Un
individuo, con una enfermedad autosómica dominante va a producir
después de la meiosis un gameto con el cromosoma que posee la
información correcta y otro con el cromosoma que posee la información
anómala o diferente.
Al
reproducirse, lo habitual es que el individuo de referencia se apareje
con otro individuo que posea la información correcta en los dos
cromosomas. En este caso, el riesgo que tiene la pareja de engendrar
hijos afectados o enfermos es del 50%, independientemente de que sean
niños o niñas (recordemos que nos estamos refiriendo a los 22 primeros
pares de cromosomas y que éstos son iguales para el hombre y la mujer,
por lo cual el sexo del individuo en cuestión no tiene relevancia).