Catálogo de la Colección "Derecho, Economía y Sociedad" Sitio Oficial de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires

Regulación jurídica de las biotecnologías

Curso dictado por la Dra. Teodora Zamudio

Equipo de docencia e investigación UBA~Derecho

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Componentes y Evolución del mundo viviente


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þPresupuestos & Condiciones de contorno

þHipótesis iniciales

Ud. está en esta Unidad pedagógica

1. Bases biológicas

otras Clases de esta Unidad Componentes y Evolución del mundo viviente
A- La materia inerte y los seres vivos
- 1. La célula
- 2. Las moléculas marginales de la biología
Sistematización biológica
B- Reproducción, herencia y evolución
Reproducción celular
Reproducción de los organismos vivos
- 1. Particulares de los reinos biológicos
- 2. Particularidades del Homo sapiens sapiens
C- La química de la herencia y la genética molecular
ADN nuclear
- 1. La replicación del ADN
- 2. La transcripción y la traducción
Otras organizaciones y expresiones génicas
Interacciones génicas
Genoma Humano
Anormalidades cromosomáticas
D- Selección natural y variabilidad
- 1. Evolución de los caracteres morfológicos
- 2. Caracteres culturales de la evolución
 

2. Herramientas biotecnológicas

3. Biodiversidad

4. Ecología/Alimentación

5. Genoma Humano

6. Economía

7. Análisis ético y bio-ético

"La armonía total de este mundo está formada por una natural aglomeración de discordancias".
Séneca, Lucius Annaeus

L

 as ciencias naturales, la biología u otra de las disciplinas así agrupadas, son una manera de investigar principios de orden. El arte es otra forma, al igual que la religión y la filosofía. La ciencia difiere de éstas, en que limita su búsqueda al mundo natural, al universo físico. También, y tal vez más significativamente, difiere de ellas en el valor central que da a la observación (en particular esa clase estructurada de observación que se llama experimentación). Dado el énfasis que pone en la objetividad, los juicios de valor no pueden hacerse en la ciencia de la manera que los mismos se hacen en la filosofía, en la religión y en las artes y, de hecho, en la vida cotidiana. Si algo es bueno, bello o correcto en un sentido moral, no puede ser determinado por el método científico, ni está sujeto a comprobación científica.

No obstante, la decisión o el intento de valorar los logros y el alcance -y así determinar la dirección- de las ciencias naturales y de sus aplicaciones tecnológicas deberá partir, ineluctablemente, del conocimiento y comprensión de las reglas científicas y de su objeto de estudio. Si la pretensión es la de estructurar las pautas regulatorias de  las “técnicas capaces de  operar con o sobre agentes biológicos, aprovechando o dirigiendo las facultades primordiales de los seres vivos, para la obtención de bienes o servicios”[1] es menester darle comienzo de ejecución -como ya se advirtiera en la Introducción a este trabajo- desde el campo de la biología.

La biología moderna incluye -sin los cuales es imposible comprenderla- cuatro principios fundamentales, a saber:

Todos los organismos están formados por células.  Unidades similares en todos los organismos vivientes que ponen de manifiesto la uniformidad básica de todos los sistemas vivos. Acuñada en el siglo XVII por Robert Hooke, la palabra célula fue adoptada para designar la unidad elemental de los tejidos vegetal -en 1838, por Matthias Schleiden- y animal, en 1839, por Theodor Schwann.

Todos los organismos obedecen a las leyes de la Física y de la Química. Uno de los mayores logros de la ciencia es el cúmulo de conocimientos alcanzados acerca de la composición química de los organismos y sobre la manera en que tales compuestos reaccionan entre sí para desencadenar el fenómeno identificado como vida.

Probablemente el más poderoso impulso que jamás haya recibido la investigación biológica fue la aceptación definitiva de que resultaba fútil buscar las “fuerzas vitales”[2] que distinguiesen a los organismos vivos de la materia inanimada. La especial naturaleza de los seres vivos no la confieren los principios químicos sino más bien la manera inmensamente compleja con que utilizan las leyes ordinarias de la química. Los objetos de estudio científico no se distinguen por una diferencia de principio, sino por el grado de complejidad de los sistemas estudiados, los métodos de análisis, y el lenguaje científico utilizado para hablar adecuadamente. De este modo la hipercomplejidad de los sistemas vivientes imponen la necesidad de utilizar los métodos biológicos propios que permiten hacer el análisis desde un nivel más elevado de complejidad que los de la química o la física, y servirse de conceptos específicos.

Todos los organismos requieren energía. De acuerdo a las leyes de la  termodinámica - capítulo de la física aplicable a los sistemas vivos- la energía puede cambiar de una forma a otra  pero no puede ser creada ni destruida, es decir, permanece constante; asimismo, todos los fenómenos naturales proceden de modo tal que las concentraciones de energía tienden a disiparse o volverse aleatorios. Un sistema vivo, que es una concentración de energía, puede mantenerse -frente a esta tendencia- por el ingreso constante de energía. Este flujo de energía es la esencia de la vida y la célula puede ser vista como un complejo de sistemas para transformar energía.                

Todos los organismos son el resultado de la evolución.  Evolución definida como el resultado de una selección natural que determinará que los individuos con ciertas características hereditarias sobrevivan y se reproduzcan y otros, no (lo cual debe ser entendido -de acuerdo con la teoría sintética de la evolución- como la aptitud del genotipo de un individuo para estar presente en las generaciones futuras)[3]. Tales características o variaciones producidas por la interacción de los organismos individuales durante una serie de generaciones le confiere a la evolución una dirección y una adaptación -aunque imperfecta- de las poblaciones  a su ambiente.

Es un problema actualmente abierto y sujeto a importantes discusiones e investigaciones el de determinar en qué momento el modelo evolutivo deja de ser aplicable cuando descendemos en la escala filogenética: ¿puede aplicarse el modelo de la lucha por la supervivencia y la selección natural a macromoléculas orgánicas separadas, o a las urcariotas protobiontes anteriores a las primeras procariotas? ¿Puede establecerse una modulación climacológica del modelo que permita entender, desde sus determinaciones internas, su funcionamiento diferencial conforme descendemos en la escala evolutiva, hasta llegar a su propia degeneración, degradación y desaparición como tal modelo en el nivel de ciertas estructuras de la química del carbono? Si estas preguntas pudieran ser respondidas o, al menos, precisadas en alguna medida, se arrojaría mucha luz acerca de los límites de la categoría biológica con respecto a la categoría físico-química y, más en general, sobre el alcance de ciertas teorías metafísicas que pretenden poder progresar causalmente desde las moléculas, los átomos, o incluso, las estructuras subatómicas, hasta las células, los tejidos, y los organismos de la biología. Al descender en esa escala filogenética, el momento en el que el modelo de la evolución deja de engranar con los materiales y los fenómenos habrá que interpretarlo como un indicio sólido de que esos procesos considerados ya no son categoriales, determinados, sino que conducen a teorías metafísicas, a teorías que son incapaces de progresar nuevamente a los fenómenos.

 

Bibliografía complementaria:

ENSAYOS Y NOTAS DOCTRINARIAS

Barbardilla, Antonio. La Biodiversidad a la luz de la Evolución.

Eco, Umberto El comienzo de la vida. Ensayo periodístico

Zamudio, Teodora Ciencia y Sociedad

Zamudio, Teodora Conocimiento científico e Ideología

APUNTES Y ACTUALIDAD

Alma, conciencia y cerebro. Informe de archivo

Banal fusión de neuronas. Informe de archivo

El cerebro de Einstein. Informe de archivo

Identidad y genes. Informe de archivo

Proyecto Genoma Humano. Su historia. Teodora Zamudio

Proyecto Proteoma humano. Por José A. Lozano Teruel

De la biojoyería ...al biotrasplante. Por Gisela T. Perez

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Colección: Derecho, Economía y Sociedad

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Última modificación: 09 de Julio de 2005

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