Ecosistemas Marinos
Tomado de: EcoCiencia.
2001. Biodiverciudad, un recorrido por la megadiversidad del Ecuador [CD-ROM].
Quito: EcoCiencia
El mar es un lugar
asombroso que alberga una diversidad de especies y ambientes quizá mayor que
la terrestre. Sin embargo es aún bastante desconocido sobre todo en la zonas
más profundas. En todo el mundo existen 14 tipos de ambientes oceánicos, de
estos, 10 están presentes en el Ecuador y son: islas e islotes, arrecifes,
bancos aluviales, plataformas continentales, de fondos suaves y duros, taludes
continentales, cañones submarinos, planicies abisales, cordilleras submarinas
y fosas oceánicas. A continuación encontrará la respectiva información de cada
uno de ellos.
Arrecifes
En el mundo hay varios
tipos de arrecifes: los de barrera, los de coral, los rocosos, los parches
arrecifales, entre otros. El Gran Arrecife Barrera, ubicado en la costa
noreste de Australia, es el de mayor tamaño en el planeta y está conformado
por una comunidad de al menos 2.800 arrecifes; algunos de éstos son de barrera
(conformados por coral y que actúan como rompeolas cerca del límite de la
plataforma continental), otros son pequeños parches coralinos en aguas menos
profundas, y hay más tipos. La espléndida comunidad este Gran Arrecife Barrera
se extiende a lo largo de más de 2.000 kilómetros y avanza hasta 260
kilómetros afuera en el océano. Allí vive una diversidad de especies tan
grande que ha sido comparada con la de los bosques tropicales.
En el Ecuador no hay
grandes extensiones de arrecifes coralinos como las de Australia u otras del
mar Caribe. Más bien, en la Costa los arrecifes son del tipo rocoso, con pocos
parches de coral, mientras en Galápagos las formaciones coralinas son
incipientes. En la Costa, estos arrecifes rocosos son relativamente pequeños y
tienen fuertes pendientes en lugares como las costas expuestas, pero en las
costas protegidas y semi protegidas son más extensos y pueden alcanzar
profundidades de hasta "25 metros. Los arrecifes rocosos son relativamente
escasos en el continente, pues si dividimos la línea de costa en 25 sectores
vemos que solo existen en tres.
Los arrecifes más
investigados han sido los de Galápagos y los adyacentes a las islas, islotes y
roqueños del Parque Nacional Machalilla. Estos estudios han permitido
determinar la gran diversidad de los peces de arrecife. Por ejemplo, en el
Parque Nacional Machalilla, se ha detectado más de 100 especies de peces de
arrecife: esto significa cerca de la cuarta parte del total de peces marinos
del Ecuador continental.
Cañón submarino
Solo hay un cañón
submarino en el Ecuador, frente a la desembocadura del río Esmeraldas. A
grandes rasgos, es un ecosistema similar a los cañones terrestres, profundo y
con altas paredes, pero bajo el agua. Este cañón es todavía poco conocido.
Cordillera submarina
Hay varias cordilleras
submarinas en los mares del Ecuador, pero la más sobresaliente es sin duda la
llamada dorsal de Carnegie, cuyas cimas más altas forman el archipiélago de
Galápagos.
Fosa oceánica
Se conoce poco sobre este
ecosistema. En el Ecuador continental se extiende a lo largo de toda la línea
de costa y también está alrededor de Galápagos. La fosa oceánica más profunda
del mundo esta en Filipinas.
Islas e Islotes
Si bien se podría decir
que las islas e islotes son ecosistemas terrestres (porque albergan un tipo de
vegetación), también podemos observarlas como un gran ambiente en medio del
océano en cuyas zonas marinas adyacentes suceden fenómenos particulares.
Las islas del Ecuador no
son todas iguales y podemos separarlas en dos grandes tipos: las continentales
-como la isla de la Plata, la isla Puná o la isla Santa Clara- y las oceánicas
de Galápagos. La principal diferencia entre ambos tipos son su origen
geológico: las continentales tienen uno mezcla de tectónico, volcánico y
sedimentario, mientras el archipiélago Insular tiene un origen exclusivamente
volcánico. Este constituye los picos más altos de una cordillera submarina, la
dorsal de Carnegie.
Pero también hay
diferencias entre los ambientes marinos de cada isla. Por ejemplo, en la Isla
Santa Clara y en las aguas que la rodean viven especies diferentes que en la
isla de la Plata. Asimismo, hay islotes frente al Parque Nacional Machalilla
cuyos ecosistemas marinos circundantes varían. Algunas tienen grandes
precipicios submarinos, mientras otras se sumergen pausadamente en la
plataforma submarina.
Planicie abisal
Es un ecosistema que se
ubica entre los 3.000 y los 5.000 metros de profundidad y por ello es bastante
desconocido.
Las Plataformas Continentales de fondos
suaves y de fondos duros
La plataforma continental
es la planicie submarina que se extiende desde la línea de costa hasta
aproximadamente 200 metros de profundidad. Comprende el lecho marino y el
subsuelo de las áreas marinas. Esta planicie puede tener el fondo suave o duro
(arena o roca), y según la inclinación puede ser más ancha o angosta. Por
ejemplo, frente a la Puntilla de Santa Elena o frente al Cabo San Lorenzo mide
apenas nueve kilómetros de largo, mientras en el golfo de Guayaquil alcanza
los 120 kilómetros de largo. Se calcula que la plataforma continental del
Ecuador mide en total 29.100 kilómetros cuadrados, 12.000 de los cuales están
frente al golfo de Guayaquil: allí la plataforma es una extensa planicie
sedimentaria que va desde Guayaquil hasta la isla Puna.
Este ecosistema marino es
sumamente importante para la economía y la seguridad alimentaría del Ecuador,
pues allí vive gran parte de los recursos pesqueros. Sin embargo, debido a la
práctica intensiva de actividades y comportamientos no sustentables, también
es considerado el más amenazado entre los ecosistemas marinos. Por ejemplo,
debido a la sobrepesca y la pesca ¡legal han disminuido las poblaciones de
muchas especies, y el uso de técnicas como las redes de arrastre conlleva la
destrucción del fondo marino.
Talud Continental
El talud continental se
extiende desde el límite de la plataforma continental, a los 200 metros de
profundidad, hasta los 2.000-3.000 o más metros de profundidad, según la
ubicación. Este ecosistema tiene la forma de una pendiente, a veces muy
Inclinada, y se extiende a lo largo de toda la línea de costa del Ecuador.
Pese a que es una excelente fuente de recursos pesqueros, el talud continental
ha sido poco investigado. Sin embargo, se sabe que alberga una rica diversidad
de especies, pues a principios de la década de 1990 se descubrió una singular
biota marina en el talud continental cerca de Galápagos, a 2.500 metros de
profundidad.
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El ecosistema marino es el
de mayor tamaño que existe. Los océanos cubren dos tercios de la superficie
terrestre, 361 millones de kilómetros cuadrados. Su volumen de 1.370 millones
de kilómetros cúbicos representa el 97.6% del agua de nuestro planeta.
Los componentes abióticos
del ecosistema marino son una parte líquida, el agua, y otra sólida que la
contiene, las costas y fondos. Pueden vivir en dos ambientes muy diferentes.
Las comunidades que las pueblan conforman el Sistema pelágico y sus
comunidades forman el Sistema bentónico.
La característica más
importante del mar es que se extiende en las tres direcciones del espacio, es
decir, el medio es tridimensional e inestable, destacando el fuerte dinamismo
que tiene las mareas, corrientes y oleaje. En los océanos no existen barreras
geográficas como las de la tierra firme, (desiertos, cordilleras, ríos
caudalosos), existen otros factores capaces de limitar la distribución de los
seres marinos.
Las aguas marinas con
profundidades medias de 3.800m y máxima de 11.000m (fosa de las Marianas).
Plancton. Esta formado por
seres macro y microscópicos que flotan pasivamente en el seno del agua,
pudiendo ser arrastrados por los movimientos de esta, pero realizando
habitualmente amplios desplazamientos verticales. El plancton autótrofo o
fitoplancton, esta formado por protistas. El plancton heterótrofo o
zooplancton, presenta representantes permanentes o eventuales. Entre los
planctónicos encuentras: protozoos, rotíferos, celentéreos, gasterópodos,
crustáceos y procordados, larvas veliger de gasterópodos, lamelibranquios,
lavas bipinnaria y pluteus de equinodermos y formas larvarias de peces. Este
formado: por las larvas de seres que de adultos ocupan otro sistema, como
larvas trocóforas de gusanos, larvas de crustáceos.
Bentos. Compuesto por
organismos que, encuentran fijados en el fondo o se mueven. A su vez puede ser
excavador, reptador o nadador próximo al fondo .El bentos sesil incluye:
algas, esponjas, celentéreos procordados y fanerógamas marinas .los
movimientos y corrientes verticales permiten el ascenso de los nutrientes
depositados en el fondo. Neutro. Formado por el conjunto de seres
microscópicos que viven en el seno del agua, desplazándose activamente. Lo
integran de los peces, cefalópodos, crustáceos y los mamíferos marinos.
Se tiene en cuenta la
profundidad de los fondos marinos, se puede distinguir la siguiente zonación a
partir de la costa: plataforma continental (0 a 200m), talud continental (200
a 2000 m), llanura abisal (2000 a 6000m) y zona infraabisal o hada (mas de
6000 m).Las masas de agua situadas sobre la plataforma y el talud se
denominan región o zona nerítica; las que cubre el resto conforman la región
oceánica
La región nerítica es una
zona iluminada, presenta aguas muy movidas por olas y mareas. Posee alta
productividad debido a su riqueza en nutrientes que llegan del continente. Los
productores son Algas y en ocasiones fanerógamas marinas, junto a un rico fito
plancton. Respecto a la fauna, es la zona más rica de especies, tanto de
zooplancton como de interés industrial y alimenticio, y en donde se sitúan las
grandes pesquerías. El límite de las aguas es la zona litoral. La región
oceánica presenta aguas poco ricas en nutrientes, con baja productividad. Se
distingue una zona superior iluminada (eufórica) o epipelágica, que llega
hasta unos 200m; y otra inferior oscura (afótica) o batial, que carece de
organismos fotosintéticos, sustituidos por las bacterias quimiosintéticos de
los fondos. El plancton es mas pobre que el nerítico, faltando larvas de
muchas especies nectónicas y bentonitas costeras. Características las formas
avísales de peces, cefalópodos y crustáceos, luminosos y de grandes bocas y
apéndices.
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Problema |
Causas |
Posible solución |
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Desequilibrio en la
dinámica del ecosistema por la sobre pesca |
La sobre pesca provoca
la disminución de la capacidad de reproducción de algunas especies, ya
que actúa principalmente sobre las tallas más grandes, que corresponden
a la fracción adulta de la población y de mayor capacidad reproductora.
Asimismo, puede inducir a desequilibrios en la dinámica de los
ecosistemas. Por poner un ejemplo, el descenso de algunas especies de
interés pesquero que eran predadores del erizo de Lima ha originado un
aumento de la población de dicho equinodermo, compitiendo por los
recursos alimenticios con herbívoros tan emblemáticos como la Vieja. |
Controlar más la pesca.
Estudiar las zonas con mayor actividad pesquera y prever las
consecuencias posibles al exceso de pesca. |
|
Contaminación marina
provocada por residuos de origen urbano
|
La contaminación marina
provocada por residuos de origen urbano trae consigo la degradación del
hábitat, simplificando la estructura de los ecosistemas con la
consecuente perdida de biodiversidad. Es aumento de materia orgánica
afecta a praderas de fanerógamas, conocidas también como sebadales que
son zonas importantes de cría de alevines y juveniles en el ecosistema
litoral. |
Controlar la industria
relacionada con el ecosistema marino para que no se viertan al mar
grandes cantidades de vertidos tóxicos muy peligrosos. |
|
-Molestias en las
poblaciones marinas |
-El impacto que
producen determinadas actividades recreativas, como la de observación de
cetáceos, que tiene lugar especialmente en el suroeste de Tenerife
afectando sobre todo a las colonias de calderón tropical y al delfín
mular. Estas actividades causan numerosas molestias sobre estas
poblaciones y suponen un riesgo por colisión. |
-Restringir el acceso
libre a estas actividades. |
Crustáceos
Los crustáceos son
artrópodos – invertebrados provistos de miembros articulados como los insectos
y los arácnidos. Se caracterizan por tener el cuerpo cubierto de una coraza
cutánea formada, en parte, por carbonato de calcio, como si fuera un esqueleto
externo.
Los seis segmentos
anteriores están soldados en una región no segmentada, para formar la cabeza.
El resto se puede dividir en dos regiones: tórax y abdomen. Algunos de los
segmentos toráxicos se pueden unir a la cabeza para formar el cefalotórax.
En la cabeza, los
crustáceos poseen dos pares de antenas y varios pares de piezas bucales. Sus
ojos están, a veces entre pedúnculos movibles.
Clasificación: son muchas
las clases de crustáceos; sólo mencionaremos dos:
Los malacostráceos,
conforman un grupo homogéneo. A veces presentan un abdomen largo, que termina
en una aleta caudal. Como el langostino y el camarón; otras veces presentan
abdomen más o menos redondo, como el ermitaño; y en ocasiones, presentan
abdomen muy corto, como el cangrejo común y la centolla.
Los entomostráceos, forman
un grupo heterogéneo, existiendo, sin embargo, algunas características comunes
entre ellos.
Los equinodermos
(estrellas de mar, erizos, etc.) tienen simetría radial en su etapa adulta.
Presentan un esqueleto interno formado por placas calcáreas (constituidas a
base de óxido de calcio, o cal). Ciertas formas presentan también una corteza
dura, con espinas defensivas. Se conocen 6000 especies vivas y 20000 fósiles.
La capa de agua
superficial que tiene suficiente luz para la fotosíntesis se llama zona
eufótica, allí el agua es muy limpia y transparente puede alcanzar desde la
superficie hasta los 100 - 130 metros de profundidad. La zona de penumbra es
la zona oligofótica, y por debajo y hasta el fondo se encuentra la zona
afótica, en la que no hay luz de origen solar.
El agua del mar lleva
sales disueltas, en cantidad diferente según el mar: el océano Atlántico entre
35 y 36 gramos por cada kilo de agua y entre 37 y 38 gramos en el mar
Mediterráneo. La cantidad de oxígeno disuelto es de 5 a 8 CC por litro, en el
aire hay 210 CC por litro. El agua del mar es más densa que el aire, cerca de
800 veces más, cada diez metros de profundidad la presión aumenta una
atmósfera.
LAS COMUNIDADES MARINAS
El medio marino rebosa de
formas de vida. Desde la región litoral hasta las grandes profundidades
avísales, el océano exhibe una riquísima diversidad biológica. De los Tipos
(filos) de organización que una mayoría de zoólogos admiten, quince son
endémicos del océano, diecisiete se reparten entre mares y tierras y solo un
filum es endémico de la tierra firme.
CADENAS ALIMENTICIAS
MARINAS
Hay dos cadenas
alimenticias (es más apropiado hablar de redes) principales: en el sistema
pelágico la cadena alimenticia de ingestión, y en el sistema bentónico, la
cadena alimenticia detrítica.
|
Vegetales |
à |
Herbívoros |
à |
Carnívoros primer orden |
à |
Carnívoros de segundo orden |
|
(Fitoplancton) |
(Copépodos del zooplancton) |
(Animales zooplanctófagos) |
(Animales que se comen a los
anteriores) |
La cadena alimenticia
detrítica depende en gran parte del plancton. En el ambiente pelágico son
dominantes los copépodos, pequeños crustáceos herbívoros, muy abundantes
(pueden representar más del 90%) y excretan los restos de la digestión en
forma de pequeñas cápsulas compactas cubiertas por una cáscara protectora, que
impide que se disgreguen en el agua y por ello se hunden con rapidez y marchan
a los fondos. Donde abundan los copépodos hay una verdadera "lluvia" de
cápsulas fecales, muy ricas en materia orgánica y recubierta de bacterias con
lo que aumenta su valor como alimento.
|
Detritos
+
cápsulas fecales de copépodos
+
bacterias descomponedoras |
à |
Organismos detritívoros |
à |
Carnívoros primer orden |
à |
Carnívoros de segundo orden |
En las zonas costeras las
cadenas alimenticias suelen ser más cortas y de menor complicación que en las
zonas oceánicas. En aguas costeras encontramos en general cadenas de cuatro
eslabones:
|
fitoplancton |
à |
zooplancton herbívoro (copépodos) |
à |
animales
zooplanctófagos (sardinas) |
à |
carnívoros de segundo orden (atún blanco). |
También pueden existir cadenas de tres eslabones como en la Antártida:
|
macro
fitoplancton |
à |
" krill" |
à |
ballenas |
de dos eslabones solamente, como en la costa del Perú:
|
macro
fitoplancton |
à |
peces planctófagos
(anchoveta) |
En las Rías de Galicia se explota con éxito una cadena corta de 2 eslabones:
En las aguas del mar abierto, podemos encontrar cadenas de seis eslabones.
|
Nanoplancton (pequeños flagelados) |
à |
micro zooplancton (protozoos herbívoros) |
à |
macro zooplancton (crustáceos carnívoros del zooplancton) |
à |
megazooplancton (quetognatos y eufausiáceos carnívoros) |
à |
peces planctófagos (agujas, pez volador) |
à |
supercarnívoros (pez espada) |
http://www.lighthouse-foundation.org/lighthouse-foundation.org/esp/explorer/artikel00555esp.html
Las transiciones entre las distintas
zonas son fluidas: las zonas eulitoral y sublitoral están marcadas por las
mareas y la situación del borde de la plataforma continental, la zona batial
incluye el talud continental, la zona abisal engloba el pie del talud
continental, las llanuras abisales y las dorsales oceánicas. La zona hadal
comprende las fosas por debajo de los 6.000 metros.
Si pudiéramos contemplar
el fondo marino sin agua, no veríamos solamente abismos. Más bien podríamos
contemplar un imponente paisaje, donde abunda la diversidad de formas como en
tierra, con montañas y valles, altiplanos y llanuras abisales, extensas
cadenas montañosas. Sin embargo, por encima del mismo hay una media de 3.650
metros de agua y, a partir de una profundidad de unos 500 metros, reina la más
absoluta oscuridad. Además, con una temperatura relativamente constante de 1 a
3 °C, no es precisamente cálido según criterios humanos y la presión
hidrostática del agua aumenta una atmósfera por cada 10 metros de profundidad.
¡Eso supone 1.100 atmósferas a once kilómetros de profundidad!
Casi un 80 % del fondo
marino está por debajo de los 1.000 metros, por lo que la presión hidrostática
normal para sus habitantes es unas cien veces superior a la presión
atmosférica a la que estamos habituados. La variación de la presión al
aumentar la profundidad en los océanos es un factor que no pueden evitar los
organismos vivos y, en consecuencia, tienen que adaptarse al mismo.
Evidentemente, estas condiciones adversas no impiden el despliegue de una
diversa vida animal, pues incluso en los fondos de las simas más profundas
encontramos seres vivos.
Si durante mucho tiempo se creyó que las profundidades marinas constituían un
hábitat uniforme y escasamente poblado, sobre todo por la falta de nutrientes,
esta imagen ha cambiado a lo largo de las últimas décadas. Con el
descubrimiento y la exploración de comunidades bióticas desconocidas en las
chimeneas hidrotermales o la sorprendente biodiversidad en las montañas
submarinas, se confirmó progresivamente la impresión de una considerable
variabilidad espaciotemporal de este ecosistema casi inaccesible.
Vida bentónica en comunidad: vivir en las profundidades
Determinadas zonas del
fondo marino, desde la costa hasta las profundidades abisales, están
colonizadas por comunidades bióticas características, cuyos miembros –las
distintas especies individuales– requieren condiciones ambientales similares
como son, por ejemplo, la presión (y, por tanto, la profundidad), la
temperatura, la iluminación y la calidad del agua. Estos factores son
determinantes en la distribución de los organismos bentónicos, como se
denomina a los habitantes del fondo, ya que vinculan a algunas especies con
determinados lugares.
A diferencia de la tierra
y el agua dulce, el mar posee un grupo de animales fijos (sésiles) de gran
variedad e importancia ecológica, muchos de ellos con aspecto de plantas (lo
que evidencian nombres como “anémona de mar”, “lirio de mar”, etc.). La
zonificación de estos animales en el fondo marino suele ser tan impresionante
como la zonificación de los árboles en una montaña y existe una base para la
clasificación de estas comunidades similar a la de las grandes plantas
terrestres.
La estructura del suelo o
del sustrato determina en gran medida la presencia o ausencia de determinadas
formas de vida bentónicas. En los fondos rocosos están representadas
principalmente las formas que viven directamente sobre la superficie, en
muchos casos fijadas al sustrato, y que se denominan epifauna. En general, la
población de animales se compone de organismos urticantes como la anémona de
mar y los corales, balanos, gusanos tubícolas, moluscos como los mejillones y
ostras o ascidias. Entre medias, encontramos estrellas de mar, erizos de mar,
gasterópodos y crustáceos que se mueven libremente. Con luz suficiente y un
sustrato seguro para fijarse, crecen las grandes algas que, además, ofrecen
protección y alimento para otras especies.
Sin embargo, la mayor
parte del fondo marino está cubierto de sedimentos sueltos, un hábitat sobre
todo para los organismos excavadores que penetran en el sustrato o construyen
tubos y cuevas, estos seres son la denominada infauna. Las relaciones entre
las especies pueden ser directas, como depredadores y presas, o indirectas,
como cuando los tubos deshabitados de una especie son finalmente ocupados por
otras especies.
Las provisiones vienen de
arriba
La provisión de alimentos
para los organismos bentónicos depende casi exclusivamente de las partículas
que se precipitan lentamente como la nieve. Excepto en las zonas costeras
iluminadas, en el fondo del mar prácticamente no existe la producción primaria
de plantas ya que la luz necesaria para la fotosíntesis no penetra en las
profundidades mayores.
Lo que llega al fondo, su
forma y, sobre todo, su cantidad, depende asimismo de diferentes factores. A
veces se trata de cantidades considerables de materia vegetal de origen
terrestre, como madera y restos de hojas, que pueden encontrarse incluso a
grandes profundidades. Sin embargo, la principal fuente de nutrientes para la
fauna bentónica procede de los restos de organismos pelágicos, los que nadan
libremente o flotan a la deriva en las capas de agua superiores.
Los cambios estacionales
en la superficie, como la floración del fitoplancton y las consiguientes
fluctuaciones en la población de zooplancton durante el verano, acaban
precipitándose finalmente en el menú de la fauna bentónica. Así, en las
latitudes templadas, el número de diatomeas que se precipitan al fondo durante
el verano puede ser cien veces superior a la cantidad que se deposita en
invierno y, de este modo, ocasionar oscilaciones de peso estacionales en la
fauna bentónica.
Sin embargo, a mayor
profundidad, menor cantidad de comida. Mientras que en las zonas de aguas
someras la mayor parte del alimento de los organismos bentónicos consigue
llegar al fondo, al aumentar la profundidad las partículas van siendo
devoradas por otros elementos de la cadena trófica a lo largo de la columna de
agua, de modo que sólo llega una fracción de la producción desde la superficie
a las profundidades. La fauna bentónica de las profundidades debe conformarse
con lo que sobra o recurrir a otros medios.
Pues, en última instancia,
sólo llegan al fondo abisal los componentes difícilmente digeribles de la
materia orgánica, como paredes celulares, conchas y esqueletos. De su
descomposición se encargan finalmente las bacterias, presentes en gran número
en la superficie de los sedimentos y que constituyen un importante eslabón de
la red trófica marina. Los compuestos orgánicos que no pueden ser utilizados
directamente por los animales, son descompuestos por las bacterias y, a través
de la biomasa bacteriana, son nuevamente introducidos en el ciclo de la
materia por los organismos filtrantes de bacterias. El principio de la
naturaleza es el reciclaje casi al 100 %.
Una comida ocasional para
la fauna bentónica son los cadáveres de grandes animales de la zona pelágica,
como tiburones o ballenas que, a diferencia de las finas partículas de la
“nieve del mar”, descienden hacia el fondo a una velocidad de varios miles de
metros al día. Hasta los 3.000 metros de profundidad, los tiburones de aguas
profundas constituyen unos comensales agradecidos; más abajo, se encargan de
los cadáveres los anfípodos, algunos de hasta 20 centímetros de tamaño, los
granaderos y también los calamares. Aparentemente, también en los fondos
afóticos de los mares viven animales en cantidades suficientes y con la
movilidad necesaria para devorar raciones de carne que caen sólo de forma
ocasional e imprevisible. Y, de hecho, se ha comprobado la existencia de
crustáceos carroñeros incluso a 9.000 metros de profundidad, en las fosas de
las Islas Filipinas.
Representantes típicos
La diversidad de especies
del fondo marino es sorprendente. En una superficie de prueba de sólo 50
metros cuadrados, situada al pie del talud continental en el Atlántico
noroccidental, se determinó la existencia de casi 1.600 especies de
invertebrados. Al aumentar la profundidad, se incrementa la proporción de
formas de vida pequeñas (meiofauna) en la fauna total. A los organismos
típicos de las profundidades marinas pertenecen representantes tan enigmáticos
como los Xenophyophoria, rizópodos gigantes de hasta 25 centímetros de
diámetro, con una concha de cuerpos extraños pegados. O sus parientes lejanos
del grupo Komokiacea, unos microorganismos que producen unas estructuras finas
e irregulares que parecen estar implicados en la formación de los nódulos de
manganeso.
Las esponjas de la clase
Hexactinella se fijan mediante espículas alargadas al sedimento o directamente
sobre un sustrato duro. Si el movimiento del agua es más fuerte, sobre suelos
duros nos encontramos también gorgonias y corales duros. También abundan sobre
los sedimentos blandos las anémonas de mar excavadoras y las plumas de mar,
que pertenecen a los animales urticantes (celentéreos) como los corales y
están formadas por largos pedúnculos en forma de látigos, terminados en unos
grandes pólipos en forma de estrella.
Se han redescubierto
especies primitivas que sólo se conocían como fósiles: es el caso del
Neopilina, un molusco primitivo que sólo vive en la zona abisal a unos 4.000
metros de profundidad. En general, los moluscos y gasterópodos están
representados en gran número. Son exclusivos de las profundidades marinas los
moluscos primitivos de la subclase de los protobranquios, que atrapan
partículas comestibles del sustrato con sus alargados lóbulos bucales,
mientras que el número de moluscos más evolucionados, que se alimentan
mediante la filtración del agua que respiran, disminuye al aumentar la
profundidad.
La mayoría de las grandes
especies de la epifauna pertenecen a los mismos grupos de familias que las
especies de los mares costeros. Entre estas especies encontramos cohombros o
pepinos de mar, ofiuras, camarones y esponjas silíceas; sin embargo, al
aumentar la profundidad, disminuye su densidad de población por metro cuadrado
de sustrato. Una serie de organismos de la endofauna, en su mayoría con forma
de gusanos, pertenecen a los grupos de animales que no tienen representantes,
o muy pocos, fuera de los mares. Sus extraños cuerpos plantean tantos enigmas
como su modo de vida. De algunos, como los gusanos equiuroideos verdes (Echiurida)
hasta la fecha sólo se conocen partes del cuerpo que fueron extraídas junto
con muestras de suelo de grandes profundidades.
Hoy en día, las
profundidades marinas constituyen un hábitat cuyo estudio detallado nos
permitiría describir especies aún desconocidas e incluso nuevos filos del
reino animal. Las estimaciones ascienden hasta los 10 millones de especies y,
si este dato fuese correcto, hasta la fecha sólo se ha descrito la mitad. Y
uno de los crisoles o “puntos calientes” de la biodiversidad marina sólo lo
conocemos desde hace unos 30 años: hablamos de las comunidades bióticas en
torno a las fuentes hidrotermales submarinas.
Por: Juliana Chacón
Pinilla.
http://wwwprof.uniandes.edu.co/~samadrin/biodiversidad/ensayos/j_chacon.html
En el fondo del océano
entre los 800 y 11000 metros de profundidad se encuentra uno de los paisajes
más extraños del planeta. Un ecosistema marino determinado por las condiciones
más extremas de presión y temperatura que no se encuentran en ningún otro
lugar del globo terrestre. El bentos de los abismos acuáticos también conocido
como bentos de la zona hadal o ultraabisal, es uno de los ejemplos más
asombrosos de sobrevivencia de organismos; la escasa vida que se encuentra en
estos lugares está sorprendentemente adaptada: A la presión, a la oscuridad, a
la falta de oxígeno, a la escasez de víveres, a las bajas temperaturas que
oscilan entre 5 y 1ºC. Por esto es genial encontrar algún tipo de vida en
estas condiciones. Aunque el índice de la biomasa sea prácticamente cero, la
vida existe en la zona hadal. (Mundo submarino, Enciclopedia Cousteau, 1979)
Aunque la vida no está
totalmente ausente en esta zona, especies e individuos son allí infinitamente
menos numerosos que en las demás regiones del mar y en los demás ecosistemas
terrestres, como por ejemplo las pluviselvas, cuya biomasa triplica la de los
abismos. Sin embargo a pesar de ser un ecosistema relativamente pequeño, sus
aportes a la biodiversidad son significativos en cuanto a la variedad de
especies presentes en él ya que muchos de los organismos que habitan estos
abismos son únicos de ellos y no se encuentran presentes en ninguna otro
región geográfica de la Tierra. ( en pocas palabras, son especies endémicas de
los abismos marinos)
Sin embargo para poder
comprender estos fenómenos es importante conocer primero cuál es el
significado de "bentos abisal". En general el bentos es el conjunto de
aquellos animales y plantas asociados con el suelo marino ( Levinton,1995) ;
es decir, bentónicas son todas las especies que viven relación íntima con el
fondo marino, éste como gran comunidad ecológica, se extiende en el mar desde
la línea de rivera, hasta las más altas profundidades (Vegas,1971). La zona
abisal es por lo tanto la zona bentónica de los abismos, más allá de la región
arquibentónica. La frontera entre las zonas arquibentónica y abisal suele
establecerse entre los 800 a 1000 metros de profundidad (Herring et al, 1990).
El mar profundo constituye la más dilatada de todas las regiones de nuestro
planeta líquido al cubrir cerca del 85% de lo que se conoce como cuencas
oceánicas. Así los abismos son en general inmensas cuencas de fondo llano y
fosas abisales, que forman las regiones más profundas del océano, entre los
1000 y los 11000 metros de profundidad (Levinton, 1995).
En la región abisal las
condiciones de vida son muy uniformes: la temperatura varía en conjunto entre
5 y 1ºC, pero localmente es muy estable; no hay luz solar ni estaciones del
año y las variaciones de las propiedades del agua son insignificantes, no hay
presencia de oxígeno y la presión es inmensa.( Mundo submarino, 1979)Sin
embargo a pesar de estos factores la vida existe el zona abisal aunque sea
precariamente: Cerca de mil metros bajo la superficie del mar la biomasa es
apenas de una milésima de gramo por metro cuadrado.(Mac Donald, Fisher,1996)
Aunque la vida no está
totalmente ausente en las regiones abisales, especies e individuos son menos
numerosos que en las otras regiones del mar gracias a las condiciones
ambientales ya mencionadas: La zona abisal carece de luz solar y por lo tanto
de algas; el factor principal que limita toda la vida abisal es, pues, el
aporte de alimento forzosamente alóctono (proviene de otros lugares diferentes
al lugar de vida). En estas condiciones se le da paso a la biomasa más
abundante de los abismos:Las bacterias. Una parte de éstas son autótrofas
quimiosintéticas, que cubren sus necesidades de carbono, a expensas del ion
bicarbonato, oxidando amoniaco, hidrógeno, nitrito, metano o substancias
inorgánicas.Las bacterias son prácticamente los únicos productores por debajo
de la región iluminada. Otras bacterias, heterótrofas, se nutren a expensas de
la masa orgánica disuelta que aporta el agua circulante, así como de toda
clase de cadáveres y excresiones.(Enciclopedia del mar,1982) La representación
del mundo animal es mucho más amplia. Incluye variadas formas de rizópodos y
una gran variedad de esponjas, entre las que son especialmente características
las hexaltinélidas Entre los celentéreos se encuentran hidrozoos, como grandes
pólipos solitarios, pennatularios y actinias. Se han encontrado 375 especies
de equinodermos por debajo de los 2000 metros. Los briozoos abisales son
raros, se encuentran algunos anélidos poliquetos y los braquiópodos se
encuentran en un número muy notable. La mayor parte de cefalópodos de
profundidad son batipelágicos. Hay artrópodos ( crustáceos) y vertrebrados
(peces) entre los cuales se encuentran el Barathronus, Benthobatis, etc (
Enciclopedia Nueva Larousse,1979). Estas formas animales se dividen entre los
que se alimentan de presas vivas (depredadores), de residuos (detritívoros).
Algunas formas viven en contacto con el fondo (bentos) y por lo tanto pueden
ser ya sea excavadores, fijos, errantes o libres (o pelágicos). (Pérez,
Marcos,1993)
Como respuesta al medio
estos organismos presentas las siguientes particularidades: La ausencia de luz
lleva consigo la atrofia general de los órganos de la visión, compensada por
un alargamiento de los órganos táctiles, por lo cual se han observado
crustáceos cuyas antenas alcanzan longitudes desmesuradas. Por otro lado la
ausencia de luz es la posible causante de la producción de luz orgánica
(bioluminiscencia) aunque este fenómeno se le atribuye también a la
luciferina. La bioluminiscencia tiene como función la atracción de presas, así
por ejemplo el Melanoccetus murrayi , usa como cebo sus órganos luminosos. Por
otro lado la pigmentación se da entre tonos rosados y violeta y por lo general
también se encuentran organismos con cuerpos transparentes. Esto se debe a que
al ser absorbidas las ondas luminosas rojas en las capas superiores del
océano, el disponer de una librea de esta coloración no representa ningún
inconveniente, ya que se hace invisible al no haber ninguna radiación que
reflejar. (Alcalde,1995). Es de suponer que el crecimiento de los seres
abisales es lento y su vida muy larga, como consecuencia de la acción similar
y acumulada de la escasez de sustento, del frío y de la presión. La escasez de
alimento suspendido, exige un cambio en la reproducción de estos grupos que
dan larvas planctónicas; sus representantes en la zona abisal pasan a producir
menos huevos y cuidan por ende más de los mismos. Un ejemplo es el del erizo
Aceste bellidífera, que cría sus hijos en una depresión dorsal de su
caparazón, rodeada de espinas en forma de pluma. (Mac.Donal, Eisher,1996) Otra
de las características del abismo marino son las chimeneas de Geiseres, por
las cuales viaja el agua hasta el corazón del planeta calentándose hasta los
400ºC En torno a estas calderas habitan colonias de gusanos hasta de 20 cm. de
largo, que se han acomodado en estas aguas calientes y sulfurosas. Estos
gusanos son organismos quimiosintéticos que absorben metano, compuesto letal
para otras especies (Lutz, Hayman,1994).
La uniformidad de
condiciones y lentitud de evolución se manifiestan en una menor diferenciación
específica abisal, lo cual no se da en los ecosistemas terrestres (como la
pluviselva) , donde las condiciones del medio favorecen la rápida evolución y
especiación, llevando así a un aumento de la diversidad y del número de
especies en general, de 1400 en los abismos a un millón (aprox.) en las
pluviselvas. (Wilson,1992). Por otro lado la biomasa abisal es débil con
respecto a la de zonas horizontales: La primera de 22 a 56 gr/m3 entre los 200
y los 500 m, y de 9 a 26 gr/m3 de los 2000 a los 9000 m.La segunda de 165 a
346 gr/m3 (Swartz,1997). Como consecuencia de esto, "el bentos abisal es un
mundo miniaturizado y mitigado. No hay manera de adivinar el número de
especies presentes".(Wilson,1992)
Desde un punto de vista
ecológico, las especies de las pluviselvas y del bentos abisal ocupan extremos
opuestos de la Tierra.
Finalmente para hacer
mención de algunas de las expediciones más importantes, tenemos la del "Challenger"
(1872-76), dirigida por el ingles Wyville Thomson, que demostró que había vida
hasta los 5000 metros de profundidad. Otras han sido la "Meteor" (1950-52), "Danal"
I y II, "Discovery" I y II (1925), "Galathea" (1950-52), "Nautile" , "Trieste",
"Kaiko" y la más reciente "Shinkai 6500", que llgó hasta lo 10900 metros ,
desde el cual, a 6400 metros de profundidad, el científico James Hunt, avistó
una extraña criatura sobre la que aún no se sabe casi nada...(Cotter,1995) (Hull,1996)......
Y probablemente esto seguirá presentándose. El bentos abisal es tal vez la
prueba más grande que la naturaleza le ha impuesto a la evolución.Cada especie
que lo habita demuestra que la Selección Natural no se equivoca; que los
organismos que componen el ecosistema abisal están allí porque se han impuesto
a la naturaleza, a las precarias condiciones que ésta le ha adjudicado al
abismo marino. Darwin no se equivoca: Los más fuertes sobreviven, pero
sobreviven así sea para formar parte de un ecosistema particular cuya
población no sobrepasa a la de ningún otro, pero que indudablemente, por esta
condición no deja de ser una de las mejores piezas de la biodiversidad.
REFERENCIAS.
1. Mundo submarino, Enciclopedia Cousteau,
1979. TomoVI, Urbion ed, Madrid.
2. Levinton,J,1995. Marine Biology,
function, biodiversity, ecology.Oxford University Press.
New York.
3. Vegas, M, 1971. Introducción a la ecología del bentos
marino. Secretaría General de la Organización de Estados Americanos.
Washington D.C.
4. Herring, Campbell, Whitfield, Maddock,
1990. Light and life in the sea, Cambridge University Press. New York.
5. Mac Donald, Eisher, 1996. Life without
life, The National Geographic Magazine. Vol 186 (Nº5) : 88-97.
6. Enciclopedia del mar, 1982. 3 ed, Tomo I,
Editorial Garriga, Barcelona.
7. Enciclopedia Nueva Larousse, 1979. Tomo
I, Plaza y Janés editores. Barcelona.
8. Pérez, Marcos, 1993. Estudios del bentos marino, Instituto
Español de Oceanografía, Publicaciones Especiales. Madrid.
9. Alcalde, J,1995. La conquista del abismo, Revista Muy
Interesante. Nº 126.
10. Lutz, Haymon, 1994. Rebirth of a deep
sea vent. The National Geographic Magazine. Vol 186 (Nº5).
11. Wilson, E, 1992, The diversity of life.
W.W. Norton & Company, New York.
12. Swartz,E, 1997. The National Geographic
Magazine. Vol 191 (Nº4).
13. Cotter, H, 1995. The deep sea.
http://www.pbs.org/oceanrealm/producers/halbios.htm.
14. Hull,S, 1996. The long view.
http://www.ideam.gv.co/ecosistemas/docs/ecomar.htm.
http://www.ecotropia.com/n1041004.htm
21/10/04
Ecotropía (Barcelona). El
día de mañana ilustró, el pasado verano, la influencia del océano sobre el
cambio climático, como un elemento clave que determina si los cambios del
balance energético en la atmósfera producidos por las variaciones de las
concentraciones de los gases efecto invernadero pueden conllevar un cambio
relativamente rápido en la circulación oceánica, lo cual induciría, a su vez,
cambios en las condiciones climáticas más rápidos de lo que tradicionalmente
se había pensado.
Sin embargo, hay otro
aspecto que ha sido poco estudiado en relación con los océanos y es el que se
refiere a la biodiversidad y a la respuesta de los ecosistemas marinos a los
eventuales cambios del clima. Hasta ahora se ha estudiado poco la respuesta de
la fauna abisal a las fluctuaciones climáticas. Aparentemente, parecería
lógico que dada la inercia térmica de los océanos y las prácticamente
inexistentes corrientes verticales de agua a nivel global, los organismos del
fondo marino no estuvieran sometidos a las fluctuaciones climáticas que se dan
en la superficie, o al menos, que las perturbaciones quedaran muy
amortiguadas. Sin embargo, en la revista Science del 24 de julio de este año
se publica un artículo en el que se informa del trabajo llevado a cabo por
Henry A. Ruhl y Kenneth L. Smith de la Institución Scripps de Oceanografía en
California (Science 305, 513-515, 2004) donde, aparentemente, se muestra que
las poblaciones de determinadas especies de organismos que viven a unos 4000
metros de profundidad, en el Pacífico, sienten las condiciones climáticas
reinantes en su superficie.
Los investigadores han
analizado los materiales recuperados de trampas de sedimento y han
fotografiado las especies marinas presentes en la zona de estudio.
Esencialmente, el trabajo muestra cómo los 4 km de agua no «protegen» a los
organismos abisales de las fluctuaciones que se dan en el clima de la
superficie, que se manifiestan a través de la caída de materia orgánica, como
plancton muerto o muriéndose, y de excrementos. El trabajo analiza el
comportamiento de diversas especies de «pepino» marino. (En las profundidades
analizadas este organismo es el rey.) Su dieta, se basa, precisamente, en la
materia orgánica anteriormente mencionada, que cae de la superficie. Lo que
los investigadores americanos han descubierto es, pues, que los cambios de las
aportaciones de materia orgánica propiciadas por las condiciones en la
superficie influencian a las poblaciones de las distintas comunidades de estos
organismos.
En las medidas realizadas,
los investigadores han visto una marcada tendencia en la estructura de la
comunidad de la megafauna epibéntica dominante síncrona con la evolución de
los episodios de El Niño/La Niña, durante el período 1989-2002. Así, la
especie Elpidia minutissima aumentó abundantemente durante el período
1989-1996, para decrecer marcadamente en el período 1999-2000 hasta,
prácticamente desaparecer, entre 2001 y 2002. Otra especie, Peniagone vitrea,
mostró un comportamiento parecido. En contraste, otros organismos como
Abyssocucumis abyssorum, Scotoplanes globosa, Psychropotes longicauda, etc.,
durante la mayor parte del período estudiado, aparecieron en concentraciones
pequeñas mientras que su población creció abundantemente durante el período
2001-2002.
Dicho estudio parece
aportar una evidencia de cambios en la fauna de las comunidades abisales que
se correlaciona con las condiciones climáticas asociadas a las variaciones
climáticas dominantes en la superficie. Como todas las medidas climáticas,
disponer de series largas es un requisito esencial y, por lo tanto, no puede
afirmarse si puede establecerse una relación con la evolución de las
comunidades bentónicas y los cambios del clima de origen antrópico.
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Este es el Kaiko, un robot submarino
japonés que en 1995 quedó a un solo metro del récord mundial de
profundidad registrado en 10,912 metros. |
Nuestro Planeta está
cubierto en su mayoría por agua, existen precipicios en los océanos de gran
profundidad, bajo nuestras aguas se esconden más misterios que en Marte ya que
se tienen mucho más datos de este planeta que sobre los mares más profundos,
existe más fauna que en la selva y más riqueza que en una mina de oro. Hasta
el momento, ningún ser humano ha conseguido bajar a más de 11,000 metros de
profundidad. Las temperaturas son bajísimas que sobrepasan los 0 grados
centígrados, es una oscuridad absoluta y las presiones son altísimas, existen
peces que tienen que soportar el peso de varias toneladas por cada centímetro
cuadrado de su cuerpo.
Cuando aún vivía John F.
Kennedy tenía serias dudas sobre si gastar su presupuesto de ciencia en
colonizar la Luna o en el estudio de los fondos marinos. Al final, decidió
enviar astronautas al lejano satélite, pero es evidente que sus asesores
científicos sabían con claridad que debajo del océano se encuentra toda una
maravilla por descubrir, un mundo tan fascinante y desconocido como el
universo.
Ya todos sabemos que el
sueño de conquistar la Luna se ha logrado, nuevamente parece retomar la
ciencia la iniciativa de seguir investigando los misterios de los fondos
marinos, el hombre ha volado, viajado al espacio y ha puesto más de 100 veces
el pie sobre el monte más alto de la Tierra, incluso ha mandado robots más
allá del sistema solar para conocer más. Sin embargo aún le falta descubrir
que ocurre debajo del agua a grandes profundidades.
Japón, Estados Unidos y
Francia ya han construido sus respectivos ingenios submarinos y han relanzado
así una carrera de proporciones similares a la espacial. En 1960 se logró
alcanzar los 10,912 metros de profundidad en la fosa de las marinas gracias al
robot Trieste, esta cima se encuentra en el Pacífico Occidental, desde esa
fecha su record no ha podido ser superado, en marzo de 1995, el robot japonés
Kaiko se aproximo justo hasta los 10,911 metros de profundidad, pero no pudo
seguir bajando, por lo que la marca del Trieste quedó intacta, Sin embargo el
Kaiko nos pudo proporcionar las primeras imágenes de video en tiempo real de
la flora y la fauna abisal y nos abrió la ventana a un fascinante mundo de
proporciones inimaginables.
En el fondo del océano
entre los 800 y 11000 metros de profundidad se encuentra uno de los paisajes
más extraños del planeta. Un ecosistema marino determinado por las condiciones
más extremas de presión y temperatura que no se encuentran en ningún otro
lugar del globo terrestre. El bentos de los abismos acuáticos también conocido
como bentos de la zona hadal o ultraabisal, es uno de los ejemplos más
asombrosos de sobrevivencia de organismos; la escasa vida que se encuentra en
estos lugares está sorprendentemente adaptada: A la presión, a la oscuridad, a
la falta de oxígeno, a la escasez de víveres, a las bajas temperaturas que
oscilan entre 5 y 1ºC. Por esto es genial encontrar algún tipo de vida en
estas condiciones. Aunque el índice de la biomasa sea prácticamente cero, la
vida existe en la zona hadal.