Primer clon humano
terapéutico
Fuente
originante: Agencias AP, AFP
LONDRES.- Los científicos de la Universidad de Newcastle que recibieron la
primera licencia británica para la clonación humana con fines terapéuticos
dijeron haber logrado crear un embrión clonado. Es la primera vez que concreta
ese tipo de clonación en Europa.
Gran
Bretaña, que hace cuatro años se convirtió en el primer país del mundo en
permitir la clonación terapéutica, conforma con Corea del Sur el grupo de
naciones pioneras de ese tipo de tecnología biológica, cuyo objetivo es
aportar nuevos tratamientos para enfermedades hoy incurables.
Anteayer, el equipo de científicos coreanos de la Universidad Nacional de Seúl
que el año pasado anunció haber obtenido por primera vez células madre a
partir de un embrión humano clonado, publicó en la revista Science la
obtención de células madre a partir de una técnica de clonación más efectiva y
a medida, de un grupo de pacientes.
Mientras científicos surcoreanos e ingleses se disputan la delantera en el
campo de la clonación con fines terapéuticos, el presidente norteamericano
George W. Bush volvió a expresarse en contra de este tipo de investigación a
la que Estados Unidos se niega a otorgar fondos públicos que la financien.
Bush
dijo ayer que vetaría cualquier proyecto de ley destinado a levantar
restricciones sobre las investigaciones de células madre embriónicas, y
expresó profunda preocupación acerca de una investigación surcoreana que
incluye la clonación de células humanas.
"Estoy
muy preocupado por la clonación -dijo el mandatario-. Me preocupa un mundo en
que la clonación sea aceptada."
El
presidente norteamericano también amenazó con vetar cualquier proyecto de ley
que autorice el uso de fondos de los contribuyentes para ser dedicado a la
investigación de células troncales. "He puesto claramente de manifiesto al
Congreso que el uso de fondos federales, de dinero de los contribuyentes, para
promover una ciencia que destruye la vida para salvar vidas [...]. Estoy en
contra de eso -dijo Bush-. "Por lo tanto, si un proyecto de ley hace tal cosa,
lo vetaré."
La de
Bush no ha sido la única voz que se hizo oír en contra de los recientes
avances en materia de clonación terapéutica. "Nos prometen el tratamiento de
enfermedades terribles como el Parkinson o el Alzheimer, y todos queremos que
se puedan curar. Pero el fin no justifica los medios; no hay que fabricar
seres humanos para que sirvan de materia prima a otros", comunicó la
asociación Life, de Inglaterra.
"Si
esos investigadores estuvieran en Francia o en Alemania, estarían en prisión
porque la clonación terapéutica está prohibida en esos países, lo que indica
que es contraria a la ética", declaró Philippa Taylor, directora del Centre
for Bioethics and Public Policy.
Es
inevitable que la clonación reproductiva suceda a la clonación terapéutica, a
falta de una prohibición mundial efectiva, opinó por su parte Josephine
Quintavalle, vocera del grupo de cuestiones éticas Comment on Reproductive
Ethics.
Para
los científicos ingleses de Newcastle, el interés de la clonación terapéutica
está puesto en otro lado: en abrir nuevas perspectivas para curar enfermedades
como la diabetes y el mal de Alzheimer, o reemplazar órganos defectuosos sin
correr el riesgo de que el trasplante sea rechazado. Pero estos avances no
podrán ser aplicados a pacientes antes de que pasen varios años, según
advirtieron los investigadores.
Polémica
experiencia
argentina
Células madre para el
tratamiento del infarto cerebral
Por Sebastián A. Ríos
En
sintonía con los avances en materia de clonación terapéutica reportados por
científicos surcoreanos, un equipo médico de San Nicolás, provincia de Buenos
Aires, anunció ayer haber implantado células madre en el cerebro de un
paciente de 45 años que había sufrido un accidente cerebrovascular (ACV), en
un intento por revertir sus secuelas neurológicas.
Con el
nuevo anuncio, el grupo de médicos que dirige el doctor Roberto Fernández Viña
reproduce en forma casi exacta otra experiencia difundida meses atrás, en la
que implantó células madre en el páncreas de un paciente con diabetes. Al
igual que aquella vez, las técnicas empleadas son inéditas en el mundo y, del
mismo modo, el protocolo de investigación se realiza a espaldas de las
autoridades regulatorias nacionales.
Consultados por LA NACION, funcionarios de la Administración Nacional de
Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat), que es quien regula los
estudios médicos que involucran a pacientes, dijeron no haber recibido ninguna
solicitud de autorización por parte del doctor Fernández Viña y sus colegas.
"La
Anmat no tiene injerencia alguna en [la investigación de] terapias celulares.
En la Argentina no hay legislación al respecto", dijo a LA NACION Fernández
Viña.
"Existe
una comisión en el Ministerio de Salud de la Nación que se ocupa de terapia
génica y otras nuevas tecnologías médicas, como las terapias celulares",
informó el doctor Lino Barañao, presidente de la Agencia Nacional de Promoción
Científica, para quien, además, "todo experimento de este tipo requiere un
permiso, y eso es algo casi de sentido común".
"Para
mí esto es muy poco serio", agregó Barañao.
La
intervención realizada el miércoles último en la Fundación Don Roberto
Fernández Viña trató de reproducir una experiencia similar realizada en
Brasil, por investigadores del Instituto Procardíaco, de Río de Janeiro. Allí,
el doctor Hans Dohmann habría realizado 30 intervenciones.
"Al
igual que nosotros, Dohmann implantó células madre extraídas de la médula ósea
de los pacientes a los 3 o 4 meses de haber sufrido un ACV -señaló el doctor
Fernández Viña-. A los 15 o 20 días del implante, obtuvo una recuperación casi
completa de las secuelas."
Todavía
es muy pronto como para saber si el paciente tratado en San Nicolás superará
la hemiplejia y la afasia que le causó el ACV. De todos modos, para enterarse
de los resultados habrá que acudir a reuniones científicas internacionales, ya
que Fernández Viña no presenta sus experiencias a la comunidad médica local.
"No nos
interesa polemizar con personas que ya han reaccionado apresuradamente ante
nuestras investigaciones", concluyó Fernández Viña.
Por Lino Barañao.
Presidente de la Agencia
Nacional de Promoción Científica e investigador del Conicet.
El
trabajo que hoy se da a conocer en Science promete superar la primera barrera
que plantea el uso de células madre embrionarias para el tratamiento de
enfermedades crónicas: demuestra que eventualmente sería posible producir
células "a medida" de cada paciente.
Sin
embargo, el brillo de este logro no debería hacernos olvidar de que aún queda
otro gran obstáculo por delante, y es que todavía no sabemos si las células
madre son verdaderamente la herramienta terapéutica que creemos que son.
Fuera
de ciertas evidencias laterales, todavía no se probó fehacientemente que
tuvieran utilidad cierta. Aunque todo parece indicar que así será, no tenemos
un modelo animal experimental que muestre que de hecho sirvan para reparar
tejidos, fuera de algunas experiencias en ratones que por ahora no son
concluyentes.
Por
otro lado, de cada blastocito se pueden obtener alrededor de 100 células
madre, de las cuales la mitad o menos son utilizables y todavía no se han
podido amplificar para obtener una cantidad terapéuticamente útil.
Por
último, resta confirmar si estas células son seguras; es decir, si dado su
enorme potencial de proliferación no van a dar origen a un tumor. Y -a
diferencia de lo que ocurre con un fármaco, por ejemplo, cuyos resultados se
observan rápidamente- la prueba clínica va a requerir mucho tiempo, tal vez
décadas.
Llegado
el momento, habrá que valorar qué tipo de riesgos queremos tomar al implantar
células madre. En el caso de una criatura con una deficiencia crónica, tal vez
valdría la pena exponerse; distinto sería el caso de un paciente diabético, en
que la relación costo-beneficio es poco clara, porque es preferible tratarlo
con insulina antes que someterlo a un procedimiento que puede ser letal.
Por
cuestiones de patentamiento y éxito comercial, hay una prisa muy grande por
lograr células humanas. Pero no hay que crear falsas expectativas en el corto
plazo, porque aun cuando se logre todo lo demás, llevará muchos años llegar
hasta la etapa de aplicación.
Sin
embargo, si no comenzamos a discutir ya mismo en el país qué queremos hacer
con estos avances científicos, los beneficios de estas terapias quedarán
reservados para los que tengan el poder económico para viajar al extranjero,
siendo que se trata de tecnologías que se pueden dominar perfectamente en el
país.
Sobre
todo, hay que reglamentar este tipo de experiencias en sus aspectos éticos,
especialmente en lo que hace al cuidado de las donantes, ya que la
estimulación ovárica es una maniobra que tiene sus riesgos y hay que tener
cuidado de que no surja un mercado de donantes que carezca la protección legal
correspondiente.
Crearon
células “a medida” del paciente que podrían reparar diversos tejidos. El anuio
fue calificad de notable logro científico
Catorce
meses después de haber anunciado la primera derivación de células embrionarias
humanas obtenidas por clonación, el veterinario Woo Suk Hwang y el ginecólogo
Shin Yong Moon, de la Universidad Nacional de Seúl, acaban de alcanzar otro
sorprendente logro científico: crearon células embrionarias “a medida” de un
grupo de pacientes, muchos de ellos con daño neurológico.
El
trabajo, que se publica hoy en Science, fue elogiado fuertemente como un gran
paso adelante en el desarrollo de terapias de clonación terapéutica.
“Este
dramático aumento en la eficiencia sugiere que crear células embrionarias que
concuerden genéticamente con los pacientes que las necesitan podría no ser
impracticable”, escribe Gretchen Vogel en un comentario que acompaña el
trabajo.
“Es un
avance que no esperaba en décadas”, afirmó el biólogo Gerald Schatten, de la
Universidad de Pittsburgh, en Pensilvania. George Daley, de Harvard, lo
calificó de “espectacular”. Rudolf Jaenisch, del Massachusetts Institute of
Technology, consideró que “habrá que repensar el argumento de que [la
producción de células madre] no es eficiente”.
El
logro consiste en haber producido once líneas de células madre que llevan la
“firma genética” de personas accidentadas o enfermas. Pero, a diferencia de lo
que había ocurrido en la experiencia anterior, en que sólo habían obtenido una
línea celular de más de 248 intentos, en esta oportunidad lograron derivar una
línea celular por cada menos de 20 intentos. Y, al parecer, lo hicieron con
una rapidez y eficiencia que ya están poniendo en tela de juicio varias
creencias establecidas.
Para el
doctor Daniel Salamone, docente de la cátedra de fisiología zootécnica de la
Facultad de Agronomía de la UBA y especialista en tansferencia nuclear, "el
trabajo es impecable desde el punto de vista de los materiales y el método, y
aclara con especial cuidado dudas que se habían planteado en la experiencia
anterior".
Por su
parte, la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva afirmó en una
declaración: "Aplaudimos al profesor Hwang y sus colegas por este avance
científico revolucionario", y afirmó que esto acerca mucho el cumplimiento de
la promesa de que la investigación con células madre permitirá desarrollar
terapias para las enfermedades más graves.
"El
grupo surcoreano ya venía trabajando en la obtención de células madre
embrionarias a través de las técnicas de transferencia nuclear, aunque la
eficiencia era bastante baja -explica el doctor Pablo Argibay, del Hospital
Italiano-. El avance notorio de este estudio es su alta eficiencia. Aunque
parecía obvia, la modificación consistió principalmente en utilizar ovocitos
frescos y de donantes jóvenes."
¿Cómo
hicieron Hwang y sus colegas para obtener las células embrionarias? Emplearon
la misma tecnología que se desarrolló para producir a la oveja Dolly en 1996.
Reemplazaron el núcleo de un ovocito por el de una célula de la piel e
iniciaron el desarrollo de un embrión fusionándolos mediante una corriente
eléctrica. Sin embargo, como no querían desarrollar una persona, sólo le
permitieron subdividirse seis días, el tiempo necesario para derivar estas
células totipotenciales, que en teoría pueden transformarse en cualquier
tejido del organismo.
Según
afirman los científicos en su trabajo, un factor importante del éxito fue el
hecho de haber utilizado ovocitos recién recolectados de mujeres fértiles en
lugar de emplear los que son descartados en tratamientos de fertilidad.
La edad
de las donantes también podría haber sido definitoria. Mientras los ovocitos
tomados de mujeres de alrededor de 30 años daban una línea celular cada 30
intentos, los de donantes más jóvenes permitieron un éxito cada 13 intentos.
En nueve casos sólo se requirió una donación de ovocitos para crear una nueva
línea celular.
Entre
otras mejoras técnicas el equipo surcoreano menciona además que en lugar de
utilizar una aguja para extraer el núcleo del ovocito, decidieron rasgarlo y
extraer suavemente los cromosomas de su interior.
Si se
tiene en cuenta que se considera posible obtener 10 ovocitos de cada donante,
basta una cuenta sencilla para comprender que a partir de este estudio la
posibilidad de producir células madre "a medida" se acerca en forma notable.
La
clonación terapéutica plantea la posibilidad de producir células madre y
obligarlas a diferenciarse en tejidos específicos. Lo bueno de obtenerlas del
propio paciente es que permiten crear células "de repuesto" genéticamente
idénticas a las del tejido dañado.
Sin
embargo, no todo es soplar y hacer botellas. Todavía queda un largo camino por
delante.
"Tenemos que ser cautos -dice Salamone-. Lo que se ha logrado a través de este
trabajo es obtener células indiferenciadas. Se ha demostrado que pueden formar
diferentes tejidos. Pero lo que todavía no existe es la posibilidad de dirigir
su diferenciación; es decir, crear cada tipo de tejido a voluntad. Por ahora
es un proceso que se da al azar."
Por su
parte, Argibay afirma: "Si bien se han obtenido los clones, antes de pensar en
tratar pacientes aún debe probarse que en el largo plazo estas células no
contendrán alteraciones que podrían desencadenar un mal en el receptor. En
este sentido el grupo informa que las células son normales desde el punto de
vista del estudio de los cromosomas".
Y más
adelante agrega: "Hasta ahora la baja eficacia de estas técnicas tornaba el
debate ético un tanto remoto y abstracto. De ser comprobado este hallazgo por
otros grupos estaríamos en la antesala de producir células de características
genéticas casi idénticas a las del donante, pero con una altísima eficacia. Es
decir, la herramienta está casi a punto y el debate ético ya no puede esperar
en ninguna sociedad. La discusión obvia gira en torno del status del producto
de esta fusión entre un núcleo y un ovocito. Se abre un horizonte científico
promisorio, si todos -científicos, eticistas, legisladores, médicos y la
comunidad- somos capaces de abrir nuestras mentes para lograr un uso ético y
racional de estas herramientas, que deberían en definitiva estar al servicio
de la humanidad".
Incluso
Hwang, apodado "el rey de la clonación", advierte que podrían pasar 10 años o
más antes de que alguien se beneficie de la clonación terapéutica.
En todo
caso, mientras tanto no pierde tiempo. Quienes lo conocen afirman que este
hombrecito afable, descendiente de una familia de campesinos, se despierta a
las cuatro de la mañana y hace yoga hasta las seis. Y que luego su jornada se
prolonga hasta la medianoche.
Mientras sus experimentos despiertan críticas en todo el mundo, su grupo
dispone de un millón de dólares provenientes de las arcas del Estado y de otro
millón reunido por donantes. "Tienen todo lo que se necesita: el know-how, el
dinero y una ley que les da vía libre", comentó a la agencia DPA el argentino
José Cibelli, que trabaja en la Universidad Estatal de Michigan.