por la que se deroga la Directiva
90/220/CEE del Consejo
Reglamento (CE) No 1830/2003 del Parlamento Europeo y del
Consejo de 22 de septiembre de 2003 relativo a la trazabilidad y
al etiquetado de organismos modificados genéticamente y a la
trazabilidad de los alimentos y piensos producidos a partir de
éstos, y por el que se modifica la Directiva 2001/18/CE [.pdf]
ARGENTINA
Secretaría de
Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos
Resolución 350/99. Sanidad Vegetal.
Manual de Procedimientos, Criterios y Alcances para el Registro de
Productos Fitosanitarios. Bs. As.,30/8/99
Resolución 39/2003. Biotecnología
agropecuaria. Liberación al Medio de Organismos Vegetales
Genéticamente Modificados Bs. As., 11/7/2003
Resolución 57/2003. Biotecnología
agropecuaria. Proyectos de Experimentación y/o Liberación al Medio de
Organismos Animales Genéticamente Modificados
Resolución 214/2004 Reglamento
Técnico para la Rotulación de Envases de Aditivos Alimentarios y/o
Coadyuvantes de Tecnología.
Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria
Resolución 6/2002 Sanidad Vegetal
Importación de cantidades limitadas de un producto fitosanitario
—principios activos o productos formulados—. Bs. As., 4/1/2002
Resolución 412/2002 Fundamentos y
Criterios para la Evaluación de Alimentos derivados de Organismos
Genéticamente Modificados y Requisitos y Normas de Procedimiento para
la Evaluación de la Aptitud Alimentaria Humana y Animal de los
Alimentos derivados de Organismos Genéticamente Modificados. Bs. As., 10/5/2002
Resolución 489/2002 Sanidad Animal y
Vegetal. Prevención de Riesgos para la Salud humana. Bs. As., 4/6/2002 Dirección Nacional de
Fiscalización Agroalimentaria
Disposición 1/2003 Sanidad Vegetal.
Presunto Riesgo Sanitario. Frutas Frescas, sus Productos, Subproductos
y Derivados Bs As, 23/1/2003 |
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NOTAS DOCTRINARIAS
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TRABAJO
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