“Lo que es válido para la
bacteria lo es para el elefante”
Jacques Monod
Índice de esta clase: -
Justificación del tratamiento.
-
Particularidades de los reinos Monera, Protista y
Hongos. -
Particulares de los reinos Vegetal y Animal.
Una
clasificación frecuente, en especial en las legislaciones, es la que alude a
los microorganismos. Éstos, desde el análisis científico, son identificados
con los organismos vivientes microscópicos unicelulares, así como también, con
los virus y plásmidos. Hecha esta aclaración que cobrará relevancia en los
próximos capítulos de este trabajo, se retorna a la división de la materia
viva hecha ya en 1.2.
La división del mundo viviente en reino animal
y vegetal, fue considerada insuficiente a partir del descubrimiento de
organismos muy pequeños y/o de organización celular muy simple. Esto llevó a
Haeckel a proponer en 1886 el establecimiento de un tercer reino, el de los
protozoos. Este aparecía como una categoría residual de composición
heterogénea y con límites no claramente precisados, de suerte que el término
“protozoos” no era uniformente utilizado.
Si bien se advertían diferencias importantes
entre los organismos pluricelulares evolucionados de naturaleza animal
(metazoarios), y vegetal (metafitos), éstas se hacían -y aún hoy lo son- más
confusas a medida que se consideraban las formas vivientes más simples o
primitivas, sobretodo los organismos unicelulares. Se incluía, dentro de los
protozoos a los organismos vivientes unicelulares de afinidad animal
(protozoarios) o de afinidad vegetal (protofitas). Se los clasificaba en:
“protozoos inferiores” (procariotas) por oposición a los “protozoos
superiores” de células eucariotas. Finalmente, se integraba en el reino de
los protozoos (superiores) ciertos tipos de seres vivientes pluricelulares o
multicelulares, los hongos. Su pertenencia al reino de los procariotas se
justificaba por la ausencia de especialización funcional de sus células que
son todas equivalentes dentro del organismo.
Hoy la
clasificación alude a los ya mencionados reinos: Monera, Protista, Hongos,
Vegetales y Animales, cuyas las particularidades celulares se resumen en el
siguiente cuadro:
Cuadro 1 Particulares de los Reinos biológicos.
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REINOS |
MONERA |
PROTISTA |
HONGOS |
VEGETAL |
ANIMAL |
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Tipo celular |
procariotas |
eucariotas |
eucariotas |
eucariotas |
eucariotas |
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Envoltura nuclear |
ausente |
presente |
presente |
presente |
presente |
|
Mitocondrias |
ausente |
presente |
presente |
presente |
presente |
|
Cloroplastos |
ausente (membrana fotosintética en algunas
formas) |
presente (en algunas formas) |
ausente |
presente |
ausente |
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Pared celular |
no celulósica |
presente en algunas formas |
quitina y otros no celulósicos |
celulósica |
ausente |
|
Medios de recombinación genética |
conjugación, transducción, transformación o
ninguna |
conjugación, fecundación (singamia o meiosis)
o ninguna |
fecundación y meiosis, dicariosis o ninguna |
fecundación y meiosis |
fecundación y meiosis |
|
Nutrición |
autótrofa o heterótrofa |
fotosintética o heterótrofa |
heterótrofa por absorción |
fotosintética |
heterótrofa por ingestión |
|
Movilidad |
flagelos, deslizantes o no móviles |
flagelos, cilias, ameboide |
no móviles |
no móviles (algunos casos ciliados) |
contractil, flagelados y ciliados |
|
Celularidad |
unicelular |
uni- y
pluricelular |
pluricelular |
pluricelular |
pluricelular |
El reino
Monera está constituído por organismos unicelulares procariotas[1], por lo que las reglas mencionadas con relación a esa célula con
anterioridad valen aquí para el organismo entero.
Varios procariotas y protistas unicelulares
eucariotes no poseen un estadio sexual para la reproducción, pero existen
fenómenos parasexuales que pueden provocar una cierta recombinación del ADN
mediante la transferencia de parte del material genético de una célula
donante a una receptora; se distinguen tres formas:
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la conjugación: es la transferencia de
ADN (ligado a la presencia de un factor F, de fertilidad, en el ADN de la
célula donante bajo la forma de plásmido) por contacto directo entre las
células; |
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la transducción: es la transferencia
de ADN por los bacteriófagos que, luego de la primera infección, llevan
una parte del ADN de la bacteria infectada que inyectarán en otra en la
otra bacteria; |
|
la transformación: es la transferencia
de ADN libre (liberado por extravío de ADN de la célula donante) sin
contacto celular o intermediario viral. |
En los
individuos del reino Monera la transferencia genética existe normalmente sólo
entre las células de la misma especie y su variación genética natural resulta
pues de la mutación y de los fenómenos parasexuales.
Algunas
algas del reino Protista tienen un ciclo de vida conocido como alternación de
generaciones, en el cual una fase diploide (los gametos haploides se fusionan
para formar el cigoto o esporofito diploide) alterna con una fase haploide (el
esporofito produce esporas por división meiótica que pueden producir
organismos adultos sin combinarse con otra célula). Los mohos de este reino
(muchos de los cuales son cenocíticos[2] durante su estadio no reproductivo) pueden reproducirse por esporas
(por amputación de pequeños fragmentos citoplásmicos) o sexualmente.
Los
organismos del reino de los Hongos están compuestos por masas filamentosas
llamadas hifas, cuyas paredes son de quitina, y son heterótrofos[3]. Se reproducen a través de esporas sexuales y asexuales (formadas en
los esporangios). El ciclo sexual (en los ascomicetes y basidiocetes) comienza
por la fusión de hifas de diferentes cepas de apareamiento; en algunos casos
los núcleos de las hifas forman pares (dicariones) que se dividen
sincrónicamente hasta la fusión y la consecuente mieosis. Los deuterocetes no
tienen ciclo sexual conocido.
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Adicionalmente, los Hongos participan de dos tipos de simbiosis: los
líquenes y las micorrizas: |
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Los
líquenes son combinaciones de hongos y algas verdes o cianobacterias y
se diferencian, estructural y fisiológicamente, de ambos organismos
originantes en su vida independiente. En esta relación el hongo encierra
células fotosintéticas y depende de ellas para vivir.
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Ä |
Las
micorrizas, o “raíces-hongos”, son asociaciones de hongos que habitan
el suelo y raíces de plantas; esta relación facilita a la planta la
captación de minerales y al hongo, moléculas orgánicas. |
El cultivo de hongos es un perfecto ejemplo de
bioconversión eficaz. Desprovistos de clorofila los hongos producen enzimas
que les permiten alimentarse de las sustancias orgánicas de los sustratos
donde se desarrollan y lo que queda puede ser usado como forraje o abono;
por lo demás, su metabolismo produce valiosas sustancias capaces de reducir
tumores, de fortalecer el sistema inmunitario y disminuir la tensión
arterial y la tasa de colesterol[4].
En el
reino vegetal -así como en el animal-, el material viviente fundamental es el
protoplasma (células eucariotes) ya analizado: se observan los mismos
“orgánulos” auto replicables (cloroplastos, en el caso de las plantas), las
mismas estructuras citoplasmáticas, las mismas relaciones en todos los
elementos, como también en consecuencia, una identidad de funcionamiento.
Las
diferencias entre los dos reinos significan, por lo tanto, que los animales y
los vegetales han edificado, a partir de un protoplasma -estructural y
funcionalmente- idéntico, organismos siguiendo dos modalidades opuestas. La
base biológica más correcta para diferenciarlos radica en considerar sus
metabolismos.
En este aspecto, los vegetales pueden ser
clasificados como autótrofos, es decir organismos capaces de utilizar
compuestos inorgánicos simples para transformarlos en compuestos orgánicos
complejos[5]. Por el contrario, los animales se consideran
organismos heterótrofos, debido a que para realizar su actividad metabólica
necesitan sustancias orgánicas más o menos complejas, que después transforma
de diverso modo y a través de ciclos especiales.
Las
células diferenciadas de estos organismos cumplen funciones específicas. En
las plantas, esta especialización es reversible para muchos tipos celulares,
lo que puede llevar hasta la obtención de un organismo completo a partir de
piezas de tejido o aún de una célula (esta característica es conocida como la
totipotencia de la célula vegetal). Por el contrario, la especialización de
las células animales es normalmente irreversible, sobretodo, en los animales
superiores. La capacidad de regeneración parcial existe en los unicelulares o
pluricelulares primitivos (v.gr., las esponjas) en los que las células son muy
poco especializadas[6].
La
especialización de las células animales involucra a menudo una diferenciación
entre las células somáticas y las reproductivas, mucho menos numerosas: las
primeras mueren luego de cierto tiempo, mientras que las últimas son
potencialmente inmortales por vía de reproducción. Las células vegetales
guardan muy a menudo su carácter embrionario totipotente y pueden
diferenciarse, según sus necesidades, en células somáticas o reproductivas. En
casos extremos, las células somáticas pueden aún rediferenciarse en células
reproductivas.
La célula
vegetal -como toda otra- contiene la información necesaria para el
cumplimiento de sus funciones metabólicas y reproductivas. Pero la
diferenciación de las células vegetales es más tardía y a menudo reversible a
causa del carácter totipotente de la mayoría de las células. No existen
estirpes de células reproductivas, y la diferenciación de los órganos
reproductores y de las células sexuales se realiza a partir de células
vegetales banales (tal es el caso de los vegetales inferiores) o a partir de
tejidos permanentes no diferenciados (los meristenios de los vegetales
superiores) que también participan en el crecimiento vegetal.
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En el
reino Vegetal puede darse la reproducción sexual y asexual
o multiplicación vegetal: |
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En la
reproducción sexual en las plantas,
los gametos masculinos y femeninos son producidos por un mismo individuo
(especies monoicas) o por dos individuos diferentes (especies con sexos
separados o dioicas). Estas situaciones se parecen a aquellas encontradas
en algunos animales hermafroditas , pero en el caso de las plantas, la
distribución de sexos y por ende su determinismo, se complica por la
alternación de generaciones y por el hecho de que la sexualización puede
afectar a una u otra de ellas.
La
reproducción sexual, se parece a la de los animales pero tienen
características diferenciales: los animales son generalmente diploides,
esta situación es rara en el reino vegetal, donde los individuos son en
general haploides, o bien existe alternación de generaciones
heteromórficas (haploides y diploides). La fusión de los gametos implica
el desplazamiento de por lo menos uno de ellos (oogamia), pudiendo
establecerse una relación entre el modo de desplazamiento de los gametos y
la naturaleza del medio en el que viven las plantas: medio acuático o
medio terrestre (pues, contrariamente a lo que ocurre con los animales,
las plantas no pueden desplazarse). Y aún en un mismo medio determinado,
los modos de fecundación son diferentes.
El
ciclo normal de un vegetal va de la germinación de una semilla a la
producción de ellas, pasando por el desarrollo de una planta que tendrá
flores que contendrán órganos reproductores masculinos y/o femeninos[7].
En
ciertos casos, la fecundación puede tener lugar entre las partes
masculinas y femeninas en el seno de una misma flor o entre el polen y los
óvulos producidos por las diferentes flores pero del mismo individuo[8], o puede que ella no pueda ser concretada más que entre sexos
opuestos de distintos individuos[9].
Cada uno de estos mecanismos es más o menos
estricto y, por ende, puede constituir entre las plantas un sistema
obligatorio o simplemente preferencial. Las plantas autogámicas son muy
homogéneas y se reproducen de año en año con todas las características
propias de la variedad; las plantas alógamas son esencialmente
variables. La autofecundación, reproducción uniparental, está prohibida
entre las plantas alógamas por la separación de los sexos, y aún más, en
ciertas especies bisexuales un mecanismo fisiológico se opone a las
posibilidades de autofecundación.
Existe endogamia cuando un grupo desciende
de uno o muy pocos progenitores y el contacto reproductivo sólo se
realiza entre los integrantes del grupo. Los mecanismos naturales
tienden a relegar a la endogamia, y si se le impone a una planta alógama
un régimen endogámico, se debe tener en claro que el producto de esta
unión forzada será menos vigoroso y menos fecundo.
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La
multiplicación vegetativa (o asexuada)
es frecuente en los vegetales inferiores, más que en los superiores. Los
modos de multiplicación están muy diversificados, por ejemplo por
fragmentación del individuo luego de la cópula natural, por la formación
de células o de grupos de células, de órganos o de grupos de órganos más o
menos diferenciados que se separan de la planta de manera natural.
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Existen dos sistemas de reproducción
por vía vegetativa: |
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por rizomas o estolones; y |
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por apoximación es un modo de
reproducción asexuado particular que se realiza a través de
semillas, pero en este caso, estas semillas asexuadas son en
realidad óvulos que llegaron a la maduración sin que tuvieran una
fecundación normal, estas plantas se conocen como apomicticias. |
La
multiplicación vegetativa conserva toda la información genética del
vegetal de base. Pero este genotipo idéntico permite el funcionamiento y
el crecimiento de plantas morfológicamente distintas. Muchas plantas
económicamente importantes son estériles y sólo se propagan
vegetativamente (v.gr., el ananá, la caña de azúcar, el banano, etc.). |
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Finalmente, existe un modo de reproducción que puede ser considerado como
reproducción asexuada:
la partenogénesis, es decir el
desarrollo de un nuevo individuo a partir de un óvulo no fecundado[10]. Este tipo siempre produce (en aquellas especies donde el
espermatozoide es el que determina el sexo, recuérdese lo dicho para los
insectos himenópteros) descendencia femenina. La partenogénesis carece de
la ventaja del sistema de apoyo parental que proporciona la multiplicación
asexual típica, pero contrarresta ello con las posibilidades de un mayor
número de descendientes y habitualmente una mayor dispersión de la
progenie.
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En el
reino Animal, las células poseen la información genética para todo
el organismo pluricelular. La mayoría de estas células están especializadas,
fisiológicamente y morfológicamente diferenciadas; ellas constituyen los
tejidos y los órganos que el animal necesita para sobrevivir y reproducirse;
no obstante muchas (las sexuales, entre ellas) no cumplirán totalmente su
función hasta que el animal llegue a la edad adulta.
Por efecto
de su especialización, las células somáticas han perdido sus potencialidades
morfogenéticas. Para reproducirse, el animal tiene necesidad de células que
permanezcan totipotentes, capaces de dar nacimiento a un nuevo individuo,
ellas son las células reproductivas.
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Los
animales disponen de dos procesos de reproducción y de propagación:
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la
reproducción asexuada: un fragmento
pluricelular (formado por células blastogenéticas) del animal padre se
aísla fisiológicamente del mismo, y luego se separa. Este blastozoide es
el origen del nuevo individuo. A menudo, los individuos hijos permanecen
atados al animal de origen y producen entonces una colonia[11], ejemplos de este tipo se encuentran entre los animales
inferiores.
Entre los animales también existe el modo
de reproducción partenogénesis, es decir el desarrollo de un nuevo
individuo a partir de un óvulo no fecundado[12]. Este tipo siempre produce descendencia femenina
(en aquellas especies donde el espermatozoide es el que determina el
sexo), aunque más común entre los animales de las escalas inferiores
también se han encontrado ejemplos entre peces, ranas y lagartos. Este
sistema se da asimismo entre las especies que alternan los ciclos de
reproducción asexual típica y la sexual (v.gr., los dípteros Miastar).
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la
reproducción sexuada: dos células germinales diferentes
dependiendo del sexo[13], el gameto masculino (espermatozoide) y el gameto femenino
(óvulo) se fusionan (fecundación) para producir un huevo que será el
origen del nuevo individuo (animales superiores)
El huevo fecundado es una célula única, a
menudo de gran dimensión, con un núcleo digamético, es decir formado por
la unión de los núcleos de los gametos (células reproductivas), con un
citoplasma que encierra reservas más o menos importantes. La fecundación
es seguida por la segmentación, que va a partir al huevo indiviso y a
crear una unidad pluricelular, o blástula, en la cual la morfología no
será aparente hasta un estadio posterior, el de la gastrulación. Se
considera generalmente que la segmentación termina cuando el embrión
comienza a crecer.
El desarrollo del embrión animal está
determinado por la acción de factores citoplasmáticos maternos así como
también otras sustancias que intervienen en la diferenciación tisular y
la formación de patrones, causando cambios en la expresión de genes
específicos en los núcleos de las células embrionarias que ellos
afectan. Uno de esos conjuntos distintos de genes son conocidos como
genes homeóticos y regulan el crecimiento y la división celular, son los
responsables del control genético del desarrollo.
Más de una docena de estos genes contienen
una secuencia común de ADN de 180 nucleótidos; esta secuencia es
conocida como el dominio homeo y es igual en todo el reino Animal, cuyos
organismos exhiben un patrón segmentado en alguna etapa de su
desarrollo. La cadena polipéptica dictada por la secuencia de
nucleótidos del dominio homeo contiene muchos aminoácidos básicos,
sugiriendo que puede funcionar como molécula reguladora que se une al
ADN alternando el curso de la expresión génica. Estos descubrimientos
evidencian que ciertos “genes maestros” desempeñan un papel crítico en
el desarrollo de la organización y en el patrón corporal de todos los
organismos animales (así, el homo sapiens)
|
Cuadro 2 Diferencias entre los Reinos vegetal y
animal.
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VEGETALES
SUPERIORES |
ANIMALES
SUPERIORES |
|
Organismos sedentarios, fijos sobre un sustrato. |
Organismos móviles, se desplazan. |
|
Crecimiento y talla indefinidas |
Crecimiento y talla definida. |
|
Coordinación por señales lentas (colonias hidráulicas) (sistema
descentralizado). |
Propagación rápida de señales. |
|
Sensibilidad, pero reacción retardada. |
Sensibilidad y reacción instantáneas. |
|
Sitios de recepción difusos, no especializados. |
Órganos de los sentidos localizados, especializados. |
|
Ingestión por absorción de solutos. |
Ingestión de elementos sólidos. |
|
Crecimiento o inclinación hacia las fuentes de alimentación. |
Desplazamiento de todo el organismo hacia las fuentes
alimentarias. |
|
Dispersión y ocupación de territorios nuevos por la propagación
de células especializadas, conjunto de células u órganos (esporas,
semillas), por medios pasivos (viento, agua, animales) |
Dispersión por desplazamiento de los individuos (migración) y
hacia puntos dispersos.
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Autótrofos. Gran poder de síntesis. |
Heterótrofos. Capacidad de síntesis reducida. |
|
Poliploidía generalizada. |
Poliploidía reducida. |

NOTAS:

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