La
sistematización que se propone es la aplicación a la biosfera, percibida en la
diversidad infinita de los individuos, de todos los conocimientos sobre la
organización del ser viviente hasta ahora alcanzados, a fin de dominar esta
diversidad haciéndola entrar en cuadros conceptuales y traduciendo las
relaciones objetivamente constatadas entre los individuos.
La sistemática incluye:
âla taxonomía
que es la determinación abstracta de las diferentes categorías de
clasificación, es decir el establecimiento de tipos biológicos determinados, y
su adecuación, en función de la presencia de ciertos caracteres. Resulta así
un sistema jerarquizado de tipos a partir de hechos singulares hasta los
conceptos más abstractos, según una generalidad creciente y una comprensión
decreciente;
âla
identificación clasificatoria que es la asignación de organismos
presumiblemente desconocidos a una categoría preestablecida;
âla
nomenclatura que es la atribución de nombres científicos a los tipos y a los
organismos clasificados -siempre el nombre del género y el de la especie, un
epíteto específico-; v.gr., Escherichia (nombre del género, dado en honor del
médico alemán Theodor Escherich) coli (adjetivo calificativo que significa
“intestinal”)[1].
Toda
clasificación depende evidentemente de los criterios utilizados, y para que
sea valiosa ella debe tener en cuenta todos los aspectos de los objetos
estudiados. En el caso de los organismos vivientes se debe tener en cuenta
además de la forma (caracteres morfológicos) y la estructura (caracteres
anatómicos), el funcionamiento (caracteres fisiológicos) y el comportamiento
(carácter etológico). Estas clasificaciones pueden aún ser afinadas, teniendo
en cuenta los caracteres bioquímicos, ecológicos, y serológicos (v.gr., para
los microorganismos).
El
establecimiento de tal sistema natural (por oposición a los sistemas
artificiales basados sobre un carácter, que puede ser útil desde cierto punto
de vista) es dificultoso por el hecho de que no debe tenerse en cuenta
solamente a los organismos vivientes existentes actualmente (análisis
sincrónico), sino también a todos aquellos existentes anteriormente (análisis
diacrónico).
Sabiendo
que los organismos evolucionan a través del tiempo y de los ciclos de
reproducción, partiendo de formas simples de vida y con una diversificación
creciente, la clasificación es al mismo tiempo sistemática y filogenética.
Como la
clasificación reposa sobre la síntesis de conocimientos acerca de los
organismos, ella es, como estos últimos, provisoria y evolutiva. Las
decisiones subjetivas no están en principio excluídas de la clasificación
(identificación), dependerán de la importancia acordada a uno u otro carácter.
Por ende las categorías superiores a la “orden” no se encuentran sometidas a
las reglas de la nomenclatura, de suerte que ellas pueden recibir
denominaciones distintas según los autores.
La unidad
taxonómica de base es la especie, y a partir de ella, otras unidades más
grandes o específicas fueron construídas. Los individuos que componen la
especie tienen en común un cierto número de elementos, sin ser idénticos,
siendo estos elementos los que constituyen la base de la especie.
Numerosas
discusiones han provocado su definición y los criterios a utilizar. La primera
definición, fundada en la biología de la evolución, fue la dada por E. Mayr (Harvard,
1940): “las especies son los grupos de poblaciones naturales en cuyo interior
los individuos son realmente (o potencialmente) capaces de crecer; toda
especie se encuentra aislada, desde el punto de vista de la reproducción, de
las otras especies”. Pero esta definición tenía valor sólo para los organismos
con reproducción sexual biparental, y no para aquellos que se reproducen por
partenogénesis o por vía asexual (v.gr., las bacterias), por lo que ha sido
adoptada una segunda definición morfológica: la especie es un conjunto de
individuos que se asemejan entre ellos y cuyos descendientes, a su vez, se les
asemejan en todos los caracteres esenciales. Las categorías sistemáticas
esenciales son:
|
REINO VEGETAL |
REINO ANIMAL |
|
División
(divisio) |
División
(divisio) |
|
Clase
(classis) |
Serie
(serie) |
|
Orden
(ordo) |
Rama
(phylum) |
|
Familia
(familia) |
Clase
(classis) |
|
Género
(genus) |
Orden
(ordo) |
|
Especie
(specie) |
Familia
(familia) |
|
Variedad
(varietas) |
Género
(genus) |
|
Forma
(forma) |
Especie
(specie) |
Las
categorías intermedias pueden ser intercaladas, sea con un nombre propio (v.gr.,
tribu (tribus) en botánica entre la familia y el género), sea con el prefijo
“súper” o “infra” (por ejemplo, súper-familia o infra-familia en zoología)[2]. El hombre puede ser un buen ejemplo:
Cuadro 1 Clasificación taxonómica del Hombre.
|
Categoría |
Taxón |
Características |
|
REINO |
Animales |
Organismos multicelulares que
requieren de sustancias orgánicas complejas para alimentarse;
habitualmente ingieren alimento. |
|
PHYLUM
|
Cordados |
Animales con notocorda, médula
nerviosa dorsal hueca, sacos branquiales en alguna etapa de su ciclo
vital. |
|
SUBPHYLUM |
Vertebrados |
Médula espinal encerrada en una
columna vertebral, el cuerpo está básicamente segmentado, el cráneo
contiene el cerebro. |
|
SUPERCLASE |
Tetrápodos |
Vertebrados terrestres, con cuatro
extremidades. |
|
CLASE |
Mamíferos |
La prole se nutre mediante glándulas
productoras de leche, la piel tiene pelos, la cavidad corporal está
dividida con un diafragma muscular, los glóbulos rojos no tienen núcleo,
hay tres huesos en los oídos, temperatura corporal elevada. |
|
ORDEN |
Primates |
Organismos arborícolas, por lo
general con dedos y uñas planas, sentido olfativo disminuído. |
|
FAMILIA |
Homínidos |
Cara plana, ojos orientados hacia
adelante; visión de los colores; locomoción erguida, bípeda. |
|
GÉNERO |
Homo |
Cerebro grande, lenguaje, niñez
prolongada |
|
ESPECIE |
Homo sapiens |
Mentón prominente, frente alta, pelo
corporal escaso. |
El
agrupamiento de organismos en taxones, desde la categoría de género hasta el
nivel de phylum o división, se basa en similitudes estructurales y otras
características fenotípicas, aunque no siempre las apariencias son útiles para
las decisiones taxonómicas (v.gr., un kiwi no vuela, pero sigue siendo un
ave). La sistemática evolutiva hace hincapié en el origen de una similitud o
diferencia, y en la función de dicha similitud o diferencia. Desde Linné, los
científicos ha pretendido identificar, idealmente, cada taxón con un
antepasado común a toda la categoría comprendida en él (taxón monofilético);
sin embargo, algunos taxones contienen organismos descendientes de más de una
línea ancestral (taxones polifiléticos). No obstante, un principio fundamental
de la clasificación es que las similitudes han de ser homólogas, es decir: el
resultado de una ascendencia común; y no análogas, producto de la adaptación a
ambientes similares.
|
La
clasificación inicial, basada en el modo de nutrirse, moverse y crecer, se
completa con otros tres reinos, más modernamente reconocidos: Monera,
Protista y Hongos. |
|
|
Los
organismos del reino Monera son procariotas se identifican sobre la base
de su organización y bioquímica únicas. |
|
Los
miembros del reino Protista son eucariotas unicelulares o multicelulares
simples. Pueden ser tanto autótrofos como heterótrofos. |
|
Los
Hongos, organismos multicelulares, son heterótrofos: absorben moléculas
del ambiente que los rodea. |
No existe
un ordenamiento sistemático de ellos. Se clasifican en género y especie sobre
la base de caracteres comunes, pero esta clasificación es bastante subjetiva
en función de los criterios elegidos y la precisión de la descripción.
Básicamente, pueden ser presentados de acuerdo al siguiente cuadro:
Cuadro 2 Clasificación de los Reinos biológicos inferiores.
|
MONERA |
PROTISTA |
HONGOS |
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Eubacterias |
Mohos |
Zygomycota |
|
Archæbacterias |
Algas |
Ascomycota |
|
|
|
Basidiomycota |
|
|
|
Deuteromycota |

NOTAS:
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