1. El
enfoque por ecosistemas es una estrategia para la gestión integrada de
tierras, extensiones de aguas y recursos vivos por la que se promueve la
conservación y utilización sostenible de modo equitativo. Por lo tanto, la
aplicación del enfoque por ecosistemas ayudará a lograr un equilibrio entre
los tres objetivos del Convenio: conservación; utilización sostenible; y
distribución justa y equitativa de los beneficios dimanantes de la utilización
de los recursos genéticos.
2. El
enfoque por ecosistemas se basa en la aplicación de las metodologías
científicas adecuadas y en él se presta atención prioritaria a los niveles de
la organización biológica que abarcan los procesos esenciales, las funciones y
las interacciones entre organismos y su medio ambiente. En dicho enfoque se
reconoce que los seres humanos con su diversidad cultural, constituyen un
componente integral de muchos ecosistemas.
3. Esta
atención prioritaria a los procesos, funciones e interacciones está en
consonancia con la definición de "ecosistema" que figura en el artículo 2 del
Convenio sobre la Diversidad Biológica: "Por 'ecosistema' se entiende un
complejo dinámico de comunidades vegetales, animales y de microorganismos y su
medio no viviente que interactúan como una unidad funcional." En esta
definición no se especifica ninguna unidad o escala espacial particular, en
contraste con la definición de "hábitat" que figura en el Convenio. Por lo
tanto, el término "ecosistema" no corresponde necesariamente a los términos
"bioma" o "zona ecológica", pero se puede referir a cualquier unidad en
funcionamiento a cualquier escala. En realidad, la escala de análisis y de
acción se debe determinar en función del problema de que se trate. Pudiera
ser, por ejemplo, un grano de tierra, una laguna, un bosque, un bioma o toda
la biosfera.
4. El
enfoque por ecosistemas exige una gestión adaptable para tratar con la índole
compleja y dinámica de los ecosistemas y con la ausencia de un conocimiento o
comprensión completa de su funcionamiento. Los procesos de los ecosistemas son
frecuentemente no lineares y los resultados de tales procesos presentan
frecuentemente lagunas temporales. Como resultado de ello existen
discontinuidades que provocan sorpresas e incertidumbre. La gestión debe ser
adaptable para poder dar una respuesta a tales incertidumbres e incluir
elementos de "aprendizaje en la práctica" o de información derivada de
investigaciones. Tal vez sea necesario adoptar medidas, incluso cuando no se
han establecido científicamente las relaciones completas de causa y efecto.
5. En el
enfoque por ecosistemas no se excluyen otros enfoques de gestión y de
conservación, tales como las reservas de biosfera, las zonas protegidas y los
programas de conservación de especies únicas, así como otros enfoques que se
aplican en los marcos de las políticas nacionales y las leyes.48 existentes,
sino que, en su lugar, en él se podían integrar todos estos enfoques y otras
metodologías para hacer frente a situaciones complejas. No existe una sola
manera de aplicar el enfoque por ecosistemas, por cuanto ello está en
dependencia de las condiciones a los niveles local, provincial, nacional,
regional o mundial. En realidad, existen muchas maneras de utilizar los
enfoques por ecosistemas a modo de marco para llevar a la práctica los
objetivos del Convenio.
6. Los
siguientes 12 principios son complementarios y están relacionados entre sí:
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Principio 1: La elección de
los objetivos de la gestión de los recursos de tierras, hídricos y vivos
debe quedar en manos de la sociedad. |
Motivo: Los diversos sectores
de la sociedad consideran los ecosistemas en función de sus propias
necesidades económicas, culturales y sociales. Los pueblos indígenas y
otras comunidades locales que viven en esas tierras son interesados
directos importantes y deben reconocerse sus derechos e intereses. Tanto
la diversidad cultural como la diversidad biológica son componentes
centrales del enfoque por ecosistemas y esto debe tenerse en cuenta para
su gestión. Las opciones de la sociedad se deben expresar de la manera más
clara posible. |
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Principio 2: La gestión debe
estar descentralizada al nivel apropiado más bajo
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Motivo: Los sistemas
descentralizados pueden llevar a una mayor eficiencia, eficacia y equidad.
En la gestión deben participar todos los interesados directos y se debe
equilibrar el interés local con el interés del público en general. Cuanto
más se acerque la gestión al ecosistema mayor será la responsabilidad, la
propiedad, las exigencias, la rendición de cuentas, la participación y la
utilización de los conocimientos locales. |
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Principio 3: Los
administradores de ecosistemas deben tener en cuenta los efectos (reales o
posibles) de sus actividades en los ecosistemas adyacentes y en otros
ecosistemas.
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Motivo: Las intervenciones de
gestión en los ecosistemas con frecuencia tienen efectos desconocidos o
imprevistos en otros ecosistemas; por consiguiente, es necesario examinar
y analizar cuidadosamente las posibles repercusiones. Para ello, tal vez
sea preciso que las instituciones que participan en la adopción de
decisiones deban instituir nuevos arreglos o modalidades de organización
para adaptarse, si fuera necesario, a las circunstancias. |
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Principio 4: Dados los
posibles beneficios derivados de su gestión, es necesario comprender y
gestionar el ecosistema en un contexto económico. Este tipo de programa de
gestión de ecosistemas debería:
a) Disminuir las distorsiones del
mercado que repercuten negativamente en la diversidad biológica;
b) Orientar los incentivos para
promover la conservación y la utilización sostenible de la diversidad
biológica;
c) Procurar, en la medida de lo
posible, incorporar los costos y los beneficios en el ecosistema de que se
trate. |
Motivo: El mayor peligro para
la diversidad biológica es su sustitución por sistemas de uso de la tierra
alternativos. Esto suele ser producto de las distorsiones del mercado, que
infravalora los sistemas naturales y las poblaciones y proporciona
incentivos y subsidios que favorecen la conversión de la tierra en
sistemas menos diversos. Frecuentemente los que se benefician de la
conservación no pagan el costo que ésta entraña y, análogamente, los que
generan los costos ambientales; por ejemplo, la contaminación, no asumen
sus responsabilidades. El ajuste de los incentivos posibilita que los que
controlan los recursos puedan recibir sus beneficios y que los que generan
los costos ambientales estén obligados a pagados. |
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Principio 5: A los fines de
mantener los servicios de los ecosistemas, la conservación de la
estructura y el funcionamiento de los ecosistemas debería ser un objetivo
prioritario del enfoque por ecosistemas.
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Motivo: El funcionamiento y la
capacidad de adaptación de los ecosistemas dependen de una relación
dinámica entre las especies, y entre éstas y su entorno abiótico, así como
las interacciones físicas y químicas en el medio ambiente. La conservación
y, cuando corresponda, el restablecimiento de tales interacciones y
procesos reviste mayor importancia para el mantenimiento a largo plazo de
la diversidad biológica que la simple protección de las especies.
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Principio 6: Los ecosistemas
se deben gestionar dentro de los límites de su funcionamiento.
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Motivo: Al considerar la
probabilidad o la facilidad de lograr los objetivos de la gestión, debe
prestarse atención a las condiciones medioambientales que limitan la
productividad natural, la estructura, el funcionamiento y la diversidad de
los ecosistemas. Los límites de funcionamiento de un ecosistema pueden
estar influidos por diversos grados de.50 condiciones temporales,
imprevistas o artificialmente mantenidas y, en consecuencia, la gestión
debería aplicarse con la debida precaución. |
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Principio 7: El enfoque por
ecosistemas debe aplicarse a las escalas especiales y temporales
apropiadas. |
Motivo: El enfoque debería
estar delimitado por escalas espaciales y temporales apropiadas a los
objetivos. Los usuarios, administradores y científicos serán los que
definirán los límites de gestión a nivel operativo. Se debería fomentar
una conexión entre distintas áreas cuando fuese necesario. El enfoque por
ecosistemas se basa en la índole jerárquica de la diversidad biológica
caracterizada por la interacción e integración de genes, especies y
ecosistemas. |
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Principio 8: Habida cuenta de
las diversas escalas temporales y los efectos retardados que caracterizan
a los procesos de los ecosistemas, se deberían establecer objetivos a
largo plazo en la gestión de los ecosistemas.
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Motivo: Los procesos de los
ecosistemas están caracterizados por diversas escalas temporales y efectos
retardados. Ello está intrínsecamente en conflicto con la tendencia de los
seres humanos de dar prioridad a las ventajas a corto plazo y los
beneficios inmediatos en lugar de a los beneficios futuros. |
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Principio 9: En la gestión
debe reconocerse que el cambio es inevitable.
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Motivo: Los ecosistemas
cambian, incluidas la composición de las especies y la densidad de las
poblaciones. Por tanto, la gestión debería adaptarse a los cambios.
Independientemente de su dinámica de cambio intrínseca, los ecosistemas
están acosados por una gama de incertidumbres y posibles "sorpresas" en
las esfera, humana, biológica y ambiental. Es posible que los regímenes de
perturbaciones tradicionales sean importantes para la estructura y el
funcionamiento de los ecosistemas y puede que sea necesario mantenerlos o
restaurarlos. En el enfoque por ecosistemas debe aplicarse la gestión
adaptable para prever y tener en cuenta tales cambios y fenómenos y
debería aplicarse con precaución cuando se adoptan decisiones que puedan
eliminar de antemano algunas opciones, pero al mismo tiempo debería
contemplarse la posibilidad de aplicarse medidas de mitigación para hacer
frente a cambios a largo plazo como el cambio climático. |
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Principio 10: En el enfoque
por ecosistemas se debe procurar el equilibrio apropiado entre la
conservación y la utilización de la diversidad biológica, y su integración |
Motivo: La diversidad
biológica es crítica tanto por su valor intrínseco como por la función
importante que desempeña en proporcionar el ecosistema y otros servicios
de los que en último término todos dependemos. En el pasado había una
tendencia a administrar los componentes de la diversidad biológica en
términos de protegidos o no protegidos. Es necesario adoptar una actitud
más flexible en la que la conservación y la utilización se consideren en
su contexto y la totalidad de las medidas se aplique en forma integral
desde los ecosistemas estrictamente protegidos a los ecosistemas de
factura humana. |
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Principio 11: En el enfoque
por ecosistemas deberían tenerse en cuenta todas las formas de información
pertinente, incluidos los conocimientos, las innovaciones y las prácticas
de las comunidades científicas, indígenas y locales.
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Motivo: La información
procedente de cualquier fuente es crítica para llegar a estrategias
efectivas de gestión de los ecosistemas. Es conveniente conocer mejor las
funciones de los ecosistemas y las repercusiones de las actividades
humanas. Debería compartirse toda la información pertinente que procede de
una zona de interés con todos los interesados directos y participantes,
teniéndose en cuenta, entre otras cosas, cualquier decisión que haya de
adoptarse en virtud del inciso j) del artículo 8 del Convenio sobre la
Diversidad Biológica. Los supuestos en que se basan las decisiones de
gestión propuestas deberían ser explícitos y compararse con los
conocimientos existentes y las opiniones de los interesados directos.
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Principio 12: En el enfoque
por ecosistemas deben intervenir todos los sectores de la sociedad y las
disciplinas científicas pertinentes.
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Motivo: La mayoría de los
problemas de gestión de la diversidad biológica son complejos, con muchas
interacciones, efectos secundarios e implicaciones y, por consiguiente, se
debe contar con los conocimientos especializados necesarios y los
interesados directos en los planos local, nacional, regional e
internacional, según corresponda. |
7. Al
aplicar los 12 principios del enfoque por ecosistemas, se proponen como
orientación operacional los cinco puntos siguientes..
1. Prestar
atención prioritaria a las relaciones funcionales de la diversidad biológica
en los ecosistemas
8. Los
múltiples componentes de la diversidad biológica controlan los depósitos y el
flujo de energía, agua y nutrientes dentro de los ecosistemas y proporcionan
resistencia frente a importantes perturbaciones. Se requiere un conocimiento
mucho más profundo de las funciones de los ecosistemas y de la función que
desempeñan los componentes de la diversidad biológica en los ecosistemas,
particularmente para comprender,
i) la capacidad de adaptación del ecosistema y
los efectos de la pérdida de la diversidad biológica (a nivel de especies y
genético), así como la fragmentación de los hábitats;
ii) las
causas subyacentes de la pérdida de diversidad biológica; y
iii) los
determinantes de la diversidad biológica local en las decisiones relativas a
la gestión. La diversidad biológica funcional en los ecosistemas proporciona
múltiples bienes y servicios de importancia económica y social. Aunque es
necesario acelerar los esfuerzos para obtener nuevos conocimientos sobre la
diversidad biológica funcional, los ecosistemas han de gestionarse incluso
cuando falta tal conocimiento. El enfoque por ecosistemas puede facilitar la
gestión práctica a los gestores del ecosistema, sean estos comunidades
locales o responsables de la elaboración de políticas nacionales.
2. Mejorar
la distribución de los beneficios
9. Los
beneficios que dimanan de la serie de servicios que la diversidad biológica
ofrece a nivel de los ecosistemas proporcionan la base de la seguridad del
medio ambiente humano y de su sostenibilidad. En el enfoque por ecosistemas se
trata de mantener o restablecer los beneficios derivados de esas funciones. En
particular, estas funciones deben beneficiar a los interesados directos de su
producción y gestión. Esto requiere, entre otras cosas: creación de capacidad,
particularmente a nivel de las comunidades locales que administran la
diversidad biológica en los ecosistemas; la valoración adecuada de bienes y
servicios de los ecosistemas, la eliminación de incentivos perjudiciales que
restan valor a los bienes y servicios de los ecosistemas y, en consonancia con
las disposiciones del Convenio, su sustitución, cuando proceda, por otros
incentivos locales orientados a lograr buenas prácticas de gestión.
3. Utilizar
prácticas de gestión adaptables
10. Los
procesos y las funciones de los ecosistemas son complejos y variables. Su
nivel de incertidumbre aumenta por la interacción con las estructuras
sociales, que se deben comprender mejor. Por consiguiente, la gestión de los
ecosistemas debe incluir un proceso de aprendizaje que ayude a adaptar las
metodologías y prácticas a los modos con que se administran y vigilan estos
sistemas. Deben diseñarse programas de aplicación que puedan adaptarse a los
imprevistos en lugar de actuar sobre la base de supuestas certidumbres. En la
gestión de los ecosistemas es necesario reconocer la diversidad de factores
sociales y culturales que influyen en la utilización de los recursos
naturales. De modo análogo, es necesario que la elaboración de políticas y la
aplicación sean flexibles. A largo plazo, las decisiones inflexibles llevarán
probablemente a soluciones inapropiadas o incluso contraproducentes. La
gestión de los ecosistemas debe considerarse como un experimento a largo plazo
que haga uso de sus resultados a medida que avanza.. Este "aprendizaje en la
práctica" servirá también de importante fuente de información para obtener
conocimientos acerca de la forma óptima de supervisar los resultados de la
gestión y de evaluar si se logran las metas establecidas. A ese respecto,
sería conveniente crear o fortalecer la capacidad de vigilancia de las Partes.
4. Aplicar
las medidas de gestión a la escala apropiada para el asunto que se está
abordando, descentralizando esa gestión al nivel más bajo, según proceda
11. Según
lo indicado en la Sección A, un ecosistema es una unidad de funcionamiento que
puede funcionar a cualquier escala, según el problema o la cuestión de que se
trate. Este hecho debería servir para definir el nivel apropiado a que deben
adoptarse las decisiones y las medidas de gestión. Frecuentemente, este
enfoque entrañará la descentralización a nivel de las comunidades locales. Una
descentralización eficaz requiere una delegación adecuada de la autoridad, lo
cual implica que los interesados directos gozan tanto de la oportunidad de
asumir la responsabilidad como de la capacidad para aplicar las medidas
apropiadas, y es necesario que esté apoyada por marcos normativos y
legislativos habilitadores. Cuando se trata de recursos de propiedad común, la
escala más adecuada para las decisiones y medidas en materia de gestión
necesariamente debería ser suficientemente amplia para abarcar los efectos de
las costumbres procedentes de todos los interesados pertinentes. Se
requerirían instituciones apropiadas para tal toma de decisiones y en caso
necesario para la solución de conflictos. En algunos problemas y asuntos puede
que sea necesario adoptar medidas a niveles todavía superiores, mediante, por
ejemplo, la cooperación transfronteriza e incluso la cooperación a nivel
mundial.
5. Asegurar
la cooperación intersectorial
12. Como
marco primario para las medidas que se adopten en virtud del Convenio, en el
enfoque por ecosistemas deberían tenerse plenamente en cuenta el desarrollo y
la revisión de las estrategias los y planes de acción nacionales sobre
diversidad biológica. También existe la necesidad de integrar el enfoque por
ecosistemas en los sistemas agrícolas, pesqueros, silvícolas y otros sistemas
de producción que influyen en la diversidad biológica. De conformidad con el
enfoque por ecosistemas, la gestión de los recursos naturales exige una
comunicación y una cooperación mayor entre sectores a diversos niveles
(ministerios gubernamentales, organismos de gestión, y otros). Esto podría
promoverse por conducto, por ejemplo, de órganos interministeriales dentro de
los gobiernos o mediante la creación de redes para compartir información y
experiencias..
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