Por Vivian
Sequera
[ver la lei sancionada por el Congreso
Federal, pendiente -al 3/3/05-de promulgación del Ejecutivo]
3 de marzo, 2005 - The Associated Press.
BRASILIA —
El Congreso brasileño aprobó la producción y comercialización de productos
transgénicos y dio luz verde a las investigaciones con células troncales
embrionarias, en una decisión que la comunidad científica celebró el jueves
como un gran paso adelante, pero que dejó a ambientalistas y a la iglesia
católica con un sabor de derrota.
Después de
más de un año de debates, el Congreso aprobó en la noche del miércoles el
proyecto de ley sobre bioseguridad. Es un texto de 42 artículos sobre
productos genéticamente modificados. En la práctica significa permitir la
producción y comercialización de transgénicos.
Un
artículo de esa ley autoriza las investigaciones con células troncales de
embriones, que ya eran permitidas en Brasil, pero sólo con células de la
médula ósea y del cordón umbilical.
En un
agitado debate --presenciado desde las gradas de la cámara de Diputados por un
centenar de personas, algunas en sillas de ruedas--, los legisladores
aprobaron los artículos sobre productos transgénicos con 352 votos a favor, 60
en contra y una abstención de los más de 400 diputados asistentes al debate.
El
artículo sobre las células troncales embrionarias tuvo más votantes. Lo
aprobaron 366 legisladores y lo rechazaron 59. Hubo tres abstenciones.
La ley
ahora será llevada al presidente Luiz Inacio Lula da Silva para su
promulgación. Lula tiene facultades para vetarla.
"Convocamos a la sociedad civil a reaccionar contra el poder corporativo y su
estrategia de dominación de la producción mundial de alimentos, exigiendo que
el presidente Lula vete la ley de Bioseguridad", dijo en un comunicado
Gabriela Cuoto, de Greenpeace, grupo que presiona contra la producción y
comercialización de transgénicos alegando que sus probables efectos en el ser
humano y el medio ambiente son aún desconocidos.
Consultados telefónicamente, representantes del sector científico y de la
iglesia católica tuvieron reacciones contrastadas a la iniciativa del gobierno
presentada al Congreso en octubre de 2003.
"Estamos
felices con esta victoria", dijo la hematóloga Patricia Pranke. "Brasil dio un
salto y ahora tenemos un largo camino por delante", agregó Pranke, quien
trabaja con células troncales de cordón umbilical en la Universidad Federal de
Rio Grande do Sul.
"Es un día
para llorar. Se abrió un camino para herir la dignidad humana", dijo el
cardenal Geraldo Majella, presidente de la Conferencia Nacional de Obispos de
Brasil (CNBB). "Es un día lamentable, no para la iglesia, sino para la
humanidad. Hoy abrimos la puerta para matar embriones, ¿qué pasará mañana?",
agregó.
En un país
con 183 millones de habitantes, de los cuales más de 70% es católico, el
debate sobre embriones acaparó titulares de prensa y consumió más de cuatro
horas de debates entre los diputados.
Muchos
científicos creen que las investigaciones con células fundamentales capaces de
transformarse en otro tipo de células, incluso las del cerebro, corazón y los
huesos, servirán para tratar la diabetes y el mal de Parkinson.
En Brasil,
al menos 10 millones sufren de diabetes y otros 14,5 millones padecen alguna
deficiencia física, desde paraplejía hasta ceguera.
"Paremos
la hipocresía, no hay ningún trabajo científico ahora que pruebe la regresión
de una enfermedad por esas células", dijo el miércoles en el debate el
diputado Eneas Carneiro, contrario al proyecto.
Pero los
científicos dicen que así como los antibióticos revolucionaron la medicina el
siglo pasado, las células troncales serán la estrella del siglo 21.
"Su
potencial es enorme, imagínese. Renovar tejidos que no funcionan", dijo
Drauzio Varela, oncólogo de Sao Paulo, quien favorecía la aprobación del
proyecto.
"¿Qué
significaría no aprobar el proyecto?...pues que ese tipo de tecnología se va
a desarrollar en otros países y los que tienen dinero van a viajar, van a
tener acceso a esa tecnología", dijo. "Los que no tienen dinero van a
continuar rezando que Dios tenga piedad de ellos".
Tanto
Pranke como Varela alertaron que no se deben esperar curas inmediatas. "Esto
es ciencia, falta investigar mucho, hacer pruebas en animales, pero había que
empezar algún día", dijo la doctora.
Se cree
que pasaran de tres a cinco años antes que haya resultados aplicables a seres
humanos.
Las
células fundamentales pueden encontrarse en la médula ósea, en el cordón
umbilical y en los embriones. Estos últimos reproducen mejor esas células
base, de allí su conveniencia para los estudios científicos, dijo Mayana Zatz,
coordinadora del Centro de Estudios del Genoma Humano de la Universidad de Sao
Paulo.
La nueva
norma permite utilizar embriones obtenidos por fertilización in vitro y
congelados durante más de tres años, según dice la norma. Los padres deben
aprobar su uso. Se estima que en Brasil existen cerca de 30.000 embriones
congelados, dijo Pranke.
En silla
de ruedas desde hace 28 años debido a un accidente que le destruyó su médula,
la neuróloga Izabel Maior no espera remedios instantáneos "para mí, pero sí
para niños de dos y tres años que van a morir porque sufren de distrofia
muscular, sus músculos no funcionan y van a parar, una parada respiratoria o
su corazón".
Maior,
coordinadora de la Secretaría de Derechos Humanos, aseguró que "no será hoy,
ni mañana, pero quizá en una década esos niños ya no mueran. Eso es lo que
importa: salvar vidas".