Los siguientes gráficos han sido producidos por
la Dra. Teodora Zamudio sobre la base de los datos suministrados por José Santamarta. Director de World Watch.
http://www.nodo50.org/worldwatch/
y el Consejo Argentino para la Información y el Desarrollo de la Biotecnología
http://www.argenbio.com.ar/h/argenbio/index.php
En 1983 se creó la primera
planta transgénica, y en 20 años los cultivos
transgénicos, impulsados por unas pocas multinacionales, pasaron de la nada a
más de 67,7 millones de hectáreas en el año 2003, sin que aún se conozcan sus
consecuencias sobre la salud y el medio ambiente, y en contradicción con el más
elemental principio de precaución. Según el Servicio Internacional para la
Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas (ISAAA), el área mundial de
cultivos transgénicos se multiplicó por 40 desde 1996.
La progresión ha sido
espectacular, desde el primer cultivo transgénico de
tabaco en 1992 en China, y las primeras plantaciones comerciales en Estados
Unidos en 1994. En 1995 se cultivaron apenas 200.000 hectáreas, en 1996 se pasó
a 1,7 millones de hectáreas, en 1997 a 11 millones, en 1998 se cultivaron 27,8
millones, en 1999 se plantaron 39,9 millones, 43 millones en 2000, 52,6 millones
en 2001, 58,7 millones en 2002 y en el año 2003 se alcanzaron los 67,7 millones
de hectáreas, con un crecimiento mundial del 15% (11% en los países
industrializados respecto a 2002 y un 28% de aumento en los países en
desarrollo).
En
cuanto al potencial de la biotecnología para alimentar a la
población mundial, las tendencias actuales no son muy alentadoras.
El problema del hambre, que afecta según la FAO a 842
millones de personas, es un problema de distribución y de desigualdades, y no de
falta de alimentos, que sobran[0].

Ha aumentado el
número de países con cultivos transgénicos:
L 6
en 1996,
L 9
en 1998,
L
13
en 2001, y
L
18
en 2003.
Los transgénicos se
cultivaron en
2003 en:
|
países
industrializados |
países en
desarrollo |
|
Estados Unidos |
Argentina |
|
Canadá |
China |
|
Australia |
Brasil |
|
España |
Sudáfrica |
|
Alemania |
Indonesia |
|
Rumania |
México |
|
Bulgaria |
India |
|
|
Uruguay, |
|
|
Colombia |
|
|
Honduras |
|
|
Filipinas |
En Australia disminuyó la
superficie cultivada, que fue de sólo 100.000 hectáreas de algodón
transgénico. India plantó algodón Bt por segundo año, llegando a
100.000 hectáreas en 2003. Uruguay plantó 60.000 hectáreas de soja y maíz Bt, y
Rumania sembró 70.000 hectáreas de soja transgénica.
España siguió siendo el
único país de la Unión Europea que sembró una superficie
importante con cultivos transgénicos, 32.000 hectáreas de maíz
Bt, con un aumento del 33% respecto a 2002, aunque deberá dejar
de cultivarlo, por la utilización de antibióticos, que
inducen a resistencias, tras la
resolución del Parlamento Europeo.
En el resto de Europa,
Alemania sembró una pequeña superficie con maíz Bt, y Bulgaria siguió cultivando
unos pocos miles de hectáreas de maíz tolerante a herbicidas.
Filipinas sembró por
primera vez cultivos transgénicos en 2003, unas 20.000
hectáreas de maíz Bt.
En Indonesia los
agricultores sembraron una pequeña superficie con algodón Bt en Sulawesi.
Colombia aumentó las
plantaciones de maíz Bt hasta unas 5.000 hectáreas, y Honduras plantó 2.000
hectáreas de maíz Bt en 2003 (500 hectáreas en 2002).
México cultivó 25.000
hectáreas de maíz Bt y 10.000 hectáreas de soja tolerante al herbicida glifosato.
Superficie afectada durante 2003 en los principales a los principales
cultivos (con alternativa transgénica)
Cuota del mercado

Estas empresas también producen el 60% de
los plaguicidas y el 23% de las semillas comerciales.

Resistencia al glifosato y al glufosinato
Las plantas transgénicas son mayoritariamente resistentes a los herbicidas, y se
venden formando parte de un “paquete de tecnología” que incluye la semilla
transgénica y el herbicida al que es resistente.
Los dos productos más difundidos actualmente son el “Roundup Ready” de Monsanto
que tolera su herbicida “Roundup” (glifosato), y el “Liberty Link” de AgrEvo que
tolera su herbicida “Liberty” (glufosinato).
Al
diseñar cultivos tolerantes a niveles muy altos de exposición a un herbicida
(que es un producto químico tóxico para la mayoría de las plantas), las empresas
ofrecen a los agricultores la opción de usar potentes aplicaciones de herbicidas
en la estación de crecimiento, en lugar de la práctica normal que requiere una
serie de aplicaciones de varios compuestos diferentes, simplificando el trabajo
de muchos agricultores.
Otro beneficio potencial es que pueden permitir “el mínimo laboreo”, las
técnicas de cultivo que reducen la necesidad de arar o incluso lo eliminan
completamente.
Las plantas transgénicas resistentes a los herbicidas, al igual que los cultivos
Bt, son una extensión del modelo actual basado en los plaguicidas. Pueden
permitir una reducción del uso de los herbicidas a corto plazo, pero su adopción
no libera de la dependencia de los herbicidas.
En
muchas partes del mundo en desarrollo, donde hoy apenas se usan herbicidas, el
hábito de su uso podría agravar la crisis ambiental: los herbicidas son tóxicos
para muchos organismos del suelo, contaminan las aguas subterráneas y pueden
tener efectos a largo plazo en las personas y en la fauna. Y, por supuesto, la
resistencia aparecerá, pues se favorece la dependencia de unos pocos herbicidas
de amplio espectro (glifosato y glufosinato), por lo que la resistencia se
desarrollará más rápidamente, y la agricultura será más vulnerable.
En
EE UU el uso generalizado de Roundup (glifosato) en la soja Roundup Ready ha
promovido varias especies de malas hierbas resistentes a ese herbicida.
En
1997, un año después de su primera plantación comercial en Canadá, un agricultor
informó, y las pruebas de ADN confirmaron, que la colza Roundup Ready se había
propagado, por polinización, a una especie silvestre cercana, que crecía en los
márgenes del sembrado, produciendo una mala hierba con resistencia al
herbicida.
El
gen con resistencia al herbicida había “escapado.” Había aparecido una grave
contaminación, la genética, al abrir la caja de Pandora transgénica.
Si
un cultivo transgénico es capaz de reproducirse sexualmente (algunos han sido
manipulados para que sean estériles),
la fuga de “transgenes” es inevitable, lo que puede tener graves consecuencias
en las zonas de gran diversidad agrícola. El algodón de Monsanto, mezcla de
Roundup Ready y Bt, está en el mercado desde hace varios años.
En
el futuro podría difundir una amplia variedad de potentes genes en la
naturaleza.
Bacillus thuringiensis (Bt)
El
Bacillus thuringiensis (Bt) transgénico reemplaza a un insecticida, que antes se
rociaba sobre las plantas, por otro dentro de la misma planta. La resistencia de
las plagas al Bt podría aparecer en pocos años, afectando no sólo a los cultivos
transgénicos, dado que el Bt también se usa en los cultivos convencionales.
Los agricultores verán cómo uno de los plaguicidas más benigno ambientalmente
dejará de ser útil. Los cultivos Bt son un retroceso a los peores días del
empleo masivo de plaguicidas químicos, cuando se animaba a que los agricultores
rociaran sus campos con plaguicidas cuya toxicidad no tardó en aparecer.
El
Bt está programado para atacar a la plaga durante todo el periodo de crecimiento
de la planta, aumentando la probabilidad de resistencia, al aumentar al máximo
la exposición.
Transgénesis y Patentes
Todas las semillas transgénicas están patentadas. Hasta ahora los agricultores
podían comprar las semillas, incluso las patentadas, y podían usarlas
posteriormente en sus propios cultivos e incluso cambiarlas por otras semillas.
Pero con las nuevas leyes de patentes, todas esas actividades son ilegales; el
comprador paga por usar una sola vez el germoplasma. El derecho a poseer genes
es un fenómeno nuevo en la historia mundial y sus efectos en la agricultura, y
en la vida en general, todavía es muy incierto.
L
Las multinacionales argumentan que la propiedad intelectual es esencial
para que prospere su industria.
L
Para otros se trata de un nuevo neofeudalismo, que convierte a los
agricultores en los nuevos siervos de las multinacionales, que les venden
semillas y plaguicidas y les compran la producción a muy bajos precios, sin
dejarles ni oficio ni beneficio, con el único consuelo de la propiedad formal
sobre la tierra que cultivan.
Las patentes son un ingrediente importante en la expansión de la industria. Las
ventas globales de plantas transgénicas crecieron de 75 millones de dólares en
1995 a 4.500 millones en 2003. Se espera que las ventas alcancen los 5.000
millones en 2005 y 25.000 millones en el año 2010. Para defender sus derechos
sobre las patentes, las cuatro o cinco multinacionales del sector exigen a los
agricultores que firmen “contratos de semillas” donde entre otras cláusulas, se
puede estipular qué marca de plaguicidas debe usar el agricultor, una especie de
mercado cautivo para algunos herbicidas en estos “paquetes tecnológicos.”
Aprobación de cultivos genéticamente modificados en
Argentina
La autorización para la comercialización de un
cultivo transgénico está a cargo de la Secretaría de Agricultura, Ganadería,
Pesca y Alimentación (SAGPyA),
y se basa en los informes elaborados por sus comisiones asesoras:
 |
La Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria
(CONABIA), |
 |
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA),
y |
 |
La Dirección Nacional de Mercados Alimentarios.
|
En una primera etapa, la CONABIA realiza la
evaluación de los posibles riesgos que puede causar la introducción de la
variedad transgénica en los agroecosistemas si ésta es cultivada a escala
comercial. Esta evaluación determina desde el permiso para ensayos en
invernadero y luego en campo, hasta la flexibilización de las condiciones de
experimentación, es decir, la liberación para siembra a escala comercial.
En una segunda etapa, la Comisión de
Biotecnología del SENASA evalúa los riesgos potenciales para la salud animal y
humana derivados del consumo, como alimento, del cultivo transgénico o sus
subproductos. Estudia la presencia de tóxicos, alérgenos y de posibles
modificaciones nutricionales que se podrían haber introducido por la
transformación genética.
Con un informe favorable de la CONABIA y del
SENASA, la Dirección Nacional de Mercados Agroalimentarios determina la
conveniencia de la comercialización del material genéticamente modificado de
manera de evitar potenciales impactos negativos en las exportaciones argentinas.
|
Eventos* aprobados en
Argentina para su comercialización
| Cultivo |
Característica
introducida |
Evento* |
Año |
| Soja |
Tolerancia al
herbicida glifosato |
40-3-2 |
1996 |
| Maíz |
Resistencia a
insectos lepidópteros |
176 |
1998 |
| Maíz |
Tolerancia al
herbicida glufosinato de amonio |
T25 |
1998 |
| Algodón |
Resistencia a
lepidópteros |
MON531 |
1998 |
| Maíz |
Resistencia a
insectos lepidópteros |
MON810 |
1998 |
| Algodón |
Tolerancia al
herbicida glifosato |
MON1445 |
2001 |
| Maíz |
Resistencia a
lepidópteros |
Bt11 |
2001 |
| Maíz |
Tolerancia a
glifosato |
NK603 |
2004 |
|
Eventos* que cuentan con un
informe favorable de la CONABIA y del SENASA
|
Cultivo |
Característica introducida |
Evento* |
| Maíz |
Resistencia a insectos lepidópteros y tolerancia al herbicida
glufosinato de amonio |
TC1507 |
| Maíz |
Tolerancia al herbicida glifosato |
GA21 |
Eventos*
con permiso de flexibilización (CONABIA)
| Cultivo |
Característica
introducida |
Evento* |
| Soja |
Tolerancia al
herbicida glufosinato de amonio |
A2704-12
A5547-127 |
|
Fuente:
CONABIA
(SAGPyA)
*Evento:
Según la CONABIA, el término “evento” se refiere a la construcción de ADN
insertada (incluye a los genes de interés, los elementos que controlan su
expresión, los genes marcadores de selección y otras secuencias de DNA) o el
vector (por ej. plásmido) que la contiene.
Análisis y ensayos realizados para determinar la
bioseguridad de los cultivos transgénicos que se siembran, comercializan y
consumen en Argentina
La evaluación de la bioseguridad de un cultivo
transgénico está a cargo de dos comisiones asesoras de la Secretaría de
Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación: la CONABIA y el SENASA. Estas
comisiones determinan que el nuevo cultivo transgénico es seguro para el
agroecosistema y para la salud humana y animal. Sus dictámenes se basan en el
análisis de los resultados de un gran número de ensayos experimentales
realizados en el laboratorio, en invernadero y a campo abierto. Este análisis se
lleva a cabo “caso por caso”, es decir, no depende de la aprobación o de
estudios realizados para ese evento en otros países o de la aprobación de
eventos basados en la misma característica introducida.
A continuación se mencionan los resultados de
los análisis y los ensayos principales en los que se basan la CONABIA y el
SENASA para determinar la bioseguridad de un cultivo transgénico:
|
|
El análisis molecular de los elementos genéticos
introducidos |
|
|
El historial de uso de la proteína introducida
|
|
|
El origen del gen (de qué organismo proviene)
|
|
|
Cuál es el modo de acción de la proteína y su función
dentro de la planta |
|
|
En qué lugar del genoma de la planta se insertó el ADN
introducido y el número de copias de este inserto. |
|
|
La comprobación de que los genes usados con carácter
auxiliar en la obtención del transgénico no se expresen en la planta
|
|
|
El nivel de expresión del gen en cada una de las partes de
la planta |
|
|
La herencia mendeliana del transgén
|
|
|
Que la morfología y la fisiología de la planta no se hayan
modificado con respecto a su par no transgénico. Se analizan en particular la
estructura floral y el momento de floración |
|
|
Que el comportamiento agronómico del cultivo transgénico se
diferencie del de la variedad convencional sólo en la característica
introducida |
|
|
Que no aumente su aptitud para sobrevivir como maleza
(dormición y vigor de la semilla) |
|
|
Que la producción y viabilidad del polen sea similar al de
la planta no transgénica. |
|
|
Que la proteína sintetizada a partir del transgén no
resulte tóxica para los organismos benéficos y no blanco (como las abejas,
roedores, aves, etc) |
|
|
Que la proteína sea rápidamente degradable en el suelo para
descartar posibles efectos sobre los organismos que lo habitan |
|
|
Que no haya efectos tóxicos o alergénicos producidos por la
manipulación del cultivo en el campo o en las plantas procesadoras
|
|
|
Que no haya malezas o especies relacionadas, sexualmente
compatibles, con las cuales la planta transgénica se pueda cruzar |
|
|
Que los alimentos derivados del cultivo transgénico no sean
tóxicos o alergénicos para las personas o animales que los consumen
|
|
|
Que la composición centesimal del alimento (proteínas,
grasas, fibra, minerales, carbohidratos y agua) sea igual a la del derivado
del cultivo convencional. |
|
|
Que no haya cambios en el perfil de ácidos grasos y en la
composición de aminoácidos individuales |
|
|
Que la aptitud nutricional en animales (aves, ganado,
roedores) sea equivalente a la de la planta convencional |
NOTAS:

[0]
Si
partimos de los datos nutricionales establecidos por la FAO, esto es que la
dieta humana óptima está constituida por un 93 % de vegetales, una
distribución equitativa de la producción lograda en 1994 habría alimentado
adecuadamente a 6,4 mil millones de personas, es decir a 800 millones más de
las existentes. La distorsión encuentra una explicación adicional en la
preferencia mundial por integrar proteínas animales en un porcentaje
excesivo que llega en los países opulentos a un 30 %.
Borlaug, Norman y Kohli, Man M. La imperiosa tarea de alimentar, en
La Nación. Buenos Aires. Secc. 5ta., agosto, 10 1996.
Una de las razones para arar es eliminar las malas hierbas, pero al dejar la
tierra desnuda, el arado agrava la erosión del suelo fértil.
|