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Al examinar el erguido esqueleto, Tattersall pone en duda la noción, alguna vez en boga, de que los Neanderthal podrían ser tan parecidos a los humanos que si se vistieran con ropas actuales pasarían inadvertidos. Esta impresión fue caricaturizada en personajes de tiras cómicas con Neanderthal de gruesas cejas y vistosos sombreros. "Definitivamente pertenecen a la misma especie", afirma el doctor Tattersall, observando primero al esqueleto de un Neanderthal y luego al de un humano moderno que está al lado. "Si la gente no lo creía, con toda razón debe hacerlo ahora", asegura. De alrededor de 1,60 m de estatura, el esqueleto del homínido estará expuesto en este museo de Nueva York hasta mediados de abril. Esta gente prehistórica, que vivió principalmente en Europa y partes del centro y sudoeste asiático, desapareció hace alrededor de 30.000 años. Desde que los primeros fósiles fueron reconocidos, en 1856, los Neanderthal han sido objeto de misteriosas e interminables conjeturas. Y al igual que el destino de éstos, su extinción ha mantenido a los eruditos muy ocupados en teorías de todo tipo. Por otro lado, la cultura popular a menudo trata a los Neanderthal como a la personificación de lo primitivo. Son los brutos de las caricaturas con hombres de la caverna. "A veces comparten las llanuras con enormes dinosaurios, lo que es un anacronismo", se ha dicho. También se los juzgó como una casta inferior incapaz de sobrevivir, a pesar de que aparentemente se las ingeniaron bien en desafiar los cambios climáticos durante más de 200.000 años, más de los 125.000 a 150.000 que hasta ahora lleva el homo sapiens sapiens. Una razón para esta mala interpretación es que ningún esqueleto completo de un Neanderthal ha aparecido, nunca.
Muchas creaciones artísticas, a pesar de no tener mayor valor científico, despertaron la crítica científica por ser proyecciones de ciertas interpretaciones sobre la apariencia y comportamiento de los Neanderthal. Un estudio menos subjetivo, según los científicos, comienza por la anatomía, con el esqueleto. El doctor Erik Trinkhaus, especialista de la universidad de Washington en Saint Louis, afirmó que las reconstrucciones eran especialmente importantes para entender su biomecánica, es decir, la manera en que se paraban, caminaban y corrían. Por eso los técnicos del museo, trabajando con la habilidad de un experto en cirugía reconstructiva, ensamblaron un esqueleto completo con partes fósiles de especímenes encontrados en Europa y Medio Oriente. "El esqueleto es en su conjunto esencialmente un trasplante", afirmó Gary Sawyer, un técnico en antropología que dirigió la reconstrucción. Sawyer y otros técnicos comenzaron a desarrollar sus habilidades hace años con el armado del hombre de Pekín, un homo erectus hallado en China. Su objetivo es recrear esqueletos de unas 20 especies de homínidos. En el caso del Neanderthal, hasta un 90% del esqueleto amalgamado está hecho de réplicas de poliuretano basadas en fósiles verdaderos, manchados con un marrón amarillento, que es el color de la mayoría de los fósiles extraídos de excavaciones. Algunas partes, particularmente las que tienen que ver con los cartílagos de la caja torácica, se deducen por el contexto. Todas esas partes están coloreadas de gris. El museo pidió prestadas piezas a diferentes instituciones. Las costillas, columnas y huesos pélvicos pertenecían a un Neanderthal de hace 60.000 años encontrado en una cueva de Kebara en Israel. Los técnicos trajeron también fósiles de La Ferrassie, Francia. Algunos huesos de piernas, brazos y partes pélvicas fueron creados a partir de un ejemplar original descubierto en una cantera de piedra caliza en el valle Neander, en Alemania. Al mirar al esqueleto reconstruido, Tattersall asegura que está más claro que nunca que los Neanderthal no eran subespecies humanas sino una especie aparte de homínidos, el homo neanderthalensis, con hombros más anchos que los de los humanos, al igual que la pelvis, incluso entre los varones. Algunos científicos pensaron que la pelvis ancha les habría permitido gestaciones de más de nueve meses y neonatos más desarrollados. Pero es una teoría cuestionada. El Neanderthal tiene antebrazos y pantorrillas cortos, tronco más amplio y carece casi de cintura. La caja torácica, en lugar de afinarse, es grande y con forma de campana. Junto al cuello hay un huesito hioideo que podría haber sostenido los músculos de la lengua y otras partes de la caja de las cuerdas vocales. Encontrado en la cueva de Kebara, este hueso es una versión algo más alargada que la del humano y no hay nada parecido en los huesos de los monos. Algunos científicos lo consideran evidencia de que podrían haber tenido capacidad para articular palabras. Tattersall es escéptico. Piensa que los Neanderthal tenían "una cultura esencialmente libre de símbolos", es decir que probablemente les faltaba la habilidad cognitiva para reducir el mundo que los rodeaba a símbolos expresados en palabras y arte. Por lo contrario, los Cro-Magnon, como se llama a sus contemporáneos humanos modernos de Europa, ya creaban un arte deslumbrante en las paredes de sus cuevas, lo que evidencia un mayor pensamiento abstracto y una mayor capacidad de articulación del lenguaje Por John Noble Wilford De The New York Times (Traducción: María Elena Rey para La Nación)
Al parecer, la familia ancestral del Homo sapiens cada vez está más cerca de perder a uno de sus integrantes: un trabajo conducido por Fernando Ramírez Rozzi, un científico argentino radicado en Francia, agrega nuevas pruebas que alejarían a los Neanderthales -¿definitivamente?- de la línea evolutiva humana. Según su estudio de los incisivos y caninos provenientes de 55 Neanderthales, que hoy se publica en la revista Nature, aquellos brutos de cerebro grande se habrían desarrollado más rápido que el ser humano moderno; es decir, se convertían en adultos a los 15 años y no a los 18, como ocurre en el humano moderno. Para Ramírez Rozzi, éste es un signo inequívoco de que ellos y nosotros pertenecemos a dos especies diferentes. La discusión acerca de si los Neanderthales pertenecen a nuestro linaje agita las aguas de la paleoantropología desde hace 150 años, cuando por primera vez se reconoció su existencia. "Especie, por definición, es un grupo de individuos interfértiles, que pueden cruzarse entre sí -explica el investigador, desde su casa en las afueras de París, donde trabaja en el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS)-. Una forma de evaluar si dos grupos son interfértiles es analizar su desarrollo, ya que las especies con desarrollo distinto difícilmente puedan cruzarse, ya sea porque las gametas (óvulos y espermatozoides) no son compatibles o, más probablemente, porque el embrión, al recibir información genética de dos ritmos de crecimiento diferentes, no llegaría a desarrollarse." Para dilucidar esta cuestión, Ramírez Rozzi y su colega, José María Bermúdez de Castro, del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, compararon el crecimiento dentario en Neanderthales y humanos modernos, un rasgo estrechamente ligado al desarrollo general del individuo. En todos los primates, conociendo la velocidad de crecimiento de los dientes se puede inferir el del resto del organismo. "Para conocer el desarrollo dentario, es necesario observar el esmalte de las piezas dentales -detalla Ramírez Rozzi-. Este presenta líneas de crecimiento, igual que los árboles, que se forman cada 9 días en el ser humano actual, los grandes monos africanos (chimpancé y gorila) y los Neanderthales, y que se pueden contar en la superficie del diente." A partir del análisis de esas líneas se puede determinar cómo fue el desarrollo dentario, cuánto tiempo tomó y a qué velocidad. Ramírez Rozzi y Bermúdez de Castro determinaron que en los Neanderthales el crecimiento era más breve que en el humano actual. "La pregunta siguiente es si esta diferencia es suficiente como para justificar la separación entre dos especies, ya que en esto no existe un Rubicón, un límite mínimo -dice el científico-. Sin embargo, si se toman en cuenta los resultados obtenidos en los homínidos de Atapuerca, Homo heidelbergensis y Homo antecessor, se comprueba que la diferencia entre los Neanderthales y el ser humano actual es mayor que la que existe entre el ser humano actual y los fósiles de Atapuerca." En otras palabras: para Ramírez Rozzi, tanto el Homo sapiens como el Neanderthal descienden de una especie común: el Homo heidelbergensis o el Homo antecessor. Más aún, los resultados sugieren que mientras los Neanderthales habrían evolucionado hacia un desarrollo acelerado, la otra línea, el ser humano actual, lo hizo hacia un desarrollo prolongado. Tanto el desarrollo prolongado del hombre actual como el acelerado de los Neanderthales son rasgos derivados que respaldarían la hipótesis de que se trata de dos especies diferentes dentro del género Homo. Los dientes preservan sus registros de crecimiento en las variaciones diarias de la deposición de esmalte en la corona y de dentina en las raíces. Las pequeñas alteraciones forman elevaciones horizontales. Según explica Jay Kelley en un comentario al trabajo que también se publica en este número de Nature, en el Homo sapiens el crecimiento dentario se caracteriza por una dramática detención del ritmo de extensión de la corona después de la formación de alrededor de la mitad superior. En contraste, los Neanderthales comparten un patrón más primitivo con H. antecessor y H. heidelbergensis; en ellos la detención es mucho menos pronunciada, lo que indica que la dentición se formó más rápidamente. Para Kelley, algo que presta solidez al estudio del científico argentino es el tamaño de la muestra sobre la que trabajó, mucho mayor que las empleadas en otros trabajos similares. También, la notable consistencia de patrones de crecimiento que se detectan en los diferentes sitios de donde provienen las piezas dentales. Pero el estudio de Ramírez Rozzi y Bermúdez de Castro permiten vislumbrar además algunas otras consecuencias. "Este trabajo da por tierra con algo que se creía hasta ahora, que el prolongamiento del desarrollo en la evolución de los homínidos iba a la par con el aumento del volumen cerebral -afirma el científico-, y demuestra que un gran desarrollo del cerebro también era posible en un homínido con crecimiento rápido. Además, este rápido crecimiento permite suponer que la tasa de mortalidad debe de haber sido elevada, y que el rápido crecimiento es precisamente una consecuencia adaptativa de esa mortalidad. Pero este crecimiento acelerado, que tal vez fue una buena adaptación para un momento, fue la causa de su extinción. Aunque la razón exacta no se conoce, mis resultados muestran que hay que mirar ahora hacia el crecimiento. Durante muchos años se pensó que los Neanderthales estaban adaptados al frío (porque se originaron en un período glaciar) o al calor (porque los últimos se refugiaron en zonas cálidas). Estábamos en una impasse , ya que los datos desde el punto de vista climático eran contradictorios." Y concluye: "Mi artículo abre una nueva perspectiva para poder interpretar todos los datos ya disponibles sobre paleoclimas, cultura y estrategia adaptativa de los Neanderthales. De ahora en más, hay que interpretar todo esto desde el punto de vista de un desarrollo acelerado para ver si podemos comprender la causa de su extinción." LA NACION | 29.04.2004 | Página 00 | Ciencia/Salud |
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